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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 69

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69: Capítulo 68: Los guardianes de Dios muerto, la dama de hielo.

69: Capítulo 68: Los guardianes de Dios muerto, la dama de hielo.

En la vida de un humano siempre hay traiciones que nos llevan a seguir adelante, pero a veces, solo a veces, la traición llega al punto de que no puedes levantarte.

Volviendo con la historia, nuestros amigos están perplejos mirando el hielo inmenso que cubre todo el cuerpo de DANTE mientras las antorchas alumbran vagamente el lugar.

Vemos a una mujer con ropas muy sexy con capa, de piel blanca como la nieve y una corona de plumas, con unos ojos de color azul intenso y de cabellera blanca.

Lo único que la distinguía de un montículo de nieve eran sus ojos y su ropa de color azul.

Ella miraba muy fríamente a nuestros amigos que dudaban en atacar mientras veían a DANTE congelado, cuando de repente ella habla.

MUJER MISTERIOSA: (de voz suave) Juju, este hombre es muy peligroso para mí, señor.

Está atrapado, pero aun así me desafía con la mirada.

Oh, es verdad, déjenme que me presente.

Mi nombre es Yollotzin, un gusto.

Déjenme decirles que este lugar será su tumba.

ELENA: (desesperada) Tenemos que salvarlo, rápido, yo la distraeré.

ISAMU: (Agarrando del hombro a Elena) Tranquila, mujer, ella nos está provocando, hay que ir con cuidado; si congelo a DANTE en un instante, piensa lo que nos hará.

QUETZALCOATL: Sí, Elena, no seas impulsiva, tú eres nuestra única esperanza, ya que tú también dominas la magia de hielo, ¿o me equivoco?

ELENA: (Se tranquiliza) Sí… tienes razón, perdón.

REX: Tranquila, Elena, no dejaremos que a Dante le pase algo.

MALEKIN: Bien, creo que yo pelearé con ella, ya que mi barrera verde es la más resistente contra la magia y otros venenos.

QUETZALCOATL: Bien, este es el plan: dejémosle la ofensiva a Malekin y nosotros trataremos de llegar a Dante para descongelarlo.

Mientras todos nuestros amigos estaban planeando el siguiente movimiento, la habitación donde se encontraban empieza a cubrirse de una niebla helada que va nublando la vista poco a poco.

Nuestros amigos lastimosamente reaccionan tarde porque toda la habitación es cubierta por esa niebla rápidamente.

Rex trata de olfatearla, pero el frío en el lugar se lo impide, haciendo que Rex le duela la nariz.

QUETZALCOATL: Tranquilo, Rex, no te esfuerces, tengo una idea.

QUETZALCOATL invoca una serpiente medianamente grande y hace que ella la encuentre con su visión térmica, pero luego de varios segundos la serpiente no puede detectarla y se escucha una risa un poco diabólica en el lugar; es de YOLLOTZIN.

YOLLOTZIN: Jajajajaja, es gracioso ver cómo se esfuerzan por encontrarme, pero esa cosa larga no les ayudará; hace tiempo que mi cuerpo no genera calor, pues soy una hechicera de hielo; hasta mi corazón está congelado y me muevo por la inmensa ira que siento por los despreciables humanos.

QUETZALCOATL: ¿Qué rayos?

Su voz se escucha en todas las direcciones, es como si estuviera por todos lados.

(La serpiente desaparece).

Maldición, ¿ahora qué hacemos?

De la nada, unos portales se abren y de ellos salen pequeños meteoritos calientes, impactando en todos los lugares, y se escucha un grito en la habitación.

YOLLOTZIN: (molesta) Maldita mocosa, ¿qué crees que haces?

¿Acaso no te importa lo que le pase a ese humano?

ELENA: ¿Eres estúpida?

El último hechizo que usaste era “prisión de hielo” y a eso no le pasará nada; después de todo, yo también lo puedo usar.

YOLLOTZIN: Maldita, tú también serás una molestia para mi señor; es hora de que mueran.

YOLLOTZIN sale de la niebla y se para enfrente de nuestros amigos.

Rápidamente, Elena trata de teletransportarse con DANTE, pero cuando lo hace, se golpea con un muro de hielo y retrocede.

YOLLOTZIN: Ju, estúpida, ¿crees que te dejaré pasar así nada más?

Este muro no dejará pasar nada, ni la magia dimensional.

ELENA: Es increíble, su magia de hielo congela hasta los átomos, impidiendo todo tipo de magia; creo que ella es más fuerte que yo controlando el hielo; parece que su hielo supera el 0 absoluto.

QUETZALCOATL: (sudando) Entonces Dante está en peligro, no me queda de otra.

QUETZALCOATL se transforma en su forma de serpiente alada y ataca con todo a YOLLOTZIN, pero es detenida por un muro de hielo; del suelo emergen golems de hielo que sujetan la mandíbula de la serpiente y del suelo empiezan a salir estacas de hielo que están a punto de traspasar la cabeza de la enorme serpiente, pero los golems son cortados en pedazos y vemos que ISAMU estaba ahí y QUETZALCOATL rápidamente vuelve a su estado normal y retrocede junto con ISAMU.

MALEKIN se lanza contra ella rodeado de su barrera verde, intentando golpearla.

Ella retrocede y lanza incontables lanzas de hielo, pero gracias a la armadura de MALEKIN, las lanzas se desvanecían ni bien tocaban el cuerpo de MALEKIN.

Esto se da cuenta YOLLOTZIN, y un aura celeste rodea todo el cuerpo de la sacerdotisa y se va a los golpes contra MALEKIN.

Mientras esto pasa, vemos cómo REX intenta ir en su forma de lobo gigante hacia DANTE con ELENA encima de su lomo, pero es detenido por golems de HIELO y un clon de hielo de la sacerdotisa, mientras ISAMU y QUETZALCOATL están atrás, mirando y analizando todo.

ISAMU: Quetzalcóatl, ¿por qué no te transformas en una serpiente más grande que la anterior y destruyes todo?

QUETZALCOATL: ¿Crees que no lo he intentado?

La verdad, este mundo reduce mis poderes drásticamente y más en este lugar donde el dios muerto tiene más control; solo Dante es apto para derrotarlo, pero está preso, así que hay que hacer hasta lo imposible por liberarlo.

ISAMU: Umm, perdón por ser atrevido, no sabía de eso.

QUETZALCOATL: Descuida, ni yo lo he dicho para no preocuparlos; hay que ayudar a avanzar a Elena mientras Malekin la distrae.

ISAMU: Sí, claro.

De un momento a otro vemos que MALEKIN empieza a bajar el ritmo de los golpes; solo se defiende de los golpes de YOLLOTZIN, que sonriendo arrogantemente se burla de él.

YOLLOTZIN: ¿Qué pasa, pequeño demonio?

No puedes seguirme el ritmo, jajaja.

MALEKIN: Maldita, ¿por qué mi escudo no sirve?

YOLLOTZIN: Je, te lo diré en cada golpe que me das y bloqueo y también en cada golpe que tú me bloqueas; absorbo tu magia, también estoy bajando la temperatura que hay en el lugar solo alrededor de nosotros y eso también te está haciendo lento.

Te congelaría en un instante, pero dónde está la diversión en hacer eso.

MALEKIN: Maldita psicópata.

YOLLOTZIN: Por favor, no me hagas reír, un demonio hablando de eso.

(Se molesta) Ustedes son peores y los humanos son aún más; los odio a todos, solo mi señor merece gobernar todo y lo ¡ayudaré a hacerlo!

Mientras dice esto, ella golpea muy rápido a MALEKIN; vemos que MALEKIN a duras penas se defiende.

Está haciendo mucho frío y MALEKIN cada vez está más lento y en su mente, MALEKIN solo se atormenta con la idea de perder.

De repente, una sombra se proyecta en el suelo; algo está cayendo encima de YOLLOTZIN.

Para cuando se da cuenta, es muy tarde.

REX le aterriza en la espalda a la sacerdotisa, transformado en su forma humanoide, haciendo un gran cráter en el suelo con el cuerpo de YOLLOTZIN.

MALEKIN está aliviado de que REX haya venido a ayudarlo; rápidamente, REX salta y se pone al lado de MALEKIN y vemos cómo el cuerpo de YOLLOTZIN se rompe en mil pedazos como si de una copa de vidrio se tratase.

Esto deja sorprendidos a MALEKIN y REX; se escucha una risa y vemos que ella se comienza a armar, saliendo del suelo su cuerpo, que estaba hecho de hielo.

MALEKIN en su mente pensaba cómo derrotar a alguien así.

REX: ¿Qué demonios es ella?

Ya sé cómo acabar con ella.

REX rápidamente abre la boca y lanza una gigantesca llamarada de fuego que va en dirección de YOLLOTZIN; ella rápidamente convoca 4 golems de hielo que la protegen, y al terminar vemos que los golems solo recibieron un daño mínimo.

REX: Esto es increíble, esos golems a las justas se derritieron; ella es sorprendente.

YOLLOTZIN se levanta furiosa y del suelo salen picos de hielo con dirección a nuestros amigos y son golpeados de lleno; esto es visto por los demás y ELENA, rápidamente ELENA retrocede y se teletransporta al lado de MALEKIN y REX, que yacen en el piso con múltiples heridas por las estacas de hielo.

Mientras los intenta curar, YOLLOTZIN corre para matar a ELENA con sus propias manos; justo cuando está por dar un golpe fuerte a ELENA, una patada es dada en su cara, mandándola a volar.

Es QUETZALCOATL.

ELENA: Gracias, amiga, ¿y ISAMU?

QUETZALCOATL: Él está peleando contra la copia de hielo y algunos golems; intenta destruir ese muro de hielo que no deja pasar.

YOLLOTZIN sale de los escombros y vemos cómo se reconstruye su cuerpo con el hielo.

YOLLOTZIN: Jajaja, eso es todo, yo recién voy calentando, puf, qué ironía, soy de hielo.

Nuestros amigos la miran molestos, tras ese comentario.

QUETZALCOATL: Esta estúpida, ¿qué se cree?

Bien, ya verá, esto es molesto, pero lo tendré que hacer.

QUETZALCOATL empieza a concentrar su energía y empieza a aumentar de tamaño; vemos que su cuerpo se deforma y su cara también se está volviendo una serpiente, pero con cuerpo humano; más que una serpiente, es como un dragón.

QUETZALCOATL se ha transformado en un monstruo, mitad humano, mitad dragón.

Luego de esto, rápidamente ataca a YOLLOTZIN, que, muy impresionada, retrocede y se cubre con barreras de hielo para bloquear los golpes contundentes de QUETZALCOATL en esa forma bestial.

Ahora vemos cómo ISAMU está peleando ferozmente contra los monstruos de hielo y muy hábilmente los destruye.

La copia de hielo es la que da más problemas, pero de un momento a otro se destruye e ISAMU está en duda de lo que ha pasado, cuando de repente YOLLOTZIN choca contra el muro de hielo y se rodea de hielo formando una bola.

Enseguida aparece QUETZALCOATL golpeando la bola de hielo donde estaba encerrada; la golpea con tanta fuerza que se comenzaba a hundir en el muro de hielo con cada golpe de QUETZALCOATL, dejando sorprendido a ISAMU.

Dentro de la bola de hielo, YOLLOTZIN está preocupada por el inmenso poder de QUETZLACOATL, dándose cuenta de que es un dios al igual que MICTLANTEKUTI.

En unos segundos, el muro de hielo es roto y atravesado; una explosión de parte de la bola de hielo hace retroceder a QUETZLACOATL.

Vemos que ELENA ha terminado de curar a sus amigos.

Ellos se levantan difícilmente y ELENA voltea a ver el muro de hielo y se da cuenta de que está roto.

Sin perder el tiempo, se teletransporta al lado de DANTE y pone su mano en el hielo, pero YOLLOTZIN, al ver esto, entra en una ira incontrolable y grita: “¡MALDITOS!”.

Todo el lugar es rodeado de estacas de hielo que atraviesan todo, pero justo antes de que ELENA sea atravesada por el hielo, logra decir “cancelación” y el hielo que rodea a DANTE se empieza a romper.

Tenemos un panorama triste: todos nuestros amigos fueron atravesados por estacas de hielo; parece que todos están muertos.

El hielo que rodeaba a DANTE ha desaparecido y vemos que DANTE está sosteniendo a una ELENA dañada por las estacas.

Sin más, rápidamente DANTE corta las estacas, liberando a ELENA; él mismo la comienza a curar y ELENA se levanta a duras penas, todo esto mientras son observados por YOLLOTZIN, que está un poco asustada.

DANTE le dice a ELENA que cure a los demás, que él se encargará de todo.

Luego de decir estas palabras, ELENA, llorando, le dice: “Sí”, en un abrir y cerrar de ojos DANTE está enfrente de YOLLOTZIN.

Esta vez DANTE ha activado todos sus poderes y mira fríamente a YOLLOTZIN, la cual, temblando, observa esos ojos amarillos de DANTE, los cuales la están mirando hasta el alma.

DANTE HERALDI: (furioso) ¿Qué pasa?

¿Tienes frío?

¿O tienes miedo?

Esas palabras resuenan en la mente de YOLLOTZIN, llegando a su mente un recuerdo muy doloroso, el momento donde murió y terminó en el Mictlán.

Nos apartamos un momento y vemos a una YOLLOTZIN, muy alegre, con una piel más colorida y de pelo negro.

Está llevando flores a un altar en la cima de un monte helado.

Al llegar al altar en la cima, ella se encuentra con unas personas que la están esperando; entre ellas, una figura muy imponente resalta: entre todos, un humano gordo con ropas finas y un bastón de oro.

YOLLOTZIN: Oh, gran chamán, le traigo las flores para este sacrificio, al dios Tlaloc.

GRAN CHAMÁN: Muy bien, hija mía, tú como sacerdotisa de este culto, he visto que sirves fielmente al dios Tlaloc, por eso hoy serás recompensada.

YOLLOTZIN: Gracias, mi señor, yo que desde niña le he servido, hasta sacrificaron a mis padres por el nombre de Tlaloc y permanecí callada a su lado; haré todo por el dios y por usted.

Mientras termina de decir esto, se arrodilla y hace una reverencia, pero vemos que una lágrima rueda por su mejilla.

El gran chamán le pone la mano en su hombro y le habla.

GRAN CHAMÁN: Quiero agradecerte, hija, has demostrado mucha devoción a nuestro dios y hoy (sonrisa maligna) tú serás el sacrificio.

YOLLOTZIN: … ¿Qué?

Rápidamente, YOLLOTZIN es tomada por los guardias y es amarrada a una camilla de madera; ella, entre gritos desesperados, pide que la liberen.

YOLLOTZIN: (llorando y asustada) Por favor, gran chamán, ¿qué hice mal?, por favor, libérame, yo he servido fielmente.

El gran chamán mira arrogantemente y se acerca al oído de ella y le dice algo.

GRAN CHAMÁN: Tú, solo por nacer, mereces morir; tu linaje me quitó todo; tus padres merecían morir.

Vemos que ella, por su desesperación, hace que del suelo salgan estacas de hielo que lastiman al gran chamán y él retrocede, pero rápidamente le golpea fuertemente la cabeza, dejándola al borde de la muerte.

GRAN CHAMÁN: (en su mente) Al final despertó sus poderes la descendiente directa del dios Tlaloc; con ella su linaje termina aquí; ahora todo me pertenecerá, jajaja.

Vemos que YOLLOTZIN es elevada más alto en el altar con unas sogas mientras se está desangrando; el viento frío sopla en el lugar y es dejada en ese sitio para que muera de frío.

Ha pasado un día; ella, ya al borde de la muerte, siente que la camilla está bajando.

Cuando terminan de bajarla, vemos que es el gran chamán y YOLLOTZIN, cuando lo ve, ya moribunda, deja caer una lágrima; el gran chamán, arrogantemente, le habla.

GRAN CHAMÁN: (mirada arrogante) ¿Qué pasa?

¿Tienes frío?

¿O tienes miedo?

Al final, tu sangre se termina contigo.

Desde un inicio tenía pensado acabar con tu familia, la sucesora del trono; ahora que lo he conseguido, solo falta acabar con el actual rey, jajaja, adiós, mocosa.

Mientras YOLLOTZIN va muriendo, en su mente solo pide ayuda a su dios, pero nadie la escucha; solo va muriendo lentamente y en su corazón comienza a odiar a todos: a la humanidad que la traicionó y a los dioses que la abandonaron.

Luego de un rato, ella ha muerto.

Vemos que despierta en una inmensa habitación de piedra, y una voz se hace presente diciendo “Ya despertaste”.

Ella, asustada, mira en dirección de la voz y nos damos cuenta de que es MICTLANTEKUTI quien la mira con ojos de pena.

YOLLOTZIN: (temblando) ¿Quién eres?

¿Y dónde estoy?

MICTLANTEKUTI: Moriste como perro y sin recibir nada más que sufrimiento en toda tu vida, pero yo te he traído una oportunidad; soy el dios de los muertos y quiero darte lo que te mereces.

YOLLOTZIN: (un poco nerviosa) y… ¿Eso qué sería?

MICTLANTEKUTI: ¡VENGANZA!

Cuando termina de decir esas palabras, un portal se abre y de él cae el gran chamán que la mató.

Ni bien lo ve, ella se llena de odio y de ira y poco a poco su piel se comienza a teñir de blanco, al igual que su pelo; una niebla fría envuelve el lugar.

MICTLANTEKUTI: No te contengas, ¡ey!, gordo de porquería, despierta.

El gran chamán abre los ojos y, al mirar al dios de los muertos y a YOLLOTZIN, comienza a temblar y pide perdón, a lo cual YOLLOTZIN se acerca a su cara y lo mira indiferentemente y le habla.

YOLLOTZIN: ¿Qué pasa?

¿Tienes miedo?

¿O tienes frío?

El gran chamán, con una cara de horror, no sabe qué decir y rápidamente unas cadenas de hielo agarran al gran chamán y lo someten; seguido, es atrapado en una caja de hielo y de las paredes lentamente empiezan a crecer estacas de hielo y vemos cómo lentamente estas estacas están atravesando el cuerpo del gran chamán.

Solo gritos de desesperación y dolor se escuchan en este gran salón.

Ya al terminar, ella se postra y le jura lealtad a MICTLANTEKUTI.

Ahora, regresando al presente, vemos cómo ella está postrada frente a DANTE, el cual la mira con odio.

Ella intenta levantarse, pero es aplastada por la inmensa aura de DANTE.

Ella en el suelo grita por ayuda a su señor MICTLANTEKUTI, pero nadie responde.

Ella, muy lastimada porque otra vez la abandonaron, ya no se resiste y cierra los ojos.

Rápidamente, DANTE saca su espada Kusanagui y, concentrando toda su energía en su espada, lanza un poderoso “corte sombrío” que destruye todo el suelo y aniquila por completo a YOLLOTZIN, que entre lágrimas se evapora por el gran poder de DANTE.

Luego de esto, DANTE corre a ver a sus amigos y descubre que ELENA ya los ha curado a todos; él, muy alegre, solo sonríe y se tira al suelo del cansancio, ya que activar todos sus poderes lo cansa mucho.

Inmediatamente, todos se juntan alrededor de DANTE.

MALEKIN: Gracias, Dante, otra vez nos salvaste.

DANTE HERALDI: (sonriendo) No es nada, amigos, después de todo ustedes me ayudaron a mí primero; lástima que no dejé nada que absorber de esa mujer, no podré hacerme más fuerte.

REX: No te preocupes, al parecer solo queda uno más antes de llegar hasta arriba.

QUETZALCOATL: Bueno, esta vez yo ayudaré, mas no me contendré.

ISAMU: Yo tampoco, este lugar ya es muy peligroso.

Nuestros amigos se miran serios y deciden seguir avanzando.

Llegan luego de un rato de recuperar sus energías.

Gracias a ELENA, siguen subiendo por las escaleras y, mientras van subiendo, sienten que el calor comienza a subir.

QUETZALCOATL: Es raro este calor, no es normal; abajo hace frío ahora, ¿calor?

DANTE HERALDI: Ya estamos llegando, ahora lo averiguaremos.

REX: Espera, Dante, déjame ir a mí primero porque no queremos que pase lo mismo de abajo.

DANTE HERALDI: (avergonzado) Rex, no seas así.

Todos se ríen de la ocurrencia de REX y después de unos segundos ellos llegan arriba y este lugar es un poco más chico, pero no quita que siga siendo grande.

Este lugar da un poco de escalofríos; cadenas están por todo el lugar y todas las cadenas apuntan a una dirección.

Antorchas vagamente daban luz a este lugar, pero el calor era indescriptible.

Muy a lo lejos vemos a una persona sentada en un trono de piedra y nos damos cuenta de que su cuerpo está con grilletes en sus tobillos y sus muñecas y esas cadenas lo rodean, como si de un prisionero se tratase.

Ellos se acercan y cuando están a 50 metros, el sujeto que está sentado alza la cabeza y abre sus ojos y de ellos unas llamas salen y habla.

SUJETO MISTERIOSO: Mortales, al fin han venido.

(Se levanta del trono y salen llamas detrás del trono iluminando el lugar).

Me llamo “INTI”, el dios del sol.

Bienvenidos a su última morada… Todos están sorprendidos y sudando que un ser de esta magnitud esté frente a ellos.

¿Qué pasará?

¿Qué tan poderoso será INTI?

¿Y por qué está encadenado?

Muy pronto lo averiguaremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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