La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 85
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Capítulo 85: Capítulo 84: MORS aparece, el templo de TLALTECUHTLI.
La muerte está en todos lados y hoy está frente a nuestros amigos. Recapitulando, nuestros amigos acababan de vencer a los dos dioses más fuertes del panteón azteca y ahora están al frente de la pirámide de TLALTECUHTLI. Antes de entrar, una figura conocida para QUETZALCOATL y MALEKIN hace acto de presencia; este es MORS, la muerte en persona.
Todos están sorprendidos, pues la presencia del sujeto que apareció es muy intimidante, y se acercan a preguntar, excepto ASTAROTH, que se mantiene al margen.
QUETZALCOATL: Señor Mors, ¿qué le trae por este lugar?
MORS: Hola, muchachos, a los tiempos. La verdad, quiero emendar un error que tuve hace tiempo con esa cosa que está adentro.
MALEKIN: ¿Te refieres a la diosa que está adentro?
MORS: Sí, pues al fin y al cabo fui yo quien ayudó a Mictlantekuti a encerrarla ahí.
RENJIT: ¿Es verdad lo que dice esta criatura?
HUE: Así que fue tu culpa.
QUETZALCOATL: Muchachos, tranquilos, debió tener una buena razón; lo conocemos.
RENJIT: A todo esto, ¿quién es él?
QUETZALCOATL: Perdonen nuestros modales; él se llama Mors y al parecer es la muerte en persona; él recoge las almas de todos lados.
HUE y RENJIT quedan sorprendidos.
MORS: Déjame corregirte, princesa, yo solo recojo las almas de cierto cuadrante, no de todos; sería agotador. Ni mi jefe, el mismo ángel de la muerte, podría; es muy vasto este multiverso.
HUE: Bueno, ¿es por eso que por ratos te ves algo transparente?
MORS: Qué perspicaz eres, mi joven dios; sí, gracias al cielo que aquí el tiempo corre diferente y puedo tomarme un respiro.
RENJIT: Bien, ya entendimos quién eres, pero dudo que un ser como tú nos ayude a matar esa cosa.
MORS: Tienes un punto, amigo mío, yo no puedo participar en esta clase de peleas, pero puedo ayudarlos de otra manera. Hoy he venido como un comerciante y me temo que será la última vez que haga esto (se agarra una herida que tenía en la cara).
QUETZALCOATL: Umm, ¿qué te pasó? Tienes un corte en la cara.
MORS: No es algo que quieras saber. Bueno, tengo pociones para curar la energía que perdieron peleando. ¿Quién dijo yo? Solo les costará 5 de oro.
RENJIT: ¿Ustedes tienen oro?
QUETZALCOATL: Yo no.
MALEKIN: Yo no cargo con eso.
HUE: Maldición, yo tampoco tengo.
Todos voltean a ver a ASTAROTH, que estaba mirando de atrás.
ASTAROTH: ¿Qué tanto me miran?
RENJIT: (Se apega a Astaroth). Señor Astaroth, ¿de casualidad tendrá oro?
ASTAROTH: No te me apegues mucho, me das asco.
HUE: Oye, ¿tendrás oro?
QUETZALCOATL: Seguro debes tener oro.
ASTAROTH: Qué molestos son.
MALEKIN: Vamos, demonio, ¿tienes oro, sí o no?
ASTAROTH: Está bien, ¿cuánto quieren?
MALEKIN: Somos 5, así que… ¿cuánto era?
RENJIT: Perdón, grandote, quizás más tarde te enseñe de matemáticas; en total es 25 de oro, por favor.
ASTAROTH: Bieeen.
ASTAROTH abre un pequeño portal y del portal salen monedas de oro, las cuales le da a QUETZALCOATL.
QUETZALCOATL: Gracias.
ASTAROTH: Sí, sí, sí, lo que digas, me da asco tanta amabilidad; ahora terminen rápido con esa charla para entrar.
MORS: Señor Astaroth, no sabía que era muy generoso.
ASTAROTH: Me mantuve al margen para evitar una charla contigo, no, empieces con esto ahora.
MORS: Lo que diga, jejeje.
QUETZALCOATL: Bien, señor Mors, aquí tiene 25 monedas por las pociones.
MORS: Muy bien, aquí tienen.
MORS chasquea los dedos y a cada uno le da una poción en sus manos. Una vez bebidas las pociones, nuestros amigos se despiden de MORS y se adentran en la pirámide; antes de eso, QUETZALCOATL habla con él por última vez.
QUETZALCOATL: No tengo palabras para agradecértelo, por ayudar hoy.
MORS: Tranquila, como te dije, tenía que emendar mi error, por eso los ayudé y no quiero que el otro sujeto gane esto.
QUETZALCOATL: Con el otro sujeto, ¿te refieres a ese tal Bell?
MORS: Sí, no te preocupes y ve, tus amigos te llaman.
ASTAROTH: ¡OYE! PECHUGONA, APÚRATE.
QUETZALCOATL: Nos vemos, Mors, y gracias. ¿A QUIÉN MIERDA LLAMAS, PECHUGONA, DEMONIO DE PORQUERÍA?
MORS ve cómo los guerreros se meten a las entrañas de la pirámide, mientras se agarra su herida que tenía; unos recuerdos vienen a él.
En los recuerdos se ve cómo MORS está discutiendo con LUZBELL en un lugar oscuro parecido a una cueva en el segundo infierno; atrás de LUZBELL, una figura sombría está sentada.
LUZBELL: Maldito ser, te dije que no ayudaras de más a ese mortal.
MORS: Solo era ayudarte un poco, LUZBELL; mi amo no quería que tú escaparas. Para cuando me di cuenta de tus planes retorcidos, ya era demasiado tarde y confiar en él era mi única salida.
LUZBELL: Maldición, ese mortal me pudo herirme con esa arma que le refinaste; ahora está libre con algo así y sabe quién soy, pero mis planes siguen, maldito huesudo, pues esa cosa que está en el primer infierno ya se liberó tras la muerte de Mictlantekuti… y tú no puedes interferir en esto.
MORS: Lo sé perfectamente, pero este será el fin de nuestra colaboración; ayudaré a los que se quedaron y tú no podrás hacer nada.
LUZBELL se molesta un poco y con una velocidad segadora agarra por el cuello a MORS.
LUZBELL: Se te olvidó algo, maldito, aquí tengo más poder que en el primer infierno y ahora soy más fuerte que tú; ni se te ocurra interferir con lo otro porque quiero que ese lugar arda con la liberación de esa cosa.
MORS: (respira con dificultad) Bastardo, mi amo no te dejará en paz si me matas y causarás un gran lío en este plano existencial.
Al escuchar esto, la persona detrás de LUZBELL se revela y dice: “¿Por qué simplemente no lo matas?”. Luego de que avanza unos pasos de la sombra, vemos quién es; es MIJAIL PETROV, el enemigo jurado de DANTE.
LUZBELL: Piensa con la cabeza, Mijail; él es la muerte, él recoge las almas de este lugar; si lo mato, nadie podrá morir y el cielo sí vendrá con todo por alterar el cosmos; no me hagas arrepentirme por salvarte la vida (capítulo 48).
MIJAIL PETROV: Está bien, no dije nada, pero termina esto, me aburre.
LUZBELL: Qué altanero te has puesto últimamente, mortal. En fin, ¿en qué iba? Ah, sí, bueno, mi querido Mors, será mejor que desaparezcas y ni que me entere que ayudaste a esos idiotas. (Le hace una marca en su cara con su uña y lo suelta).
MORS: (tose) Maldición, ¿crees que te voy a hacer caso? Ya lo verás, DANTE logrará tumbar tus planes, adiós.
LUZBELL: Jajajajajaja… ¿crees que ese mortal podrá conmigo? Vamos a ver si sobrevive, en ese lugar donde está.
Los recuerdos de MORS terminan y vemos cómo MORS mira por última vez la pirámide y desaparece. Ahora regresamos con nuestros amigos que están caminando dentro de la pirámide; mientras avanzan, están conversando.
MALEKIN: Oye, Astaroth, ¿por qué no te llevas bien con ese sujeto?
ASTAROTH: No es asunto tuyo, solo diré que lo conozco de tiempo.
QUETZALCOATL: Bueno, no hay que preocuparse por eso; la verdad está muy oscuro aquí (se pone triste). Cómo extraño a mi Elena.
HUE: No hay problema, yo ayudaré con la luz.
HUE crea una esfera de luz y la pone encima de nuestros amigos, dando más visión; ahora pueden caminar tranquilos.
RENJIT: Gracias, por eso, Hue; ahora sí podemos estar más atentos a este lugar.
MALEKIN: Miren, parece que el camino se termina y llegamos a una intersección.
QUETZALCOATL: Rayos, ahora que, ¿izquierda o derecha?
ASTAROTH: Vamos por la izquierda, siento un gran poder.
MALEKIN: Ahora que lo dices, sí, algo grande está en ese lugar; al parecer, por la derecha solo hay criaturas que nos impedirán el paso.
RENJIT: Bien, todo está dicho, avancemos por la izquierda.
Nuestros amigos asienten con la cabeza y se dirigen a la izquierda, paran por un largo camino y al final bajan unas escaleras, llegando a una habitación inmensa, y ni bien entran, innumerables antorchas se encienden iluminando el lugar, pero el suelo queda con neblina tapando sus pies, que muy poco los deja ver. Hue a apagar su luz; todos están sorprendidos por el inmenso lugar y al fondo vemos a una criatura que está echada; nuestros amigos, intrigados, se acercan poco a poco.
Mientras avanzan a esa criatura, nuestros amigos conversan un poco.
MALEKIN: Siento un escalofrío por todo el cuerpo.
ASTAROTH: Esto es malo; hasta yo tengo un poco de frío en este lugar.
HUE: Es increíble que este lugar presente tan mala vibra.
QUETZALCOATL: Aquí debe estar la diosa Tlaltecuhtli; esa criatura que está echada y solo le vemos los pies debe ser ella por esa enorme figura; es muy grande, tengan cuidado.
RENJIT: Espera, ¿me estás diciendo que esa cosa allá tirada es la diosa maldita esa?
MALEKIN: Atentos, ya estamos a unos metros.
El aire se pone más frío; mientras más avanzan nuestros amigos, por estar concentrados en el monstruo que estaban a punto de enfrentar, no se percatan de que en el suelo círculos negros aparecían, pero MALEKIN, que estaba mirando los alrededores, se percata de este hecho.
MALEKIN: Esperen un momento, miren el suelo.
QUETZALCOATL: Maldición, por la neblina que hay en el suelo casi no se ve muy bien, Malekin.
De los círculos negros empiezan a emerger cadáveres momificados con armaduras aztecas y grandes espadas de obsidiana, mientras una risa macabra inunda el lugar; los guerreros muertos rodean a nuestros amigos.
VOZ MACABRA: Jajajaja… Al fin han venido mortales inmundos; a mis dominios no se liberarán de este lugar, formarán parte de mi gran tropa de muertos vivientes.
Mientras habla, nuestros amigos ven que la figura que estaba echada se está retorciendo muy macabramente para levantarse. Este ser logra levantarse y es una mujer del tamaño de un edificio de 3 pisos; al levantarse, se pone en posición de parto.
Vemos que su piel es de un tono verdoso y tiene marcadas venas por todo su cuerpo. Su ropa escasa era de oro y lo más macabro de todo era su cara, una calavera con ojos rojos que saca una lengua extremadamente larga en forma de lanza. En su cabeza tiene una pequeña corona y en vez de cabello tiene tentáculos que se movían constantemente. Frente a nosotros está la diosa de la vida y la muerte, un desastre natural y casi indispensable para el mundo azteca, la diosa TLALTECUHTLI.
TLALTECUHTLI: Bienvenidos a mi morada y quizás la última morada de ustedes, jajajajaja.
Todos miran sorprendidos a la macabra diosa que acaba de aparecer y están nerviosos, pero rápidamente se ponen en guardia.
Ahora, ¿qué pasará? Nuestros amigos, ¿lograrán vencer a tremendo ser? ¿Qué hacía Mijail con LUZBELL? Esta pequeña historia ya está llegando a su clímax; no se lo pierdan.
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