La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 67
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- Capítulo 67 - 67 Capítulo 66 Una pelea inesperada las puertas del fin
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67: Capítulo 66: Una pelea inesperada, las puertas del fin.
67: Capítulo 66: Una pelea inesperada, las puertas del fin.
La batalla final se acerca y nuestros amigos están confundidos por la información de MORS, quien confirmó la existencia de un plano celestial.
Sin embargo, a DANTE no le importa, ya que solo es un humano que busca la salida.
Nuestros amigos están parados analizando lo que MORS les dijo.
DANTE HERALDI: (en su mente) Pensar que no me cobraría por la mejora; ¿Qué rayos están tramando ese maldito?
Lo más seguro es que me cobre más adelante; tendré que estar pendiente de él.
REX: Dante, ¡Dante!
¿Estás bien?
¿Por qué no responde?
DANTE HERALDI: Oh, perdón, Rex, estaba perdido en mis pensamientos.
MALEKIN: Me imagino que estás pensando en lo que dijo Mors; no te dejes intimidar por la información.
Aquí todos lo sospechábamos; Mira a Quetzalcóatl, ella está más afectada por todo esto.
QUETZALCOATL: (apenada) No se preocupen, estoy bien, ya acepté mi destino; lo importante es que estoy con ustedes y estoy viva, ¿verdad?
ELENA: (abraza a Quetzalcóatl) Sí, tienes razón, lo importante es que estés viva y bien con nosotros.
QUETZALCOATL: Gracias, Elena, no sabes cuánto es para mí oírte decir esas palabras.
ISAMU: Bueno, creo que mejor no perdemos el tiempo; ya escucharon a ese sujeto, faltan 100 kilómetros para llegar.
DANTE HERALDI: Isamu tiene razón, hay que movernos.
Todos asienten con la cabeza y comienzan a moverse.
Unas horas han pasado y nuestros amigos deciden acampar por el momento, ya que la noche está muy cerca y es el momento de reponer energías, ya que habían caminado un día entero seguido.
DANTE HERALDI: Bien, por el momento descansemos; Ya hemos avanzado mucho, calcula que unos 50 kilómetros.
REX: Dante, ¿está bien que vayamos a paso normal?
Si fuéramos corriendo, llegaríamos rápido.
DANTE HERALDI: Si fuéramos corriendo, perderíamos energía rápidamente y no estamos en un sitio precisamente amigable; hay que estar atentos y listos para pelear a cada momento, pero mira, lo bueno es que esa pirámide se ve más grande; eso quiere decir que nos estamos acercando.
RES: Es verdad, perdón por eso.
MALEKIN: Jaja, amigo Rex, son tácticas básicas.
REX: Sí, perdón.
En eso se escucha un ruido fuerte y todos voltean asustados, pero solo era QUETZALCOATL armando una casa nueva para descansar.
QUETZALCOATL: Tranquilos, muchachos, sé que están atentos, pero solo soy yo; en unos minutos terminaré de armar esto.
Todos suspiran aliviados y se calman.
ELENA: (aliviada) Esto es malo para el corazón; estar a cada rato a la expectativa es agotador.
ISAMU: Te entiendo, me recuerda las épocas de constante guerra que tenía en mi vida anterior.
MALEKIN: Mejor no recordemos las cosas tristes, Dante; ¿Qué te parece si entrenamos un poco mientras Quetzalcóatl arma la casa?
DANTE HERALDI: ¡Um!, sí, claro, no hay problemas.
REX: ¿Puedo participar?
ISAMU: Yo también quiero calentar.
DANTE HERALDI: Porque no, mejor, así somos más, jeje.
MALEKIN: Elena, tú no quieres participar.
ELENA: Estás loco, contra ustedes, no, gracias; más bien los ayudaré en otra cosa.
ELENA eleva su bastón y despeja el área, reacomodando los árboles ahí presentes y hundiendo la tierra; logra hacer una especie de cuadrilátero, dejando a todos sorprendidos.
MALEKIN: Esto es increíble, ya controlas muy bien tus habilidades, Elena.
REX: Sí, eres increíble.
DANTE HERALDI: (sorprendido) Sí… muy sorprendente; (en su mente) creo que usaré “examinar”.
DANTE casi se cae para atrás al notar que ELENA era de nivel 30 mil y tenía infinidades de tipos de magias.
La curiosidad gana a DANTE y usa “Examinar” con todos y queda impactado al ver los niveles de sus compañeros: MALEKIN nivel 55 mil, REX nivel 35 mil, ISAMU nivel 80 mil, QUETZALCOATL nivel 100 mil, y por último, DANTE nivel 80 mil.
DANTE está sorprendido, al parecer, por vencer a tantas criaturas sorprendentes; su nivel ha subido un montón.
Ahora, en teoría, DANTE es más fuerte que MALEKIN y esto lo deja pensando.
DANTE HERALDI: (en su mente) Pensar que nuestro nivel subiría tanto.
Desde que Malekin me dijo que no dependiera de “examinar”, casi nunca lo uso; Bueno, esto fue muy inesperado.
MALEKIN: Dante, vamos, deja de pensar; metámonos en ese pequeño cuadrilátero que armó Elena.
REX: Sí, Dante, a que esta vez sí te ganamos, voy a hacer equipo con ISAMU.
ISAMU: Por mí está bien.
MALEKIN: Bueno, Dante, como los viejos tiempos, tú y yo peleando juntos, jeje.
DANTE HERALDI: (sonríe) A darle.
Nuestros amigos bajan al campo de batalla y vemos cómo se ponen frente a frente.
Esta batalla será entre REX e ISAMU vs DANTE y MALEKIN.
DANTE HERALDI: (en su mente) Esta batalla me servirá para ver si “examinar” está por las puras o en verdad la necesito.
Rápidamente, REX toma su forma híbrida para pelear y DANTE, sin perder el tiempo, usa “examinar”, dándose cuenta de que el poder de REX aumentó un monto, casi comparándose a ISAMU, pero su nivel no subió, solo sus estadísticas.
DANTE HERALDI: (en su mente) Umm, eso es lo que quería saber; por lo visto, el nivel solo es un número, solo sirve para saber vagamente el poder de alguien; las habilidades, por otra parte, son las que te levantan los estados de poder.
Interesante, es hora de probar qué tan fuertes son.
REX rápidamente corre en cuatro patas con su forma híbrida, agarrando gran velocidad, tacleando a MALEKIN y llevándolo un poco lejos de DANTE, el cual está sorprendido por la velocidad de REX.
Rápidamente, ISAMU toma ventaja de la distracción y en segundos se acerca a DANTE, intentando cortarlo, pero DANTE se percata y rápidamente saca su katana Kusanagui y bloquea la espada de ISAMU, dejándolo sorprendido.
Ahora vemos cómo MALEKIN envuelve su cuerpo con la barrera morada y golpea a REX haciendo retroceder un poco.
DANTE mira a MALEKIN usando “examinar” y se dan cuenta de que su defensa se multiplicó por 100 al usar esa barrera.
DANTE HERALDI: (en su mente) Tenía razón; aquí lo importante son las habilidades.
Mientras DANTE voltea a ver a los otros, ISAMU da un gran salto diciendo: “Es una ofensa ignorar al oponente”.
Seguido de esas palabras, intenta lanzar un golpe con su katana, pero está bloqueado por DANTE sin tener que mirarlo.
Esto deja sorprendido a ISAMU, que, impactado, retrocede.
DANTE HERALDI: Perdón, ISAMU, no es que no te esté prestando atención, sino que estoy comprobando algo.
(En su mente) Veo que mi habilidad pasiva “instinto de supervivencia” se activa solo, jeje.
Rápidamente, ISAMU se pone serio, se para erguido y pone su katana con dirección al suelo, bajándola completamente.
ISAMU: Al parecer te juzgué mal, Dante-san; Esta vez voy en serio.
DANTE HERALDI: ¿Y ese san?
Nunca lo menciones antes.
ISAMU: (serio) Hasta el día de hoy no era necesario.
ISAMU camina lentamente hacia DANTE y él hace lo mismo.
Cuando están a metros uno del otro, se miran fijamente y la tensión en el aire es tan afilada que alguien recibiría un corte de solo pararte en ese lugar.
Vemos que REX y MALEKIN están golpeándose sin parar un poco más allá de nuestros amigos.
En eso que los dos se golpean mutuamente el rostro, la tensión se corta y los dos, ISAMU Y DANTE, se mueven y comienzan a lanzarse espadazos y corren por toda la arena de pelea con tal velocidad que es un poco difícil seguirles el ritmo.
Brillos de choque de espadas hay por todo alrededor; Rápidamente, REX y MALEKIN paran su pelea al ver tremendo despliegue de habilidades de parte de DANTE e ISAMU.
Seguido, REX y MALEKIN saltan de la arena y se ponen al lado de ELENA, que estaba sentada en una silla hecha de tierra que ella misma había armado para ver las peleas.
ELENA: ¿Que ya terminaron su entrenamiento?
REX: No seas graciosa, Elena, con esos dos monstruos allá abajo.
¿Crees que podemos seguir?
MALEKIN: (Cruza los brazos) Sí, lastimosamente, ellos son más fuertes que nosotros.
REX: Mira nomás cómo se mueven; a las justas los puedo distinguir.
Si no fuera por los destellos de las espadas al chocar, no sería capaz de seguirlos.
De un momento a otro aparece QUETZALCOATL riendo.
QUETZALCOATL: Jajajajaja, miren a esos dos, lo están dando todo, y a pesar de que ya les falta poco para alcanzarme.
ELENA: Hola, Quetzalcóatl, ¿ya terminaste de construir la casa?
Oh, espera, permíteme.
ELENA construye una silla igual a la suya para QUETZALCOATL y la diosa le agradece y toma asiento.
REX: ¿Cómo alcanzarte?
QUETZALCOATL: Si ellos ya están a un nivel casi como nosotros los dioses…
Ah, es verdad, DANTE, con sus habilidades activadas, ya nos alcanzó.
MALEKIN: Es verdad, cuando él se pone esa máscara, siento que ya no lo puedo alcanzar.
QUETZALCOATL: Miren, parece que el combate está llegando a su fin.
ISAMU, un poco sudando, decide usar toda su fuerza y, retrocediendo, envaina su katana mientras DANTE lo persigue.
Entonces ISAMU habla: “Corte de mediodía”.
Seguido, empieza a lanzar cortes voladores muy rápidos; DANTE se percata y empieza a esquivar mientras avanza.
Vemos que DANTE está avanzando a duras penas, esquivando y bloqueando los cortes voladores de ISAMU.
Ya estando a unos metros, ISAMU lanza tres cortes voladores al mismo tiempo y DANTE no tiene otra opción que bloquearlos y una cortina de humo se alza por el impacto.
Rápidamente, DANTE, con el movimiento de su espada, despeja el humo y cuando lo hace, ISAMU está frente a él, agarrando su espada envainada y mirando fijamente a DANTE, y se le escucha decir: “Mil cortes antiguos”.
En un segundo, ISAMU aparece a la espalda de DANTE y, seguido, el aire se empieza a deformar e incontables cortes aparecen alrededor de DANTE, cortándolo y levantando una inmensa cortina de polvo, y esto deja sorprendido a todos los espectadores que miran un poco asustados, sin saber qué le pasó a DANTE.
ISAMU: (en su mente) Me tuve que contener para no dañarlo mucho, pero siendo él, no creo que muerda.
Mientras ISAMU está confiado de su victoria, se escucha una voz salir del humo: “Impresionante”; época DANTE.
Vemos que de un espadazo todo el humo se disipado y nuestro amigo DANTE había activado su poder de “dominación”, el cual activa la máscara.
ISAMU mira asombrado y un poco asustado a DANTE por esos ojos amarillos que tenía y, en un pestañeo que ISAMU da, lo pierde de vista.
DANTE aparece a la espalda de ISAMU y con el mango de su katana le da rápidamente en el cuello a ISAMU, que al recibir el golpe se desmaya de inmediato, terminando la pelea.
Sin perder el tiempo, los demás saltan al pequeño Rin de pelea para socorrer a ISAMU.
ELENA lo comienza a curar y vemos que nuestro amigo ISAMU despierta.
REX: Eso fue asombroso.
MALEKIN: Fueron increíbles.
Espero ganarles, y pensar que antes yo era más fuerte que tú, Dante.
ISAMU: Me sorprendí mucho ese poder, pero para la otra no perderé, jeje.
QUETZALCOATL: Dante ya está en otro nivel y poco a poco nos superará a todos; Él no tiene límites, pero al fin, hay que descansar.
Termina la nueva casa.
Nuestros amigos suspiran y se van a la casa que había armado QUETZALCOATL; al llegar, se dan cuenta de que la casa era más grande y sofisticada que la otra.
REX: Wao, esta casa es mucho más grande que la otra.
QUETZALCOATL: Jajaja, sí, esta vez le puse más esmero, ya que esta será nuestra última caza, porque después de este descanso iremos por el huesudo.
Bien, esta vez esta casa sí tiene agua; disfrútenla.
Encuentre unas fuentes naturales de agua en este lugar; al parecer, al dios de los muertos le gusta la vida, jeje, qué ironía.
ELENA: Qué bien, después de tiempo me podré bañar, y… (mira sonrojada a Dante) podremos hacer otras cosas, Dante.
DANTE HERALDI: (sonrojado) Jejeje… sí, claro que sí.
QUETZALCOATL: (suspira) Espero que esta vez sí me dejen dormir y no hagan mucho ruido.
DANTE HERALDI: ¡OYE!
ELENA: ¡OYE!
Nuestros amigos se ríen de esto y se disponen a descansar, pasando un relajante momento de paz.
Luego de pasar un día, se ponen en marcha y vemos cómo caminan hacia su destino.
Por el camino se encuentran con pequeños batallones de diferentes especies: uno de guerreros humanoides parecidos a cocodrilos, otros humanoides parecidos a lagartos, y así siguen avanzando hasta casi estar a unos cuantos metros de la pirámide, la cual era inmensa, y atrás de esa pirámide está un castillo azteca.
Nuestros amigos, antes de entrar, se detuvieron de golpe para analizar la situación, ya que en la entrada estaba un pequeño batallón de hombres jaguares, que su sola presencia ponía inquietos a todos.
DANTE HERALDI: Bien, muchachos, ya hemos llegado y esas cosas de adelante parecen fuertes.
QUETZALCOATL: Sí, este es el momento de la verdad, prepárense.
Nuestros amigos al fin están en las puertas de la batalla final.
¿Qué retos les esperarán en esta inmensa estructura?
¿Podrán ganar?
¿Quetzalcóatl habrá podido dormir?
Muy pronto lo sabremos.
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