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La Villana con un Harén de Heroínas - Capítulo 343

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  4. Capítulo 343 - Capítulo 343: Ahondar en uno mismo
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Capítulo 343: Ahondar en uno mismo

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Sam se tocó la barbilla, pensativa, mientras miraba a Crystal con escepticismo. —Así que… ¿puedes adivinar lo que estoy pensando ahora mismo?

La chica rubia solo pudo frotarse la nariz, avergonzada. —Ehm, como ya he dicho, no puedo leer la mente exactamente. Solo echo un vistazo a tus pensamientos e intenciones, y… no es tan preciso.

La chica mayor sonrió. —¿Aun así…, por qué no lo intentas?

Dado que todo lo que obtenía de su habilidad era «duda», «divertido» y «estúúúpido» cuando se concentraba en Sam, Crystal no tenía ni idea de si estaba intentando hacerla reír o de verdad probando si podía oír sus pensamientos.

Por suerte, Emilia interrumpió su conversación con una tos, salvando a la heroína de su dilema. —Seguid con esa discusión más tarde, chicas, pero parece que Michelle está a punto de quedarse dormida, y la verdad es que me gustaría aclarar primero algunos malentendidos.

Michelle parpadeó sorprendida al levantar la vista, con los ojos todavía algo empañados por la confusión mientras intentaba asimilar el hecho de que Crystal podía, hasta cierto punto, atisbar sus pensamientos. «¡N-no es que tenga n-nada de lo que preocuparme, c-cierto!».

Emilia le dio una palmadita en la cabeza a la chica con una sonrisa. —En realidad, Michelle, esto va más por ti que por las demás. ¿Recuerdas lo que te dije antes sobre que era una vampira?

Al ver a la chica asentir distraídamente, la chica de cabello carmesí se rio entre dientes. —Fue solo algo que me inventé para convencerte en ese momento de que podía hacer las cosas.

Michelle la miró parpadeando, estupefacta. —¿P-pero y los colmillos y eso? Y-yo…

Emilia le alborotó afectuosamente el pelo corto a la chica. —Bueno, aunque no soy una vampira, soy alguien de otro mundo y también tengo algunas habilidades propias.

Michelle tragó saliva. —¿Ah…, e-entonces… no necesitas sangre para sobrevivir…?

Emilia se rio divertida. —Así es.

En su estado actual, a Michelle le resultó un poco difícil aceptar que todo lo que había estado suponiendo antes era falso, pero teniendo en cuenta que venía directamente de su princesa, no podía hacer otra cosa que obligarse a creerlo.

Por supuesto, independientemente del origen de las habilidades de Emilia, el hecho de que la salvó seguía siendo el mismo, así que la agitación en su corazón no era en realidad tan grande.

Pero los altibajos emocionales aun así le pasaron factura, y la chica de pelo corto no tardó en quedarse dormida con la cabeza todavía en el regazo de Emilia mientras la discusión en la mesa continuaba.

Aparte de Michelle, las otras tres ya conocían el verdadero origen de Emilia, aunque todas tenían su propia «versión» de creencias en mente.

—Entonces, la fuente de la habilidad de Crystal… ¿es tu… sangre?

Emilia tosió. —N-no, creo que es su propia habilidad. En todo caso, mi sangre debe de haberla fortalecido un poco, pero eso es todo.

Sam solo pudo asentir pensativamente. —Pero entonces, ¿de dónde viene realmente?

La chica de cabello carmesí se encogió de hombros. —Debe de haberla tenido desde el principio.

Ya no solo Sam, sino que hasta Dixie no pudo evitar jadear de la sorpresa. —¿¡Q-quieres decir que Crystal fue una supermujer todo este tiempo!?

Su sorpresa no era injustificada, teniendo en cuenta que antes consideraban que Crystal era como ellas y solo pensaban que sus habilidades debían de proceder de Emilia de alguna manera, por lo que la chica de cabello carmesí solo pudo sonreír con impotencia. —Bueno, no estaría mal llamarla heroína, pero no es que sea la única persona del mundo con habilidades.

Sam y Dixie se giraron para mirarse la una a la otra antes de que la chica mayor tosiera. —¿Q-qué quieres decir?

Emilia solo pudo encogerse de hombros y proceder a darles la misma charla que le había dado a Crystal, pero sorprendentemente, ni Sam ni Dixie parecieron tan «sorprendidas» como ella esperaba.

Samantha suspiró. —Aunque tiene cierto sentido, sinceramente no he visto nada en mi vida que se parezca a lo que parece tener Crystal.

Dixie asintió. —Mmm… sí que pensé que era un poco extraño cuando mi abuelo me dijo que nunca participara en una competición que pudiera cuantificar mi fuerza con demasiada precisión, pero siempre lo achaqué a ser precavido y no revelar nunca nuestra verdadera fuerza.

La chica mayor se tocó la barbilla, pensativa. —Aparte de la familia Brown en nuestro país y el legendario Clan Nightingale en el país Carmen, la verdad es que no he oído hablar de nada «excepcional» como esto… ¡P-por supuesto, no es que lo dude!

Dado que venía de su querida pequeña princesa y que Crystal ya les había mostrado alguna prueba, era suficiente para que tanto Dixie como Sam creyeran que lo que les decían era cierto. Lo único que no entendían era por qué se ocultaba tan bien.

Por desgracia, Emilia tampoco tenía ninguna respuesta concreta para ellas.

Cuando el tema pasó a la habilidad de Dixie, la chica solo pudo toser avergonzada. —M-me hice mucho más fuerte después de que lo h-hiciéramos, p-pero no he notado nada nuevo que pueda hacer ahora y que no pudiera hacer antes…

Al final, Sam simplemente suspiró, derrotada. —De acuerdo… supongo que es así. Entonces… no hay ninguna posibilidad de que yo pueda despertar alguna habilidad solo por haber tomado un poco de tu jugo mágico antes, ¿verdad, Emilia?

—¿¡J-jugo mágico!? —Aunque ya estaba preparada para esta conversación, Emilia no pudo evitar sonrojarse de vergüenza al enfrentarse a todas sus miradas acaloradas—. B-bueno, e-eso… c-creo que existe la posibilidad de que todo el mundo tenga algún talento en su interior que pueda despertar, p-pero… no siempre es tan fácil darse cuenta de lo que tienes…

Al escuchar la explicación de su hermana pequeña, Sam supo más o menos que era algo improbable que obtuviera alguna habilidad, y aunque lo hiciera, era aún más improbable que fuera capaz de descubrirla.

Después de todo, si tuviera alguna habilidad extraña que solo funcionara en circunstancias muy específicas, la única forma de que pudiera descubrirla sería por pura suerte.

Emilia no podía soportar ver la mirada desanimada de su hermana, así que le dedicó una sonrisa tranquilizadora. —No te preocupes. En el futuro, si descubro alguna forma de comprobar estas cosas, por supuesto que te ayudaré. Claro que, aunque nunca lo averigüemos, la hermana mayor debería estar orgullosa de sus talentos actuales.

Sam suspiró. —¿Qué talentos? ¿Ser capaz de heredar como es debido?

Emilia negó con la cabeza. —No, ¿cómo puedes menospreciarte tanto? Sé que la hermana mayor no solo trabaja duro, sino que también tiene mucho talento para dirigir la corporación como es debido. Incluso Noelle no puede evitar presumir de ti conmigo de vez en cuando, ¿sabes?

—¿Qué? ¿¡Noelle… presumió de… mí!?

La sorpresa de Sam no era injustificada, ya que, por sus interacciones habituales, ya era mucho si Noelle no se lamentaba todo el tiempo de que su jefa fuera una idiota.

Emilia se rio entre dientes. —Bueno, dijo que era imposible admitirlo delante de ti…

—¿¡Por qué!?

La chica de cabello carmesí se encogió de hombros con impotencia. —¿… porque reaccionarías así?

Sam solo pudo toser, avergonzada. —B-bueno…

Emilia se rio entre dientes. —Y dijo que tienes mucho potencial de crecimiento, así que era mejor no decir esas cosas y hacer que se te subieran los humos, arruinando tu potencial por engreimiento.

La chica mayor se sonrojó y apartó la mirada. —¿A-ah… p-por qué me lo has dicho, entonces?

Emilia sonrió, y su dulce mirada casi derritió el corazón de Sam. —Por supuesto, quiero que la hermana mayor tenga confianza en sí misma. En cuanto a Noelle…, bueno, ya me encargaré de ella más tarde.

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Dado que Sam había empezado a dar cabezadas y Michelle se había quedado dormida hacía tiempo, era natural que su discusión no pudiera continuar mucho más.

Dixie y Crystal parecían tener cosas de las que hablar, así que, tras desearles las buenas noches, Emilia simplemente llevó a Michelle a la cama de la chica antes de llevar a Sam a su propia habitación. En cuanto a lo que las dos iban a discutir…, Emilia supuso que debía ser sobre la habilidad de Crystal, por lo que no sintió mucha curiosidad.

Después de ayudar a Sam a enjuagarse la boca y a ponerse un pijama cómodo, la chica mayor no tardó en acurrucarse en su abrazo y quedarse dormida también, lo que hizo mucho más difícil para Emilia ponerse su propio camisón.

Por supuesto, a Emilia no le importó demasiado, pues su mente ya estaba en otra parte. La chica mayor pareció satisfecha una vez que pudo hundir la cara en las pequeñas y suaves almohadas de la ahora dócil chica, y se quedó dormida.

La chica de cabello carmesí simplemente mantuvo a su hermana mayor cerca mientras se concentraba en su interior, ahondando en su propia mente y canalizando su energía internamente. Si Cynthia no se hubiera aislado hace mucho tiempo, en este momento… se habría quedado atónita por la sorpresa.

Después de todo, la facilidad con la que Emilia manipulaba la energía no solo superaba el nivel que debería tener, sino que se acercaba al reino de lo que ella consideraba imposible.

Por supuesto, para Emilia, su rápida mejora parecía algo natural. Al fin y al cabo, desde que obtuvo la abundante energía al completar su misión, había estado practicando con diligencia en su tiempo libre.

Poco después de que empezara a canalizar su energía, un suave resplandor apareció alrededor del cuerpo de Emilia mientras el agarre de Sam se apretaba inconscientemente, pero ninguna de las dos se dio cuenta.

La «forma de alma» de Emilia ya había entrado en lo que ella consideraba su propio reino interior.

Era una vasta vacuidad no muy diferente del vacío infinito en el que se había encontrado inicialmente con Cynthia, salvo que había algunas cosas flotando por aquí y por allá, desde figuras de personas hasta algunos pequeños y curiosos objetos.

Emilia tenía toda la intención de explorarlo todo más tarde, pero por ahora, debía centrarse primero en los dos objetos más grandes que no estaban lejos de su forma flotante.

El primero era un enorme orbe carmesí, docenas de veces más grande que la flotante chica de cabello carmesí del vestido blanco.

De no ser por la familiaridad de la energía que contenía, Emilia habría pensado que era algo siniestro. Pero, por supuesto, la íntima conexión entre ellos le impedía verlo como algo que no fuera un adorable niño que seguía todas sus órdenes.

Al acercarse al orbe carmesí, la forma flotante de Emilia sonrió mientras posaba la palma de la mano sobre su superficie, y unos cuantos zarcillos de energía se extendieron automáticamente para acariciarla como en señal de adoración. —Por fin te veo por mí misma, ¿eh…? Qué bebita más traviesa…

Emilia sabía que no solo era la fuente de todas sus habilidades, sino también la misma energía que tuvo que recolectar de la ‘voluntad del mundo’. Por supuesto, ya no contenía ninguno de los pensamientos o ambiciones de la ‘voluntad del mundo’, o Emilia no la trataría así.

Sin embargo, eso no quiere decir que no tuviera pensamientos propios. Y la razón por la que Emilia la trataba así también provenía del origen de esos pensamientos.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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