La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 44
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- Capítulo 44 - 44 Capítulo 43 El pasado de Quetzalcóatl
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44: Capítulo 43: El pasado de Quetzalcóatl.
Parte 3: fin 44: Capítulo 43: El pasado de Quetzalcóatl.
Parte 3: fin El fin de una era se aproxima: dos hermanos que se odian y que nunca pudieron arreglar sus diferencias.
Después de este terrible final, Tláloc renuncia como el sol y decide casarse nuevamente con otra diosa llamada Chalchiuhtlicue, la diosa de los lagos y corrientes de agua, una diosa muy perfecta para Tláloc.
Y esta diosa, al ver que el puesto de sol estaba vacío, se proclamó como el nuevo sol.
Con ayuda de Quetzalcóatl, crearon de nuevo la vida en el mundo, pero esta vez con algo distinto: los humanos eran parte pez, y esto traería nuevos problemas por parte de Tezcatlipoca.
Los años pasaron como el viento y la tierra está en una época de paz gracias al nuevo sol, pero los problemas no desaparecen de la noche a la mañana.
Luego de años de que Quetzalcóatl fue derrotado, se aisló lejos de sus hermanos y mejoró sus poderes; ya era muy fuerte y podía controlar sus nuevos poderes muy bien y, además, su hermano XIPETOTEC le había fabricado un collar de caracola, el cual le daba el poder de dominar los vientos para crear huracanes.
Ahora Quetzalcóatl se encuentra vagando por el TOMOANCHAN sin ningún rumbo, visitando de vez en cuando al nuevo sol y hablando con sus otros hermanos.
Ya han pasado mil años de paz en la tierra mortal y los dioses deciden celebrar este gran acontecimiento, ya que el 4.° sol había logrado lo impensable.
Por más que en los años había habido desastres, todo parecía bien; los humanos ofrendaban a los dioses, pero nada más pasaba.
Todo era muy monótono, pero nadie se preocupó por eso; ya en la fiesta de celebración se encontraban todos los dioses nahuales y en la celebración los 3 hermanos principales estaban hablando.
XIPETOTEC: Qué buena celebración, parece que la esposa de Tláloc está haciendo un buen trabajo, ¿no creen?
HUITZILOPACHTLI: No lo sé, algunos dioses dicen que la nueva humanidad no es lo que esperábamos con ese aspecto que tienen y, además, ha habido varios desastres que parece que el nuevo sol no ha podido arreglar.
QUETZALCÓATL: Vamos, chicos, no sean así, lo está haciendo bien.
Yo creo que esos rumores los está iniciando Tezcatlipoca.
XIPETOTEC: ¿Tú crees?
No se le ha visto por varios años a nuestro hermano.
QUETZALCÓATL: Yo no lo considero nuestro hermano; está tramando algo muy grande, lo sé.
En la última pelea que tuve con él, lo encontré hablando con Mictlantecuhtli.
Los dos hermanos quedan sorprendidos por este relato.
HUITZILOPACHTLI: ¿Qué?
El dios de los muertos hablando con un dios, todos le tienen miedo, ¿por qué Tezcatlipoca hablaría con él?
XIPETOTEC: Oye, hermano, ¿estás seguro de lo que estás diciendo?
Esto tenemos que hablarlo con los otros dioses para estar preparados.
QUETZALCÓATL: Muy seguro, hay que actuar rápido antes de que nos salga de las manos, pero hay que pensar esto para mañana.
Por favor, háganme recordar esto; por mientras hay que celebrar.
¡Oigan, traigan más pulque por aquí, jajaja!
Una misteriosa mujer se les acerca a los hermanos y les ofrece el pulque.
HUITZILOPACHTLI: Espera, no te he visto por estos lugares.
¿Quién eres?
MISTERIOSA MUJER: Hola, me llamo Coatlicue, soy nueva por aquí.
Los padres de todo me crearon hace poco y hoy les vengo a servir las bebidas; espero que las disfruten.
XIPETOTEC: Creo que he oído de ella; si es nueva, se agradece tu ayuda, hermana.
QUETZALCÓATL: Eres muy bonita, hermana, jeje.
HUITZILOPACHTLI: Umm, contrólate un poco, Quetzalcóatl, parece que el pulque ya te chocó.
QUETZALCÓATL: Tonterías, sigamos bebiendo por este gran día.
La noche transcurrió normalmente.
Vemos cómo los dioses están felices, vemos cómo Quetzalcóatl está bebiendo como si no hubiera un mañana y todos lo miran apenados.
Ahora la mañana ha llegado y el sol todavía no sale.
—¿Qué es lo que está pasando?
—nos dirigimos al palacio del sol y vemos que en el dormitorio que ahí se encuentra, en la cama está despertando nuestro querido Quetzalcóatl.
QUETZALCÓATL: Por mis padres, ¿qué es todo esto?
Me duele mucho la cabeza.
Umm, ¿dónde estoy?
Rápidamente tocan la puerta del palacio solar y Quetzalcóatl se asusta por el ruido que hacen y, al querer levantarse, ve que alguien está a su lado; era la diosa Chalchiuhtlicue.
Quetzalcóatl queda sorprendido ya que se encontraba totalmente desnuda y él también, pero grande fue su sorpresa al darse cuenta de que no era hombre sino mujer; había cambiado su forma.
Se pregunta qué diablos pasó y vagos recuerdos llegan a su cabeza de cómo se acostó con la esposa de su hermano Tláloc.
De inmediato trata de vestirse y es cuando rompen la puerta del trono solar y entran todos los dioses y, al ver todo este acto, se sienten aborrecidos, ya que se dan cuenta de que Quetzalcóatl era una mujer y había intimado con Chalchiuhtlicue.
Ahí presente se encontraba Tláloc, que no podía con lo que estaba pasando; se sintió traicionado y herido.
TLALOC: Mujer, ¿cómo pudiste hacerme esto?
Y tu maldito Quetzalcóatl, ¿qué traición es esta?
¿Y por qué estás transformado en mujer?
QUETZALCÓATL: Espera, déjame explicarte, en verdad no sé qué pasó, solo sé que estábamos tomando y luego… De la nada se oye una risa muy fuerte que deja a todos quietos y en el palacio solar empieza a entrar una niebla negra por los pies de todos los dioses y entra al trono solar Tezcatlipoca.
TEZCATLIPOCA: Pensar que el buen portado de Quetzalcóatl ahora es una mujer y deshonró a su hermano Tláloc, jajaja, es para reírse.
QUETZALCÓATL: ¡Tú!
¿Qué haces aquí?
No sé por qué, pero todo esto es obra tuya, ¿verdad?
TEZCATLIPOCA: Yo, pero si fuiste tú el que se emborrachó y no se controló.
CHALCHIUHTLICUE: Tláloc, no sé qué pasó, alguien nos engañó.
TEZCATLIPOCA: Lo dice esta diosa de cuarta, miren cómo está la tierra, ¡HERMANOS!
Ustedes creen que esta diosa se merece nuestro perdón; esos humanos que con Quetzalcóatl ha creado, esas aberraciones, no son dignos de nuestra grandeza.
¿No sería más factible sacrificarla?
¿Ustedes qué dicen?
Este acto tan aborrecible que hicieron Quetzalcóatl con Chalchiuhtlicue es imperdonable.
Hay múltiples murmullos en la sala mientras Quetzalcóatl termina de cambiarse y Chalchiuhtlicue está tapada con las sábanas de la cama; todos miran y se preguntan qué hacer.
TEZCATLIPOCA: ¿Por qué dudan, hermanos?
Esto es muy fácil (sonrisa malévola).
De la nada, Tezcatlipoca se aproxima rápidamente a Quetzalcóatl y, con un garrote que aparece de la nada, Tezcatlipoca golpea con fuerza a Quetzalcóatl en la cabeza, haciéndolo volar fuera del palacio y todos se quedan impactados por el acontecimiento y en su mente Tezcatlipoca piensa que se ha vengado de su hermano, pero antes de que termine de pensar la frase, una larga cola de serpiente aparece a través del hueco dejado y arrastra a Tezcatlipoca afuera y vemos que es Quetzalcóatl transformado en una serpiente gigantesca con alas.
Tezcatlipoca no pierde el tiempo y asume su figura de jaguar y crece de tamaño para poder pelear con Quetzalcóatl.
Mientras tanto, en el palacio, Chalchiuhtlicue grita a todos que se larguen y lo hace con tanta fuerza que todos se empiezan a quedar sordos y no les queda más opción que irse.
Mientras todos se van del trono solar, vemos cómo Chalchiuhtlicue empieza a llorar muy fuertemente por todo lo que está pasando e inunda el trono solar, cerrando de golpe las puertas, y todo el palacio se empieza a inundar.
Chalchiuhtlicue se sienta en el trono solar haciendo aparecer el sol, pero del balcón donde estaba el trono empieza a caer agua como si de una cascada se tratara al plano mortal.
Ahora vemos cómo en el suelo mortal los dos dioses están peleando.
Quetzalcóatl trata de amarrar con su cuerpo a su hermano para asfixiarlo, pero Tezcatlipoca con sus garras logra herirlo y salir.
De repente, Quetzalcóatl activa su collar y con sus alas de serpiente crea huracanes y daña un poco a Tezcatlipoca, pero más dañados están los pobres humanos que están en el fuego cruzado de estos dos dioses, que su pelea está destruyendo el plano mortal, mientras todos los demás dioses miran desde TOMOANCHAN el acontecimiento.
HUITZILOPACHTLI: Esto es malo.
¿Qué haremos?
Tezcatlipoca y Quetzalcóatl están destruyendo el plano mortal, mientras que Chalchiuhtlicue se encerró en el trono solar y no para de llorar, y con sus lágrimas ha formado una cascada inmensa que está inundando la tierra.
Ahora, ¿qué haremos?
XIPETOTEC: Solo queda ver qué pasará en esta pelea y qué pasará con los humanos.
TLALOC: Creo que lo más prudente será transformar a los humanos en peces para que sobrevivan a esta inundación; la diosa Chalchiuhtlicue no creo que se detenga con sus lágrimas por varios años.
¿Qué diablos ha pasado?
¿Quién rayos tiene la culpa de todo?
HUITZILOPACHTLI: Algo me dice que Tezcatlipoca tiene la culpa, ya que Quetzalcóatl nos dijo que él parece que tiene un trato con Mictlantecuhtli.
Todos los dioses están sorprendidos por esta revelación.
HUEHUETEOTL: ¿Estás seguro de lo que dices?
HUITZILOPACHTLI, eso es una acusación bien grande.
XIPETOTEC: A mí también me lo dijo; yo confío en mi hermana o hermano.
Bueno, ya no sé qué es Quetzalcóatl.
Mientras todos los dioses piensan en lo dicho, miran cómo avanza la pelea de los dos hermanos.
Vemos cómo los dos hermanos con sus formas animales están arrasando toda la vida en el planeta y, a la vez, poco a poco el planeta Tierra está inundándose de agua por las lágrimas de Chalchiuhtlicue.
Vemos cómo en la pelea, luego de un buen tiempo golpeándose, los dos hermanos vuelven a su forma humana y en una pequeña isla que había quedado con abismos a los lados de tanto poder, se encuentran los hermanos viéndose cara a cara.
TEZCATLIPOCA: Veo que por fin te volviste fuerte y valiente.
Si solo hubieras sido igual ese día, no hubiera perdido mi pierna, pero ya me he vengado de ti; nadie más te creerá después de lo que hiciste, jajaja.
QUETZALCÓATL: Tu maldito, sé que hiciste algo porque terminé en la cama con esa mujer y porque estoy en forma de mujer.
TEZCATLIPOCA: Eres un idiota, no ves tu potencia; mírate de cerca, tu poder ha aumentado en esa forma.
Quetzalcóatl se analiza a sí mismo y se da cuenta de que es verdad; se queda sorprendido mirando a su hermano.
TEZCATLIPOCA: Te preguntarás qué pasó.
La verdad, no mucho.
Yo te di el pulque, yo fui Coatlicue, y ella ya está muerta; ¿recuerdas la mujer que sacrifiqué en nuestra última pelea?
Pues era ella y tu forma de mujer te incita a que liberaras tu máximo poder y así quedaste, ni yo sé en qué estabas pensando para transformarte así, wajajajajaja.
Quetzalcóatl está sorprendido y ya no sabe qué pensar.
QUETZALCÓATL: (molesto) Solo te preguntaré una última cosa, ¿qué te traes entre manos con Mictlantecuhtli?
TEZCATLIPOCA: (sonrisa malévola) Eso es un secreto.
Rápidamente, Tezcatlipoca se lanza contra Quetzalcóatl y se agarran de las manos entrelazándose, apretando tan fuerte que la tierra tiembla y así agarrados empiezan a darse patadas y, en un intercambio de patadas, una de ellas le cae en las costillas a Quetzalcóatl, haciéndole perder el equilibrio y arrodillándose en el suelo y justo cuando Tezcatlipoca le iba a lanzar un golpe con su mano como si de una lanza se tratara, directo al corazón.
Quetzalcóatl reacciona y logra sacar una cola de serpiente de su espalda, atravesando el corazón de Tezcatlipoca, pero el golpe de Tezcatlipoca le había dado justo en el pecho izquierdo de Quetzalcóatl; gracias a su forma de mujer, no llegó a tocarle ningún órgano vital.
Quetzalcóatl retira su cola del pecho de su hermano, haciendo que un chorro de sangre salga del cuerpo de Tezcatlipoca, y por la herida recibida, cae a un precipicio que estaba atrás suyo.
Antes de eso, él arranca el collar de Quetzalcóatl que le permitía crear huracanes.
Quetzalcóatl, por las heridas que tenía, solo se desmaya por todo el dolor que sentía.
Años han pasado después de todo esto, 40 años para ser exactos, y durante ese tiempo Chalchiuhtlicue no dejó de llorar, inundando toda la tierra.
Los humanos que estaban abajo fueron transformados en peces y otras criaturas marinas para que se adaptaran al nuevo lugar.
Ahora nos vamos a una pequeña casa creada en TOMOANCHAN, donde vemos que Quetzalcóatl está despertando y a su lado están sus hermanos.
QUETZALCÓATL: (Se sienta en la cama) ¿Qué rayos?
¿Dónde estoy?
HUITZILOPACHTLI: Hermano, estás en TOMOANCHAN en una casa creada por XIPETOTEC.
XIPETOTEC: Parece que ya estás mejor; sabes, nuestro hermano Tezcatlipoca, no encontramos su cuerpo y ya han pasado 40 años.
QUETZALCÓATL: 40 años, no puede ser tanto tiempo que estuve dormido; con razón mis heridas ya están curadas.
HUITZILOPACHTLI: Si ahora el puesto de sol está vacío y padre y madre no quieren revivir a los humanos, y mando los huesos de la creación al Mictlán para que nunca más se creara a la raza humana porque nuestros padres piensan que están malditos por todo lo que pasó.
QUETZALCÓATL: Maldición, no puede ser, todo esto es mi culpa y de Tezcatlipoca; los humanos no deben pagar por esto.
Quetzalcóatl, en su inmenso arrepentimiento, se levanta de su cama y sale corriendo al altar donde decide enfrentar a sus padres, los cuales le dan la espalda y ninguno de sus hermanos quiere apoyarlo, y en un arrebato de furia, maldice a sus padres y a sus hermanos y les jura que traerá de nuevo los huesos de la creación para crear a los humanos sin ayuda de nadie y rápidamente se dirige a la entrada del inframundo para así llegar al señor del Mictlán, Mictlantecuhtli.
Quetzalcóatl, por tener los poderes de un dios, rápidamente llega al frente de Mictlantecuhtli, que estaba sentado en un trono en las sombras donde solo podíamos ver su silueta, y le exige los huesos de la creación.
QUETZALCÓATL: Señor de Mictlán, entregue los huesos de la creación para poder resurgir a la humanidad.
MICTLANTECUHTLI: Ja, ja, ja, ja, ja… No me hagas reír, dios de tercera, ¿con qué derecho vienes tú a pedirme eso?
Después de que con tus manos mataste a toda la humanidad solo por una riña familiar.
Por favor, qué patético eres.
QUETZALCÓATL: Lo sé, sé que soy patético, pero ellos no tienen la culpa de nada (se arrodilla y baja la cabeza).
Se lo suplico, los humanos no deben pagar por mi arrogancia.
MICTLANTECUHTLI: Umm, creo que eres sincero, te daré una oportunidad, pero mi yo actual no será el que te juzgue; además, este mundo ya está condenado, ja, ja, ja, ja.
QUETZALCÓATL: (levanta la cabeza sorprendido) ¿Qué dijo?
MICTLANTECUHTLI dispara un rayo y lo arroja a un portal y, antes de que desaparezca, MICTLANTECUHTLI le grita que tendrá que pasar todo el Mictlán de nuevo, pero con menos poder y justo cuando se estaba retirando por el portal, hace aparición su hermano HUEHUETEOTL, que le exige al dios de la muerte que libere a su hermano, pero el dios MICTLANTECUHTLI agarra a HUEHUETEOTL y lo lanza también al portal y los dos hermanos son teletransportados.
Al despertar, los dos hermanos están en un mundo distinto al que conocían y frente a ellos una cueva estaba con un letrero que decía Mictlán.
Justo antes de entrar, aparece una persona muy familiar: era BELL que había llegado a recibir a los nuevos.
Los dioses no entienden la apariencia de este ser; luego de conversar un poco, ellos notan que sus intenciones no son buenas y se ponen a la defensiva.
BELL, al darse cuenta de la hostilidad hacia su persona, provoca a HUEHUETEOTL a pelear mientras empuja a QUETZALCOATL y su inmenso poder hace reaccionar a MICTLANTECUHTLI y un rayo cae del cielo rojo donde estaban y envuelve a HUEHUETEOTL y una voz dice que por entrometido estará encerrado en un bosque maldito y HUEHUETEOTL desaparece.
BELL solo se ríe y rápidamente desaparece, menospreciando a Quetzalcóatl, que muy asombrada entra al Mictlán a cumplir con su objetivo.
Vemos cómo Quetzalcóatl pasa por las pruebas del Mictlán incontables veces, ya que cae en muchas trampas y regresa siempre al inicio.
Luego de tiempo, conoce a Fausto y lo cuida y vemos cómo lo deja en una casa para que se cuide solo y él avanza y, al llegar a una cueva, es atrapado por otra trampa de Mictlantecuhtli que lo encierra en el pozo y lo transforma en hombre; el resto ya es historia.
En el presente vemos como QUETZALCOATL termina de recordar y sale con fuerza a enfrentarse a los enemigos y la vemos que está muy preocupada por todo lo que está pasando y se pregunta: “¿Cómo es que su hermano llegó a este lugar?” y “¿Qué pacto tendrá con Mictlantekuti?”.
Ahora nos dirigimos con MALEKIN, que está lanzando rayos de sus manos y masacrando a sus enemigos mientras el general jaguar solo observa, pero esto ya será para otro capítulo.
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