La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 49
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49: Capítulo 48: Un merecido descanso, ¿realidad?
49: Capítulo 48: Un merecido descanso, ¿realidad?
Después de una dura guerra, nuestros amigos están descansando en una casa prestada por el alcalde de la ciudad; mientras tanto, nos vamos a otra parte de este pequeño mundo.
Muy alejado de esta ciudad, se encuentra en una cueva MIJAIL, sufriendo de un dolor agudo.
MIJAIL PETROV: (tirado en el suelo sufriendo) Maldición, si hubiera sabido que comerme el corazón de un dios me daría este dolor, me lo hubiera pensado dos veces, pero siento que todo esto me está dando más fuerza.
De repente, una figura extraña se acerca a él, pero por la oscuridad no se puede ver quién es.
FIGURA MISTERIOSA: Hola, pequeño mortal.
MIJAIL PETROV: Umm… ¿Quién?… ¿Quién eres?
FIGURA MISTERIOSA: Veo que sobreviviste al otro mortal, jajaja .
Estuve viendo tu pelea y me pareció interesante; eres muy fuerte y creo que tienes potencial.
¿ Qué te parece si te doy una mano?
Una sonrisa malévola se ve en la oscuridad de la cueva mientras MIJAIL lo mira.
Ahora nos dirigimos al pueblo donde nuestros amigos están esperando el despertar de DANTE, el cual se desmayó por el cansancio y la desesperación.
En una habitación está nuestro amigo descansando; vemos que ELENA está al lado de DANTE mientras todos están sentados en el cuarto y REX echado en el piso.
Todos están esperando, excepto ISAMU, el cual está discutiendo nuevos planes con el alcalde.
REX: Ya ha pasado mucho desde que terminó la guerra y Dante no despierta; estoy preocupado.
ELENA: (agarrando la mano de Dante) No te preocupes, Rex, él estará bien, lo sé.
MALEKIN: Recuerda que este sitio nos cura al terminar el día; ya falta poco.
REX: Sí, lo sé, pero la otra vez se demoró mucho en despertar a pesar de que se curó.
QUETZALCOATL: Lo sé, él es fuerte, pero maltratar tanto tu cuerpo tampoco es bueno y también el daño mental es muy difícil de sanar.
Aquí solo nos sanan las heridas físicas, mas no el daño emocional.
Ese sujeto que escapó, Dante lo odia con toda su alma y ver que se le fuera de esa manera teniéndolo tan cerca, creo que fue un golpe duro para él.
MALEKIN: Entiendo por lo que está pasando; espero que se recupere pronto.
QUETZALCOATL: Yo más que nadie entiendo el sentimiento de la venganza, pero lo que le pasó a él es algo muy grave.
REX: Supuestamente ya es medianoche ¿Creen que se levante?
MALEKIN: Eso espero… De un momento a otro, DANTE despierta y se levanta lentamente.
ELENA: Dante, gracias al cielo estás despierto, muchachos, Dante se levantó.
REX: Qué bien, estás normal, ¿verdad?
DANTE HERALDI: (melancólico) Normal (suspiro).
No lo sé , Rex, esta vez lo tenía tan cerca, casi lo logro, pero se me fue de las manos.
(Molesto) Maldita sea.
QUETZALCOATL: Descuida , Dante, ese maldito no estará tan lejos; lo encontraremos.
MALEKIN: Sí, amigo, esto no ha terminado; mañana lo encontraremos.
ELENA: (triste) Dante.
DANTE HERALDI: (se tranquiliza) Lo siento, la verdad no quiero preocuparlos; después de todo, ese tipo no saldrá de aquí nunca.
Lo mejor será escaparme de este infierno; no lo quiero ver nunca más.
QUETZALCOATL: Me parece bien que no busques venganza; mírame a mí dónde me llevó ese camino.
DANTE HERALDI: Lo sé, no quiero seguir ya ese camino, eso me repito en mi cabeza, pero mi mente no quiere entender, mis emociones no me dejan.
Tengo una ira que quiere salir, pero sé que no debo hacerlo, si no, perderé lo más valioso para mí, mi humanidad.
REX: Amigo, no estás solo, nos tienes a nosotros y sé que ese tipo la pagará tarde o temprano.
DANTE HERALDI: (suspiro) Lo sé, gracias, Rex, y a ustedes también, en especial a ti, Elena, que veo que siempre estás a mi lado.
ELENA: No te preocupes, yo siempre estaré para ti.
(Lo abraza entre sus pechos).
DANTE HERALDI: (Se sonroja).
Elena, ya me estás ahogando.
ELENA: (Se sonroja y lo suelta).
Ay, lo siento, jeje.
Después de esto se escuchan risas en el cuarto y luego de un rato nuestros amigos se separan para descansar, dejando a DANTE, ELENA y REX en la habitación.
Cual vemos que en la cama están ELENA y DANTE abrazados mientras que REX está echado en el suelo.
DANTE HERALDI: Elena, ¿estás bien?
ELENA: Sí, estoy de maravilla, mis heridas ya sanaron y mi poder ya casi está completo.
DANTE HERALDI: No me refiero a eso, la verdad no sé si sepas el motivo por el que busco a ese tipo para matarlo.
ELENA: (apenada) Sí, sí lo sé y déjame decirte que no tengo problemas con eso; después de todo eran tu familia, tú los amabas, ¿verdad?
DANTE HERALDI: Como no tienes idea, pero ahora estás tú aquí y sé que los sentimientos son confusos, pero tú lograste despertar ese sentimiento de amor en mí.
ELENA: Sí, gracias por eso, pero lo único que me preocupa es que te arriesgues así para lograrlo, Dante, no te quiero perder por tu ira.
DANTE HERALDI: Je, dices casi lo mismo que ella.
ELENA: Oye, sabes que a nosotras las mujeres no nos gusta que nos comparen, ¿verdad?
(Infla los cachetes, molesta) DANTE HERALDI: (asustado) Heee… perdón, no quise decir eso, lo siento… Haré lo que sea para que me disculpes, no fue mi in… ELENA: Puf… Jajajaja, lo siento, te estoy molestando.
Sé que me amas tanto como amaste a tu otra familia; espero que siempre estemos juntos.
DANTE HERALDI: Jeje, no me asustes, mujer.
Gracias por estar a mi lado (le sonríe), ahora que me dices si nos amamos más (mirada pícara).
ELENA: Espera, no, Dante, Rex está aquí.
DANTE HERALDI: Ah, bueno, eso se puede solucionar, ¡Rex!
Lo siento, podrías irte.
REX: (resignado se levanta) Ya voy, ya voy, maldición, no dejan dormir tranquilos; yo qué culpa tengo de que estén calenturientos.
(Sale y cierra la puerta con su pata trasera).
Los dos amantes se miran y se ríen y proceden a amarse y la noche pasa tranquilamente.
Al día siguiente vemos cómo nuestro amigo Dante baja muy feliz al primer piso rumbo a la salida y es intersecado por REX.
REX: Buenos días, Dante, veo que la pasasteis muy bien en la noche.
DANTE HERALDI: Jajaja, se nota.
De repente, por atrás de DANTE, cruza QUETZALCOATL.
QUETZALCOATL: Te agradecería que bajen el volumen cuando hagan sus cochinadas; no me dejaron dormir muy bien.
DANTE, apenado, se tapa la cara con las manos y sale fuera de la casa y REX lo sigue.
REX: Amigo Dante, ella tiene razón, hasta la cocina se escuchaba, jejeje; creo que parecías un animal y mira que el animal soy yo (meneando la cola).
DANTE HERALDI: (rojo como tomate) Ya basta, Rex, trataré de bajar el volumen para la otra.
REX: Jajajaja, bueno, dejando esto de lado, ¿a dónde vas?
DANTE HERALDI: (caminando) A veras, voy a ver a Isamu; quiero ver si él nos acompañaría para vencer a Mictlantekuti.
Él tiene mucho poder.
REX: Ah, sí, él es fuerte; peleó duro por protegernos cuando ya habíamos perdido contra las copias de Tezcatlipoca.
DANTE HERALDI: Lo sé, por eso lo quiero en el equipo.
REX: Bien, te acompañaré, ya que no tengo mejores cosas que hacer.
DANTE HERALDI: (sonríe) Está bien, perro bobo.
Nuestros amigos, caminando, llegan a la plaza donde ven un funeral masivo por todos los compañeros perdidos en la guerra.
DANTE y REX se detienen y dan sus respetos y prosiguen su camino.
A unos metros de llegar al palacio, DANTE mira de reojo en un callejón y una figura muy peculiar pero conocida está sentada en un barril en la oscuridad; era BELL, el cual estaba sonriendo mirando a DANTE, pero estaba sin sus alas, comiendo una manzana, y nuestro amigo se sorprende mucho.
DANTE HERALDI: Oye , Rex, hazme un favor y adelántate al palacio; en un momento iré.
REX: Está bien, pero ¿Qué harás?
DANTE HERALDI: (caminando hacia el callejón) No te preocupes.
REX mira que en el callejón hay una persona algo familiar, pero no la recuerda y se marcha preguntándose quién será ese señor con terno.
Ya sin más rodeos, REX se retira mientras vemos que nuestro amigo DANTE está frente a frente con BELL y él le sonríe.
BELL: Cuánto tiempo ha pasado, amigo mío.
Veo que lograron matar a ese intento de dios, veo que has cambiado, no sé, te veo algo diferente.
DANTE HERALDI: ¿Qué rayos haces aquí?
Nada bueno pasa cuando estás.
BELL: Qué frío eres y yo que pensaba darte una recompensa, jajajaja, pero cuéntame, ¿Cómo te fue?
Mi ayuda te sirve, ¿verdad?
No lo niegues.
DANTE HERALDI: Está bien, no mentiré, sí me ayudaste, pero sigo sin confiar mucho en ti.
Esta vez te seguiré el juego, que es lo que…
¿Qué quieres conmigo esta vez?
BELL: Qué frío eres, pero está bien, me conformaré con eso esta vez; toma.
BELL entrega una bolsa y, al abrirla, DANTE, sorprendido, mira que es oro como 100 monedas.
DANTE HERALDI: ¿Qué es todo esto?
¿Qué te traes conmigo?
BELL: Jajaja, verás, te voy a… ¿Cómo dicen?
Así, spoiler eso, te voy a dar el dato de que muy pronto te visitará MORS y quería ayudarte con esto y, además, te daré 200 más si me haces un favor.
DANTE HERALDI: (mira de sospecha) ¿Qué es lo que quieres?
BELL: Verás, hace un buen tiempo MORS te vendió un silbato; si me lo das, te daré estas 200 monedas (sonríe).
¿Qué me dices?
DANTE HERALDI: Algo tramas, pero lo siento, eso no te lo voy a dar.
BELL: (decepcionado, aprieta el puño) Está bien, no te forzaré.
Bien, es el momento de irme, y antes de eso, si quieres preguntar algo, te responderé una duda que tengas, como acto de buena fe para que confíes más en mí.
DANTE se lo piensa un rato y piensa qué preguntarle, cuando se le ocurre una idea.
DANTE HERALDI: Está bien, quiero saber… quién creó a los dioses.
BELL: (suspiro) Bien te lo diré, pero primero, ¿te acuerdas de lo que te dijo MAMMON de la creación de los humanos?
DANTE HERALDI: Tú, ¿ cómo sabes eso?
¿Me has estado vigilando?
BELL: Tranquilo, mortal, soy casi omnipresente; puedo verlo casi todo y a veces te miro.
DANTE HERALDI: Esto no es más que un juego para ti, ¿verdad?
BELL: Bien, déjame terminar o no diré nada más; escucha todo hasta que termine.
DANTE HERALDI: (molesto) Está bien.
BELL: Mira, para hacerla corta, cuando los humanos fueron creados, principalmente los creados por el creador, fueron hechos a imagen y semejanza del barbón ese y ahí está el problema.
Ellos tenían un poder latente, principalmente los humanos más modernos; con la llegada de la modernidad obtuvieron el pensamiento y la imaginación.
Has escuchado lo del “libre albedrío”, ¿verdad?
Pues eso quiere decir que ellos tienen el poder de crear mundos, no todos, claro, solo los más decididos y dedicados.
Toda historia creada por un humano al final se volverá realidad en el multiverso.
Por eso los dioses no saben de esto, porque ellos piensan que son reales; sus poderes son reales, su existencia es real.
Ese barbón del creador no se midió cuando los hizo y el otro tampoco; les dieron mucho poder a los humanos sin que ellos mismos se dieran cuenta.
En resumen, todo libro, cuento o historia creada por los humanos se vuelve realidad y eso es lo que se le llama el “libre albedrío”.
Dante queda sorprendido por todo lo que ha escuchado; todo este tiempo sus sospechas eran realidad.
Este mundo era muy conveniente para que existiera y ahora está confundido.
DANTE HERALDI: (shockeado) Me estás diciendo que puede que todo lo que conozca sea mentira; quizás soy algo inventado por alguien.
BELL: Tranquilo, tú eres real, provienes de la verdadera humanidad, una realidad donde solo hay muerte por sus propias manos humanas.
La verdad, hay tantos universos que hace mucho el plano existencial se dividió para poder albergar a todos, y todo se mezcló con tantas historias creadas.
El multiverso se volvió una locura, muy aparte de las versiones alternas; ellos también crean historias.
El multiverso poco a poco se sigue expandiendo y mezclándose y es una molestia.
Los muertos no están donde deberían estar (suspiro).
DANTE HERALDI: Entonces, ¿Qué es lo que quiere Mictlantekuti?
¿Y qué cosa le llama ascender?
¿Tiene que tener un plan para algo?
¿Acaso él sabe que no es real?
BELL: Bueno, te dije que te contestaría una duda nada más.
Lo que quieras con él tendrás que averiguarlo cuando lo venzas.
A verdad, no creo que sea buena idea decirle esto a la cosa esa, que se llama Quetzalcóatl.
Bien, esto es todo, me retiro (empieza a desvanecerse en el aire).
DANTE HERALDI: ¡BELL, ESPERA!, ¿Qué es lo que trama… maldición, se fue.
(en su mente) Quizás será mejor decirle todo esto a Quetzalcóatl cuando derrotemos a Mictlantekuti; todo esto me hace doler la cabeza.
Una verdad impactante ha sido revelada; ahora todo tiene más sentido: las historias mezcladas, el poco conocimiento de los dioses por el multiverso y las dudas en su cabeza de DANTE rondan atormentándolo.
¿Qué es la realidad en sí?
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