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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 57

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57: Capítulo 56: El dios de los muertos, Supay el secuestrado.

57: Capítulo 56: El dios de los muertos, Supay el secuestrado.

Los incas, hijos de los dioses, el primero fue Manco Cápac, que fue al que le encomendaron construir la capital inca para adorar a los dioses y dar las enseñanzas a los mortales, y de esa cultura también había seres malignos y hoy uno de ellos pisa un suelo ajeno al suyo.

Regresando a la historia, nuestros amigos están frente al dios de los muertos incas SUPAY, el cual los mira con una ira en sus ojos incontrolable, y ellos sienten la presión en el aire de su frialdad.

SUPAY: (en su mente) Esta no es mi realidad.

¿Dónde estoy?…

Umm, y estos seres, maldito de Mictlantekuti, ¿por qué traerme a este lugar?

Supay, una entidad muy poderosa, llegó a este lugar gracias a Mictlantekuti, pero veamos cómo llegó aquí.

Nos separamos un rato de la historia original para ver unos pequeños momentos de este personaje.

Nos dirigimos a otra dimensión en el pasado donde es gobernada por los dioses incas y nos encontramos en un lugar muy hermoso donde animales y flora son abundantes y, en un trono hecho de oro, a lo alto de una especie de pirámide reside un dios muy conocido por casi todos, VIRACOCHA, y a su lado derecho otra deidad le hacía compañía.

HANAN PACHA (MUNDO ALTO O CELESTIAL) Este lugar es hermoso: praderas llenas de vegetación por donde se vea, abundantes árboles a lo lejos, bosques llenos de vida, cascadas que mantenían frescas las tierras y una inmensa luz que alumbra todo este lugar, y en todo este lugar una deidad destaca por todos: VIRACOCHA, un dios bien formado y con una ropa digna de un dios inca, con larga cabellera y un bastón de oro y una capa muy vistosa; él estaba sentado meditando sobre toda la creación con su amigo INTI, un dios muy musculoso e imponente.

De sus ojos emanaban llamas y tenía una ropa digna de un dios inca y una capa de oro puro con larga cabellera.

VIRACOCHA: Umm Inti, ¿qué te parece la creación?

Tú eres parte de ella, por eso quiero saber tu opinión; después de todo, eres como mi hijo.

INTI: Es buena, mi señor; ya mandé a un ser a que continúe con su legado.

Manco Cápac y su pareja construirán la cuna de la civilización inca para poder adorarnos y dar conocimiento a los que lo necesitan.

VIRACOCHA: Me parece bien… y, Inti, dime padre de ahora en adelante.

INTI: (sorprendido) Sí… padre Una amable conversación se lleva a cabo entre estas dos deidades cuando de repente aparece “ILLAPA”, el dios del trueno y las tempestades, un dios de aspecto fornido con ropas muy llamativas.

Solo llevaba ropa de la cintura para abajo; le gustaba mostrar sus músculos y portaba una capa.

De sus ojos emanaban rayos.

ILLAPA: Mi señor, hay un problema en el “Kay pacha” (mundo mortal).

VIRACOCHA: Illapa, desde ahora tú y los otros dioses me dirán padre; me siento más cómodo así, ya que yo los creé.

Ahora dime, ¿qué es lo que te aqueja?

ILLAPA: (apenado) Sí, padre, verá, abajo Supay está haciendo de las suyas; está hostigando a una mujer, por el solo hecho de que ella lo rechazó.

VIRACOCHA: Umm, ese diabólico ser, a pesar de que ya estaba aquí antes de que yo existiera, no le da derecho de maltratar a mi creación.

Hijo mío, ve y tráelo hacia mi persona.

ILLAPA: Sí, padre, lo que usted ordene.

Rápidamente, ILLAPA sale volando y se mete a una laguna que lo transporta al mundo mortal que estaba de noche y se dirige a un pueblo donde vemos que SUPAY está atormentando a una mujer en sus sueños.

Este SUPAY estaba con otra apariencia, una más hermosa, ya que no era como la primera vez que lo vimos.

Ahora él era como un humano normal; vestía unas ropas oscuras y blancas con adornos de oro, una corona típica de los incas y su cuerpo era muy musculoso e imponente.

Alejado de esto, ILLAPA logra agarrar a SUPAY de su capa alejándolo del pueblo donde estaba aliviando el sufrimiento de la mujer y lo lleva a las montañas para hablar con él.

Ahora vemos como ILLAPA arroja con fuerza a SUPAY al suelo de una montaña, destruyéndola y formando un volcán.

SUPAY sale molesto del agujero y se queda levitando en el aire y vemos que su piel está de color magenta y su cara se está deformando un poco; luego habla para sí mismo, intentando calmarse.

SUPAY: Cálmate, respira, no eres un ser incivilizado.

Una voz interrumpe sus palabras; era ILLAPA, que está volando frente a él.

ILLAPA: ¿No lo eres?

Eres un maldito, ¿cómo te atreves a atormentar a esa mujer solo porque te rechazó?

Padre quiere que te lleve porque quiere hablar contigo.

SUPAY, con una sonrisa que se deforma por la ira que siente, le contesta.

SUPAY: ¿Ahora llamas padre a ese metiche?

Si solo no hubiera aparecido, yo seguiría feliz en mi mundo de caos.

ILLAPA: Vamos, Supay, sin él no tendrías nada más que oscuridad.

Ahora él ha creado un sistema solar inmenso y cada vez se expande más, así que, por favor, sígueme sin hacer berrinche.

Sabes muy bien que una pelea entre nosotros destruiría esta roca inmensa donde vivimos.

Supay, con una mueca de ira, logra poco a poco calmarse y volver a su forma normal.

SUPAY: (suspira) Está bien, iré contigo.

De repente, una voz misteriosa se escucha.

VOS MISTERIOSA: ¿En serio te doblegarás ante ellos?

Los dos dioses, ILLAPA como SUPAY, voltean a ver quién es y nos damos cuenta de que es Mictlantekuti, que está volando encima de ellos.

ILLAPA: ¿Quién rayos eres tú?

Tú no eres creación de padre.

SUPAY: (en su mente) Este ser es como yo, ¿qué propósito tendrá?

MICTLANTEKUTI: Hola, seres inferiores, quisiera hablar con su padre, como dicen ustedes.

SUPAY: Él no es mi padre; mi padre es el caos.

MICTLANTEKUTI: Lo sé, el mío también.

Los dos seres quedan sorprendidos por esa declaración.

ILLAPA: ¿Qué rayos quieres aquí?

Del cielo cae un trueno en la mano de ILLAPA y un mazo de estrellas inca aparece en sus manos hecho de oro puro.

MICTLANTEKUTI: Tranquilo, no quiero pelear, solo quiero conversar si no es mucha molestia.

ILLAPA: Bestia, no eres bienvenido en este mundo; regresa por donde viniste.

MICTLANTEKUTI: (dirigiéndose a Supay) ¿Él siempre es así o solo conmigo?

SUPAY: Jajaja, creo que no le caes bien.

MICTLANTEKUTI: Umm, podemos arreglarlo.

MICTLANTEKUTI se cruza de brazos y le dice al dios ILLAPA que ataque, mientras que SUPAY sonríe y se hace a un lado.

Vemos que estos dos seres tienen un encuentro tan fuerte que ILLAPA, cada vez que mete un golpe y falla, una parte del territorio donde están es evaporada por la fuerte onda de aire que salía del mazo de ILLAPA.

Rápidamente, MICTLANTEKUTI logra ponerse en la espalda de ILLAPA y, con un rápido movimiento de su mano en forma de lanza, atraviesa el hombro izquierdo del dios y seguido le da golpes tan fuertes que produce ondas de choque que hacen temblar los cielos, asustando a los pobladores de la cercanía.

SUPAY agarra el brazo de MICTLANTEKUTI, deteniendo su ataque, y ILLAPA cae al suelo estrellándose contra el suelo tan fuerte que forma un cráter inmenso.

MICTLANTEKUTI: ¿Qué estás haciendo?

Suéltame.

MICTLANTEKUTI vota la mano de SUPAY.

SUPAY: Si lo matas, no podrás ver al dios Viracocha; él sabe cómo llegar a él, no yo.

MICTLANTEKUTI: Umm… bien, vayamos a él.

MICTLANTEKUTI sale rápidamente a recoger el cuerpo de ILLAPA y, en un interrogatorio rápido, le dice cómo llegar y los dos dioses llegan donde está la laguna y MICTLANTEKUTI con ILLAPA en su mano entra a la laguna seguido por SUPAY; mientras tanto, VIRACOCHA sigue conversando con INTI.

VIRACOCHA: Es extraño, Inti, sentí grandes temblores viniendo del Kay pacha.

Soy solo yo, tú sentiste algo también, ¿verdad?

INTI: Sí, claro que sí.

(Se pone serio) Es más, algo viene a nosotros.

De un momento a otro, el cuerpo de ILLAPA cae a los pies de VIRACOCHA, el cual se para de su trono molesto y ve al cielo donde estaba MICTLANTEKUTI y SUPAY; mirándolo rápidamente, aterrizan y se paran enfrente de VIRACOCHA.

VIRACOCHA: Supay, ¿quién es este ser maligno?

SUPAY: Verá, él se presentó conmigo hace poco, así que no sé su nombre y… MICTLANTEKUTI: Permítame presentarme, me llamo MICTLANTEKUTI y soy el dios de la muerte.

VIRACOCHA: Eso es imposible, ese puesto se lo iba a dar a Supay.

SUPAY: ¿Qué?

¿Por qué a mí?

MICTLANTEKUTI: Soy el dios de la muerte, pero no de este mundo, mi señor.

Verá, pertenezco a otra dimensión donde dominan otros dioses, pero actualmente no estoy con mis iguales; estoy solo, desarrollando un plan que les gustará.

Permítanme contarles las cosas tal cual como son.

Todos están sorprendidos de las palabras del dios; INTI lleva a otro sitio a ILLAPA para que descanse y rápidamente vuelve al lado de VIRACOCHA.

VIRACOCHA: Bien, tendrás una oportunidad.

Dime, ¿qué quieres?

MICTLANTEKUTI: Bien les diré esto: ustedes fueron creados por simples mortales de otra dimensión; no son más que una obra de ficción.

VIRACOCHA está abrumado por esta revelación.

INTI: Padre, no le creas, son mentiras y blasfemias.

SUPAY: ¿Qué ganaría este con mentirnos?

Recuerda que viene de otra dimensión.

INTI: Sí, pero… VIRACOCHA: (sudando) Déjalo que termine.

INTI: Pero, padre.

VIRACOCHA mira molesto a INTI, que sin más solo se calla, y MICTLANTEKUTI continúa su historia.

MICTLANTEKUTI: Bien, no obstante, hay una forma de poder salir de esta realidad y eso es ascender.

Todos están más sorprendidos e intrigados.

MICTLANTEKUTI: Verán, hay un ser supremo que creó todo lo habido y por haber y él está en un plano superior y solo hay una forma de llegar a él… Con múltiples sacrificios.

VIRACOCHA se sorprende y analiza toda la situación.

VIRACOCHA: Me estás diciendo que hay que matar incontables vidas para poder ascender.

MICTLANTEKUTI: No solo vidas, también consumir sus almas, así obtendremos poder suficiente para desafiarlos.

Actualmente tengo un reino y puedo moverme entre dimensiones gracias al artefacto que ahí yace.

¿Qué me dices?

Te anotas a esta aventura; es más, ese tal Supay sería excelente para que nos ayude, jeje (con una sonrisa diabólica).

VIRACOCHA se pone serio por un momento y mira a INTI, el cual está sorprendido y le hace un gesto de “no” con la cabeza, y VIRACOCHA voltea a ver a MICTLANTEKUTI.

VIRACOCHA: Le diré algo, señor Mictlantekuti, comprendo la creación mejor que usted o Supay, y no me molesta ser creación de otro ser, no soy tan ambicioso como usted (mientras habla, la tierra tiembla) y le diré una cosa más: primero muerta antes de unirme a usted y no permitiré que se lleve a Supay.

MICTLANTEKUTI hace una mueca de insatisfacción y retrocede, mientras que INTI se lanza contra SUPAY y VIRACOCHA agarra a MICTLANTEKUTI y lo lleva a los cielos, saliendo del firmamento y entrando al espacio.

Los dos van a gran velocidad por el espacio y VIRACOCHA lo estrella contra el planeta Mercurio, haciéndolo explotar, y vemos que lo sigue arrastrando por el espacio, sacudiéndolo con cuanta roca espacial encuentre, mientras que MICTLANTEKUTI intenta liberarse de VIRACOCHA.

Mientras tanto, en la tierra, INTI está peleando contra SUPAY y vemos que INTI tira bolas de fuego destruyendo un poco del paraíso, ya que SUPAY esquivaba sin ningún problema.

Al ver esto, rápidamente INTI se lanza a la velocidad del sonido hacia SUPAY, el cual lo agarra desprevenido.

Sin más, INTI le da un golpe tan fuerte que lo manda volando fuera del planeta, estrellándolo en pocos segundos en la superficie del sol.

SUPAY, que es un ser muy poderoso, puede aguantar sin problemas el calor del sol; rápidamente INTI llega a él teletransportándose, ya que la velocidad de la luz era muy lenta para llegar a él.

SUPAY, sorprendido, se agarra la cabeza del dolor de ese golpe, ya que en solo 30 segundos lo logró mandar al sol y piensa.

SUPAY: (en su mente) Maldito dios, es muy poderoso; ese golpe me mandó a volar más rápido que la velocidad de la luz.

Me duele la mandíbula; por un momento me desmayé y me desperté aquí.

No me queda más opción que liberar todo mi poder.

SUPAY empieza a deformarse y cambiar de aspecto, lo cual asusta un poco a INTI, que retrocede, y ahora sí vemos cómo SUPAY está con esa forma malvada que vimos al principio cuando apareció y una feroz pelea empieza en la superficie del sol.

Ahora nos dirigimos con VIRACOCHA y MICTLANTEKUTI, que actualmente están en Júpiter, y MICTLANTEKUTI logra liberarse del agarre de VIRACOCHA y lo patea, mandándolo al suelo del planeta actual.

Al caer, una cuarta parte del planeta es agrietada, dejando un gran cráter.

Rápidamente, VIRACOCHA sale del hueco, hace desaparecer su capa y su bastón y llama a MICTLANTEKUTI a que baje y pelee.

Ya los dos en el suelo del planeta se miran fijamente.

VIRACOCHA: No dejaré que te salgas con la tuya; al llevarte a SUPAY, estarías malogrando el equilibrio de esta dimensión, o me equivoco.

MICTLANTEKUTI: Eres listo, por algo eres el creador de este lugar; quería llevarte a ti también, pero veo que no vas a querer.

VIRACOCHA: Demonio, no eres bienvenido en este lugar, así que mejor lárgate o yo mismo te sacaré.

VIRACOCHA hace aparecer una máscara de oro en su cara y procede a pelear contra MICTLANTEKUTI, que muy nervioso saca un macuahuitl muy sombrío y VIRACOCHA, al ver esto, saca una alabarda inca y se ponen a pelear.

En cada golpe que dan producen ondas de choque que poco a poco rajan el planeta donde están, despedazándolo sin compasión; escombros salen volando a todas direcciones destruyendo la creación, pero el planeta Tierra tenía una especie de barrera que los protegía de los escombros, gracias a VIRACOCHA.

Vemos que la pelea sigue y ninguno de los dos quiere ceder.

En un movimiento rápido, VIRACOCHA logra darle un puntazo a MICTLANTEKUTI, pero su piel era tan dura que solo lo manda a volar con dirección a Marte y, antes de caer al planeta, es alcanzado por el dios creador, el cual lo golpea con su arma en el cuerpo, haciendo que su caída sea más potente, atravesando el planeta Marte y llegando a la Tierra.

VIRACOCHA se da cuenta de esto y rápidamente se teletransporta y, antes de que MICTLANTEKUTI golpee la tierra, es interceptado por el dios creador, el cual con un puñete detiene su caída y cae brutalmente en el “Hanan pacha”.

MICTLANTEKUTI, al ver que lo vencieron, se para y se cura sus heridas y rápidamente del cielo caen INTI y SUPAY, y en esta batalla vemos que el ganador es SUPAY, que transformado en esa forma monstruosa es más poderoso.

VIRACOCHA, al ver a su hijo tirado y muy mal herido, salta golpeando a SUPAY tan fuerte que retumba el mundo celestial.

Este golpe manda a volar a SUPAY, arrojándolo en los brazos de MICTLANTEKUTI, que lo agarra desmayado.

Aprovechando este momento, MICTLANTEKUTI encierra en especie de canica todo el cuerpo de SUPAY, que está muy débil por la batalla, y con una sonrisa malévola de su cinturón agarra una especie de tarjeta futurista de colores y hace un corte en el aire abriendo un portal atrás de él y al ver que no podría ganar se lleva su premio consuelo y salta al portal; mientras se está yendo, le dice unas palabras a VIRACOCHA.

MICTLANTEKUTI: (sonrisa malévola) Disfruta tu mundo mientras puedas, jeje.

VIRACOCHA rápidamente intenta agarrar a MICTLANTEKUTI, pero es muy tarde; el dios de los muertos logró escapar.

VIRACOCHA solo grita de desesperación, pues su mundo ahora está en duda de cómo sobrevivirá sin un dios de la muerte.

Ahora volvemos al momento de donde salió SUPAY del cuerpo del dios murciélago.

SUPAY recuerda con furia los momentos vividos y no sabe por qué está en este mundo cuando de repente una voz llega a su cabeza y es MICTLANTEKUTI.

MICTLANTEKUTI: Supay, esos al frente tuyo son tus enemigos; véncelos y te daré las respuestas que quieres.

Depende de ti.

SUPAY reconoce la voz y se molesta más porque es usado de esta manera y da un grito muy poderoso que hace temblar a todos los seres de ese pequeño mundo, incluidos nuestros amigos, menos a DANTE, que con una mirada fría espera el movimiento de este ser.

Ahora, ¿qué les esperará a nuestros amigos?

¿SUPAY vencerá a todos?

¿DANTE saldrá con otro poder?

Muy pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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