La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - 66 Capítulo 65 Una pelea en el inicio el tendero MORS
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66: Capítulo 65: Una pelea en el inicio, el tendero MORS.
66: Capítulo 65: Una pelea en el inicio, el tendero MORS.
La maldad está cerca y nuestros amigos están recibiendo una muy buena bienvenida de parte de Mictlantekuti.
Ahora la pregunta es: ¿Dónde están DANTE y ELENA?
Hay que averiguarlo.
Continuando con la historia, nuestro amigo REX e ISAMU están sorprendidos con este acontecimiento y rápidamente salen del trance para ayudar a MALEKIN y QUETZALCÓATL.
Rápidamente, ISAMU corre hacia MALEKIN, viendo que está rodeado por guerreros esqueletos.
Saca su katana y, en un instante, corta a todos los esqueletos que rodeaban a MALEKIN y se posiciona al lado de él.
REX corre en dirección a QUETZALCÓATL y, con una llamarada de fuego que sale de su boca, logra exterminar a algunos esqueletos.
Seguido, los cuatro saltan y se juntan formando un círculo, dándose las espaldas y mirando hacia afuera para protegerse.
Seguido, MALEKIN alza una barrera de color rojo para mantener la situación más calmada, mientras los esqueletos, que al principio parecían pocos, empiezan a venir por docenas y se acumulan en la barrera de MALEKIN intentando romperla.
Ellos, un poco más calmados por la barrera, hablan un rato.
ISAMU: ¿Qué rayos ha pasado?
¿Y Dante?
¿Qué rayos son estas cosas?
MALEKIN: No tengo idea, pero claramente son esqueletos con armaduras.
Y sobre Dante…
una criatura grande secuestró a Elena mientras estaba afuera, y Dante fue tras ella.
ISAMU: ¡¿Qué?!
¿Y ahora?…
Ya sé.
Rex, corre, busca a Dante con tu olfato y dale apoyo.
Esas cosas no paran de venir.
Nosotros los retendremos.
REX: Claro, déjamelo a mí.
MALEKIN: Lo que quieran hacer, háganlo rápido.
Mi barrera no resistirá por mucho más.
QUETZALCÓATL: No te preocupes, te abriré un camino.
QUETZALCÓATL junta sus manos y, concentrando su energía, pone sus manos en el suelo e invoca a dos serpientes gigantes que se comen a todos los esqueletos de alrededor.
Sin perder tiempo, REX sale transformado en su forma híbrida y sigue el aroma de DANTE mientras nuestros amigos saltan para ganar distancia.
Mientras tanto, en otro lado del bosque, vemos a nuestro amigo DANTE corriendo con gran desesperación tras una criatura que tenía a ELENA en sus manos.
Vemos que ella está gritando el nombre de DANTE mientras se aleja, y DANTE también grita desesperadamente el nombre de ELENA.
DANTE HERALDI: (en su mente) Maldición…
quería ahorrar energías para enfrentarme al rey de este lugar, pero veo que no se va a poder.
Esa cosa tiene casi mí misma velocidad actual.
No hay de otra.
A DANTE no le queda de otra que usar más poder para detener a esa cosa.
Sin perder más el tiempo, DANTE activa su poder “velocidad lobo” y, con la velocidad aumentada, rápidamente se adelanta y, con el pie en alto, lanza una patada a la cara del monstruo, dejándolo sorprendido y soltando a ELENA.
Antes de que toque el piso, es rescatada por DANTE, el cual la pone en el suelo con delicadeza.
DANTE HERALDI: Elena… ¿estás bien?
ELENA: Sí, claro, no te preocupes.
Solo estoy un poco sacudida, jeje.
DANTE HERALDI: Esa cosa me las va a pagar.
VOZ DESCONOCIDA: Y pensar que me alcanzarías…
ahora comprendo por qué el señor Mictlantekuti te quiere muerto.
Nos damos cuenta de que la criatura resulta ser un esqueleto más alto, de huesos más anchos y con una ropa elegante, como si de un rey azteca se tratara, con una corona de hojas en la cabeza.
Seguido, se presenta como un Cihuacóatl (general) y dice llamarse ATZI.
ATZI: Mortales, ustedes que han invadido el territorio de mi rey, merecen morir.
Prepárense para su funeral.
En un abrir y cerrar de ojos, el general ATZI desaparece como si de un espejismo se tratase, para aparecer detrás de DANTE con un hacha muy grande.
DANTE, que se percata rápidamente del monstruo, aleja a ELENA con un empujón y saca su katana, bloqueando el golpe que ATZI había lanzado.
Seguido de esto, empieza un enfrentamiento a gran velocidad, en el cual vemos que cada ataque lanzado es bloqueado por ambas partes.
Llega un momento en que ambos rechazan el ataque uno del otro, retrocediendo por el inmenso choque de armas que realizan.
ATZI: Mortal, es increíble cuánto has progresado.
En verdad eres una amenaza.
Dejaré de jugar contigo y atacaré seriamente.
DANTE HERALDI: Pensar que estabas jugando…
podría decir lo mismo, jeje.
Bien, comencemos con esto.
Cuando estaba preparado para pelear en serio, detrás de DANTE, de unos arbustos que se mueven, sale REX transformado y lanza un ataque sorpresa hacia ATZI.
Este, sorprendido, lanza un gran corte hacia REX, pero no contaba con que REX volviera a su forma normal.
Ya en esa forma, hace una mueca de risa y lanza una inmensa llamarada de fuego de su boca, dando de lleno a ATZI, que mira sorprendido cómo ese animal lo golpeó con ese poder.
Siendo lanzado hacia atrás, tumba múltiples árboles, estrellándose contra el suelo y rebotando múltiples veces.
Al final, se estrella contra una gran roca.
Termina lejos de DANTE y ELENA, los cuales miran sorprendidos la fuerza de REX.
DANTE HERALDI: (sorprendido) Es increíble, Rex, ¿desde cuándo tienes ese poder?
ELENA: (atónita) Sí… es increíble.
REX: Bueno, se llama “llamarada de fuego”.
Lo conseguí peleando contra esas cosas demoníacas, pero lo perfeccioné hace poco con ISAMU (meneando la cola).
DANTE HERALDI: Me parece increíble, buen chico (sonríe).
REX: Jeje, me esfuerzo mucho para ser un perro (meneando la cola).
ELENA: ¡Dante!
DANTE HERALDI: Sí, ya sé, esa cosa no murió…
ahí viene.
Saben, acabaré de una vez con esto.
REX: Es todo tuyo, amigo.
Vemos que el general ATZI se levanta, y a pesar de no tener un rostro, se puede ver claramente lo molesto que está.
Rápidamente corre hacia nuestros amigos.
DANTE, ya molesto, activa su poder de “dominación”, obteniendo la máscara, y muy rápidamente aparece enfrente del ATZI, que se detiene de golpe.
Seguido, lo golpea en el cuerpo rompiendo sus costillas y sorprendiendo al general.
Luego, con su katana, corta ambos brazos y piernas del general ATZI y, antes de que el cuerpo del general caiga al suelo, DANTE alza su katana, luego activa “manto sombrío” y lanza un inmenso “corte sombrío” que desintegra al general ATZI, quien desaparece sin dejar rastro.
Luego de esto, DANTE voltea, su máscara desaparece y mira a ELENA y REX, y les lanza una sonrisa.
REX: Bueno, y pensar que venía a ayudarte.
Veo que ni siquiera necesitaste que viniera.
ELENA: Eres increíble, amor (salta y le da un beso).
DANTE HERALDI: (sonrojado) Espera, Elena, que aquí está Rex.
REX: No te preocupes, ya soy grande.
Oh, es verdad, regresemos rápido.
La batalla todavía sigue en la casa.
DANTE HERALDI: Tienes razón, pero qué raro… no siento más presencias hostiles en la casa.
Pero igual, vayamos rápido.
Nuestros amigos van rápidamente al punto donde está QUETZALCÓATL.
Al llegar, encuentran a QUETZALCÓATL, MALEKIN e ISAMU sentados descansando.
DANTE HERALDI: ¿Pero qué pasó?
¿Y los enemigos?
MALEKIN: De la nada, desaparecieron.
QUETZALCÓATL: Quizás sea porque el que los invocaba murió.
DANTE HERALDI: Creo que fue que nosotros ganamos.
REX: No hay que pensar en eso.
Al final, ganamos esta pequeña batalla.
ELENA: Sí, ganamos, qué felicidad.
Al parecer, Dante, ya controlas mejor ese poder, ¿verdad?
DANTE HERALDI: Sí, al principio fue difícil, pero ya tengo más control.
Aun así, no debemos confiarnos.
Estamos en territorio enemigo.
MALEKIN: Dante tiene razón.
Es hora de avanzar.
Todos asienten con la cabeza y regresan a la pobre casa, que había sido casi destruida por los enemigos.
Toman un breve descanso y, luego de unas horas, comienzan con su caminata.
Luego de caminar por un rato, pareciera que la pirámide que se ve a lo lejos no cambia de tamaño por más que caminen, y se ponen a analizar lo que está pasando mientras caminan.
ELENA: Es raro.
No es un hechizo de ilusión o algo así, pero como que no avanzamos mucho por más que caminemos.
DANTE HERALDI: Es verdad, ya avanzamos más de 5 kilómetros y nada… veo que no llegamos.
QUETZALCÓATL: Creo que esa pirámide que se ve al fondo nos está jugando una mala pasada.
La verdad, su tamaño no es lo que pensamos.
De repente, se escucha una voz decir: “Pues no estás equivocada”.
Todos rápidamente se ponen en guardia en dirección de la voz, y se dan cuenta de que es MORS, en una especie de tienda de campaña, y los invita a venir para hablar.
MORS: Hola, muchachos, a los tiempos.
Veo que tienen mucha más compañía que antes.
QUETZALCÓATL: Umm, esta criatura tan rara… ¿quién es?
ISAMU: Te hablé de él, Quetzalcóatl.
Este es el comerciante que nos ayudó a construir nuestra ciudad.
QUETZALCÓATL: Oh, ya recuerdo.
Y… ¿qué te trae a este lugar?
MORS: Bueno, señora diosa, tengo negocios pendientes con ese chico llamado Dante.
DANTE HERALDI: Hola, Mors.
¿Qué cuentas?
¿Qué me traes ahora?
MORS: Hola, Dante.
La verdad, no mucho… o quizás nada, ¡jajajajaja!
REX: Eso no es gracioso, señor Mors.
MORS: Espera, no te molestes.
La verdad no tengo nada.
Solo puedo refinar tu espada a su mejor versión.
Kusanagui será un arma divina.
Al fin conseguí los materiales para refinarla al máximo (orgulloso).
DANTE HERALDI: (sorprendido) ¿Eso es verdad?
¡Qué bien!
QUETZALCÓATL: ¿Armas divinas?
¿Quién rayos eres tú?
MALEKIN: Bueno, verás… él es la mismísima Muerte.
QUETZALCÓATL: ¿No puede ser?
Y pensar que se ve débil.
DANTE HERALDI: No lo subestimes.
Es muy fuerte.
MORS: Bien… ¿van a querer que lo haga, sí o no?
DANTE HERALDI: Perdón, sí, claro.
Toma DANTE le da su katana Kusanagui a MORS para hacer la mejora, mientras MORS informa que se demorará medio día y que tienen que esperar.
A DANTE no le queda de otra que esperar y, mientras tanto, hacen unas batallas para entrenar.
Nuestros amigos pelean mucho y, luego de horas de entrenamiento, MORS entrega la espada.
Esta vez, la espada ha cambiado: la hoja se ha vuelto de un color cambiante, negro y blanco, teniendo esta última una figura de fuego en la hoja de la espada, dando la impresión de que esa espada ya no pertenecía al mundo mortal o a ningún otro mundo.
DANTE HERALDI: Es increíble, esta espada emana una fuerza divina descomunal.
MORS: Ahora esa cosa es capaz de matar a un dios…
claro, a los normales; a los otros solo los lastimará.
DANTE HERALDI: ¡Uhm!…
Ya es hora de que me digas algo sobre eso, ¿no crees, Mors?
MORS: Umm… bien, creo que te diré un poco.
Después de todo, te lo prometí, y veo que ahora eres muy fuerte.
Todos están atentos a las palabras de MORS.
MORS: Verán, como ya creo que saben, la mayoría de dioses que ustedes conocen son creados por humanos con el poder del “libre albedrío”.
Y luego están los que están en “el panteón primordial”.
Ellos fueron creados de la nada.
Ahí está el ser más poderoso de todo el multiverso.
Tú lo conoces como Dios; nosotros lo conocemos como Auctor Rerum o “el Creador de Todo”.
Creo que tú nunca lo verás, pero esta es la verdad de este mundo.
Esta información deja sorprendidos a todos y con algunas dudas de su existencia, siendo la más afectada Quetzalcóatl.
DANTE HERALDI: Espera un minuto… ¿y los ángeles qué vienen a ser?
MORS: Umm, se podría decir que son dioses menores, pero la verdad, solo son soldados al mando del Creador.
Hay varias facciones, y los más poderosos son los querubines, pero ellos nunca salen del “panteón primordial”, o debería decir “el Cielo”.
DANTE HERALDI: No puede ser… ¿el Cielo en verdad existe?
MORS: Sí.
Ahora ya es hora de irme, y te diré una cosa más: esa pirámide es gigantesca, por eso parece que nunca llegarán.
La distancia es de más de 100 kilómetros.
Ahora, cuídense muchachos.
DANTE HERALDI: Espera, hay algo más que tengo que pregun… Antes de que DANTE termine de hablar, MORS había desaparecido.
DANTE HERALDI: (en su mente) Maldición… pensar que ese cabrón solo nos contaría cosas que nos sacarían de sentido.
Pero eso de nada nos sirve… solo me abrió un poco más los ojos de este mundo… Así que Dios existe, eh… ¡Uhm!
No me cobró… Todo poco a poco toma sentido, pero quizás algunas cosas no deberían saberse.
La realidad de las cosas es mucho más compleja de lo que se sabe, pero DANTE muy pronto lo sabrá.
La batalla final está muy cerca.
Ahora, ¿qué hará DANTE con esta información?
¿Le importará?
¿O solo lo dejará pasar?
¿MORS regresará algún día a cobrar lo que le deben?
Muy pronto lo sabremos.
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