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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 24 Se acerca la pelea final MAMMON el rey de la codicia
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25: Capítulo 24: Se acerca la pelea final, MAMMON, el rey de la codicia.

25: Capítulo 24: Se acerca la pelea final, MAMMON, el rey de la codicia.

Regresamos al momento donde ACHAM desterró a los caballeros; Vemos que MAMMON está furioso.

MAMMON: Maldita sea, ACHAM, ¿ahora qué vamos a hacer?

Esos caballeros tenían la misma fuerza o quizás más que los jinetes que traje hace tiempo.

ACHAM: Umm, si me permite darle una sugerencia, señor, diría que acabe con ellos con los demonios gigantes (guiñándole el ojo).

MAMMON: (mira a los tres ancianos) ¿Crees que ya es la hora ACHAM?, wajajaja, después de todo para eso los tenemos aquí.

ACHAM: Claro, maestro, ellos son humanos creados por él, después de todo sí se podrá, jejeje.

MAMMON: Bien, entonces comencemos, jajaja.

(Los ancianos miran asustados a MAMMON).

MAMMON levanta a los ancianos por los aires con su magia de levitación mientras ellos suplican por sus vidas.

Luego, desde un anillo que lleva en la mano, dispara un rayo azul que comienza a modificar sus cuerpos.

Con una sonrisa cruel, MAMMON los lanza hacia la batalla justo cuando nuestros tres amigos llegan al lugar.

Alcanzan a ver el momento en que los ancianos son traicionados.

Atónitos, observan cómo se retuercen de dolor en el suelo mientras sus cuerpos se deforman grotescamente.

Ante sus ojos, los ancianos empiezan a crecer, transformándose en el mismo demonio gigante que tiempo atrás había atacado a la ciudad en la isla.

En cuestión de segundos, tres colosos infernales se alzan frente a DANTE y los suyos, que se miran entre sí, inquietos por lo que acaba de ocurrir.

DANTE HERALDI: ¿Qué demonios ha pasado?

MALEKIN, ¿qué son esas cosas?, y ¿por qué los viejos se transformaron en eso?

MALEKIN: Ni yo mismo lo sé chico, esas cosas solo sé que habitaban hace mucho en nuestro reino demoníaco, pero nada más.

A lo lejos, MAMMON ríe con estruendo y grita que comiencen el ataque.

Los gigantes, desprovistos de toda razón, obedecen sin pensar; lo que alguna vez fueron ya no existe.

Ahora son bestias sin conciencia, esclavas de las órdenes de su amo.

Los monstruos arremeten con fuerza, lanzando puñetazos que sacuden el suelo y tratando de aplastarlos bajo sus enormes pies.

Sin embargo, nuestros amigos esquivan cada embate con agilidad y retroceden unos metros para analizar la situación, dejando a los demonios a una distancia segura.

MAMMON, sorprendido, observa cómo sus enemigos se alejan con una velocidad que no esperaba, frunciendo el ceño ante la destreza que acaban de mostrar.

MAMMON: ACHAM, ¿qué rayos acaba de pasar?

Ellos parecen más fuertes.

ACHAM: Me temo, señor, que usted se quedó con la fuerza de su antigua batalla y no anticipó que ellos mejorarían en pocos años.

MAMMON: Maldición, no puede estar pasando esto.

¿Ahora qué haremos?

ACHAM: Esperemos unos minutos a ver qué pasa; ya es hora de que usted también participe.

MAMMON: Qué desagradable tener que rebajarme a pelear con ellos; solo una vez lo hice y fue por ese maldito semidiós, que me dejó esta herida (agarrándose el pecho).

Fue tan poderosa la herida que no la pude sanar completamente ni con el restaurar de este mundo.

Mientras toda esta charla sucede, nuestros amigos están escondidos detrás de una gran roca pensando en su plan.

DANTE HERALDI: MALEKIN, ¿me permitirías matar a esos tres?

Mi venganza por fin cobrará sus vidas.

MALEKIN: (mirada confiada) Son todos tuyos.

¿Alguna queja RENJIT?

RENJIT: Claro que no, si él es capaz de matar a esas tres cosas, que vaya con mi bendición, jeje.

MALEKIN: Muy bien, entonces, procede DANTE; son todos tuyos.

En el rostro de DANTE se dibuja una gran sonrisa antes de lanzarse a toda velocidad hacia los tres demonios gigantes.

Por un instante, una llama rojiza brilla en su pupila.

Desenfunda su katana en un movimiento fulminante y, con una destreza asombrosa, salta sobre uno de los colosos, hundiendo su hoja una y otra vez hasta causar profundas heridas.

En el rostro del demonio se refleja el dolor; gruesas lágrimas brotan de sus ojos monstruosos.

DANTE lo nota.

En su mente, comprende que aquellas criaturas aún conservan un vestigio de conciencia… una sombra de tristeza atrapada en sus cuerpos deformes.

Aun así, decidido a poner fin a su sufrimiento, DANTE aprieta los dientes y se dispone a terminar con todo rápidamente.

DANTE HERALDI: (mientras los corta) Malditos bastardos, a pesar de que me hicieron maldades extremas, tengo pena por ustedes; Veo su sufrimiento y creo que es hora de acabar con todo y que puedan descansar, a pesar de que no se lo merecen.

Mientras DANTE hablaba, con sorprendente facilidad logra atraer la atención de los tres demonios gigantes y, con una precisión impecable, los alinea frente a él.

Luego da un salto descomunal, elevándose hasta la altura de sus cuellos.

En el aire, DANTE activa todas sus habilidades.

Su cuerpo irradia energía pura mientras concentra su poder en la katana.

Un rugido ensordecedor acompaña el momento en que libera su técnica: “¡Corte sombrío!”.

Una ráfaga de oscuridad atraviesa el campo de batalla.

En un solo tajo, las tres cabezas demoníacas son segadas de sus cuerpos.

Todos los presentes quedan paralizados, contemplando la escena con los ojos abiertos de asombro.

Incluso MAMMON, el demonio que se creía invencible, no puede ocultar su sorpresa ante el poder del mortal.

Solo MALEKIN permanece impasible.

En el fondo, ya sospechaba de la magnitud del poder que DANTE ocultaba.

DANTE desciende del cielo con serenidad, cayendo justo frente a MALEKIN, que había avanzado hasta el lugar de la batalla.

MALEKIN: ¿Cómo te sientes, chico?

DANTE HERALDI: Estoy en paz conmigo mismo; Esos viejos asquerosos se merecían sufrir más, pero no creo que era lo correcto.

MALEKIN: Muy bien, eso es lo correcto.

RENJIT: (sale de la sombra de MALEKIN) Eso fue asombroso, no pensé que tuvieras tanto poder.

DANTE HERALDI: Te parece, jaja, la verdad ya no tengo energía o mana, como lo conocen ustedes.

Antes de esto ya estaba a la mitad y ahora estoy en 0.

Voy a usar esa joya de la espada, la que MORS le puso.

DANTE aprieta la joya y siente que todo su poder es recuperado y se siente en óptimas condiciones para seguir peleando.

RENJIT: ¿Quién es tal MORS?

¿Es aliado?

MALEKIN: No hay tiempo para eso, ahí viene el pez gordo, atentos.

DANTE HERALDI: Luego le contaré; ya es hora de la pelea final con esa cosa.

MAMMON se aproxima hasta quedar a poca distancia de nuestros amigos y salta desde la espalda del monstruo en el que iba montado.

Con una mirada seria y desafiante, se quita la capa real que llevaba puesta.

A su lado aparece ACHAM, erguido y dispuesto a luchar.

MALEKIN lo observa con el ceño fruncido, la furia contenida reflejándose en sus ojos.

Aquella traición le había costado demasiado a su ciudad.

El aire se vuelve denso, cargado de una tensión tan fuerte que parece poder cortarse con una espada.

MAMMON: Bien, mortales, al final tendré que matarlos con mis propias manos, qué molesto.

DANTE HERALDI: ¿Crees que una abominación como tú nos derrotará?

Esta vez vengaremos al amigo de MALEKIN.

MAMMON: MALEKIN, pudiendo ser un dios, decide servir a la humanidad.

Qué asco me das.

MALEKIN: Un ser de maldad como tú no comprendería todo lo que yo siento.

Veo que esa herida te queda bien.

MAMMON: (gruñendo) Pues claro, si eres mitad humano, aunque tú eres casi perfecto, a diferencia de las otras creaciones de la mano derecha del creador (mirando a DANTE).

DANTE HERALDI: ¿A qué te refieres, MAMMON?

MAMMON: Bien, creo que de una vez romperé las ilusiones a este humano; Contaré algo que nadie sabe en todos los universos.

Además, creo que no van a vivir más, por eso se los contaré.

Ustedes los humanos piensan que Dios los creó, jajajaja, qué mentira más vil.

La verdad es que el desterrado por Dios tenía mucho poder y seguía amenazando al paraíso y, para finalizar las constantes guerras y que no haya más derramamiento de sangre, se realizó un pacto entre ellos.

¿Me estás comprendiendo hasta ahora, mortal?

DANTE HERALDI: Espera, déjame entender bien, estás… tratando… de decir… que nosotros los humanos ¿no somos totalmente creación de Dios?

MAMMON: Vaya que perspicaz eres, me fascina tu inteligencia; por algo eres creación de él, jajajaja.

DANTE queda en shock y se sienta en el suelo a tratar de digerir lo que dijo MAMMON; MALEKIN con RENJIT también están sorprendidos por lo que dijo.

MALEKIN: DANTE, ¿estas bien?; De qué demonios estás hablando, MAMMON?

Explícate bien.

MAMMON: Jajaja… Perdón, ¿lastimé sus emociones?

Bien, lo explicaré mejor.

Ellos formaron un pacto: decidieron que ambos participarían en la creación de la humanidad.

Los humanos creados por el “Creador de Todo” son los más dóciles y felices.

La mayoría son conformistas; viven tranquilos toda su vida sin cuestionarse nada.

Es raro ver a uno de ellos querer ser algo más.

Pero, claro… donde hay bondad, también hay maldad (mira directamente a RENJIT).

El “Creador” lo llama equilibrio… en fin.

Luego están los creados por el otro ser.

Esos humanos son distintos: ambiciosos, sobreprotectores, insaciables.

Siempre quieren más y, cuando no lo consiguen, caen en la desesperación… o colapsan.

A ellos se les colocó un demonio, nacido de sus propias emociones.

En resumen, poseen un libre albedrío más grande que los otros.

Se dice que ese demonio interior crece con el tiempo hasta tomar el control del cuerpo, desatando el sufrimiento en el mundo.

¿No les suena familiar?

Tú, mortal (señalando a DANTE), ¿nunca has oído de los casos donde los detenidos dicen escuchar voces en su cabeza?

Pues ahora sabes por qué ocurre eso.

Jajaja… En fin, eso es lo que se cuenta.

DANTE escucha horrorizado las palabras de MAMMON.

Siente un escalofrío recorrerle la espalda al recordar aquella voz que lo llevó a asesinar a los tres ancianos.

MAMMON, notando su reacción, sonríe con burla: ha adivinado perfectamente que DANTE ya las escuchó.

MALEKIN: Entonces, por eso lograste convertir a esos viejos en demonios gigantes.

MAMMON: Jajaja… Hoy todos están tan atentos, ¿eh?

Claro que sí.

Solo amplifiqué sus emociones hasta un punto en que los demonios dentro de sus cuerpos alcanzaran la madurez… y recordaran lo que fueron en su estado más puro: auténticos demonios en toda la palabra.

Claro, puede que algunos humanos no lleguen a despertar al demonio que llevan dentro, pero eso es muy raro.

La humanidad fue creada para ser así.

¿Cómo era que lo decían ustedes?

Ah, sí… el yin y el yang: nada es completamente bueno ni completamente malo, bla, bla, bla.

Pero eso no aplica con nosotros, los demonios puros.

Jajaja… DANTE se incorpora lentamente, más sereno.

Desenvaina su katana con firmeza y adopta su postura de combate.

Sus labios se mueven con determinación mientras pronuncia unas palabras que resuenan en el aire.

DANTE HERALDI: Al igual que el otro MAMMON, me diste esperanzas, demonio idiota.

(MAMMON se molesta.) ¿Por qué abriste la boca de más?

Ahora sé que el demonio en mí quizás no despierte o solo quizás lo pueda dominar; es hora de acabar con esto.

MALEKIN: ¿RENJIT, estás bien?

Después de todo, tú también eres humano.

RENJIT: La verdad, no me molesta porque yo nunca escucho voces en mi cabeza, pero ahora sé por qué soy así.

MAMMON: Bien basta de chácharas; estos idiotas aprenderán por las malas que con un fundamental nadie se mete.

DANTE HERALDI: ¿Fundamental?, ¿no eres primordial?

MAMMON: Niño estúpido, no tengo tanto poder, pero igual te destruiré.

MALEKIN: Un fundamental, eh, bien, con él ganaremos mucho poder si lo matamos.

RENJIT: ¿Qué es eso que dicen ustedes dos?

MALEKIN: Solo sé que él no es un auténtico rey demonio; los primordiales son los 5 primeros demonios que dominaron a todos y luego están los fundamentales.

Ellos vinieron después, son otros 5, pero no hay que subestimarlos; todos con el tiempo nos hacemos más fuertes.

DANTE HERALDI: Bien, muchachos, ahí viene MAMMON, todos atentos.

MAMMON da un gran salto y golpea el suelo con su pie, produciendo una gran grieta que separa a los muchachos, DANTE y MALEKIN quedan frente a frete con MAMMON, RENJIT que se queda en el otro lado solo con ACHAM.

MAMMON: ACHAM, ocúpate de ese bastardo de las sombras; estos dos serán míos.

(ACHAM asiente con la cabeza).

La batalla está por comenzar y una gran tensión se siente en el aire.

Mientras tanto, en la otra guerra, vemos que REX está terminando de ganarla; el perro era muy superior a los otros demonios de rango bajo que tenía enfrente.

REX mira como a la distancia una gran energía emanaba y se dio cuenta de inmediato de que tenía que ir a ayudar a DANTE, pero esta pelea no acabaría fácilmente por la gran cantidad de demonios que tenía el enemigo y sigue peleando.

¿Cómo quedará esta batalla?

Esto ya está por llegar a su fin.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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