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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 73

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73: Capítulo 72: El fin de una era, un sacrificio inesperado, el verdadero mal aparece.

73: Capítulo 72: El fin de una era, un sacrificio inesperado, el verdadero mal aparece.

La batalla final está llegando a su fin; dos grandes poderes están chocando ya la vez están destruyendo todo un planeta.

¿Cómo terminará esto?

Lo averiguaremos.

Dos enemigos jurados están plantando mirada uno al otro; estos son DANTE y MICTLANTEKUTI.

Su mirada es penetrante, ninguno de los dos se mueve, la tensión se siente en el aire, una tensión tan cortante que parece cortar hasta el mismo aire, cuando de repente una explosión volcánica se activa y comienza a pelear, chocando espadazo tras espadazo.

Los enemigos destruyen todo; cada onda de las espadas deformaba el lugar y en la cabeza de MICTLANTEKUTI las dudas comenzaban a sembrarse.

MICTLANTEKUTI: (en su mente) ¿Qué rayos?

Este mortal no se muere; por más que lo traje a un lugar de poco oxígeno, si no fuera por ese poder extraño que lo envuelve, ya estaría muerto.

Tengo que cantarlo más.

La ardua lucha sigue por unos segundos más, pero de un momento a otro MICTLANTEKUTI saca más poder y comienza a presionar a DANTE, el cual está preocupado.

DANTE HERALDI: (en su mente) ¿Qué?

Este maldito ser se está volviendo más fuerte (mira de reojo cómo mueren los animales que están a su alrededor cuando pasan).

¡No!, no puede ser, este tipo está absorbiendo las almas de los animales que están muriendo; Si largo más esta pelea, todo terminará.

DANTE se pone más serio y comienza a tirar “cortes sombríos” con los espadazos que tira para intimidar a MICTLANTEKUTI, el cual, por la presión de los impactos, a la justa puede defenderse.

DANTE lo está llevando para atrás; de un fuerte golpe lo saca volando cientos de metros, arrojándolo a un pequeño pueblo de seres extraños que habitaban ese planeta.

MICTLANTEKUTI cae tumbando unas casas primitivas y se levanta y ve correr a los habitantes, que eran unos seres largos y con túnicas blancas con unas cabezas grandes de piel azul.

MICTLANTEKUTI: Maldición, ¿cuándo demonios aparecieron estos infelices en mi planeta?

Maldita vida, cómo te odio, umm, pero pensándolo bien (mueca malévola).

De repente, llega DANTE flotando en el aire y mira asombrado que había habitantes en el planeta.

Ve a estos seres que están corriendo y algunos están arrodillados rezando por salvación en un idioma que él nunca había escuchado.

DANTE, con un nudo en la garganta, no le salen bien las palabras.

DANTE HERALDI: ¿Qué… rayos… estoy haciendo?

Las manos de DANTE comienzan a temblar al darse cuenta de que él está destruyendo una civilización entera; mira en trance cómo casas caen y algunos seres mueren aplastados por sus mismas construcciones.

Logra salir de ese estado al mirar a MICTLANTEKUTI matar con sus manos a esos seres; de inmediato va con todo y lo agarra del cuello, elevándolo a los aires para alejarlo, mientras que MICTLANTEKUTI no hace nada por detenerlo.

DANTE, ya en el aire encima del pequeño pueblo, acerca su cara a MICTLANTEKUTI y le habla.

DANTE HERALDI: ¡DESGRACIADO, ACASO NO TIENES PRINCIPIOS!

La pelea es entre tú y yo y me traes a un mundo así, ¡NO TIENES HONOR!

Mientras escucha los reclamos de DANTE, MICTLANTEKUTI ríe maquiavélica y burlonamente.

MICTLANTEKUTI: Ju, ju, ju, ju… Yo no sabía que la vida se había desarrollado en este lugar (Dante se sorprende), pero… ¡QUÉ BIEN QUE FUE ASÍ!

De la mano de MICTLANTEKUTI, una gran energía de color negro con llamas sale con dirección hacia la pequeña ciudad.

DANTE, horrorizado, suelta a MICTLANTEKUTI para intentar ayudar, pero él no puede hacer nada.

Esa inmensa energía cae rápidamente y vemos cómo los seres que habitaban ese lugar miran cómo esa energía cae; los que estaban corriendo se detuvieron de golpe mirando esa energía; los que estaban con alguien se abrazan y padres e hijos se despiden.

Esa inmensa energía cae y destruye todo, mientras DANTE mira impotente este genocidio.

DANTE HERALDI: ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

DANTE se voltea molesto, pero cuando mira a MICTLANTEKUTI, lo ve rebosar de poder, ya que todas las almas muertas en ese lugar sirvieron para fortalecerlo.

DANTE HERALDI: Maldito, no contento con destruirlos, le quitas también su esencia; no tienes perdón.

MICTLANTEKUTI: wajajajajaja… Esas cosas sirvieron para un propósito, me sirvieron bien, me lo debían, ya que yo creé este planeta.

DANTE HERALDI: Bastardo… En un segundo, MICTLANTEKUTI se acerca a DANTE y lo golpea fuertemente y lo manda a volar lejos, mientras que él se queda a admirar y sentir el planeta.

MICTLANTEKUTI: (cierra los ojos) Umm… siento varias formas de vida en este planeta y pensar que lo abandoné por unos cuantos siglos y solo eso le bastó para que la vida surgiera, pero bueno, esto es mejor para mí; estas incontables muertes que hay en todo este planeta me están fortaleciendo; en poco le ganaré a esa escoria de mortal, pero me causa mucho asombro que en todos estos milenios nunca apareció un mortal así.

Tiene un poder que le permite crecer sin límites; una cosa es ese raro poder que sé que le dio ese maldito de Bell, pero poder comer corazones y hacerse más fuerte, eso no es normal.

Su cuerpo espiritual es algo raro; hay algo que no huele bien de él.

Rápidamente, DANTE llega de nuevo enfrente de MICTLANTEKUTI; ni bien lo mira, lo golpea con todas sus fuerzas, pero esta vez MICTLANTEKUTI detiene “la espada abizal” con la mano, dejando sorprendido a DANTE; seguido, es arrojado a un lado por el dios que se burla de él.

MICTLANTEKUTI: (sonrisa burlona) …Tú ya no eres rival para mí; Ahora quiero ver tu desesperación.

Mira lo que voy a hacer.

DANTE mira cómo MICTLANTECUTI levanta la mano al cielo y de ella salen unas esferas negras que se reparten en distintas direcciones.

Luego de un rato, DANTE se horrorizó de cómo hay grandes explosiones por todos lados; ya que estaba en los aires, puede distinguir las inmensas explosiones que hay alrededor del planeta.

Con su poder, puede sentir cómo millas de vidas se están apagando.

DANTE mira con los ojos bien abiertos cómo MICTLANTEKUTI está cambiando su cuerpo; que era delgado, se comienza a hinchar, dándole músculos, un MICTLANTEKUTI más fuerte que nunca; Está mirando con ojos de furia a DANTE.

MICTLANTEKUTI: Prepárate, maldito mortal.

Sin perder tiempo, MICTLANTEKUTI saca su arma y va a gran velocidad contra DANTE, el cual saca su katana y bloquea con ambas armas el tremendo golpe de su espada de MICTLANTEKUTI.

DANTE siente una gran presión de parte de la espada del dios.

MICTLANTEKUTI golpea rápidamente con su pie a DANTE, elevándolo más en el aire.

Sin más, MICTLANTEKUTI guarda su arma y comienza a golpear a DANTE con los puños brutalmente, sin dejarlo hacer nada; se movía tan rápido que DANTE no podía hacer nada, pero DANTE nunca soltó sus espadas.

MICTLANTEKUTI: (mientras golpea) Maldito, ya ríndete y suelta esas cosas, me tienes harto, muere de una vez.

Ya, por último, MICTLANTEKUTI golpea a DANTE en el estómago con un golpe de comba y lo manda hacia el suelo.

DANTE se estrella contra el suelo dejando un gran cráter y, con mucha dificultad, se comienza a levantar.

MICTLANTEKUTI llega donde está DANTE y arrogantemente cruza los brazos y lo mira.

DANTE difícilmente se da la vuelta y se tira en el piso sin soltar sus espadas; Muy cansado, mira a MICTLANTEKUTI.

MICTLANTEKUTI: Mortal, ya ríndete, este mundo está muriendo y yo está dando más fuerzas.

¿Qué puedes hacer tú?

DANTE, muy mal herido, habla, pero su cuerpo poco a poco se comienza a curar por sus poderes y MICTLANTEKUTI no se da cuenta de esto.

DANTE HERALDI: Jeje… sabes, eres muy hablador, espera un rato.

MICTLANTEKUTI, mira que DANTE suelta una de sus espadas y levanta la mano y alza el dedo y hace algo en el aire.

MICTLANTEKUTI: No sé dónde he visto eso… ¡Oh!, maldito, es verdad, con mi primer guardián.

MICTLANTEKUTI intenta detener a DANTE, pero es arrojado hacia atrás por el inmenso poder que emana ahora DANTE.

Vemos que DANTE está sin heridas y con mucha energía, mirando furioso al dios ya la vez lágrimas recorren sus mejillas.

DANTE HERALDI: (en su mente) Perdónenme, seres de este mundo, pero lastimosamente, si no lo derroto ahora, más mundos sufrirán.

DANTE se seca sus lágrimas y agarra con fuerzas sus dos espadas y MICTLANTEKUTI saca su espada que había guardado y una lanza.

En un abrir y cerrar de ojos, estos dos seres se atacan.

Mientras que DANTE intenta cortarlo, el dios bloquea y ataca con la lanza para alejar a DANTE.

Choques y esquivas se producen en la pelea, una pelea ardua se está produciendo y cada golpe o esquiva que se da destruye más el planeta que ya casi no tiene vida.

Algunos cortes se empiezan a notar en ambos personajes por la intensa lucha, pero vemos que poco a poco DANTE está presionando a MICTLANTEKUTI, haciendo retroceder.

DANTE HERALDI: (en su mente mientras ataca) Maldición, a pesar de subir todos mis puntos que me quedaban, todavía no puedo ganarle ya este punto se hará más fuerte si esto se alarga más.

No me queda de otro que forzar mi cuerpo; Quiero ganar, quiero ganar.

DANTE, sin más, activa “ira” y su fuerza aumenta más, dejando pasmado a MICTLANTEKUTI, que a duras penas puede bloquear.

MICTLANTEKUTI: (en su mente) Maldición, no, no, este mortal no me tiene que ganar, solo un poco más.

DANTE golpea con todas sus fuerzas a MICTLANTEKUTI rompiéndole la espada; el dios, pasmado, retrocede un poco, pero esto es aprovechado por DANTE, que carga su poder en ambas espadas y lanza dos “cortes sombríos” en forma de cruz.

Esta vez este poder era inmenso y MICTLANTEKUTI, sudando con su lanza, trata de detenerlo, pero es arrastrado por la energía con dirección al suelo.

Una vez que el poder choca en el suelo con el dios, se produce una gran explosión.

Al parecer el dios de los muertos ha perdido.

DANTE cae aliviado al suelo, desactiva todos sus poderes excepto “manto sombrío”, que le permite respirar en ese planeta.

El aura de su poder es muy débil; Vemos un DANTE lastimado en el suelo, pensando cómo salir de ese lugar.

DANTE HERALDI: (en su mente) Maldición, me duele casi todo el cuerpo, ¿ahora qué hago?, espera, ya sé, la tarjeta rara que tenía ese maldito dios, tengo que ir a buscarla.

DANTE difícilmente se para y empieza a caminar mientras todo el lugar tiembla, por culpa de la lucha entre un dios y un mortal.

DANTE mira a su alrededor cómo todo está destruido y se lamenta que todo esto llegue a este punto.

Luego de caminar un rato, DANTE llega donde se produjo la explosión y comienza a buscar por todos lados.

Desesperado y con pocas energías, comienza a usar su poder para ubicar un poco de poder que emanaba la tarjeta, cuando de repente escucha una voz a sus espaldas que le dice: “¿Acaso buscabas esto?”.

DANTE, asustado, voltea; la voz era MICTLANTEKUTI, que aparece muy lastimado y con un solo brazo mostrando la tarjeta.

MICTLANTEKUTI: (furioso y cansado) Maldición, por Satán, tú en verdad eres difícil, maldito mortal, pero se acabó, morirás.

DANTE cae al suelo sorprendido de que el dios haya sobrevivido.

MICTLANTEKUTI guarda la tarjeta y lentamente se acerca a DANTE, el cual intenta desesperadamente pensar en algo que lo ayude a derrotarlo.

DANTE HERALDI: (en su mente) No, esto no puede estar pasando, él sigue vivo, ¿por qué dijo Satán?

¿Acaso él conoce a ese demonio?

Espera, demonios y ángeles existen, ¿verdad?

Yo…

yo tengo un ángel de mi lado.

DANTE rápidamente saca de su inventario el silbato que le vendió MORS.

MICTLANTEKUTI, al darse cuenta de lo que sacó a DANTE, acelera el paso, pero DANTE logra soplar el silbato y una luz brillante se alza sobre la cabeza de DANTE, dejando ciego al dios de los muertos por unos segundos.

MICTLANTEKUTI se soba los ojos y, al mirar atentamente, ve que un arcángel estaba atrás de DANTE; el arcángel AZRAEL está en escena.

AZRAEL: ¿Pero qué?

Espera… ¿Dónde estoy?

AZRAEL mira a DANTE y mira a MICTLANTEKUTI y con un poder de deducción rápido saca todo.

AZRAEL: (Se dirige a Dante) Tú, eso en tu mano… así que tú soplaste el silbato, y tú (se dirige a Mictlantekuti), yo te conozco, eres un dios de la muerte, así que todo esto es tu culpa.

MICTLANTEKUTI se queda sorprendido del ser que se encuentra frente a él; sin pensar, con su mano que le quedaba, comienza a tirarle poderes de energía oscura al arcángel.

El arcángel, suspirando, solo se limita a acercarse al dios, mientras las bolas de energía son adsorbidas por el cuerpo del arcángel sin ningún daño.

Una vez que el dios se da cuenta de que sus poderes no le pueden ayudar en nada, sudando, saca la tarjeta para poder escapar.

AZRAEL: Espera, ¿de dónde sacaste eso?

MICTLANTEKUTI, sin dar respuesta, abre un portal y corre para escapar, mientras que AZRAEL rápidamente agarra a DANTE y sigue al dios que desesperadamente intenta huir.

Todos cruzan el portal y solo queda atrás una tierra muerta; luego de unos segundos de que se retiraran, el planeta explota y todo lo poco que quedaba se extinguió… Volviendo con QUETZALCOATL y los otros, ellos están sentados esperando; se ve que están preocupados porque ya pasó 1 hora desde que acabó su pelea y DANTE no apareció, pero se notaba más la preocupación por parte de ELENA.

De repente, un portal se abre y de él sale el dios de los muertos asustado y herido.

Ellos se ponen en posición de pelea para enfrentarlo, pero justo cuando van a atacar, ven salir a un majestuoso ser alado del portal agarrando a DANTE.

AZRAEL suelta a DANTE y lo deja caer en el suelo; Adolorido, DANTE libera su poder.

Muy cansado, se tira en el suelo.

AZRAEL, con sus poderes, encadena a MICTLANTEKUTI, dejándolo inmóvil en el suelo.

QUETZALCOATL: Dante, por los dioses, ¿estás bien?

ELENA: (Lo abraza y llora) Creí que… que no te volvería a ver, buaaaaa.

DANTE HERALDI: Elena, tranquila, me lastimas, estoy herido, recuerda, jeje.

REX: Tranquila, Elena, ya volvió, está bien.

MALEKIN: (Le agarra la cabeza a Elena) Tranquila, mujer, ya sabemos que lo quieres; él ya está con nosotros.

ISAMU: …… ELENA: Perdón, ya me calmé.

AZRAEL: Disculpen que interrumpa el pequeño encuentro, pero ¿me pueden explicar qué está pasando?

DANTE HERALDI: Primero, ¿tú quién eres?

¿Y por qué tienes tanto poder para dominar así a ese monstruo de dios?

AZRAEL: Puff, ¿Dios?, ¿eso?, no blasfemen ante mí.

Me llamo Azrael, el arcángel de la muerte; no sé si vieron a un tal Mors por ahí.

Él, creo, fue el que les dio ese silbato que tienen en la mano; es mi aprendiz.

DANTE HERALDI: Sí (se levanta difícilmente).

Él me vendió eso y me ha estado ayudando, pero tú no eres Bell.

AZRAEL abre los ojos muy sorprendido y asustado al escuchar ese nombre, pero en ese preciso momento se le escucha decir a MICTLANTEKUTI unas palabras: “Maldición, él está aquí”.

Un aura poderosa se siente en el lugar y todos se arrodillan menos el arcángel, que mira pasmado cómo un gran poder está atrás de DANTE; es BELL.

BELL alza la mano para atacar a DANTE, que a duras penas se mantiene.

El arcángel intenta detenerlo, pero el golpe de BELL hacia DANTE es preciso.

De repente se escucha una ruptura de cristales.

Cuando todo este panorama se aclara, ELENA ha sido atravesada por la mano de BELL; por más escudos de hielo que puso, no pudo aguantar el poder de BELL.

Ella se había teletransportado para proteger a DANTE, pero ella recibió el golpe fatal, ELENA mira por última vez a DANTE y sonriendo le dice: “perdón, amor”, BELL retira su mano y una ELENA con un agujero en su pecho cae al suelo, mientras DANTE y todos miran horrorizados y pasmados lo que ha ocurrido.

Un nombre con desesperación es nombrado.

DANTE HERALDI: ¡ELENAAAAAAAAA!

Un BELL sonriente se limpia la mano mientras todos están horrorizados.

Al fin apareció BELL.

¿Qué planeará?

¿Cómo afectará esto a DANTE?

¿AZRAEL sabe algo de BELL?

¿ELENA habrá muerto?

Muy pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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