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La vida después de la muerte en el infierno - Capítulo 86

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Capítulo 86: Capítulo 85: Una pelea sin descanso, TLALTECUHTLI, la diosa de la vida y la muerte.

La muerte para los aztecas… no era el final, solo era una etapa de transición más de la vida, y el monstruo aquí presente lo hacía posible: TLALTECUHTLI, la vida y la muerte.

Continuando con la historia, nuestros amigos se están frente a un ejército de muertos momificados y, como líder enemigo, la diosa TLALTECUHTLI, que con su mirada fría y penetrante congelaba poco a poco el espíritu de lucha de todos nuestros amigos, que con algo de nerviosismo la miraban.

MALEKIN: Maldición, esa cosa sí que es horrible.

RENJIT: Ja, estaba nervioso, Malekin, pero gracias a ti estoy un poco mejor, un feo hablando de otro feo.

QUETZALCOATL: Oye, Renjit, no es el momento para esto.

ASTAROTH: (molesto) Maldito greñudo, ¿podrías concentrarte?

HUE: ¡AHÍ VIENE!

Un grito estremecedor se escucha en toda la habitación; vemos que las momias corren para atacar a nuestros amigos. MALEKIN adelanta el paso y con un gran ataque eléctrico derriba a muchos enemigos; rápidamente ASTAROTH abre su libro y convoca fuego negro, incinerando a varios enemigos; HUE corre golpeando a todo lo que se encuentra y va con dirección a la diosa; QUETZALCOATL invoca a sus serpientes gigantes para avanzar, pero rápidamente dos manos esqueléticas salen del suelo agarrando a las serpientes; un esqueleto con ropa azteca más grande derriba a las serpientes.

HUE, ya a unos metros de la diosa, convoca el poder del fuego y crea una especie de sol en miniatura, arrojándolo contra la diosa TLALTECUHTLI, que sin inmutarse recibe el ataque. La diosa cae al suelo gritando de dolor; una parte de su cara había sido arrancada. HUE se para y mira orgulloso lo que su ataque había causado; seguido, voltea y les habla a sus compañeros.

HUE: Bien, al parecer no están fuertes, podemos ganar, chicos.

RENJIT: ¡HUE, CUIDADO, ATRÁS DE TI!

HUE, sorprendido por la advertencia de RENJIT, rápidamente voltea, pero es recibido por un manotazo de la diosa, mandándolo a volar muy lejos y estrellándolo contra la pared de la habitación. El golpe fue tal que en el impacto terminó escupiendo sangre y cayendo al suelo muy fuertemente; todos quedan sorprendidos del poder de la diosa.

ASTAROTH: Maldición, ese imbécil descuidado, ¡QUETZALCAOATL, CÚRALO RÁPIDO!, pero qué mierda…

La risa macabra de la diosa pone nervioso a todos mientras vemos cómo la diosa TLALTECUHTLI estaba devorando a uno de sus soldados y se estaba curando con ese acto monstruoso; seguido debajo de su falda, otro soldado cae listo para pelear, dejando a todos asqueados y un poco asustados.

RENJIT: Maldición, esa cosa es repugnante… (temblando)

QUETZALCOATL: ¡TRANQUILOS, AMIGOS! Podemos con esto.

Rápidamente, QUETZALCOATL se abre camino hacia HUE para curarlo; vemos que ASTAROTH presta su apoyo con sus hechizos, dándole más poder a QUETZALCOATL para que ayude rápido a HUE. De fondo, las dos serpientes gigantes están peleando contra el soldado esqueleto gigante y todo es un campo de batalla muy cruel.

QUETZALCOATL logra curar rápido a HUE y siguen con la pelea… Unos minutos pasan y nuestros amigos logran herir varias veces a la diosa, pero ella simplemente se come a otro de sus soldados y se cura pariendo a otro más para la pelea. El cansancio ya se notaba en nuestros amigos; la diosa de la vida y la muerte se reía.

TLALTECUHTLI: Wajajajajaja, patético, muy patético, mortales, dioses y demonios intentando detener lo inevitable. Este será mi nuevo reino y lo destruiré todo, haré lo que ese idiota de MICTLANTEKUTI no pudo, gobernar este lugar, wajajajajaja.

Mientras nuestros amigos destruyen innumerables esqueletos, vemos cómo RENJIT comienza a desesperarse.

RENJIT: (Mientras ataca) Maldición, ¿no hay cuándo acabar? Esa cosa, ¿tiene energía infinita o qué mierda?

HUE: (Mientras esquiva) Esqueleto de porquería… Estas cosas son fáciles de destruir, pero aparecen muy rápido por culpa de esa maldita diosa.

ASTAROTH: (Mientras ataca) Maldición, mi magia se está agotando. Saben, intentaré algo diferente, agárrense fuerte.

ASTAROTH expulsa un fuego negro a su alrededor y destruye a todos sus enemigos alrededor de él, dejándolo libre. Seguido, su libro comienza a flotar delante de él; el libro brilla y las hojas pasan rápidamente mientras que ASTAROTH comienza a decir unas palabras que no se entienden. La diosa TLALTECUHTLI, que estaba mirando todo muy arrogantemente y riéndose, al sentir el poder de ASTAROTH, presta atención de golpe al demonio; su rostro comienza a sudar y cambia de expresión drásticamente al ver al demonio haciendo algo. Sin perder el tiempo, comienza a correr hacia él gritando.

TLALTECUHTLI: ¡TU MALDITO DETENTE!

HUE: ¡OYE, RENJIT, DAME UNA MANO! Parece que Astaroth hará algo.

RENJIT asiente con la cabeza y corre en dirección de la diosa; seguido, RENJIT saca sus katanas y dice “cortes de la sombra”. RENJIT, a unos metros de la diosa, clava sus katanas en el suelo y la sombra de RENJIT comienza a estirarse y de ella salen cuchillas grandes hechas con la sombra de RENJIT que se clavan en las piernas de la diosa haciéndola gritar de dolor. Seguido, vemos cómo HUE salda y le agarra los tentáculos de la cabeza y con toda su fuerza estampa su cara contra el suelo dejando adolorida a TLALTECUHTLI, que se retuerce de dolor.

TLALTECUHTLI: Malditos sean ustedes, (furiosa) no dejaré que rompan los pilares.

QUETZALCOATL: ¿Qué dijo?

QUETZALCOATL mira a todos lados y se da cuenta de que en el lugar donde está el trono de la diosa hay cuatro pilares con forma de tótems y se percata de algo, pero antes de poder hacer algo, un grito de ultratumba se escucha en el lugar, proveniente de la boca de TLALTECUHTLI, que deja paralizados a todos.

ASTAROTH, con dificultad y temblando, logra mover sus labios, que comienzan a moverse y decir las últimas palabras para su hechizo.

TLALTECUHTLI: ¡NO LO DIGAS, MALDITO CAÍDO, ¿NO TE IMPORTA LO QUE LE PASE A TU SANGRE?!

ASTAROTH, con un tic en el ojo, sonríe y mueve su mano sacando el dedo del medio y dice “jódete”; seguido dice “penitencia”. Un círculo rojo sale del libro de ASTAROTH y se pone en el medio de la habitación; todo se queda en silencio mientras los monstruos miran el círculo rojo. De repente, de la nada, el círculo comienza a agrandarse, absorbiendo todo a su paso; un agujero negro se había formado, tragando todo. Nuestros amigos hacen lo imposible para agarrarse al suelo mientras vemos cómo todos los soldados esqueletos y momias comienzan a ser absorbidos.

QUETZALCOATL desaparece a sus serpientes que estaban enroscadas en el soldado gigante; el cuerpo de ese soldado comienza a desintegrarse poco a poco por la inmensa presión del poder de ASTAROTH. La diosa TLALTECUHTLI mira a su alrededor y ve cómo todos sus soldados comienzan a ser adsorbidos. Mira, en la desesperación clava sus manos en el suelo para no ser adsorbida por el poder de ASTAROTH; vemos cómo pedazos de su cuerpo son arrancados de ella por la presión del poder, pero en todo esto TLALTECUHTLI estaba atenta a los 4 pilares que estaban en la habitación.

Luego de unos segundos, el poder de ASTAROTH ha terminado y nuestros amigos comienzan a levantarse del suelo. QUETZALCAOATL, MALEKIN, HUE, RENJIT y ASTAROTH poco a poco se levantan. El lugar estaba en silencio total; ningún enemigo había sobrevivido y la diosa TLALTECUHTLI estaba tirada en el suelo con múltiples heridas en el cuerpo.

RENJIT: (agarrándose la espalda) Carajo, eso sí que fue brutal.

QUETZALCOATL: (agarrándose la cabeza) Podrías haber avisado que tenías un poder así.

HUE: (limpiándose el polvo) Para la otra avisa, eso fue terrible.

MALEKIN: (adolorido) Oye… ¿Esa cosa qué quiso decir con tu sangre?

ASTAROTH: (sorprendido) ¿A qué viene eso, idiota? No me jodas, da gracias a Dios que los salvé.

MALEKIN: (Lo mira serio). Está bien, lo dejaré pasar por esta vez.

QUETZALCOATL: Al parecer parece que ganamos, jeje… Es… esperen un momento.

QUETZALCOATL rápidamente se acuerda de los pilares y voltea a verlos; impresionada, ve que 2 de ellos estaban rotos. Ella, con los ojos abiertos, se da cuenta de que esta batalla todavía no había terminado, pero su reacción es muy tarde; todos son atrapados por tentáculos y una risa escalofriante se escucha en el lugar.

TLALTECUHTLI: WAJAJAJAJAJA, hijos de puta, mira lo que han hecho, pero en fin, mientras esos pilares sigan en pie, yo seré inmortal, wajajajaja.

Nuestros amigos intentan desesperadamente liberarse, pero los tentáculos aplastan más fuerte, quitándole las energías; seguido, TLALTECUHTLI atrae a ASTAROTH a su cara y le habla.

TLALTECUHTLI: Maldito ser de luz, o quizás ya no, tú… tú cómo te atreves a dañarme así.

ASTAROTH: (adolorido) Suéltame, criatura del averno, ¿crees que un falso dios me ganará?

TLALTECUHTLI: Falso dices, jajaja, mira quién lo dice, el tipo que engañó a su familia, supuestamente para que viva bien (mira a Malekin de reojo). ¿No quieres que diga la verdad? (aprieta más fuerte a Astaroth).

ASTAROTH: (Escupe sangre) Maldición, no digas más… esto no tiene nada que ver con lo que está pasando aquí.

MALEKIN mira inquieto todo lo que está pasando y, con una expresión de duda en su cara, le habla a ASTAROTH.

MALEKIN: (adolorido) Oye, demonio, ¿qué mierda está hablando esa diosa? ¿Y por qué me mira?

TLALTECUHTLI: Wajajajaja, ¿quieres que le digamos la verdad? Señor Ángel.

ASTAROTH: Cállate la boca, infeliz, él no tiene nada que ver.

TLALTECUHTLI: Jajajaja, bien, sabes que… una cosa, demonio, este sujeto aquí presente, en realidad es tu pa…

Un grito fuerte viene de parte de QUETZALCOATL que molesta dice “ya no lo soporto más”, liberando un gran tornado que corta todo a su paso. Nuestros amigos caen de golpe y la diosa es alejada unos metros de ellos; seguido lentamente, se levantan todos y MALEKIN mira fríamente a ASTAROTH, que volteado no le da la cara. QUETZALCOATL, para romper la tensión, empieza a hablar.

QUETZALCOATL: (nerviosa) Saben, esto ya tiene que terminar. Prepárense, no quería usar mi poder en un lugar tan estrecho, pero no tenemos de otra, tenemos que destruir esos pilares.

QUETZALCOATL libera todo su poder y se transforma en la serpiente emplumada, destruyendo todo el templo. TLALTECUHTLI, desesperada, intenta proteger sus pilares, pero el poder de QUETZALCOATL comienza a destruirlo todo. El templo poco a poco es despedazado. Mientras todo esto pasa, HUE, RENJIT Y MALEKIN están quietos, mirando seriamente a ASTAROTH, que les está dando la espalda. Todas las rocas caen a su alrededor, pero nuestros amigos ni se inmutan, por la enorme inseguridad que en el lugar está pasando, hasta que MALEKIN habla.

MALEKIN: (sorprendido) Astaroth, ¿qué es lo que dijo ese monstruo? ¿Responderás? ¡TE ESTOY HABLANDO!

Vemos cómo ASTAROTH baja la cabeza; las piedras siguen cayendo, QUETZALCOATL cubre a sus compañeros con su cola y se dirige a destruir los pilares.

RENJIT: (nervioso) Señor Astaroth, ¿qué es lo que está pasando?

HUE: (nervioso) Vamos, chicos, no es el momento para esto, terminemos con esto y luego hablaremos.

ASTARON se muerde los labios de impotencia al no poder soltar una palabra.

MALEKIN: (sudando) Hue, dime la verdad, ese sujeto, el… ¡ÉL!, dime que es mentira.

HUE: Lo siento… él… es tu verdadero padre.

Un frío cae por la espalda de MALEKIN; la terrible verdad asoma en esta guerra mientras las piedras caen. ¿Quién es en realidad ASTAROTH? ¿Cómo afectará esto en la pelea? Muy pronto lo sabremos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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