Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 50

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La vida después de la muerte en el infierno
  4. Capítulo 50 - 50 Capítulo 49 Un nuevo comienzo de vuelta al camino
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

50: Capítulo 49: Un nuevo comienzo, de vuelta al camino.

50: Capítulo 49: Un nuevo comienzo, de vuelta al camino.

La realidad es aquella que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece; solo sigue avanzando por el camino que recorres.

No siempre tu realidad es la realidad de otros.

Nos encontramos con DANTE saliendo del callejón donde se encontraba, con miles de preguntas en su cabeza, y es recibido por REX, que no se había ido; solo lo estaba esperando.

DANTE HERALDI: Oh, REX, eres tú, ¿qué pasó?

Pensé que te habías adelantado.

REX: Sentí un olor conocido y regresé.

Pensé que estabas en apuros… ¿Ese que estaba contigo era BELL, cierto?

¿Por qué regresó?

DANTE HERALDI: Tienes buen olfato, sí, era él.

REX: DANTE, no deberías hablar con él, es un ser muy malo, siento que oculta algo.

DANTE HERALDI: (caminando hacia el palacio) Quizás tengas razón, pero por el momento confiaré un poco en él; quizás solo quiere ayudarnos y divertirse.

Bien, vamos, REX, es hora de acabar nuestros asuntos y luego marcharnos.

Nuestros amigos entran al palacio y son dirigidos por unos soldados que estaban en la puerta hasta la oficina del alcalde EVY y en ese lugar estaba también ISAMU esperando su llegada.

ALCALDE EVY: Pasen, tomen asiento.

DANTE HERALDI: Gracias.

¿Cómo están, ahora que todo terminó?

ISAMU: En realidad, todo esto no ha terminado; sabes que falta el más problemático de todo esto.

DANTE HERALDI: Si tienes razón y a eso he venido, quiero preguntarte a ti, ISAMU, ¿quisieras acompañarnos para derrotar a Mictlantekuti?

ALCALDE EVY: Esperen, él es el protector de esta ciudad, sería muy con… ISAMU: Acepto, no hay problema.

ALCALDE EVY: Pero ISAMU piensa en este pueblo.

ISAMU: Es por eso que acepto.

No podemos dejar vivo a esa cosa; piensa qué más hará para destruir nuestro pueblo y ahora que Dante está aquí no hay una oportunidad mejor para acabar con esa cosa y, además, no sé si se habrán dado cuenta de que estas tierras se encogieron, no sé cómo, pero hace poco dejaron de hacerlo.

Alguien sabe por qué pasó esto.

DANTE HERALDI: Tienes razón, siento que el poder que mantenía estas tierras grandes está desapareciendo.

Creo que tras matar a Tezcatlipoca estas tierras están en peligro, pero parece que alguien ha interferido con esto.

REX: ¿Quién podría ser?… Las únicas personas que conozco que son así de fuertes son tu Dante y Quetzalcóatl y también BE… De un momento a otro aparece Quetzalcóatl, que había venido tras de Dante.

QUETZALCOATL: Creo que yo podría responder a eso.

ALCALDE EVY: Señorita Quetzalcóatl, adelante, pase.

REX: Parece que ya te gusta estar con ese cuerpo de mujer.

QUETZALCOATL: (mirando molesta a Rex) Parece que tú no te callas, perro, y si ya me acostumbré, es mejor tener mis poderes al máximo siempre.

Bien, a lo que iba, fui yo quien detuvo el encogimiento de estas tierras tras recuperar todo mi poder; me parece que este pequeño mundo no debe desaparecer.

ISAMU: Pero, ¿con qué fin?

QUETZALCOATL: Tranquilo tras saber mi verdadero origen, creo que ya no tengo un propósito para seguir; mejor he decidido quedarme aquí y ayudarlos como su dios protector.

ALCALDE EVY: (Se levanta alegre de su silla).

Eso es maravilloso, ¿está segura de lo que dice?

QUETZALCOATL: Si estas tierras son buenas, con mis poderes podré hacerlas más grandes y con la gente que viene podremos hacerlas prosperar.

ISAMU: Interesante.

DANTE HERALDI: Pero Quetzalcóatl, eso quiere decir que no me vas a ayudar a cumplir mi misión.

QUETZALCOATL: Tranquilo, Dante, te voy a ayudar y luego regresaré a este lugar.

(Se pone triste) No sé cómo regresar a mi dimensión original y dudo que ese flacucho de Mictlantekuti me ayude y ahora esta es mi realidad.

DANTE HERALDI: Me alegro que te lo tomes muy bien.

REX: Me siento muy feliz por ti, Quetzalcóatl.

ISAMU: Me agrada tu forma de pensar, Quetzalcóatl.

Al final, nuestras vidas también estuvieron en otro lugar; ahora están aquí.

Yo también te ayudaré, Dante, y luego también me regresaré a este lugar; yo no tengo nada que hacer en otro lugar que no sea este.

DANTE HERALDI: Chicos, se los agradezco mucho.

ALCALDE EVY: Bueno, señores, ¿hay algo que quieran decir para terminar esta reunión?

Tengo mucho que hacer antes de que se retiren de este lugar.

DANTE HERALDI: Solo me queda decir que agradezco la ayuda de todos y que en dos semanas estaremos saliendo de este pueblo, para que se preparen y otra vez gracias por todo.

ALCALDE EVY: No hay de qué, señor Dante; usted ha aportado tanto por este pueblo, ahora ya no hay nada más, ¿verdad?

Nuestros amigos niegan con la cabeza.

ALCALDE EVY: Entonces les agradezco por venir.

Tengo que ir a otro lado y ver las reparaciones de las puertas donde pelearon; hay mucho por hacer.

Gracias por venir.

Nuestros amigos se despiden y Quetzalcóatl con Dante y Rex se retiran dejando a Isamu; él se dirigía a entrenar más.

En el camino, nuestros héroes hablan.

QUETZALCOATL: ¿Saben?

Tengo otras cosas que hacer; adelántense a la casa.

DANTE HERALDI: Claro, cuídate.

REX: ¿Adónde irá?

DANTE HERALDI: Es mejor no saber; recuerda que es una diosa, jeje.

Ahora me gustaría ayudar a ISAMU con sus heridas.

¿Qué me dices, REX?

REX: Claro, ¿crees que se pueda hacer eso?

Según lo que dice, lleva bastante tiempo aquí y sus heridas siguen casi igual.

DANTE HERALDI: Todo es posible en este mundo, recuerda; más rato le preguntaremos a Quetzalcóatl.

Ahora toca entrenar un tiempo; tengo que pulir mis habilidades.

Nuestros amigos se dirigen a la casa y, al llegar ahí, se encuentran con Elena y hablan un poco de la salida que muy pronto se dará.

DANTE HERALDI: (feliz) Hola, amor, ¿cómo estás?

¿Y MALEKÍN?

ELENA: (Sonrojada) Eh, verás, me dijo que iba a salir a hacer un poco de ejercicio a las afueras y a investigar un poco.

DANTE HERALDI: O ya veo, bueno, solo quiero decirte que en una semana saldremos y quisiera que te prepararas.

Vi que te has vuelto más fuerte (le sonríe).

ELENA: Sí, al parecer gracias al señor Fausto.

DANTE HERALDI: Je, otra deuda que pagar con el anciano.

Bien, más rato nos vemos.

Vamos, Rex, a una cosa más: si MALEKIN regresa, dile que estamos por la puerta oeste entrenando; quisiera hablar con él.

ELENA: Sí, no te preocupes, yo le digo.

Nuestros amigos se retiran a entrenar por la puerta oeste y los vemos luchar entre sí mismos y, luego de un tiempo, Dante está analizando todas sus habilidades y REX está jugando con unas criaturas raras parecidas a unas mariposas, pero más grandes.

Ya han pasado unas horas y vemos que DANTE está sentado en un tronco mirando sus estadísticas y REX está a su lado echado.

De repente, MALEKIN llega al lugar y saluda a DANTE.

MALEKIN: Hola, Dante, Elena me dijo que estabas por aquí, ¿qué pasó?

DANTE HERALDI: Verás, MALEKIN, me complace comunicarte que Isamu se va a unir a nuestro equipo para pelear contra Mictlantekuti.

Además, estoy alegre porque acabo de ver algo interesante en mis estadísticas: mis poderes están al máximo.

Había un requisito que era la sangre de un dios y, tras matar a Tezcatlipoca, logré superar los límites; ahora soy más fuerte.

MALEKIN: Me parece genial.

Hay algo que quiero decirte también: estuve buscando al maldito ese que se escapó.

DANTE HERALDI: ¿Y qué encontraste?

MALEKIN: La verdad, no mucho; este lugar se ha reducido bastante en comparación con del inicio.

Al parecer, matar al dios trajo problemas con el ecosistema del lugar.

Encontré una cueva y hallé sangre, pero nada más; al parecer, ese sujeto ya no está en este lugar.

DANTE HERALDI: No me sorprende; ese estúpido es muy escurridizo.

Espero que se pudra en este lugar y, si lo encuentro, no tendré piedad con él.

REX: Dante, no te preocupes, yo te ayudaré a encontrarlo si hace falta (meneando la cola).

DANTE HERALDI: Gracias, Rex, lo aprecio mucho; ¿verdad, Malekin?

Nos estaremos yendo de este lugar en dos semanas, quiero que te prepares.

MALEKIN: Está bien, Dante, sé que mi desempeño últimamente no ha sido el mejor, pero me esforzaré más.

Será mejor que me retire; voy a entrenar.

(Se retira caminando).

DANTE HERALDI: Bien, espero mucho de ti, Malekin.

REX: Hasta luego, Malekin.

Nuestro amigo MALEKIN se despide alzando la mano y se va caminando, mientras DANTE y REX se quedan un poco más entrenando.

Ya pasado el tiempo, regresan a casa y vemos cómo DANTE y REX están solos en su cuarto, donde DANTE está echado en su cama y REX acostado en el piso y, luego de unos minutos estando en silencio, REX ve intranquilo a su amigo y empieza a hablar.

REX: Dante, disculpa que te moleste, pero veo que algo te molesta.

DANTE HERALDI: Ju, creo que me conoces bien; la verdad, no sé qué voy a hacer.

Recuerdas lo del callejón; hay algo que me inquieta demasiado.

REX: ¿Dónde te viste con Bell?

Creo que ese demonio te dijo algo, ¿verdad?

DANTE HERALDI: Sí, te lo voy a decir y promete que no le dirás a nadie, ¿de acuerdo?

REX: Lo juro.

DANTE HERALDI: Verás, Bell me dijo que hay mundos que fueron creados por los humanos, que ellos tienen la capacidad de crear mundos con solo imaginarlos; si lo escriben, otros universos nacen.

Él me dijo que ese poder es el “libre albedrío” de las personas; como fueron creados a imagen y semejanza del creador, ellos tienen ese poder.

Por eso hay tantos universos y las cosas están mezclándose, y eso me tiene loco, como saber si nosotros somos reales.

REX: (impactado) Esto es demasiado para procesar, (se tranquiliza), pero en fin, dime, Dante, ¿crees que eso importa?

(Dante se sorprende).

La verdad, estábamos vivos, viviendo una vida de mierda, pero ahora estamos aquí en otra realidad; qué importa si somos reales o no, yo creo que lo mejor es vivir nuestra vida y seguir adelante con eso.

La verdad, yo me siento cómodo estando aquí contigo; para mí, tú y todos los que conocí en este lugar son mi realidad ahora.

¿Qué más da de dónde hayamos salido?

Esta es nuestra realidad y hay que vivirla, claro, hasta donde se pueda, jeje.

DANTE queda sorprendido de las palabras de REX; meditando todo lo que dijo, se pone a pensar y responde.

DANTE HERALDI: Jajajajajaja, maldición, y pensar que un perro me daría lesiones de la vida humana, pero tienes razón, Rex, lo importante es vivir y sabes, en este lugar sería ideal volverlo realidad.

REX: No me digas que quieres… quedarte aquí.

DANTE HERALDI: Sería genial, lo estuve pensando, Rex, y creo que después de derrotar a Mictlantekuti, me quedaré aquí.

No le digas a nadie, será una sorpresa.

REX: (meneando la cola) ¿De verdad?

Qué bien, yupi, lo espero con ansias.

DANTE HERALDI: Si la verdad quisiera, solo quedarme y no avanzar más, pero si dejamos viva a esa cosa, regresará por nosotros.

REX: Tienes razón, amigo, acabemos con él y luego hagamos nuestra vida aquí.

DANTE HERALDI: Todo esto acabará muy pronto, te lo juro, Rex, y nuestras vidas estarán bien.

(Se pone triste) Me pone triste pensar que no volveré a ver a mis hijos, pero como dijo Bell, la vida seguirá conmigo o sin mí, así que mejor voy a rehacer mi vida aquí y espero que mi familia esté en buenas manos.

REX: Yo creo que sí, mi buen Dante (se sube a la cama y lo lame).

DANTE HERALDI: No, Rex, basta, jajaja.

Luego de esta conmovedora charla, nuestros amigos obtienen un tiempo de paz.

Después de un largo tiempo de paz, nuestros amigos por fin están listos para empezar su marcha una vez más y vemos cómo las dos semanas han pasado rápido y ahora están en la entrada de la cueva para seguir su camino y derrotar a MICTLANTEKUTI para poder seguir sus vidas tranquilas y, atrás de ellos, la mayoría del pueblo está para despedirlos y animarlos.

ALCALDE EVY: Les deseo la mejor suerte del mundo; espero que logren su cometido.

No sé si lo lograrán.

DANTE HERALDI: Gracias, alcalde, te traeré a estos dos en una sola pieza (señalando a Quetzalcóatl e Isamu).

Verás que lo lograremos.

Bueno, chicos, andando.

Vemos cómo nuestros héroes entran a la cueva bien decididos; qué nuevas aventuras les esperarán, pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo