La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 81
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- Capítulo 81 - 81 Capítulo 80 Se reúnen los más fuertes el viaje a través del bosque maldito
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81: Capítulo 80: Se reúnen los más fuertes, el viaje a través del bosque maldito.
81: Capítulo 80: Se reúnen los más fuertes, el viaje a través del bosque maldito.
La muerte para algunas culturas no es el final, sino la siguiente etapa del alma; también depende de qué cultura caiga tu alma, porque si cayera en la incorrecta, “tu alma sería devorada para generar otra” por algo monstruoso, pero a la vez natural.
Este terrible ser tiene un nombre: “TLALTECUHTLI”, la vida y la muerte en una sola.
Recapitulando, nuestros amigos MALEKIN, RENJIT y HUE siguen discutiendo los asuntos de este tema en la sala de conferencias junto a ASTAROTH, un demonio de color gris, con cuernos enroscados de pelo negro y largo y con una pequeña corona en llamas flotando en su cabeza, sus ojos rojos como las llamas del infierno, vestido como una bata de laboratorio de color negro con adornos y un libro sobre la mesa, pero lo más curioso era que no tenía alas.
MALEKIN: Bien conocemos a qué hay que matar; ahora dime, demonio, ¿cuál es el plan?
ASTAROTH: (Lo mira fijamente).
Verás, este ser está mandando monstruos del bosque y está atacando esta ciudad; pregúntale al greñudo de Renjit, él te dirá.
RENJIT: Sí, Malekin, criaturas horribles han estado apareciendo desde el bosque, atacando a los ciudadanos y destruyendo todo.
Estos monstruos son seres deformes, parecen zombis y muchas otras cosas raras, que asustan.
MALEKIN: Creo que entiendo; estuve en un lugar raro y conocí muchas cosas feas.
RENJIT: El nivel de fealdad te superaba hasta a ti, Malekin.
MALEKIN le da un coscorrón a RENJIT.
ASTAROTH: El greñudo tiene razón.
(Malekin se molesta).
Aparte de su fealdad, su fuerza también es monstruosa; por eso los pobres habitantes no pueden hacer mucho.
HUE: Si solo nosotros podemos con esta amenaza, tenemos que llamar a Quetzalcóatl y adentrarnos en el bosque; no hay un plan concreto, solo es ir a atacar; por suerte, esa cosa no tiene mucha conciencia, actúa más por instinto… De un momento a otro se escuchan gritos y rápidamente MALEKIN sale por el balcón a mirar, descubriendo que criaturas como DZULUM (capítulo 12) y AHUIZOTL (capítulo 13) y otro monstruo parecido a un insecto, pero orgánico, con cara de murciélago y en su espalda senos de mujer, atacaban a los aldeanos.
Rápidamente, nuestros amigos salen a defender el pueblo, menos ASTAROTH, que se quedó en el balcón solo a mirar.
Luego de unos minutos, nuestros amigos acaban con los seres que habían invadido.
Seguido, vemos cómo ASTAROTH se acerca a nuestros amigos y comienza a aplaudir burlonamente.
MALEKIN, enfurecido, le da un golpe en la cara tumbándolo.
ASTAROTH mira el suelo triste, pero rápidamente sonríe y se levanta.
HUE mira esta escena en silencio, mientras que RENJIT agarra a MALEKIN para que se detenga.
MALEKIN: Miserable, todavía tienes el descaro de burlarte de nosotros, ¿siquiera se te pasó por la cabeza ayudarnos?
RENJIT: Amigo, ya no vale la pena.
ASTAROTH: Oye, intento de demonio, ¿crees que me puedes usar a tu antojo?
Solo tengo una misión en este lugar y es ayudar a matar o volver a sellar a Tlaltecuhtli; otra cosa aparte de eso no tengo la obligación de hacerlo, ¿o me equivoco?
HUE: Malekin, el infeliz este tiene razón, no hay que pedirle mucho, esta vez porque estamos aquí, nadie murió, eso ya es un ganar, así que tranquilízate.
MALEKIN poco a poco se comienza a calmar.
MALEKIN: Muy bien, está bien, solo… solo no te metas en mi camino y no estorbes.
Muy bien, Renjit, ve por Quetzalcóatl; tan pronto lo traigas, partiremos.
RENJIT asiente con la cabeza y se retira.
HUE agarra el hombro a MALEKIN y con su cabeza le dice “no” y se marcha con sus poderes de fuego.
HUE comienza a quemar a los cuerpos muertos junto con MALEKIN; vemos que ASTAROTH se retira y cuando nadie lo ve, vemos que su sonrisa burlona desaparece y muestra una expresión triste; seguido se retira transformándose en neblina.
Mientras tanto, vemos cómo HUE y MALEKIN hablan un rato.
MALEKIN: Mira, esta criatura nunca la había visto; tiene pechos de mujer en su espalda por montones y patas de ¿águilas?
Eso creo, es horrible, creo que RENJIT decía la verdad, son más feas que yo, jeje, pero a todo esto, ¿qué son?
Tu HUE debe conocerlas.
HUE: Sí, las conozco, se llaman IXPUXTEQUI, y las logré ver en ese bosque algunas veces.
MALEKIN: Umm, oye, ¿por qué siento que no eres el mismo tipo ruidoso y malhumorado que conocí?
HUE: Es algo difícil de decir; quizás este cambio brusco que tuve me hizo pensar y mirar de otra forma la vida.
MALEKIN: Claroooo… bueno, si no quieres decirlo, está bien, total, no es mi vida, pero cuando quieras decirlo, puedo escucharte.
HUE: Seguro, amigo.
Luego de un tiempo, RENJIT vuelve con QUETZALCOATL en su forma de hombre y seguido le explican todo lo sucedido, dejando boquiabierta a QUETZALCOATL de tal oponente que iban a enfrentar.
Después de un rato de hablar del monstruo que iban a matar, todos se juntan a la salida del pueblo.
Ahora MALEKIN, RENJIT, HUE, ASTAROTH y QUETZALCOATL están por entrar al bosque; todos se miran las caras por última vez y proceden a caminar al bosque maldito.
Nuestros amigos entran al bosque y rápidamente el ambiente cambia drásticamente; la niebla rodea sus pies y nuestros amigos están a la expectativa por cualquier posible amenaza.
Mientras caminan, se produce una conversación.
MALEKIN: Quetzalcóatl, ¿has descubierto algo sobre Isamu?
QUETZALCÓATL: Sí, antes de que Renjit viniera a buscarme, Isamu se metió al portal de mi castillo y se perdió.
Estoy mandando a reconstruir esa habitación para que nadie entre sin mi permiso.
No me dijo nada de nada, solo se metió sin más y me ignoró por completo.
MALEKIN: Esto es terrible; él creo que está poseído por un demonio o algo así porque no creo que sea un traidor.
QUETZALCÓATL: Quizás, ahora; espero que Dante lo detenga en lo que sea que esté pensando.
RENJIT: Chicos, ahí vienen esas cosas.
Todos rápidamente reaccionan y vemos cómo innumerables criaturas aparecen entre zombis, monstruos con cuerpo de llamas con caras humanas, el tigre Dzulum, Ixpuxtequi, chaneques, Ahuízotl, mujeres con vestidos blancos con cara de calavera de caballos y pelo largo, cabezas de calavera flotando con fuego, etc.
Ante semejante cantidad de criaturas, al final de la fila se escucha un escalofriante grito, perteneciente a un monstruo gigantesco espectral, el cual HUE conoce.
HUE: Miren atrás, esa criatura gigante será difícil de vencer, es conocida como Oxkokoltzec.
ASTAROTH: JA, déjamelo a mí.
Rápidamente vemos cómo ASTAROTH salta y pisa el aire, formándose un círculo de pentagramas en sus pies; seguido con una velocidad segadora, avanza y alcanza a la gigantesca criatura, tumbándola, y comienza a pelear con ella.
Ahora nuestros amigos asombrados de que ASTAROTH allá ido por voluntad, solo les queda defenderse de las bestias que se aproximan, se observa barias explosiones en el bosque producidas por HUE que está lanzando bolas de fuego, QUETZALCOATL rápidamente invoca a sus serpientes gigantes masacrando a todos los monstruos ahí presentes, vemos como MALEKIN se agranda un poco de tamaño y comienza a golpear a todos como si de un gorila gigante se tratase, RENJIT con suma habilidad corta a todos los enemigos frente de él metiéndose en su sombra y saliendo, tambien expande su sombra y saca tentáculos negros agarrando a los enemigos y estampándolos contra las rocas y destruyendo muchos árboles en el proceso.
Mientras nuestros amigos avanzan y destruyen a todos los enemigos, nuestros amigos hablan.
MALEKIN: (mientras pelea) Maldición, son muchos; a este paso nos cansaremos antes de llegar con la maldita diosa.
RENJIT: (mientras corta en dos a los monstruos) Ha, tienes razón, tendré que usar una de mis poderosas técnicas para bajar sus números.
RENJIT envaina su katana y salta, aterrizando en medio de muchísimas criaturas; seguido, junta sus manos en la pose de “hitsuji”, juntando su energía.
Luego de esto, todas las bestias ahí presentes se comienzan a juntar en dirección a RENJIT; más de 100 bestias comienzan a aglomerarse y vemos cómo las sombras de todos esos monstruos se comienzan a unir, formando una alfombra gigantesca de color negro.
RENJIT, sin vacilar, grita “a comer”, seguido, coloca la mano en el suelo, tocando la sombra, y del suelo incontables bocas monstruosas hechas de sombras salen, devorando rápidamente a todos los enemigos.
QUETZALCOATL, MALEKIN Y HUE quedan asombrados de tal habilidad de RENJIT.
Al terminar, RENJIT cae al suelo y MALEKIN rápidamente lo sujeta y lo pone a un costado.
QUETZALCOATL, transformada en mujer, se soba las manos y seguido produce un tornado que corta a todo aquel que se lo lleve en mil pedazos.
Vemos cómo las serpientes de QUETZALCOATL están bajando los números enemigos rápidamente.
A lo lejos, ASTAROTH estaba golpeando al gigantesco ser con sus puños que estaban rodeados de una especie de fuego negro.
Vemos que ASTAROTH está disfrutando de su pelea.
En un movimiento brutal, ASTAROTH saca lanzas de fuego negro, logrando atravesar el cuerpo del gigantesco ser que se retuerce de dolor.
HUE, que mira todo esto, se siente intimidado por sus compañeros.
HUE: Maldición, no puedo dejar que un humano y estos seres me superen.
Muchachos, apártense, quería ahorrar energía, pero creo que no se va a poder.
Nuestros amigos, al escuchar esto, retroceden.
MALEKIN se lleva a RENJIT, que estaba cansado, y QUETZALCOATL desaparece a sus serpientes y todos ellos quedan detrás de HUE.
Luego de esto, HUE comienza a expulsar vapor de su cuerpo y el fuego de su sombrero se pone de color azul.
Seguido, pone la mano en el suelo y vemos cómo las criaturas se acercan corriendo hacia ellos, pero no avanzan ni siquiera 5 metros y del suelo salen columnas de fuego y lava destruyendo en segundos a los enemigos.
ASTAROTH, que ya casi había destruido al gigantesco ser, al percatarse de esto, retrocede y se coloca atrás de HUE también, no sin antes cortarles los tendones de sus pies al gigantesco monstruo, lo cual lo tumba en el suelo y, seguido, las columnas de fuego y lava atraviesan su cuerpo destruyéndolo también.
En unos segundos, los 300 monstruos que quedaban fueron evaporados por el dios del fuego HUE, demostrando que, a pesar de todo, seguía siendo un dios.
Ahora nuestros amigos, ya más tranquilos, se ponen a descansar y ven cómo el bosque rápidamente se empieza a reparar y hablan de ello.
QUETZLACOATL: Es increíble que esa criatura tenga ese poder para reparar el bosque a esta velocidad.
MALEKIN: Sí, esa cosa está consumiendo las almas derramadas en esta pelea y reconstruyendo su bosque, pero en fin, dime, Renjit, esa técnica que usaste fue asombrosa, tanto te has fortalecido.
RENJIT: Sí… jeje, verás, es que hice un pacto con el señor ASMODEO; él es el demonio que habita en mi interior.
Prometió darme poder a cambio de que lo siga divirtiendo.
QUETZLACOATL: Pero, ¿no tienes miedo de que te traicione?
RENJIT: Ah, no, la verdad no, es que el pacto que hicimos fue un verdadero pacto, uno donde nos agarramos las manos y, créeme, ese tipo de pactos, una vez hechos, no se puede romper; si no, el que lo rompe, su alma se destruirá o será tomada por el otro que hizo el contrato.
Es el tipo de pacto que no se puede romper por nada del mundo, por eso estoy tranquilo.
Es más, he escuchado de pactos que duran incluso cuando uno de los pactantes muera, es fantástico, ¿no creen?
MALEKIN se sorprende de lo listo que es su hermano; vemos que HUE mira a otro lado intranquilo junto con ASTAROTH.
QUETZALCOATL se percata de la incomodidad de estos dos, pero no dice nada.
Luego de un rato de descanso, nuestros amigos se ponen a descansar y recuperan sus fuerzas.
Han pasado 5 horas desde que entraron y nuestros amigos siguen caminando, adentrándose más en este enorme bosque.
Las constantes luchas hacen que el tiempo pase rápido y rápidamente ya han pasado 2 días.
Ya casi sin fuerzas, arman una pequeña base antes de continuar con su aventura y la encargada de la construcción es QUETZALCOATL; ella arma una casa moderna con todas las comodidades, dejando sorprendido hasta ASTAROTH.
ASTAROTH: ¿Qué rayos?
Nunca pensé ver una casa humana en este reino.
QUETZALCÓATL: JAJAJA, gracias.
Verás, con mi poder ahora puedo hacer aparecer cosas del mundo terrenal, puedo distorsionar la realidad un poco, pero es limitado.
ASTAROTH: Increíble, pensar que un dios como tú logró tanto, interesante.
MALEKIN: (empuja con el hombro a Astaroth) Ya, mejor descansemos adentro.
ASTAROTH: Ten cuidado, demonio.
RENJIT: Discúlpalo, sé que no es su intención y está un poco ofuscado por las luchas constantes; a pesar de que no inspires confianza, por el momento eres aliado, así que trataré de decirle a Malekin que tenga paciencia.
ASTAROTH: (molesto) Que no se repita.
Nuestros amigos entran a la casa y cada uno se va a su habitación, dejando a QUETZALCOATL de vigilante durante esta la primera guardia.
Vemos que en el transcurso de la noche hacen guardia casi todos menos ASTAROTH.
A la mañana siguiente, nuestros amigos siguen avanzando, y mientras caminan hablan un rato.
RENJIT: Oye, señor HUE, ya hemos caminado mucho, ¿a dónde exactamente nos dirigimos?
HUE: Ya falta poco; no sé si se han dado cuenta, pero el día de hoy no hemos recibido ataques.
MALEKIN: Tienes razón, ¿qué pasa?
ASTAROTH: Estamos cerca, ¿verdad?
HUE: Efectivamente.
QUETZALCOATL: Yo también lo siento.
Nuestros amigos, al pasar por unos arbustos altos, logran ver una luz brillante y, al despejarse la luz y recuperar la vista, miran impactados; frente a ellos está un gran templo maya de más de 40 metros de altura, y de la nada un grito tenebroso que les eriza la piel sale del interior del templo, dejando a todos muy sorprendidos; la diosa de la vida y la muerte está muy cerca.
¿Qué les espera a nuestros amigos?
¿Qué tan poderoso será este ser?
Parece que HUE y ASTAROTH ocultan algo.
¿Será una traición?
Muy pronto lo sabremos.
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