La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 84
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Capítulo 84: Capítulo 83: La entrada al templo, dos seres poderosos se muestran. Parte 3 final
La guerra contra la naturaleza siempre se ha dado contra los humanos, pero esta vez la naturaleza tiene un cuerpo y un nombre y es XIPETOTEC, un ser que controla la vida y la muerte, y hoy más que nunca nuestros amigos están luchando contra la naturaleza.
Recapitulando en la historia, nuestro amigo RENJIT estaba a punto de ser asesinado, cuando de repente se escucha una voz conocida; era ASMODEO. Veamos cómo terminará esta batalla.
Unos segundos antes de que el ataque de XIPETOTEC acierte a su oponente, ASMODEO aparece. Ahora vemos cómo el ataque de XIPETOTEC golpea directamente a RENJITN y XIPETOTEC celebra porque parece que lo mató. QUETZALCOATL y HUE ven horrorizados cómo RENJIT fue atravesado por el tallo de espinas y XIPETOTEC está riéndose.
XIPETOTEC: Te mereces eso y más, mortal idiota, jajaja.
QUETZALCOATL: Maldición, llegamos tarde, Hue.
HUE: Umm, pero es raro… no hay sangre.
XIPETOTEC, al escuchar esas palabras de HUE, mira atento a RENJIT, pero el que está entre sus tallos comienza a derretirse como si de un helado se tratase. La persona que está frente al dios se comienza a poner de color negro y cae al suelo cual charco de agua; seguido, una voz macabra se escucha en el lugar.
VOZ MISTERIOSA: Pensar que un dios falso como tú cansaría así a mi marioneta. Mira cómo dejaste a mi muchacho, eres un maldito.
XIPETOTEC: Maldición, ¿quién rayos eres? Sal de una vez.
QUETZALCOATL: ¿Quién rayos eres?
HUE: Al parecer el muchacho tiene un secreto.
Todos miran atentos a todos lados tratando de ubicar la voz, pero nadie lo logra; están tan atentos a los aires que no se dan cuenta de que el suelo está tiñéndose de negro, tapando totalmente sus pies, como si de un río desbordado se tratase. XIPETOTEC siente un escalofrío en su espalda y baja la mirada, dándose cuenta de que todo el suelo donde estaban está cubierto de un líquido negro.
XIPETOTEC: Maldición, ¿qué es esto? ¿Dónde estás, maldito? Muéstrate definitivamente; el mortal no puede hacer esto.
VOZ MISTERIOSA: ¿Qué pasa?, estás sudando, ¿miedo? Creí que ustedes, los supuestos dioses, no le temían a nada.
QUETZALCOATL y HUE están un poco nerviosos, tras tal acontecimiento, pues este poder escalofriante que se sentía no era normal. XIPETOTEC, sudando y nervioso, retrocede; vemos que cuando está retrocediendo, atrás de él algo se levanta del suelo; una mancha negra comienza a tomar forma.
XIPETOTEC retrocede y se choca con esa cosa que había salido del suelo; rápidamente voltea y vemos al original ASMODEO con esa llama de color amarilla que tenía por cabeza y esos 3 pares de ojos que ven fijamente a XIPETOTEC, que un poco asustado por la desesperación, toca el suelo y rápidamente crecen miles de mareras afiladas tratando de atravesarlo todo.
Nuestros amigos saltan de la desesperación esquivando todas esas raíces que salían del suelo. QUETZALCOATL y HUE miran cómo su amigo RENJIT no estaba y en su lugar estaba ese ser muy elegante. Luego del ataque, un bosque de árboles había crecido de la nada y nuestros amigos miraban fijamente a XIPETOTEC, que más quería hacer. Luego de unos segundos, atrás de QUETZALCOATL y HUE cae el extraño demonio, haciéndolos soltar un grito agudo; molestos, se voltean para reclamar al demonio ahí presente.
QUETZALCOATL: ¿Por qué rayos haces eso? Ya das miedo, ¿sabes?
HUE: Maldición, soy un dios, pero me das escalofríos, muchacho. A todo esto, ¿quién eres?
DEMONIO MISTERIOSO: Me presento, soy Asmodeo, el demonio que habita dentro de Renjit; descuiden, él está desmayado y por eso salí yo. Estén atentos, ahí viene; ya no hay tiempo de presentaciones, conozco sus nombres, por los recuerdos de Renjit.
Vemos cómo un XIPETOTEC amargo ataca a nuestros amigos tratando de atraparlos con sus raíces de árbol mientras le van creciendo unas plantas raras en su espalda; ellos, sin más, esquivan ágilmente su ataque; mientras esquivan, hablan algo.
HUE: (Mientras esquiva) Parece que está furioso.
QUETZALCOATL: (Mientras esquiva) Cómo no lo va a estar, si este tipo aquí presente le dio en su ego… le hizo sentir miedo.
ASMODEO: (mientras esquiva) Qué patética criatura, escúchenme, en este cuerpo actual no puedo usar todo mi poder porque mataría a Renjit, así que distráiganlo y traten de mantenerlo en el aire, que no agarre nada, ni tierra, ni árboles; luego que esté en el aire, déjenmelo a mí.
Los dos dioses están sorprendidos por lo que dijo mientras ven que desaparece haciéndose un charco negro.
HUE: Maldición, hay que confiar en él por el momento; tu hermano está loco, está tirando poderes a lo loco.
QUETZALCOATL: Sí, hay que detenerlo.
Rápidamente, QUETZALCOATL invoca a sus dos serpientes gigantes que tratan de devorar a XIPETOTEC, pero él con sus raíces agarra del cuello a los reptiles y los inmoviliza diciendo: “Por más que sean enemigos, son naturaleza; no las mataré”. QUETZALCOATL, al escuchar eso, se sorprende, pero por su ingenuidad, XIPETOTEC aparece rápidamente enfrente de ella y transforma su brazo en un tayo de madera y está dispuesto a atravesar a QUETZALCOATL, pero ella esquiva a duras penas y el ataque atraviesa su hombro izquierdo.
En un segundo vemos cómo su brazo de QUETZALCOATL comienza a secarse y quedar como pasa seca. Rápidamente, HUE le logra dar con sus dos piernas un golpe muy poderoso a XIPETOTEC, alejándolo y tirándolo al piso; seguido, HUE se lleva a QUETZALCOATL a otro lado para revisar su herida.
HUE: ¿Pero qué mierda hizo? ¿Estás bien, Quetzalcóatl?
QUETZALCOATL: (cara de dolor) Maldición, por descuidarme me agarró; al parecer succionó el agua de mi cuerpo; si no lo hubieras apartado, ahorita seguro estaría seco. Gracias.
HUE: Ese tipo es peligroso, siento que está haciendo algo raro, mis llamas no arden como antes y me estoy quedando sin aire, es como…
QUETZALCOATL: Si faltara oxígeno, ¿verdad?
HUE: Eso mismo, ¿cómo lo sabes?
QUETZALCOATL: Después de todo, él es mi hermano, lo conozco; no sé si te habrás dado cuenta, pero en su espalda le han crecido unas especies de plantas.
HUE: Ahora que lo mencionas, creo que sí las vi, pero ¿qué son esas cosas?
QUETZALCOATL: Está cargando su mejor ataque, ten cuidado; está recolectando el oxígeno del aire y la poca luz que hay en este lugar. Gracias a las nubes rojas que cubren este mundo, no puede absorber tanta luz solar; le llevará tiempo. Hay que hacer lo posible para gastarlo y mantenerlo en el aire. No sé si te diste cuenta, pero ese demonio está juntando una gran cantidad de energía.
HUE: Ahora que lo dices, sí está debajo de nosotros; estas raíces no dejan ver el suelo…
En plena conversación se escucha una voz que dice “los encontré”. HUE rápidamente intenta crear fuego, pero ahora que XIPETOTEC está cerca, no puede prender muchas de sus llamas. Esto provoca que tanto HUE como QUETZALCOATL se alejen. QUETZALCOATL lanza un gran corte de viento cortando todo y rápidamente se arranca el brazo seco mostrando una cara de dolor al hacerlo y con su magia comienza a regenerarse sintiendo alivio XIPETOTEC cae en una rama grande de árbol, molesto, se para y ve cómo están escapando, pero QUETZALCOATL agarra a HUE y lo jala y le habla.
QUETZALCOATL: Espera, no hay que salir de este sitio.
HUE: Estás loca, mujer, tenemos que alejarnos, parece que ya tiene su poder cargado.
QUETZALCOATL: No, no, no ves que el demonio está juntando poder abajo de nosotros; él dijo que hay que mantenerlo en el aire. Parece que obtiene poder de la naturaleza y lo que sea que esté haciendo lo está haciendo aquí, no hay que alejarnos…
De repente, los dos dioses sienten un escalofrío en su espalda y voltean y ven que XIPETOTEC está atrás de ellos con unos ojos de psicópata. XIPETOTEC estira la mano y su mano se transforma en madera y adopta una forma de cañón y les habla.
XIPETOTEC: Esto se acaba ahora… mueran.
La espalda de XIPETOTEC comienza a brillar y el aire se siente más pesado y de la boca del cañón una luz comienza a brillar. Nuestros amigos voltean a todos lados para ver cómo se pueden escapar y de repente unas palabras se oyen de la boca de XIPETOTEC: “Resplandor del sol”. Un inmenso rayo de luz sale de la mano cañón de XIPETOTEC.
QUETZALCOATL en una fracción de segundo se acuerda de sus serpientes y que XIPETOTEC no las quería lastimar; con el dolor de su corazón invoca a sus dos serpientes frente a ella y HUE. XIPETOTEC, al ver esto, abre los ojos grandes de la impresión y mueve su mano desviando el rayo hacia el suelo, destruyendo gran parte de sus raíces que había creado, y grita: “Perra, ¿por qué los metes en esto?”.
Rápidamente, QUETZALCOATL regresa a sus serpientes pidiendo perdón y logran esquivar el rayo mortal. Una gran cantidad de polvo se había levantado y XIPETOTEC está que los busca por todas partes y vemos que en el aire HUE está cayendo en dirección de XIPETOTEC.
XIPETOTEC rápidamente apunta su cañón a HUE, pero en un segundo es atravesado por la mano de QUETZALCOATL. XIPETOTEC rápidamente apunta su cañón a QUETZALCOATL, pero ella saca su mano y con una cuchilla de viento le corta la mano a XIPETOTEC. QUETZALCOATL siente algo raro y mira al suelo y sorprendida retrocede, dejando a XIPETOTEC solo y herido. Rápidamente XIPETOTEC comienza a sanarse, y se pregunta en su cabeza por qué retrocedió QUETZALCOATL, pero sus pensamientos ya no dan para más. HUE cae agarrándolo y abrazándolo, manteniéndolo inmóvil y él le habla.
HUE: Al fin te tengo, ahora verás.
XIPETOTEC: Jaja, eres estúpido si crees que me tienes; mientras pise el suelo o los árboles, podré absorber energía natural y curarme.
HUE, con una amplia sonrisa, solo dice “lo sé” y comienza a juntar energía. Esto hace que XIPETOTEC se dé cuenta de sus intenciones y comience a tratar de quitárselo de encima. En su desesperación, de su cuerpo salen bastantes raíces de madera que atraviesan el cuerpo de HUE, pero él comienza a prenderse en fuego y grita “destello final”. XIPETOTEC abre los ojos de la impresión y una gran llamarada de fuego hace acto de presencia. En el lugar, un fuego intenso quema todo a su alrededor formando un círculo perfecto y en el medio del círculo están HUE y XIPETOTEC.
Luego de unos segundos aparece QUETZALCOATL y se lleva a un HUE que estaba algo quemado; las llamas habían sido tan intensas que incluso el dios del fuego se había quemado. En el proceso vemos que XIPETOTEC está completamente negro por las quemaduras, pero QUETZALCOATL no le da tregua, sabiendo que si toca el suelo se iba a regenerar; seguido lo agarra y lo lanza un poco más al aire y grita “¡AHORA!”, alejándose con HUE en sus manos.
Ahora vemos que en el suelo una mancha negra comienza a devorar todo el bosque, consumiendo la vida del lugar. Se puede observar que en el suelo un círculo oscuro aparece y en el medio está ASMODEO. Rápidamente ya no queda nada y ASMODEO alza las manos en dirección de XIPETOTEC, que estaba cayendo. Vemos que ASMODEO dice unas palabras: “Muere”. Seguido, también dice: “Trágalo todo, oscuridad lujuriosa”. Un rayo completamente negro, lo opuesto al rayo solar de XIPETOTEC, hace aparición, consumiendo todo. Vemos cómo XIPETOTEC comienza a desintegrarse en este rayo oscuro y, antes de desaparecer, en su mente piensa: “Él sí es un dios” y finalmente desaparece en la nada.
Luego de que el rayo de oscuridad desaparece, vemos cómo el cuerpo de RENJIT está tirado en el suelo. QUETZALCOATL cae al lado de RENJIT con HUE en su espalda; rápidamente los cura a los dos y HUE logra levantarse. Ahora vemos cómo RENJIT está abriendo los ojos.
QUETZALCOATL: Renjit, ¿estás bien? Menos mal que eres tú.
RENJIT: (Se sienta y se agarra la cabeza) Ay, ¿qué pasó?
Mira que todo a su alrededor está consumido; solo hay tierra y los árboles lo rodean en un perfecto círculo.
RENJIT: (apenado) No me digan que “él” estuvo aquí.
HUE: Si con “él” te refieres a ese demonio, pues sí, él nos ayudó.
QUETZALCOATL: Pensé que no ibas a volver.
RENJIT: (Se levanta) No… solo que cuando él sale, me da rabia, pues todavía soy débil y él tiene que cuidarme.
HUE: Bueno, si no fuera por él, no creo que le hubiéramos ganado. En fin, sigamos, que nos están esperando.
QUETZALCOATL: No te sientas mal, ese demonio sí que es fuerte, hasta pareciera que no es un demonio cualquiera.
RENJIT: (suspira) Sí, jeje, me volveré más fuerte para que no dependa de él. (En su mente) Si supieran que es uno de los caídos.
Nuestros amigos caminan hacia la pirámide y se dan cuenta de que MALEKIN y ASTAROTH ya se encuentran esperando en la puerta que ya estaba abierta. Al acercarse, un escalofrío les rodea el cuerpo y comienzan a hablar.
MALEKIN: Maldición, ¿cómo están? Yo usé mucha energía, ¿creen que podremos seguir así como estamos?
ASTAROTH: Cobarde.
MALEKIN: Vamos, piensa un poco, demonio testarudo, tú también estás mal.
RENJIT: (Le susurra a Quetzalcóatl) Oye, estos dos parece que se llevan un poco mejor, ¿qué habrá pasado?
QUETZALCOATL: (susurro) Al parecer parece que luchar juntos les ayudó, jeje.
HUE: (sonrisa leve) Bueno, ya está bien, ¿qué sugieres entonces, Astaroth? Será mejor que digas algo útil y no solo estés hablando.
ASTAROTH hace un “¡Tsk!” molesto.
MALEKIN: Todavía te ofendes, demonio inculto. Mira, entiéndelo, descansemos un rato y recuperemos fuerza; aquí nadie nos va a ayudar.
De la nada una voz misteriosa aparece y dice: “¿Qué les parece si yo los ayudo?”.
Todos voltean rápidamente y QUETZALCOATL y MALEKIN se quedan sorprendidos, pues enfrente de ellos estaba MORS.
Nuestros amigos son sorprendidos por MORS, ¿qué es lo que esta criatura vendedora les hará? ¿Esta vez estará de su lado? ¿Qué nuevos desafíos les esperan en el templo? Muy pronto lo sabremos.
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