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Las Aventuras de un Caballero Sobrepoderoso en Otro Mundo - Capítulo 569

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Capítulo 569: Capítulo 569- [Alquimia de Habilidades]- [Einherjar]

Descartando el pensamiento, el líder de Cerbero atacó de nuevo, esta vez con más ferocidad y fuerza.

Los dos chocaron en una ráfaga de acero e intención asesina, sus figuras desaparecían y reaparecían por todo el campo de batalla, dejando cicatrices en la piedra y la tierra por donde pasaban.

CLANG… CLANG… CLANG.

Su duelo se convirtió en una tormenta. Un huracán de espadas. Cada golpe conllevaba una intención letal. Cada parada esquivaba la muerte por un pelo.

Chispas, sangre y fragmentos del terreno destrozado llenaban el aire. La pura intensidad de su batalla era tan grande que incluso los que estaban enzarzados en sus propias peleas no tuvieron más remedio que volver la vista hacia la dirección de los dos.

¿Qué estaba pasando? ¿No era ese su líder? ¿Contra quién está luchando?

¿Cómo puede el otro contrincante detenerlo?

Las dudas aparecieron en las mentes de los miembros de Cerbero. Un error fatal que ralentizó sus movimientos y reveló una apertura.

¡Oportunidad!

Kevin, Gwen y Rolán no eran de los que dejaban pasar una apertura así. Sin mediar palabra, desataron toda su fuerza.

Kevin blandió a [Tiamat] y desató el [Campo Carmesí], que aplicó una serie de penalizadores a su oponente.

El hombre calvo apenas vio el golpe que acabó con él. Los otros bandidos no corrieron mejor suerte.

Una espesa niebla cubrió el campo de batalla donde se encontraba Gwen.

La espada en su mano centelleó, congelando y matando a su oponente antes de que siquiera tuviera la oportunidad de gritar.

Rolán cargó hacia delante, usando sus habilidades sin parar y desatando el infierno tras entrar en el estado de [Uno con la Espada].

En cuestión de instantes, el campo de batalla cambió.

Los dos miembros restantes de Cerbero que iban tras Eleanor vieron a sus camaradas caer como moscas, uno tras otro.

Al darse cuenta de que las cosas se habían torcido y de que habían subestimado a los mocosos, huyeron sin ninguna vergüenza, dejando atrás a su líder.

Kevin, Gwen y Rolán no los persiguieron; su prioridad era la seguridad de Eleanor.

Tras ver que estaba ilesa y simplemente inconsciente, suspiraron aliviados y posaron la vista en la pelea de Delicia.

—Esa persona es fuerte —dio Rolán su honesta opinión—. Si estuviera en su lugar, no me iría mejor. Quizá no perdería, pero tampoco podría garantizar una victoria.

—Debe de ser el líder de los bandidos —comentó Kevin.

—Idiota, no son bandidos. Sus habilidades son mucho más avanzadas y poderosas —observó Gwen.

La aparición repentina de este grupo de hombres, su infiltración en el plató sin levantar ninguna sospecha y sus habilidades entrenadas. Todo era demasiado meticuloso para llamarlo una coincidencia.

Mientras tanto, Delicia y el líder de Cerbero chocaban ferozmente.

La derrota de sus compañeros y la deserción de los otros dos no le pasaron desapercibidas. Sabiendo que el plan estaba comprometido, también quería irse de allí lo antes posible.

Sin embargo, su oponente estaba resultando más difícil de lo que pensaba. Si antes era escéptico, ahora estaba completamente seguro. Esta mujer había subido de nivel durante su combate.

Aunque era poco común, hay casos en los que la gente sube de nivel bajo un estímulo intenso sin la ayuda del Altar.

Tsk… Maldijo su suerte en silencio y saltó hacia atrás.

—Aunque hayas alcanzado el nivel 6, no puedes derrotarme. Ya deberías habértelo imaginado. Si seguimos luchando así, uno de los dos morirá. Como una joven y talentosa caballera de una gran orden, creo que no querrás desperdiciar tu vida contra alguien como yo…

—¿Qué tal si lo dejamos en tablas? No volveré a ir a por esa mujer y tú me dejas ir.

En ese momento, no deseaba nada más que largarse de allí lo más rápido posible. Si no lograba escapar antes de que llegaran las autoridades de los caballeros locales, su situación sería mucho peor que la actual.

Sin embargo, para su decepción, aun estando exhausta y sangrando, Delicia sostenía su espada con un aura serena.

Al ver que no planeaba dejarlo ir, el líder de Cerbero se irritó. Aparte de ella, también desconfiaba de los otros mocosos que habían logrado derribar a los miembros de su banda.

Aunque estaba bajo una presión inmensa, no les tenía miedo. Después de todo, la amenaza más letal suele provenir de quien está contra la pared. Si las cosas se ponían feas, no dudaría en usar el as en la manga que había estado guardando todo este tiempo.

Delicia se abalanzó hacia delante, haciendo llover ataques sobre el líder de Cerbero con una precisión despiadada.

Una energía Santa y blanca brotó de su cuerpo, y cada vez que blandía su espada, esta cantaba un himno.

Paso a paso, arrinconó a su oponente, que era incapaz siquiera de atacar y se limitaba a defenderse.

Por primera vez desde que comenzó la batalla, el líder de Cerbero estaba perdiendo.

Al ver los numerosos y sangrientos tajos que se abrían en su cuerpo y el temblor de sus brazos y hombros, apretó la mandíbula con tanta fuerza que podría habérsela partido.

«Te arrepentirás de haberme acorralado así».

Sin perder tiempo, alargó la mano hacia la bolsa de su cinturón y rebuscó algo en su interior.

Luego, con un movimiento rápido, se tragó el objeto.

Justo antes de que desapareciera en su boca, Delicia, Kevin y los demás pudieron ver instintivamente lo que era.

Una píldora.

Oscura y veteada con líneas carmesí.

¿Qué era? El pensamiento fue aplastado por lo que sucedió a continuación.

BUM…

El aire detonó. Una potente onda de choque se expandió hacia fuera, arrasando con todo. La mansión, el plató e incluso los cuerpos, todo fue barrido por la explosión.

Delicia y los demás soportaron la tormenta y mantuvieron la vista fija en el oponente.

En ese instante, un aura monstruosa brotó del líder de Cerbero, distorsionando el espacio como la bruma por calor. Sus músculos se hincharon grotescamente y las venas reptaron por su piel como serpientes vivas.

En cuestión de segundos, su cuerpo se retorció, hinchándose hasta convertirse en una figura imponente y desfigurada, que ya apenas se parecía a un humano.

—¡MATAR… SANGRE! —un rugido profundo y gutural salió de su garganta.

¡Esa aura!

Kevin, Gwen y Rolán abrieron los ojos de par en par, conmocionados. Se dieron cuenta de las implicaciones de poseer un aura así.

Los tres se miraron entre sí.

Este tipo de presión, ya la habían sentido antes. Durante el entrenamiento, durante sus simulacros de casi muerte.

Como parte de la nueva generación de caballeros del Templo de Luz, se habían entrenado con caballeros de alto rango de nivel 7.

En aquel entonces, habían sido aplastados por esa abrumadora presencia, forzados a arrastrarse por el infierno solo para sobrevivir a su entrenamiento.

Por lo tanto, entendían lo que significaba poseer este nivel de aura.

¡Nivel 7!

—¿Cómo puede ese tipo alcanzar el nivel 7 durante la pelea? —Kevin apretó los puños, con la mirada seria.

—La hermana mayor Delicia no puede con eso sola, tenemos que ayudarla —dijo Rolán, dando ya un paso al frente.

Pero antes de que pudieran hacerlo, una mano se interpuso para detenerlos.

Kevin y Rolán se sorprendieron y ambos se giraron para mirar a Gwen.

—¡¿Qué haces?!

Esta última ignoró su protesta y siguió observando a Delicia, que permanecía firme como una roca frente al aura tempestuosa.

Al no ver miedo ni vacilación en sus ojos mientras se enfrentaba tranquilamente al oponente con una espada inquebrantable, se dio cuenta de que Delicia aún no se había rendido. Su voluntad no se había quebrado y sus ojos estaban fijos en la victoria.

Gwen habló en voz baja. —La hermana mayor Delicia planea enfrentarse al enemigo sola.

¡¿Qué?!

Tanto Kevin como Rolán se quedaron de piedra.

No eran conscientes del reciente crecimiento de Delicia y pensaron que era una imprudencia.

—Pero si ella solo es…

—No la subestimes.

Antes de que Kevin pudiera hablar, Gwen lo interrumpió a media frase. Siendo ella misma un genio, podía ver que la Delicia que tenían delante era diferente a la de antes. Había alcanzado cotas que los dejaban muy atrás.

Era como dice el refrán: un genio reconoce a otro genio.

—Ella ganará.

¿De dónde venía su confianza?

Aunque claramente no estaban convencidos, solo podían quedarse en su sitio y proteger a Lady Eleanor.

—¡Matar… matar… matar!

El líder de Cerbero cargó. El suelo bajo sus pies se agrietaba y formaba cráteres con cada paso que daba.

Eso no era todo, incluso el aire se volvió más pesado a su alrededor, como si estuviera comprimido al extremo por su poder bruto.

Dicho esto, estaba claro que tal poder tenía un coste, y el coste no era otro que su cordura.

La figura desfigurada del líder de Cerbero se volvió borrosa, cruzando el campo de batalla en un parpadeo.

Una avalancha de intención asesina se estrelló contra Delicia. La marea de violencia que se abalanzaba parecía casi palpable.

Frente a ella, Delicia simplemente exhaló y cerró los ojos.

En ese momento, el tiempo se detuvo y su conciencia se sumergió en su interior. Una a una, escenas de su pasado pasaron por su mente como un destello.

Escenas de dolor, traición y camaradería. Buscó en su interior, en el lugar donde ardía su convicción.

Al instante siguiente, abrió los ojos de golpe.

Una luz brillante brotó de sus ojos y unas marcas blancas y brillantes aparecieron en su cuerpo. La energía Santa surgió de su cuerpo y se disparó hacia el cielo, formando un pequeño sol.

Este sol, formado por energía Santa comprimida, cambiaba constantemente de forma para convertirse en diferentes armamentos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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