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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 82

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82: Capítulo 81: La entrada al templo; dos seres poderosos se muestran.

Parte 1 82: Capítulo 81: La entrada al templo; dos seres poderosos se muestran.

Parte 1 Nuestros amigos finalmente han llegado a las puertas de la muerte, el templo de “TLALTECUHTLI”; miran sorprendidos el inmenso tamaño que tiene y una conversación da lugar.

RENJIT: Pero qué gran templo, es inmenso, aunque el grito de hace poco me quitó las ganas de entrar.

HUE: Ja, este tipo, mira lo cobarde que es; así se cree valiente.

QUETZALCOATL: Bueno, no lo culpo, es un mortal después de todo y ese grito fue algo muy feo; yo, siendo un dios, se me erizó la piel, jeje.

ASTAROTH: Jajaja, vergüenza de dios eres.

Ese grito lo escucho a menudo en los lugares que paro, pero… mentiría si dijera que no sentí algo.

En fin, eso es lo que tenemos que matar.

MALEKIN: Deja de burlarte de Quetzalcóatl; bien, ya estamos aquí, así que no hay vuelta atrás, entremos.

Nuestros amigos proceden a caminar hacia el templo; cuando ya están cerca, se percatan de que no hay una entrada para poder pasar y se miran las caras sorprendidos.

MALEKIN: Maldición, ¿ahora cómo entraremos?

ASTAROTH: Miren, ahí hay una especie de entrada, pero está cerrada.

Todos miran al lugar que señala ASTAROTH y se percatan de una enorme puerta cerrada, con grabados de calaveras que emanan una sensación de muerte.

De un momento a otro, una voz macabra suena en el lugar y todos se ponen atentos.

VOZ MISTERIOSA: Bienvenidos, mortales y dioses, soy la diosa Tlaltecuhtli, y esta es mi morada de descanso y en muy poco tiempo también será la suya… Antes de que puedan verme, tendrán que pelear con mis campeones traídos de otras dimensiones; descuiden, serán solo dos; creo que ellos serán más que suficientes.

Es más, tú, la diosa de grandes proporciones, creo que tú los conoces muy bien, jajajajajaja.

La risa poco a poco se desvanece con el viento y, cuando se apaga del todo, un guerrero cae del cielo en frente de nuestros amigos, levantando polvo por montones.

Nuestros amigos se cubren y retroceden; vemos cómo el suelo se empieza a teñir de un color rojizo que nuestros amigos ven sorprendidos.

Un inmenso charco de esa sustancia rojiza se ve a través del polvo que cubre casi todo el lugar.

Muy nervioso, ASTAROTH dice: “Sangre”.

Todos abren los ojos del impacto y el charco de sangre comienza a ser absorbido por la persona que está enfrente de ellos y una voz se escucha.

VOZ MISTERIOSA: Ja, parece que tú también estás aquí, hermanita, o ¿hermanito?

Ahora, ¿cómo te identificas, Quetzalcóatl?

QUETZALCOATL, sorprendido, reconoce esa voz, una voz que no escuchaba hace mucho tiempo.

ASTAROTH, molesto, saca su libro y conjura un viento fuerte que se lleva el polvo y por fin vemos al misterioso ser.

QUETZALCOATL, con los ojos abiertos, ve que enfrente de él está uno de sus hermanos, “HUITZILOPOCHTLI”, el dios de la guerra y los sacrificios.

HUITZILOPOCHTLI, un hombre bien fornido, con ropas mayas color dorado y rojos, con una gran corona de hojas que le llegaba hasta la cintura y en su bíceps derecho una soga de color rojo, un ser muy imponente con varias cicatrices en todo su cuerpo de peleas, ahora ha aparecido enfrente de nuestros amigos.

HUITZILOPOCHTLI: Wojajajaja, pensar que llegarían a este lugar, pues creo que todos deberían estar cansados de pelear con debiluchos; es hora de comenzar con la masacre.

HUITZILOPOCHTLI hace aparecer de la nada una lanza muy preciosa que asemejaba a un tridente, pero en el medio había una imagen del sol; rápidamente salta contra ellos, obligándolos a separarse.

QUETZALCOATL: Hermano, ¿estás seguro de que quieres pelear con nosotros?

No estás en desventaja numérica.

ASTAROTH: Está solo presumiendo, cree que puede ganarnos solo, jajaja, ya verá.

ASTAROTH se lanza contra HUITZILOPOCHTLI, pero él no se mueve y muestra una leve sonrisa y dice: “¿Quién dijo que estaba solo?”.

ASTAROTH, que ya estaba a 3 metros de HUITZILOPOCHTLI, se sorprende de lo que dijo y del suelo un enorme tallo de planta sale a gran velocidad, golpeando a ASTAROTH y obligándolo a retroceder del golpe.

Vemos que todos están atentos y del enorme tayo una gigantesca flor sale y se abre y se escucha una voz.

VOZ MISTERIOSA: Pensar que nuestro reencuentro sería así, Quetzalcóatl.

QUETZALCOATL: No puede ser, tú también estás aquí, hermano “XIPETOTEC”.

La flor termina de abrirse y aparece el dios de la agricultura y enfermedades; está aquí XIPETOTEC, un ser un poco bajo de estatura, algo flaco, pero fornido, con ropas de un rey maya y unos brazaletes negro en su mano derecha y blanco en su mano izquierda, con una corona de hojas.

Los dos dioses enemigos se juntan y miran con desprecio a QUETZALCOATL.

XIPETOTEC: No sabes cuánto esperé por este momento; por tu culpa toda nuestra civilización murió y este ser llamado Tlaltecuhtli nos trajo del destierro a este lugar.

QUETZALCOATL: No entiendo, entonces ustedes, ¿sí son mis hermanos que dejé?

HUITZILOPOCHTLI: Claro que sí, cuando te fuiste persiguiendo la resurrección de los humanos, nunca regresaste y nuestro hogar (vota lágrimas) murió por completo.

Mictlantekuti salió de su lugar y arrasó con todo; nadie pudo detenerlo, incluso nuestros padres.

XIPETOTEC: Maldita mujer, por tu egoísmo todos murieron; nosotros estuvimos a punto de morir si no fuera por la señora Tlaltecuhtli, que nos salvó justo antes de morir.

QUETZALCOATL está triste y confundida, sin poder soltar una palabra; entonces MALEKIN se le acerca y le agarra el hombro y le habla.

MALEKIN: Quetzalcóatl, hay que acabar con esto; este ahora es tu hogar.

QUETZALCÓATL se tranquiliza.

QUETZALCOATL: Hermanos, de verdad lo siento, pasé por mucho que me olvidé de mi propio mundo… pero ahora tengo este hogar y quisiera pedirles que se nos unieran para derrotar a ese monstruo que se encuentra encerrado en esa pirámide.

XIPETOTEC: En serio, ¿piensas que te perdonaremos así nada más?

HUITZILOPOCHTLI: (da un golpe con su lanza en el suelo) Mujer loca, no hay perdón, pelea.

RENJIT: No nos van a escuchar, a darle.

HUE: No sean engreídos, podemos con ustedes.

XIPETOTEC: Jajajaja, ya lo veremos.

Nuestros amigos se ponen en guardia para pelear; rápidamente XIPETOTEC pisa el suelo al frente de él y del suelo incontables plantas de bambú salen como lanzas del suelo queriendo atravesar todos.

Nuestros amigos saltan para esquivar, excepto HUE, que vemos que su cuerpo se prende en llamas y también pisa el suelo en frente de él y del suelo una llamarada de fuego quema todos los tallos de bambú y ahora los hermanos enemigos saltan para esquivar esa llamarada de fuego.

Rápidamente, HUITZILOPOCHTLI con su lanza golpea el aire y ráfagas de aire cortante salen en dirección de HUE.

MALEKIN, al ver esto, se pone enfrente y convoca sus barreras moradas protegiendo a HUE, pero el poder era tal que agrietan un poco el escudo de MALEKIN, dejándolo sorprendido.

ASTAROTH abre su libro y de el sale una espada dentada muy llamativa de color rojo.

Con ella en manos, se lanza contra HUITZILOPOCHTLI, que lo recibe con su lanza y lo hace retroceder.

MALEKIN sigue a ASTAROTH para pelear con HUITZILOPOCHTLI.

QUETZALCOATL y HUE se quedan para pelear contra XIPETOTEC; el sorprendido comienza a crear del suelo raíces de árboles bien gruesas para atacarlos; ellos solo esquivan y de la nada, de la sombra de XIPETOTEC, sale RENJIT, que le hace un tajo cortándole la mano derecha.

XIPETOTEC solo mira sorprendido que le cortaron la mano; rápidamente patea a RENJIT en el estómago y lo saca volando, estrellándolo contra los árboles.

XIPETOTEC agarra su mano cortada y se la pone y vemos que su brazalete blanco brilla y su mano se pega a su cuerpo nuevamente; QUETZALCOATL lo mira sorprendido y le habla.

QUETZALCOATL: Pensar que dominarías el poder de la vida; ahora puedes curar todo, ¿verdad?

XIPETOTEC: Esto no es de tu incumbencia; ya es hora de ponerme un poco más serio.

XIPETOTEC coloca las manos en el suelo y de el salen 9 clones de madera de el mismo y les habla.

XIPETOTEC: Ahora sí están en desventaja, sentirán lo que es un 3 contra uno, jajajaja.

Yo los superé a ustedes, ahora ¿qué harán?

Vemos que los clones también pueden sacar raíces grandes del suelo y atacan a nuestros amigos y solo les queda esquivar.

Ahora nos vamos a la pelea de HUITZILOPOCHTLI contra MALEKIN y ASTAROTH; por alguna razón están discutiendo con la espada rota en el suelo, mientras que HUITZILOPOCHTLI los mira preguntándose qué hacen.

MALEKIN: Maldita sea, Astaroth, trabajemos juntos para derrotarlo, ¿por qué no quieres que me meta?

ASTAROTH: Eres muy débil, entiende eso; él te matará si te metes.

MALEKIN: Déjate de idioteces, el es fuerte y no creo que podrás solo, así que… Una lanza vuela a través de estos dos que estaban discutiendo, dejándolos sorprendidos y obligándolos a retroceder; rápidamente miran a HUITZILOPOCHTLI, que estaba molesto.

HUITZILOPOCHTLI: ¿Hasta cuándo voy a esperarlos, basuras?

¿Creen que solo los voy a mirar cómo discuten?

MALEKIN: Maldición.

ASTAROTH: Muy bien, por esta vez pelearemos juntos; este tipo me cae mal, pero procura no estorbarme.

MALEKIN: Eso debería decirlo yo.

Nuestros amigos se lanzan con toda velocidad hacia HUITZILOPOCHTLI; ASTAROTH saca su libro y conjura unas manos demoniacas del suelo, agarrando a HUITZILOPOCHTLI, que muy sorprendido mira cómo MALEKIN salta y crece de tamaño y junta sus manos para darle un golpe de martillo.

HUITZILOPOCHTLI, sin vacilar, mira serio a MALEKIN y del suelo salen un montón de lanzas destruyendo las manos que lo detenían.

Rápidamente salta e intercepta a MALEKIN, golpeándolo en la cara y tumbándolo al suelo.

ASTAROTH, molesto, corre rápido y abre su libro y vemos que un círculo se forma bajo los pies de HUITZILOPOCHTLI.

Él se percata de esto y mira abajo y unas llamas negras salen del círculo quemando a HUITZILOPOCHTLI y vemos que ASTAROTH grita: “Quémate, bastardo”.

MALEKIN se levanta del suelo y ve cómo ASTAROTH está furioso más de lo normal y se pregunta qué le pasa a este sujeto.

HUITZILOPOCHTLI logra escapar del fuego y se comienza a curar de las quemaduras y le habla.

HUITZILOPOCHTLI: Maldito, ¿haces todo esto porque golpee a ese idiota atrás de ti?

ASTAROTH se da cuenta de que MALEKIN está atrás de él y se avergüenza un segundo; rápidamente le contesta a HUITZILOPOCHTLI.

ASTAROTH: ¿De qué estás hablando?

Me da igual lo que le pase a ese retrasado, no soy nadie para cuidar un niño.

MALEKIN: ¿Y quién pidió tu ayuda, demonio de mierda?

ASTAROTH: Idiota, tú también eres un demonio.

MALEKIN: Soy mitad demonio, y no sé quién mierda te creas, pero no quiero que me ayudes.

ASTAROTH: ¿Quién te está ayudando, idiota?

Solo quiero matar rápido a este infeliz que me tiene muy enojado.

El suelo comienza a sacudirse y nuestros amigos miran sorprendidos a HUITZILOPOCHTLI, que está furioso.

HUITZILOPOCHTLI: Hace rato que no paran de discutir; bueno, llegó la hora de ponerme serio.

Un ruido de gritos se oye detrás de HUITZILOPOCHTLI; el bosque que estaba a sus espaldas no paraba de escucharse gritos, preocupando un poco a MALEKIN y ASTAROTH.

HUITZILOPOCHTLI: Verán, no sé si sepan, pero aquí en este bosque también hay humanos siendo torturados; después de todo, este es el infierno.

Ahora, ¿no se han preguntado dónde está mi lanza?

Sorprendidos, ASTAROTH y MALEKIN voltean a ver a la primera lanza que tiró y se dan cuenta de que ya no está y miran rápidamente a HUITZILOPOCHTLI y horrorizados miran que del bosque sale un montón de sangre y la primera lanza aparece bañada en sangre y se va a las manos de su dueño; la sangre que sale del bosque se junta a los pies de HUITZILOPOCHTLI y comienza a ser absorbida por él.

La piel de HUITZILOPOCHTLI, antes de un color bronceado, ahora se pone completamente roja y sus músculos se empiezan a hinchar un poco, notándose algunas venas en su cuerpo.

Rápidamente, toda la sangre que salió del bosque fue absorbida por HUITZILOPOCHTLI.

En un movimiento rápido, se corta las muñecas y un pequeño charco de sangre ahora está en sus pies como su sombra y vemos que ese pequeño charco comienza a dar señales de movimiento.

HUITZILOPOCHTLI: Ahora pelearé en serio, pequeños demonios, prepárense, jajajajajaja.

Nuestros amigos se enfrentan a dos dioses muy poderosos; esta batalla está llegando a su clímax.

¿Qué será ese charco de sangre?

¿Los clones de madera acabarán con los otros?

Muy pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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