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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 77

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77: Capítulo 76: La historia de un barquero, un nuevo comienzo en el Hades.

77: Capítulo 76: La historia de un barquero, un nuevo comienzo en el Hades.

La desesperación por la muerte puede llevar a la locura a muchas personas, pero a veces las personas quieren hacer algo por cambiar la situación y no siempre sale como uno desea.

MUNDO GRIEGO (mundo 19) Después del término de la titanomaquia entre los titanes y los dioses, los primeros humanos desaparecieron; fueron transformados por Zeus en espíritus protectores para la siguiente humanidad y Prometeo nuevamente tuvo que crear a la humanidad.

Esta vez eran menos poderosos y, al ver esto, Prometeo les regaló el fuego para que pudieran desarrollarse.

Luego de esto, Zeus exigió sacrificios, pero como Prometeo siempre salía a favor de su creación, engañó al dios Zeus dándole partes malas del sacrificio.

Zeus, molesto y con ira, les quitó el fuego; al ver esto, Prometeo robó el fuego a Hefesto y se lo volvió a dar a la humanidad.

Zeus, molesto por este acto, mandó a Pandora, la primera mujer, con una caja, que al abrirla salieron todos los males del mundo, incluida la vejez y la muerte, que para este momento no habían sido inventadas, y aquí es donde empieza la historia del barquero más conocido.

Nos dirigimos a un bosque donde un joven CARONTES apareció con su barco, un hombre muy joven con pelo rubio, ojos azules y de tez muy clara.

Él ayuda a muchos humanos a cruzar un río muy largo para llegar a otro lado; este era su trabajo.

Unos días antes de la llegada de Pandora, vemos cómo un nuevo cliente se acerca a él para pedirle su ayuda.

ALDEANO: Buenas, Caronte, ¿qué tal todo?

¿Me podrías ayudar a cruzar el río?

A cambio te daré estas manzanas; tú eres el único de nosotros que se esfuerza por algo.

CARONTES: No hay problema, la verdad me da flojera recoger cosas y buscarme la comida; me di cuenta de que si ayudo a otros, así como tú, jeje, podría tener algo a cambio…

¿Y tú tienes un nombre?

Siempre te veo por aquí.

ALDEANO: (mientras se sube al barco) A diferencia de ti, que eres algo especial, los nombres no me interesan, no sabría decirte, así que solo dime: oye o ey, como lo hacen todos, jajaja.

La vida es buena y hay que disfrutarla; tu cosa esta que tienes nos viene muy bien a nosotros.

El titán Prometeo te lo enseñó, ¿verdad?

CARONTES: (Comienza a moverse por el río).

Sí, le supliqué que me enseñara algo nuevo y él me dio este conocimiento; me pareció interesante y le agradecí, pero lo noté algo mal; creo que después de lo que pasó con Zeus, él no es el mismo.

ALDEANO: Bueno, no quiero hablar mal de nuestro creador, pero él engañó al dios y nos castigó quitándonos el fuego; gracias a los dioses, Prometeo lo recuperó para nosotros, pero siento que algo malo vendrá.

CARONTES: Umm, sí, esto es algo molesto.

Prometeo no aparece ya hace muchos días, ¿qué le habrá pasado?

ALDEANO: En fin, no hay que dejar que esto nos afecte.

Gracias por traerme, toma (le da dos manzanas).

CARONTES: No te procures y gracias a ti.

Los días pasan y vemos cómo CARONTES, con su trabajo, la pasaba bien; nunca sufría de hambre, ya que los demás le ofrecían cosas para que puedan obtener la ayuda del barquero, y el momento llegó: un día todos se enteraron de la llegada de una persona distinta a ellos; era PANDORA, una mujer que fue ofrecida como esposa del hermano de PROMETEO… EPIMETEO.

Los días pasaron normalmente, pero esta mujer venía con una caja que era muy sospechosa.

Le habían indicado que por ningún motivo debía abrirla, pero debido a todos los dones que recibió de los dioses, la chica, por la curiosidad, abrió la caja, soltando todos los males en la humanidad.

La humanidad que antes de esto no envejecía comenzó a morir lentamente y el barquero empezaba a quedarse sin trabajo, ya que por culpa de Pandora, la humanidad comenzó a morir.

Ahora, después de unos años de agonía, vemos cómo el barquero está más viejo, echado en su barco desgastado.

CARONTES: (en su mente) Maldición, ya no me queda fuerza para moverme, esto es malo.

¿También cerraré los ojos como mis otros compañeros?

(llorando) No quiero… no quiero… morir… Luego de una intensa agonía, el gran barquero muere; su alma despierta en el inframundo, siendo guiada por un DAIMON, un espíritu guía.

CARONTES, necio por el deseo de morir, intenta convencer al pequeño ser que lo deje ir.

CARONTES: (mientras avanzan) Oye tú, ¿puedes entenderme?

DAIMON: Claro, ¿qué necesitas, humano?

No te impacientes, llegaremos muy pronto ante Hades; él te juzgará.

CARONTES: ¿Crees… que podrías dejarme ir?

Por favor, tenía una gran vida arriba.

DAIMON: Humano tonto, ya tu cuerpo ya no existe.

Umm, es una teoría, pero si tu alma logra salir de aquí, otro cuerpo será creado, pero nadie lo ha intentado.

En fin, ya estamos llegando, y para salir de aquí tienes que cruzar ese gran río (señalando el río Estigio).

Mira dónde las almas sufren una agonía; ellos están ahí porque son tantos que no podemos juzgarlos a todos.

Tú tienes suerte de estar conmigo.

Bien, ya llegamos a las puertas; quédate ahí mientras hablo con el guardián.

CARONTES, inquieto, mira a todos lados; se da cuenta de que su cuerpo es casi transparente, pero puede agarrar cosas.

Con esto en mente, busca cómo salir de este tenebroso lugar; luego de unos segundos, se da cuenta de algo que brilla mucho, parecido al oro, y lo recoge.

Ya cuando llega el DAIMON, le hace una propuesta.

CARONTES: Oye, pequeño ser, sé que tú no eres alguien normal.

¿Qué te parece ser alguien diferente a tus demás compañeros?

(Señalando a otros DAIMONES).

DAIMON: Umm… te escucho.

CARONTES: Mira esto, si me dejas ir, te daré este brillante objeto; llamarás la atención de muchos.

DAIMON: Este… no sé, se ve bonito, pero me castigarán.

CARONTES: Vamos, solo tienes que decir que me escapé y no pudiste encontrarme; nadie lo sabrá.

DAIMON: Umm, está bien, dame esa cosa, se ve perfecto, lárgate de mi vista.

CARONTES, con una expresión de felicidad, sale corriendo y su alma comenzaba a ser más corpórea, pero había un problema: estaba metido en el inframundo sin poder salir.

Caminó por varias horas escondiéndose de todo aquel que se encontraba; muchos DAIMONES pasaban por el lugar llevando almas.

En su intenso camino se encontró con madera vieja y, recordando las enseñanzas de Prometeo, logró armar un barco inestable pero funcional.

Con esto logró montar el río y tratar de salir, alegre por su suerte.

Luego de un rato logró pasar la orilla del río y encontró el lugar por donde salir del inframundo.

Muy contento estaba a unos pasos de la salida… cuando de pronto su cuerpo empieza a flotar y es jalado con una intensidad muy brusca hacia atrás y agarrado del cuello.

Era el dios de los muertos HADES, que en una mano sujetaba a CARONTES y en la otra sujetaba al pequeño DAIMON que ayudó a escapar a CARONTES.

HADES, un ser alto de aproximadamente 2 metros y medio y bien fornido, de piel gris con cabello negro oscuro con algo de rojo en las puntas, una mirada fría y oscura con ojos de color morado, vestido de túnicas griegas, miraba muy molesto a CARONTES.

HADES, sin perder el tiempo, vota a un lado a CARONTES y mira cara a cara al pequeño DAIMON.

HADES: Maldición, hay tantas cosas que hacer y tú, pequeño idiota, permites que un alma me interrumpa dejándola escapar.

(Furioso)  DAIMON: Señor Hades, perdóneme, fui cegado por este humano; me regaló esto (le muestra el mineral brillante).

HADES: Por esta porquería (le quita la piedra), ¿dejaste que un mortal escapara?

DAIMON: (asustado) Perdóneme, señor Hades, no volverá a ocurrir.

HADES: O jaja, (mirada seria) claro que no volverá a ocurrir.

HADES, enfurecido, con sus manos comienza a prender en fuego al pequeño DAIMON, haciéndolo desaparecer entre gritos de agonía y dolor, mientras todo esto es observado por CARONTES, que estaba completamente paralizado del susto.

Seguido, HADES voltea a ver a CARONTES y lo mira molesto.

HADES: ¿Qué voy a hacer contigo, mortal?

Te burlaste de un guía y me querías ver la cara a ¡MÍ!

El señor del inframundo, quisiste escapar de este lugar tratando de romper las leyes, ¿quién rayos te crees que eres?

Matarte no sería suficiente… umm, pero esa cosa que armaste allá atrás para escapar es muy interesante… (Se agarra la barbilla pensando).

Ya sé cuál será tu castigo: a partir de ahora, tú, CARONTES, serás el barquero de este inframundo; te encargarás de trasladar las almas que lleguen hacia la puerta del juzgado y así será por toda la eternidad.

CARONTES: (Reacciona y se arrodilla) No, por favor, tenga piedad su magnífico ser, yo solo soy un mortal, no quiero pasar toda la eternidad haciendo eso, se lo suplico.

HADES: (mirando la piedra preciosa) Umm, tienes razón, ya que me liberarás de una tarea pesada y no estaré vigilando constantemente a esos idiotas de los Daimon; te ayudaré, jeje.

HADES aprieta con sus dedos la piedra preciosa formando un círculo pequeño y le entrega esto A CARONTES.

HADES: Toma, junta mil millones de estas cosas y serás libre.

CARONTES quedó mal por esa noticia; no sabía cómo iba a conseguir esas cosas, ya que ahora permanecería en el inframundo trabajando para HADES por toda la eternidad, pero HADES no sabía algo: con el pasar de los años, los humanos desarrollarían las monedas, las cuales fueron puestas en los muertos para CARONTES, ya que un DAIMON travieso esparció la leyenda de que si querías pasar por el inframundo tranquilo cuando mueras, tendrías que darle oro al barquero que te llevaría, y así comenzó la tradición de enterrar a los muertos con monedas.

Con los años, CARONTE logró ver la esperanza de ser libre.

Fue entonces que conoció a una mujer viva que, por estar escapando de bandidos, por casualidad llegó a la entrada de la cueva del inframundo.

Al ver que la mujer estaba viva, carente, dejó su barco después de tiempo y la escoltó fuera del inframundo.

CARONTES, al ver que la mujer es alguien muy atractiva, se enamoró de ella y la mujer, al ser salvada por un hombre muy amable y guapo, lo recompensó teniendo relaciones.

CARONTE le dijo la verdad, que él no podía escapar de ese lugar porque estaba condenado, y le suplicó a la mujer que viva con su descendencia.

La mujer aceptó, prometiendo nunca olvidarlo, y se marchó llevando en las entrañas el hijo de CARONTES.

HADES, al darse cuenta de que CARONTES podía ser liberado por la apuesta que realizaron, comenzó a pensar cómo retener al barquero para toda la eternidad, y en sus investigaciones descubrió que el barquero tenía descendencia y eso le dio un macabro plan.

Luego de unos siglos de servicio, CARONTES se dio cuenta de que su descendencia no bajaba al inframundo y comenzó a preguntarse dónde está su familia; cuando se reunió con HADES, le preguntó sutilmente.

CARONTES: Señor Hades, no sé por qué, pero creo que hay algunos muertos que no llegan al inframundo.

HADES, mirándolo fríamente, le contesta sin vacilar.

HADES: Te refieres a tus hijos… CARONTES, asustado, tartamudea.

CARONTES: No… sé a qué se ref..fiere.

HADES: ¿Crees que soy estúpido?

Los Daimon me dijeron todo.

Tú, a escondidas de mí, tuviste familia; ahora la pagarás caro.

Sí serás libre, pero tu familia te suplantará.

Yo tengo guardadas todas las almas de tu descendencia y tendrán el mismo castigo: conseguir mil millones de esas monedas de oro para comprar su libertad.

Ahora toda tu descendencia estará maldita.

Ahora lárgate, que he descubierto algo interesante… “La ascensión” CARONTES en su barco llora amargo de la estupidez que hizo, pues ahora toda su descendencia sufriría.

Después de siglos, solo le faltaba una moneda para ser libre, pero por temor a que su descendencia la pague, nunca cobró esa moneda, y luego de eso, el dios HADES de esta dimensión consiguió ascender a un verdadero dios de los muertos, gobernando el infierno actual donde están ocurriendo los acontecimientos con DANTE.

El dios HADES se llevó consigo a todos sus seguidores, incluido CARONTES.

Al llegar a aquel nuevo lugar, el propio HADES le entregó la última moneda, liberando su alma y haciendo que su hijo, que permanecía encerrado, tomara su lugar.

La desesperación en los ojos de CARONTES era palpable, pues la última moneda provenía del ser que más lo había atormentado, condenando así a toda su descendencia.

HADES lo hizo para deshacerse del barquero, sabiendo que este jamás aceptaría las monedas si comprendía el destino que esperaba a su linaje.Así comenzó la interminable condena de los descendientes de CARONTES.

Luego de esto vemos cómo el CARONTES tercero está junto a DANTE en el bote hablando de todo esto, llevándolo a la otra orilla del río de almas.

CARONTES TERCERO: Bueno, así es mi historia; soy la tercera persona que ocupa este trabajo y yo decidí llevarme bien con todo esto.

En fin, no sé cuándo termine de reunir las monedas y otro descendiente tome mi lugar.

DANTE HERALDI: Es increíble todo lo que me cuentas.

Las historias nunca cuentan bien de Caronte; solo decían que era un barquero que traslada almas.

Qué historia más trágica.

Me gustaría ayudarte, pero ya sabes que no soy de aquí.

CARONTES TERCERO: No te preocupes por mí, solo ándate.

(Se detienen en la otra orilla).

Mira, ya llegamos.

Si te vas de frente, encontrarás un pueblo; ahí hay demonios y humanos viviendo.

En este lugar no torturan humanos, solo están por ahí; claro, este lugar rige la ley del más fuerte, y si quieres llegar a la ciudad de Hades, será casi imposible; ese sitio está a millones de kilómetros de aquí.

En ese pueblo quizás te den más información.

Bueno, amigo, te deseo suerte en tu viaje, y ojalá que encuentres al perro que estás buscando.

Adiós, DANTE.

CARONTES se despide de DANTE, pero antes de irse DANTE lo llama y le tira 3 monedas de oro que tenía y le desea lo mejor también.

CARONTES se ríe de este gesto y se pierde en la neblina dejando solo a DANTE, que muy pensativo mira el horizonte.

Luego de un rato comienza a caminar y a lo lejos una inmensa explosión lo saca de sus pensamientos.

DANTE cae al suelo por la onda expansiva de la explosión y escucha reír a una mujer como loca y gritando: “Que vivan las explosiones”.

¿Quién será esta misteriosa mujer?

¿Dante logrará encontrar a Rex?

¿Qué nuevas aventuras le esperan a DANTE?

Muy pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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