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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 3

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  4. Capítulo 3 - 3 Capítulo 2 Una ayuda inesperada y una historia feroz
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3: Capítulo 2: Una ayuda inesperada y una historia feroz 3: Capítulo 2: Una ayuda inesperada y una historia feroz Ya ha pasado el día completo y nos encontramos en una cueva no lejos de la pelea que tuvo DANTE.

Entrando en ella, encontramos a nuestro héroe recostado en la pared junto a un fuego a punto de abrir los ojos.

DANTE HERALDI: ¿Qué pasó?, ¿dónde estoy?, ¿esto fue un sueño?, ¿no estaba herido?, y ¿este fuego?

ANIMAL: O ya despertaste, ¿cómo te sientes?, ¿estás bien?

Hola, amigo.

DANTE HERALDI: ¿Qué demonios, un perro que habla?

Eres un…

dóberman, ¿verdad?

PERRO: Sí, soy de esa raza.

Te encuentras bien, guau.

Vi tu pelea a lo lejos y cuando me acerqué, hiciste esto y luego lo otro, pero lo impresionante fue cuando sacaste la espada y… DANTE HERALDI: Espera, espera, tú no eres un perro.

PERRO: Sí, ya te dije que sí (meneando la cola).

DANTE HERALDI: Pero puedes hablar, ¿cómo es eso posible?

PERRO: No eres muy listo que digamos, ¿verdad?

Estamos en el infierno, fuera del plano existencial, hellouuu, donde van todos los malotes, jejeje (meneando la cola).

DANTE HERALDI: Es verdad, perdón, estoy un poco desorientado.

Entonces, el demonio tenía razón no solo es nuestra especie, hay muchas más.

Bueno, y tú, ¿qué te trae por aquí?

Además, no eres muy animado para ser un dóberman.

¿Qué quieres de mí?

PERRO: Oye, ¿no es muy descortés de tu parte hablarle así a tu salvador?

Además, si te dejaba ahí, seguro que otros demonios te encuentran y te meriendan, así que pensé rápido y te traje aquí.

Eres uno de los pocos humanos que logra escapar de su encierro; esos demonios son realmente brutos y el hecho de que sea de esta raza no quiere decir que sea malo.

DANTE HERALDI: Espera, ¿hay más como yo?… ¿Cómo lo sabes?

¿Los has visto?

PERRO: Claro, ya estoy mucho más tiempo aquí que tú; después de todo, creo que serán unos 5 mil o serán 6 mil años.

Bueno, lo importante es que es mucho.

Me liberé alrededor de los 3 mil años por ahí, así que tuve bastante tiempo para investigar los alrededores.

Además, no soy muy ambicioso; no tengo a nadie que me espere ni a nadie con quien hablar hace mucho, por eso estoy feliz de conversar contigo, señor extraño.

Solo vivo para mí, pero se pueden hacer excepciones.

DANTE HERALDI: ¡Perro!, hablas mucho.

No soy ningún extraño, me presento: soy DANTE, DANTE HERALDI.

Así que… ¿Tú tienes un nombre?… O solo me dirijo a ti como perro.

PERRO: Creo que sí tenía uno, pero no sé, quizás te diga un nombre después; por el momento solo llámame PERRO y yo te llamaré DANTE.

¿Qué te parece?, DAN, TEEE, JEJE.

DANTE HERALDI: Bueno, perro, explícame lo básico; mi objetivo es largarme de este plano y poder ir al mundo mortal.

¿Alguna idea?

PERRO: Bueno, ¿qué te puedo decir?

Hay todo tipo de monstruos por todos lados; por lo general los ves más activos después que se active esa cosa que sana las heridas de todos.

ANTE HERALDI: Por la madrugada, entonces, okey.

PERRO: Actualmente estamos en un tipo de isla; es inmensa, está rodeada de un tipo de río.

Por aquí es conocido como el río CHICOAPAN; nombre raro, pero así lo llaman los demonios.

Ahí hay criaturas de todo tipo, te lo puedo asegurar.

No he llegado más allá de los ríos y tampoco me he aventurado mucho por la orilla, pero tengo relatos de que hay más allá.

No es 100% confiable, pero es algo.

DANTE HERALDI: (en la mente de DANTE) Me suena ese nombre, creo que lo he leído por ahí.

Es una mitología de algunas tribus de América.

Creo que necesito un perro para pasar por ahí, umm, qué casualidad (mirando al perro), pero este es de pelo negro, creo que no puedo pasar por ahí con este pulgoso.

Bueno, yo tenía un perro de pelo bermejo.

Si voy hacia ese lugar, ¿lo encontraré?

No cuesta nada probar.

PERRO: Oye, ¿me escuchas?

Aquí tienes que alimentarte también; si no, morirás de hambre.

Cuando estabas atado, te mantenía vivo el demonio, pero tendrás que comer lo que caces en este lugar.

Hay criaturas locales de este plano, así que tendrás que aprovechar su carne.

Yo he cazado criaturas chiquitas para sobrevivir; no es necesario comer todos los días, con una buena comida sobrevivirás unos meses.

DANTE HERALDI: ¿Qué?

No puede ser.

¿A cuánto tiempo estará ese bendito río para poder cruzar?

PERRO: Uy, déjame ver, como que unos meses sí nos vamos rápido.

DANTE HERALDI: ¿Qué?, a su, no puede estar tan lejos, no sobreviviremos así.

PERRO: Descuida, hay animales por todos lados, así que ojo con ellos, si no, ellos te comerán a ti, jeje.

Bueno, para muestra de buena fe, toma (el perro le tira un corazón al frente de DANTE).

Tienes que comértelo para que tengas más poder de lucha; este es el corazón del demonio que venciste.

DANTE HERALDI: ¿Qué?, pero ¿qué diablos?, ¿cómo conseguistes eso?, y de verdad, ¿cómo encendiste el fuego?

PERRO: ¿Qué parte del infierno no entiendes?

No soy normal, además puedo mover mis patitas como si tuviera pulgares, aprendí a hacer fuego hace mucho, jejeje.

Es mejor que te tragues eso; descuida, aquí no puedes ir al baño, todo es aprovechado por tu cuerpo como nutrientes (lo dice bien orgulloso).

Aquí tengo conciencia, no como en el mundo mortal.

DANTE HERALDI: Parece que te acostumbraste bastante bien a este lugar, perro, bueno, ¿hace cuánto se curaron mis heridas?

(Agarra el corazón).

PERRO: Será hace unas 3 horas, creo.

DANTE HERALDI: Bueno, entonces todavía es de amanecida.

No sé si confiar en ti, perro, pero creo que no tengo elección.

Te estaré vigilando; como me salvaste, por el momento confiaré en ti.

(Se come el corazón a mordiscos rápidamente.) Qué desagradable sabor, pero, espera, siento que algo en mí cambia.

Mi fuerza se está recuperando.

(El cuerpo de DANTE empieza a emitir un vapor.) Guau, esto se siente increíble.

PERRO: Vez (meneando la cola y moviéndose de un lado a otro) Te lo dije, yo no miento, ya soy bueno; aquí el lugar te cambia, jeje, es mejor que confíes en mí.

DANTE HERALDI: Bueno, ya estás bien, gracias.

Mira, ahorita por lo que me has dicho es un poco peligroso salir; esperaremos un par de horas y tomaremos el camino para ir a la orilla y cruzar el río.

PERRO: Sí, está bien, según lo que tengo entendido por lo que escuche de los demonios, sí hay un mito de un humano que sí logró escapar de este lugar.

Tendremos que avanzar y salir de esta isla para poder recaudar información de dónde ir, ya que sería interesante salir de aquí contigo, nuevo amo (menea la cola).

DANTE HERALDI: ¿No tienes amos que te esperen en el otro plano perro?

PERRO: Bueno, es complicado, pero en pocas palabras no tengo a nadie; tú serías mi amo.

Por fis déjame que yo te acompañe a donde quieras ir; soy fuerte también y te puedo ayudar a pelear.

DANTE HERALDI: umm, está bien, veré qué puedo hacer, pero eso no quiere decir que todavía confío en ti perro.

PERRO: No hay bronca, mi hermano, jejeje, también sé algo de inglés porque estuve por América paseando; solo diré que he sido perro de mundo.

DANTE HERALDI: je, descansemos un rato, saldremos en unas horas; la verdad, tengo un poco de sueño.

PERRO: Está bien, dormiré yo también.

El PERRO se echa a unos metros de DANTE junto al fuego.

DANTE no puede dormir muy bien porque sigue desconfiando del PERRO; todavía tiene pena por todo lo que pasó que no le permite abrirse bien con otros seres, no puede dar una pizca de debilidad y bajar la guardia otra vez.

DANTE HERALDI: Antes que te duermas, dime, ¿de dónde sacaste la madera?

PERRO: Hay árboles; por estos valles están secos, pero hay árboles, y no me preguntes de dónde salen porque eso ni yo sé, aparecen de la nada de vez en cuando (bostezo).

Ahora, si me disculpas, echaré una siestita.

DANTE HERALDI: esta bien, (con voz baja) gracias por todo.

PERRO: ¿Dijiste algo?

DANTE HERALDI: No, nada, es solo que eres muy animado; quizás tuviste una buena vida.

Te envidio, perro.

PERRO: Bueno, no fue buena ni nada, pero 5 mil años aquí te hacen mirar las cosas distintas.

(Bostezo) Ya buenas noches.

DANTE se recuesta sobre la pared, agachándose, agarrándose las rodillas Y, pasando unos 50 minutos, DANTE es vencido por el sueño y se duerme mirando al PERRO como duerme moviendo las patas traseras.

Año 2035, 27 de junio.

En algún lugar de América del Norte, nos acercamos a una pequeña granja en plena escasez de comida y hay rumores de que una nueva pandemia se avecina, por una nueva viruela del perro.

Unos granjeros que son muy amorosos con sus mascotas están atendiendo el parto de su perrita dóberman.

GRANJERO: Amor, LAICA ya está dando a luz.

Deprisa, ayúdame con esto.

GRANJERA: Si ya estoy llegando.

Toma, ponle estas almohadas para que esté más cómoda.

Un par de horas han pasado y los granjeros atienden el parto de su perrita, obteniendo 7 cachorros de colores, pero solo uno de color negro y los demás son 3 de un color marrón y otros 3 de color marrón con manchas café.

GRANJERO: Mira, mamá, LAYCA ha dado uno de color negrito, jajaja; este debe ser especial.

¿Qué tal un buen nombre?

GRANJERA: Tienes razón pá, hay que pensar en un buen nombre.

A ver, déjame pensar.

El granjero toma al perro negrito y lo levanta y dice lo siguiente: GRANJERO: Ya sé, se llamará REX.

¿No es un buen nombre má?

GRANJERA: Claro pá, de los mejores.

Muy bien, voy a preparar el almuerzo; ya es tarde.

Deja que descanse LAYCA.

La señora se retira del lugar dejando a su marido mirando a los perritos; el señor mira fijamente al perrito negrito, pensando para sí mismo que quizás ese perrito sea algo especial en el futuro, y el perrito negro lo mira con una mirada incierta.

El dueño se aleja del lugar dejando a los cachorros tranquilos con la madre.

Mientras pasa el tiempo, se ve cómo los cachorros se desarrollan jugando, pasando tiempo con los granjeros en unas escenas muy bonitas.

Ya ha pasado el tiempo; ha pasado 1 año y medio y todos los cachorros ya son mayorcitos.

Recordemos que los perros tienen diferentes edades que los humanos.

Los granjeros escuchan mucho por la radio de una posible epidemia que viene por los perros y se ponen a discutir.

Año 2036, 30 de noviembre.

GRANJERA: Pá, ¿qué podemos hacer?

Las noticias insisten con esto de las enfermedades.

La otra vez vinieron unos de salubridad para ver este tema porque tenemos muchos perros.

¿Qué dices?

GRANJERO: Lo sé má, pero esto no puede seguir así; tendremos que ponerlos en adopción o algo así.

No quisiera, pero si no lo hacemos, pueden clausurar el negocio (suspiro).

Tiempo después, los granjeros pusieron un letrero en el periódico para dar en adopción a los perritos y la gente interesada empezó a ir a la granja, pero los granjeros querían que nadie se llevara a sus perros porque ellos los cuidaban muy bien.

Han pasado unos días y casi todos los perros han sido adoptados menos uno, el perrito de color negro.

Luego de unos días más, solo se acerca a la granja una persona de unos 30 años de edad vistiendo terno.

Parece que es una persona decente, interesada en el perrito negro, y habla con los granjeros.

EXTRAÑO: Buenas, me presento: soy MARTÍN GUILLÉN.

Un gusto, estoy interesado en criar un perro como el suyo.

¿Ustedes creen que podría adoptarlo?

GRANJERO: Buenas, Sr.

MARTÍN, yo soy STIBEN.

Al parecer no eres de aquí, ¿verdad?

MARTÍN GUILLÉN: ¿Cómo lo supo, señor?

Sí, soy extranjero, ya tengo un tiempo por aquí; me siento solo, quizás con ese perro podría ayudarme a pasar el tiempo en estas tierras.

STIBEN: Sí, me di cuenta por tu nombre; no hay muchos con ese nombre por aquí más que extranjeros, pero pareces una persona de buen corazón.

Má este jovencito quiere llevarse al perro.

¿Qué dices?

La señora que estaba un poco lejos se acerca a su invitado y habla.

GRANJERA: Muy buenas, joven, perdone mis modales.

Me llamo NANCY, un gusto en conocerlo.

Parece que es un buen trabajador, Señor.

MARTÍN GUILLÉN: Un gusto, señora NANCY, soy MARTÍN.

Un placer.

Sí, yo trabajo en un negocio de espectáculos y tengo buena acogida.

No soy de por este pueblo, pero tengo conocidos por aquí, así que me enteré de la adopción por eso; sería un honor poder tener al perro para mi compañía.

NANCY: Bueno, déjame discutirlo con mi esposo y se lo entregaremos.

La pareja se retira a un lado y habla en privado.

NANCY: ¿Qué opinas, pá?

Este señor parece de confianza, pero no sé, algo en mí desconfía.

STIBEN: No Má, parece de confianza y recuerda que ya no nos queda mucho tiempo.

Mínimo nos dijeron un perro y LAYCA ya es la última.

Mira, sé que el perro es nuestro favorito, pero má, ya es hora de despedirnos; hay que dejarlo crecer y parece que ese tipo tiene buenas intenciones.

NANCY: Okey, pá, esto ya debe ser el adiós con REX.

Bueno, voy a traerlo.

NANCY procede a traer a REX y lo entrega a MARTÍN.

STIBEN: Bueno, joven, aquí está; le damos al perro, por favor, cuide de él, es muy amistoso, su nombre es REX; se lo encargamos mucho.

El Sr.

STIBEN agarra la cara del perro acariciándolo por última vez; luego MARTÍN procede a despedirse subiendo al perro a su carro.

El perro meneando la cola sube contento al carro en la parte trasera junto a su nuevo dueño.

MARTIN le indica a su chofer que avance; los granjeros se quedan mirando cómo el carro desaparece a la distancia.

STIBEN: Te deseo lo mejor, REX; espero encuentres la felicidad con el Señor ese.

NANCY: Lo mismo digo, espero que estés bien, REX.

Suerte.

Los granjeros, llorando un poco, entran a su casa y en el carro se ve al Sr.

MARTÍN como se aleja con una sonrisa malévola en su cara y el perro lo mira extrañado.

Año 2037, 15 de julio.

Nos encontramos en una parte trasera de una casa con el perro REX atado a un palo, un poco lastimado, cuando de repente entra un sujeto; resulta ser MARTÍN, quien con un palo golpea al perro diciendo: MARTÍN GUILLÉN: Bueno, perro mugriento, tanto tiempo entrenándote, hoy te toca; tenemos una gran pelea y espero que ganes.

mira que me costó mucho hacerte bravo.

El perro ladrándole y con una ira en sus ojos tratando de morderlo; el hombre agarra una pistola tranquilizadora, disparándole al animal.

Mientras lo mira, le dice que todo depende de él ahora.

El perro, cayendo al suelo, pierde la conciencia.

Han pasado unas horas y vemos al perro abriendo los ojos, encerrado en un tipo de cuarto pequeño donde casi ni se puede mover, con una sola puerta.

El perro, un poco asustado, empieza a dar vueltas en su sitio tratando de comprender dónde está mientras se escucha una voz anunciando algo.

ANUNCIANTE: Muy buenas noches, señores y señoras.

Hoy tenemos para ustedes unas grandes peleas de perro; hagan sus apuestas con la hermosa señorita de rojo para las peleas.

Recuerden que todo es en efectivo y espero de corazón que este show sea de su agrado para todos ustedes.

En breve comenzaremos con la primera pelea de la noche.

El perro asustado y con duda ve sorprendido cómo la puerta se empieza a abrir y comienza a salir de poco en poco y se encuentra en una arena como de peleas de gallos un poco más grande y con muros grandes, imposibles de saltar para él.

El perro mira hacia arriba, viendo un montón de gente, cuando de repente la puerta al frente suyo comienza a abrirse y de ella sale otro perro, pero de raza pitbull, rugiéndole y ladrando cuando se escuchan las palabras del anunciante: <<Y COMIENZA LA MASACRE>>.

El grito distrae al REX un poco; el otro perro se lanza al ataque, logrando morder a REX un poco, pero logra esquivar.

Entonces REX le empieza a dar ira y también se lanza contra el otro perro, tratándose de morderse una y otra vez.

Pasan los minutos y REX, en un mordisco desesperado, logra agarrar la garganta del otro perro y de un jalón le logra arrancar un pedazo.

El otro perro, tambaleándose por la pérdida masiva de sangre, cae al suelo y REX, todavía en un trance salvaje, se lanza a seguir mordiéndolo cuando se escucha un disparo.

Era el dueño, MARTÍN; lo sedó al perro para poder llevárselo, cuando se escucha la voz del anunciante.

ANUNCIANTE: Felicidades al dueño del dóberman; pasé a recoger su premio.

Muy bien, que pasen los siguientes participantes.

Este es espectacular, la primera batalla de la noche, y terminamos en un baño de sangre, así que continúa la matanza.

Cae una escalera a la arena para que baje MARTÍN para recoger al perro; lo agarra y lo saca.

Luego bajan a limpiar la arena.

MARTÍN mete al perro a una pequeña jaula, mirándolo y diciendo.

MARTÍN GUILLÉN: Buen chico, me vas a hacer ganar mucho dinero; escogí bien a este perro, jajaja.

Pasa el tiempo; se ven las peleas durante toda la noche.

REX tiene dos peleas más y siempre estando sedado al final para seguir peleando toda la noche y esta sería su nueva vida del perro REX.

Año 2038, 30 de noviembre.

Nos vamos a la misma parte trasera de una casa; encontramos a REX atado en el palo con múltiples cortes por toda su piel, siempre a la expectativa, nervioso totalmente.

Cuando entra el dueño, el perro lo mira con una ira y lo comienza a ladrar desesperadamente, intentando llegar a su cuello; el dueño lo mira y le habla.

MARTÍN GUILLÉN: Maldito saco de pulgas, ya obtuve bastante de ti; esta noche será tu última noche.

Terminarás estas peleas y te sacrificaré.

Ya eres un caso perdido, aunque eres bastante fuerte gracias a mí; ya no tengo la manera de controlarte mucho, esos sedantes ya casi ni te hacen efecto y por todas las drogas y comida ya ha crecido bastante, así que este será el fin.

Comprar sedantes más caros no me sale a cuenta; buscaré otro perro.

El dueño se aleja del perro mientras REX no para de ladrarle.

Pasa un tiempo, se avecina la noche y lo de siempre: el dueño entra, le dispara un sedante y lo mete a un saco, porque como el mismo sedante ya no le hace mucho efecto, el perro se despierta ya a los minutos y el dueño a las justas llega al lugar y solo tiene que tirarlo a la arena.

El dueño llega a los minutos al lugar donde pelean, cuando el anunciante se le acerca a MARTÍN y le dice.

ANUNCIANTE: Tira al perro de una vez a la arena; ya vamos a comenzar.

MARTÍN GUILLÉN: Vale, pero le trajiste un buen perro; ya que esta será su última noche, quiero aprovecharlo al máximo.

Necesito ganar dinero.

ANUNCIANTE: Claro, mi hermano, tenemos un perro especial para él; ya hay que comenzar de una vez.

MARTÍN tira al perro del saco a la arena de pelea; el perro cae un poco lastimado, pero no sufre mucho daño porque el suelo está cubierto por tierra, cuando de repente se abre la puerta y aparece un gran danés endemoniado botando espuma por la boca.

REX se pone en posición de batalla y se escuchan los rugidos de ambos perros Y DA COMIENZO A LA GRAN PELEA.

No pasa ni un minuto y se escuchan sirenas de policías por todo el lugar; se escucha un grito: LA POLICÍA LLEGÓ, TODOS ÁBRANSE, RETÍRENSE RÁPIDO, mientras el anunciante habla.

ANUNCIANTE: SEÑORES, RETÍRENSE RÁPIDO, NO PIERDAN EL TIEMPO, DEJEN TODO, ESTO ES UNA REDADA, CORRAN.

Todos los desesperados comienzan a correr, pero la policía ya estaba adentro.

Comienza una pelea campal, pero en la arena los dos perros seguían mordiéndose.

REX estaba perdiendo por el gran tamaño de ese perro.

En eso, una persona, por la desesperación de huir, mueve la palanca de la escalera y cae hacia la arena de pelea.

REX se da cuenta de esto; el ruido de la escalera distrae al gran danés y REX aprovecha para morderle la pata y luego correr hacia la escalera, logrando por fin salir de la arena.

Mientras corre en medio de todo el alboroto, logrando meterse por unos pasadizos del lugar donde estaban corriendo sin mirar atrás, pero de repente, al dar la vuelta por una esquina, logra ver a su dueño MARTÍN.

El perro lo mira fijamente y MARTÍN se da cuenta de esto, sin darse cuenta por estar corriendo sin sentido; quedó encerrado en un callejón sin salida de ese lugar donde estaban.

Mientras REX se acerca lentamente a él, MARTÍN trata de razonar con el animal en su estupidez, creyendo que le haría caso.

MARTÍN GUILLÉN: (nervioso) Bu…

en perrito o, o, o no, no te acuerdas cuando te alimentaba y te di un techo solo…

solo lo estaba haciendo todo esto para hacerte más fuerte de verdad, perrito, por favor, perrito, tranquilo, sí.

REX lo mira y sigue acercándose lentamente, gruñendo y, cuando lo tiene totalmente acorralado contra la pared, el perro solo se sienta y lo mira, quitando su expresión de molesto.

El dueño lo mira con confusión porque no hace nada y lentamente rodea al perro; el perro solo lo mira.

Cuando le da la espalda al perro, dice en voz alta.

MARTÍN GUILLÉN: Maldito perro, me asustó por las puras, pero déjame buscar un arma y te mataré, pulgoso.

Mientras dice lo último, voltea a ver al perro, pero lo que alcanza a ver es una enorme boca acercándose a su cara y se ve como el perro empieza a morderle la cara y el cuello, mientras MARTÍN hace lo posible por liberarse y parecía que el perro lo estaba disfrutando.

Solo se escuchaban gritos desesperados y desgarradores de parte de MARTÍN; solo 30 segundos bastaron para que REX eliminara a su dueño, dejando una escena digna de película de terror.

REX lo mira por unos segundos y luego se escucha venir a unas personas.

El perro rápidamente sale del callejón escapando por otro lado y los que venían eran los policías que habían escuchado el grito desgarrador.

Cuando llegan, algunos vomitan, otros quedan aterrados por semejante escena que presenciaron.

Mientras tanto, REX logra salir del edificio donde estaban, corriendo con todas sus fuerzas hasta más no poder, hasta que llega a un lago, tirándose por instinto, nadando hasta el otro lado.

Ya limpio de la sangre de su boca y de su pelo, llegando a correr por horas, finalmente se desmaya en un parque.

Pasan las horas y dos humanos lo ven y, tirándole agua para que se despierte, el perro reacciona muy rápido al sentir el agua y los queda viendo ladrando y rugiéndoles; solo se escapa dejándolos atrás; se da cuenta de que había llegado a una gran ciudad.

El perro corre a los callejones de la ciudad tratando de buscar algún refugio.

El perro triste logra por fin descansar detrás de unos contenedores de basura, mientras mira al cielo como si pensara sobre su futuro.

Año 2040, 24 de abril.

Ha pasado un tiempo y REX ha estado vagando de aquí para allá, descubriendo que la carne humana que disfrutó de su dueño le gustó, pero REX no era tonto, sabía que los humanos eran una plaga y eran rencorosos; solo salía de noche a cazar, buscando personas desprevenidas para matarlas.

El perro había desarrollado un fuerte gusto por la carne humana y se había ganado una reputación como la muerte en 4 patas.

Varios salieron a cazarlo, pero nunca estuvo en un lugar por mucho tiempo; ya había llegado a cruzar la frontera y actualmente nos encontramos en un pueblo en América Central.

El perro, ya en su totalidad, había desarrollado una personalidad agresiva y no permitía que nadie se le acercara a él.

Las horas pasaban y REX llegó a un pueblo donde se acostó en un árbol de un pequeño bosque tratando de descansar.

Pasaron las horas y, siendo de noche, siente una mano que lo acariciaba la cabeza.

El perro, tal cual como era, no da tiempo a nada, lanzándose a morder, cogiendo el cuello de la persona que lo estaba agarrando y cuando sale del trance donde se encontraba, mira lo que hizo: mató a una pequeña niña de aproximadamente 8 años que solo quería agarrarlo.

El perro, al darse cuenta de que era un cachorro humano, salió corriendo porque ya había tenido problemas fuertes con esta situación en el pasado; casi lo matan por hacer esto.

Corre al bosque, pero ya han pasado unos minutos y la niña es encontrada.

Los pobladores locales conversan y saben que por la mordedura es un perro, pero por esta zona no hay ningún perro así de salvaje y uno habla.

SEÑOR 1: Miren, yo hace poco me vine de aquí arriba, del país vecino, y escuché que había una historia de un perro que está matando gente por todos lados y que lo habían visto dirigiéndose a estos lares.

Le dicen la muerte de 4 patas; es un dóberman.

SEÑOR 2: No es posible que un animal así exista; tenemos que cazarlo de una vez, es muy peligroso.

SEÑOR 3: Sí, tienes razón, tenemos que matarlo.

Vamos todos por nuestras armas; rápido nos reunimos aquí en 30 minutos.

Todos los pobladores que se encontraron en ese lugar fueron a prepararse para cazar a REX; mientras tanto, nuestro perro estaba ocultándose por el pequeño bosque como mar, ya que estaba hambriento y ya no tenía fuerzas para salir de ese lugar.

Pasa el tiempo y era muy de noche.

Con linternas y antorchas salen a buscar al perro; se separan para buscarlo más rápido.

En cuestión de unas horas, un grupo de pobladores da con él, avisando a los demás con gritos.

El perro ataca a los pobladores y se escuchan ladridos y disparos por todo el bosque.

Luego de unas horas de persecución, logran dispararle al perro con un rifle, volándole una pata trasera, e inmediatamente otra persona logra darle con un machete en la espalda al perro, haciendo que el animal caiga.

Ya totalmente rendido, el perro mira a lo lejos y ve salir el sol, un amanecer precioso.

El perro hace una mueca de tristeza y resignación; viene otra persona con una gran piedra, tirándosela a la cabeza del perro repetidas veces para matarlo, y mientras todo pasa, mientras se apaga la vida de este animal, en la mente del perro solo hay un pensamiento.

REX: Al fin todo acabó; lograré descansar en paz.

Lo único que me da tristeza es que nunca pude volver a ver a los granjeros tan amables que fueron conmigo (recordando sus rostros).

Al fin descansaré de todo esto, gracias por liberarme.

Y mientras veía el amanecer que fue apagado por la piedra cayendo en su cabeza con fuerza, REX muere.

Después de tanto dolor, REX pensó que descansaría, pero tendría que pagar sus faltas en el mundo terrestre.

INFIERNO REX despierta todo amarrado y clavado hacia el suelo; confundido, de su boca sale una voz y palabras.

REX: (aturdido) ¿Qué está pasando?, ¿dónde estoy?, ¿qué es todo esto?, ¿y qué es este lugar?, “um”, ¿puedo hablar?, ¡¿qué demonio es esto?!

ANIMAL: ¡ey, tú!, baja la voz, ya es suficiente con toda esta tortura para que venga otro perro feo a molestar con sus quejidos.

REX: Espera, ¿dónde estoy?

Y tú, eres un chihuahua, ¿verdad?

Eres un poco grande para tu raza, ¿no crees?

ANIMAL: Claro, búrlate si quieres, me llamo MISTI y tu amigo está en las mismas que yo, así que no tienes por qué burlarte.

REX: Bueno, perdón, Su Majestad, ¿dónde estamos exactamente?

Creí que había muerto.

MISTI: OH, claro que moriste.

Esto, amigo, es el infierno.

Yo ya llevo unos años aquí, déjame explicarte: todos los días va a venir una criatura horrorosa a maltratarnos y después de un tiempo nos curamos y así repetidas veces, creo que, por toda la eternidad, supongo, como dicen los humanos.

REX: ¿Que por qué estoy yo en el infierno?

HA, ya recuerdo (pone cara de lamento).

Espera, yo sé por qué estoy aquí y tú eres muy pequeña para hacer algo malo.

MISTI: No me subestimes, ¿no has escuchado el dicho de que nosotros somos el mismo diablo?

Jajaja, (suspira) bueno, la verdad, me asustan todas las cosas, son más grandes que yo y por eso siempre estoy a la defensiva y un día solo te diré que maté de casualidad a alguien y no me arrepentí de nada, me dio igual, hasta gusto diría.

REX: Bueno, no soy nadie para juzgar, pero parece que en cierto modo tenemos algo de conciencia de nuestros actos y creo que eso es lo que nos juzgan.

Pasan las horas y se viene acercando un ser misterioso; es un demonio que les habla, que por sus pecados están aquí.

No hay exenciones entre especies, todos tienen que pagar el precio, y proceden a torturarlos a los 10 perros que se encontraron en ese lugar con un látigo.

Ya ha pasado bastante tiempo y los perros de ese lugar habían entablado una amistad, contándose historias de sus vidas, para no pasar mal rato en ese lugar.

Todos ya sabían la vida de todos, pidieron perdón para sentirse mejor por todo lo que hicieron y poco a poco sus personalidades fueron cambiando.

Pensaron que encontrarían la redención, pero parece ser que el destino no les alberga nada bueno y ven llegar al demonio y habla.

DEMONIO: Hola, perros miserables, llegó la hora de la cosecha, se acabó el viaje, ya no les puedo sacar más, así que todos ustedes desaparecerán para siempre.

REX: ¿Qué estás diciendo?, ¿cómo que desapareceremos?

DEMONIO: JAJAJA, ¿ustedes pensaron que algún día se liberarían?

Jaja.

El demonio procede a explicarle las reglas: nadie tiene otra oportunidad, que todo termina aquí.

Mientras los perros ven atónitos lo que el demonio dice, los perros empiezan a desesperarse tratando de romper sus ataduras.

Mientras el demonio agarra de uno en uno a los perros, con su magia los comprime en una pequeña pelota y se los traga mientras sufren un dolor inimaginable.

Hay gritos atroces.

El demonio se dirige a la chihuahua, pero REX empieza a jalar con bastante fuerza y ​​logra liberar su cabeza y rápidamente rompe todas sus ataduras.

De inmediato se lanza al demonio que le logra morder el cuello y cae de dolor; rápidamente desata a los perros restantes que en total fueron 5 sobrevivientes.

El demonio no era muy poderoso porque era un novato; los 5 perros luchan hasta que ya no pueden más.

El demonio cae al suelo muerto y REX se para todo ensangrentado mirando que solo él estaba vivo, pero de repente mira a la chihuahua que estaba moviéndose y se acerca a ella.

REX: Oye, ¿cómo estás?, ¿te encuentras bien?

Por favor, resiste, ya casi va a ser la hora para que nos recuperemos.

MISTI: REX, fue bueno poder hablar con todos ustedes en estos 3 mil años; gracias por todo.

REX: No, no, no, por favor, no te vayas, no tendré a nadie si te vas, por favor.

(Se percata de una enorme herida en su espalda y se asusta).

No, ¿por qué?

Lamento ser tan malo, en serio, perdónenme, por favor, alguien sálvela, se lo suplico (llanto desesperado).

MISTI: REX, ya no me queda más tiempo.

Escuché tu vida y sé lo frustrado que te encuentras, pero no todos son malos; solo te pido que cambies tu opinión de todos y abras tu corazón.

Hazlo por mí.

En toda tu existencia, sé que conseguirás algo bueno.

Adiós, perro feo…  Misti ha muerto; REX logra abrazarla con sus patas, botando lágrimas y, tras pasar un minuto, todas sus heridas de REX sanan y solo se escucha un aullido en lo largo de este inmenso terreno infernal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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