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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 47

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  4. Capítulo 47 - 47 Capítulo 46 Una batalla difícil MIJAÍL el demonio ruso
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47: Capítulo 46: Una batalla difícil, MIJAÍL, el demonio ruso.

47: Capítulo 46: Una batalla difícil, MIJAÍL, el demonio ruso.

El odio habitado en una persona con el tiempo maldice el alma, carcome los pensamientos y no te deja pensar bien.

Dicen que la venganza es un plato que se come frío y hoy lo veremos.

En el bosque donde se encuentran DANTE e ISAMU, ellos se encuentran mirando a MIJAIL, el cual está sentado arrogantemente en una piedra viendo como sus últimos soldados caen ante la pareja.

MIJAIL PETROV: Ahora veo que ya estás listo para esto, ¿verdad, DANTE?

Jajaja.

DANTE HERALDI: (furioso) Hoy será el día que te mate para siempre; desaparecerás y no quedará nada de tu existencia.

MIJAIL PETROV: Vamos, no seas aguafiestas, esto es divertido.

Tú y yo muertos podemos pelear por la eternidad, jeje.

DANTE HERALDI: (molesto) Maldito bastardo, ¿esto es divertido para ti?

Tú me quitaste todo.

ISAMU: Dante, será mejor que te calmes.

Estás muy alterado; no creo que puedas pelear así.

DANTE HERALDI: (molesto) ISAMU, frente a mí tengo al sujeto que destruyó todo lo que tenía; ¿cómo quieres que esté?

ISAMU: (baja la cabeza) Está bien, pero recuerda, el odio en el corazón malogra una pelea, mente fría, Dante.

DANTE solo hace una mueca de insatisfacción y, con sus dos espadas, rápidamente se dirige hacia MIJAIL, el cual bloquea sus golpes con sus dagas.

Rápidamente acontece una pelea sin parar de choque de armas a una velocidad asombrosa.

Mientras esto pasa, los guerreros jaguares siguen viniendo y a ISAMU no le queda de otra que proteger a su amigo para que no interfieran en su pelea.

En la pelea vemos que Dante intenta desesperadamente atacar a Mijaíl, pero no puede; Mijaíl está bloqueando todos sus ataques y, usando su poder de sigilo, daña a Dante incontables veces, pero gracias a su recuperación mejorada, Dante se recupera rápidamente de sus heridas.

En un movimiento rápido, Mijaíl le clava su daga en el estómago a Dante y lo mira a la cara.

MIJAIL PETROV: ¿Qué es lo que te está pasando, Dante?

Antes eras más fuerte, jejeje.

DANTE HERALDI: (escupiendo sangre) Maldición, tus dagas, ¿qué poder tienen?

(En su mente) Mis heridas no cierran rápido, ¿por qué?

Este último golpe tiene algo.

MIJAIL PETROV: Jajajaja, ¿qué te pasa?, no te curas como antes, ¿no?

Dante, mirándolo furioso, sabe que no tiene que gastar mucha energía en él porque la pelea principal todavía no ha llegado, pero no le da más opciones y activa su poder de “manto sombrío” y sus heridas se curan, dejando sorprendido a Mijaíl, que retrocede.

MIJAIL PETROV: Todo es sorpresa contigo, jajaja.

Muy bien, yo también jugaré en serio.

Vemos como Mijaíl se pone serio y toma la iniciativa en la pelea; camina dos pasos y desaparece.

Solo vemos una cortina de humo en su lugar.

Dante mira asombrado: su enemigo se había hecho humo y empieza a ver a todos lados.

De repente, aparece frente a él y Mijaíl intenta darle una puñalada, pero Dante lo bloquea y retrocede rápidamente.

Mijaíl vuelve a desaparecer y aparece atrás de Dante, siempre yéndose como si se estuviera transformando en humo, dejando sorprendido a Dante.

Vemos que Dante está desesperado, bloqueando golpes de improviso y dando una vergonzosa pelea, ya que no estaba concentrado.

Luego de un rato estando así, recibe un corte en la espalda y es pateado en las costillas y mandado a volar.

Isamu, que está viendo todo, mata a unos guerreros y sale en ayuda de Dante.

Antes de que llegue a Dante, es intersecado por Mijaíl, el cual lo mira con arrogancia.

MIJAIL PETROV: ¿Qué crees que haces?

Ese juguete es mío.

ISAMU: Te aprovechas de su desesperación; no hay honor en ti.

MIJAIL PETROV: ¿Honor?

Esa basura no te lleva a ningún lado; soy un asesino, no tengo tiempo para esa porquería llamada honor.

ISAMU: Me lo imaginaba; a sujetos como tú no se les debe tener compasión.

Rápidamente, Isamu avanza a una gran velocidad, sorprendiendo a Mijaíl, el cual lanza un ataque con su daga, pero el samurái esquiva rápidamente y se posiciona atrás de él y, con todas sus fuerzas y sujetando su espada que estaba envainada, dice unas palabras: “Corte de mediodía” y produce un corte volador tan grande como el tamaño de una casa promedio, dañando a Mijaíl y mandándolo a volar muy lejos y, en el proceso, mata a los demás guerreros jaguares que estaban llegando, dejando a Isamu y Dante solos.

Rápidamente, Isamu voltea a donde está Dante, lo ayuda a levantarse, lo sienta en una piedra que estaba en el lugar y le habla.

ISAMU: Dante, ¿estás bien?

DANTE HERALDI: (angustiado) Si estoy bien, no debiste meterte.

Isamu agarra de su ropa a Dante y lo samaquea y lo mira a los ojos.

ISAMU: Eres un completo idiota.

¿Crees que peleando así ganarás?

Mírate, estás herido y tus heridas no cierran.

Por lo que he visto, tú eres muy poderoso, pero tienes la mente nublada por el odio (lo suelta).

¿Crees que tienes oportunidad así contra él?

Lo mejor será que yo me encargue.

DANTE HERALDI: Isamu, creo que será mejor que no me hagas enojar más de lo que estoy.

Ese sujeto mató a mi familia y tengo que matarlo con mis propias manos, no quiero que haga otra cosa; tengo que vengar a mi esposa e hijos.

¿NO PUEDES VER QUE SOY UN HUMANO DESESPERADO POR VENGANZA?

ISAMU: (decepcionado) Solo veo un monstruo tratando de matar a otro y dime, ¿tu esposa estaría feliz de ver en lo que te estás convirtiendo?

Dante mira a Isamu con una cara de sorpresa y en su mente recuerda una escena con su mujer cuando estaban en un campamento y su mujer llegó de sorpresa y lo vio ensangrentado.

En un lugar de la selva de América Latina, en un campamento, se encuentra Dante con sus amigos.

ALEX TROYEN: Y capitán, ¿cómo quedo así cubierto de sangre?

BRAYAN: Sí, capitán, ¿qué pasó?

NORBY: Lo dejamos solo en un campamento enemigo a su pedido; después de lo de la bomba en Rusia, usted se ha vuelto muy fuerte.

DANTE HERALDI: Jajaja, sí, ahora por alguna razón soy muy fuerte y esta sangre no es mía.

En el campamento enemigo donde me dejaron, estaban fabricando drogas raras, así que acabé con todos… VOS MISTERIOSA: Así que tú solo acabaste con todos, ¿eh?

Dante mira asustado a la entrada de la carpa porque reconocía esa voz; era su esposa que llegó de improviso y todos en la tienda tragan saliva porque conocían a la esposa de Dante.

TIFANY COSEN: Todos afuera… excepto tú, Dante.

Todos miran con cara de pena a Dante y se retiran, dejando a Dante solo con su mujer, ya que conocían a Tifany, una mujer pacifista y muy fuerte, ya que fue una ex-agente encubierta de las fuerzas especiales.

DANTE HERALDI: Oye, amor, sé que no te gusta la violencia, pero no tenía otra opción; ellos me acorralaron y… Rápidamente, Dante es abrazado por su esposa, dejando sorprendido a Dante y a la vez aliviado.

TIFANY COSEN: Eres un idiota, sabes que me preocupo por ti y aun así haces estas locuras.

Está bien que tengas trabajo y que tengas que arriesgarte, pero te he visto que con tu nueva fuerza te has hecho más arrogante.

Me preocupas, Dante, no quiero que te pase nada porque la arrogancia y la ira nublan el juicio de una persona, por eso en mi ex trabajo las emociones sobraban.

Bueno, eso pensé hasta que te conocí, tonto; las emociones de amor brotaron por ti, así que renuncié a mi trabajo y no quiero perder todo solo porque tú, señorito, no puedes controlarte.

Mírate cómo estás.

DANTE HERALDI: (apenado) Lo siento, sé que no te gusta verme así y trataré de cambiar.

TIFANY COSEN: Júrame que si alguien me mata pensarás con la cabeza fría, incluso para la venganza.

Amor, hay que pensar tranquilamente, jeje, y solo por si acaso, sigue tu vida, amor, no quiero que estés cargando con algo, eso no me gustaría.

DANTE HERALDI: (la abraza fuertemente) Por eso te amo, jajaja.

Regresando a la guerra, Dante empieza a llorar recordando las palabras de su exesposa, y se para de donde estaba sentado.

DANTE HERALDI: Isamu, tienes razón, me dejé llevar por mis emociones, olvidándome de todo lo que tengo ahora.

Isamu sonríe aliviado porque Dante ya ha regresado.

Ahora vemos cómo Mijaíl está enojado con Isamu por el daño que le realizó y viene a toda velocidad para matarlo.

Justo cuando va a atacar a Isamu, Dante bloquea su ataque con su katana Kusanagi; la otra espada la había guardado.

Mijaíl retrocede, viendo que Dante solo tiene una espada.

MIJAIL PETROV: ¿Qué pasa, Dante?

Ahora eres incluso más débil o te diste por vencido para guardar tu otra espada.

DANTE HERALDI: Oye, Ruso, solo dime una cosa y quiero que seas sincero porque voy a matarte ahora mismo.

MIJAIL PETROV: Qué mierda estás hablando, como si fueras a hacerlo.

Eres débil, Dante, pero bueno, pregunta lo que quieras.

DANTE HERALDI: Mi mujer no era débil.

(Mijael se pone nervioso.) ¿Cómo un tipejo como tú la pudo matar?

MIJAIL PETROV: (molesto, con múltiples tics en la cara) No… verás, esa mujer, esa perra.

DANTE HERALDI: ¿Qué pasa?

¿Por qué no puedes contestar eso?

No es que te guste alardear de tus asesinatos.

MIJAIL PETROV: Maldición, si me estaba ganando, casi me mata ella, pero gracias a que tus hijos bajaron a ver por el ruido que estábamos haciendo, ella se distrajo y le pude cortar el cuello por su descuido.

Ella trató de salvar a sus hijos y yo me aproveché de ello.

YA ESTÁS CONTENTO, SI YO, EL GRAN ASESINO, NO PUDE CON UNA MUJER… HAAAAAA.

ISAMU está sorprendido y mira a Dante, pero él está tranquilo; su ira se había ido.

DANTE HERALDI: (suspira) Lo sabía, mi mujer murió protegiendo lo que quería.

No sabes cuánto odio te tengo ahora mismo, pero no dejaré que eso nuble mi juicio.

Prepárate, esto se acaba ahora.

ISAMU sonríe y guarda su katana mientras vemos cómo Mijaíl está muy molesto, y rápidamente la tierra tiembla: Dante libera todo su poder y la máscara a la mitad aparece en su rostro, y tanto ISAMU como MIJAIL están sorprendidos por ese cambio.

Dante, en un pestañeo, aparece en la espada de Mijaíl, el cual, al intentar voltear, es recibido por una patada, la cual lo manda al aire y arriba ya lo estaba esperando Dante, el cual lo recibe con un corte de su katana, mandándolo a volar hacia abajo nuevamente y ya abajo estaba Dante de nuevo, pero esta vez le tira un “corte sombrío”, mandándolo a volar en otra dirección y otra vez Dante ya estaba ahí y este se repite incontables veces, dañando muy gravemente a Mijaíl, el cual no puede ni defenderse por la inmensa velocidad que tenía Dante.

Después de unos minutos, Mijael cae al suelo muy ensangrentado y Dante aparece frente a él, pero esta vez sin la máscara.

DANTE HERALDI: No te perdono por lo que me hiciste, pero me perdono a mí mismo por saber que no fue mi culpa lo que pasó y ya no quiero tener esta carga en mí.

Mi esposa era una mujer muy buena y amable y sé que no le hubiera gustado que albergue tanto odio en mí.

Ahora trataré de vivir lo mejor que pueda por ella.

Adiós, Mijaíl.

MIJAIL está en el suelo resignado a morir, ya que no le quedaban muchas fuerzas en su cuerpo y justo cuando Dante iba a dar el golpe final, una especie de rayo es lanzado hacia Dante, obligándolo a retroceder, y esto da la oportunidad de que Mijaíl, y con lo último que le quedaba, se convierta en humo y logre escapar.

Dante solo grita de desesperación porque Mijaíl logra escapar.

DANTE HERALDI: Maldición, se fue; debí ser más rápido.

¿Por qué?

HAAAAAAAA.

ISAMU: Cálmate, Dante, el rayo vino del dios que se encuentra a 500 metros de nosotros; él lo salvó.

Hay que ir para acabar con esto.

DANTE HERALDI: (suspiro) Sí, tienes razón.

Dante e Isamu avanzan rápidamente y, al cruzar unos árboles que tapaban toda la vista, ven al enorme ejército esperando debajo de un pequeño monte y en la cima está TEZCATLIPOCA y al lado suyo estaba Mijaíl, todo lastimado.

DANTE HERALDI: Así que el otro bastardo lo salvó.

ISAMU: Calculo que del millón de guerreros que había solo quedan los que tenemos al frente, 300 mil soldados.

Ahora, ¿qué haremos?

DANTE HERALDI: Jeje, ahora es hora de liberar a la bestia.

Quiero soltarme un rato.

Dijiste que veías a un monstruo, ¿verdad?

Ahora te lo mostraré.

Dante libera todo su poder, activa su máscara y “manto sombrío” y va corriendo hacia el enorme ejército; seguido, Isamu está atrás de él y, de la nada, sus amigos aparecen y corren al lado de Dante.

DANTE HERALDI: REX, ELENA, MALEKIN, QUETZALCOATL, gracias por estar a mi lado, amigos.

REX: ¿Y perderme esta gran batalla?

Jaja, no.

ELENA: Estaré a tu lado, Dante, si es posible, para toda la vida.

(Le sonríe.) MALEKIN: Somos como hermanos; no te dejaremos solo.

QUETZALCOATL: No te preocupes, ese bastardo de mi hermano tiene que pagarlo y te ayudaré a matarlo, jeje.

Mientras avanzan, Dante destroza a todos los guerreros a una gran velocidad y los demás también matan a todos mientras avanzan y vemos como todos dan una gran demostración de poder.

Ya han pasado unos minutos y Dante y sus amigos han acabado con todo el ejército de TEZCATLIPOCA y él los mira, molestísimo; los 300 mil soldados no fueron nada para estos 6 sujetos.

Ahora, ¿qué sucederá para esta lucha final?

Muy pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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