Las Cartas de Eldrim - Capítulo 172
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172: Ciego y sordo 172: Ciego y sordo Cerca de cien Neófitos partieron bien entrada la tarde, pero esta vez no hubo problemas con que otros intentaran tomar el control de la cadena de mando.
Quien los lideraba esta vez no era un conscripto ni un nuevo recluta.
En su lugar, era un veterano llamado Jack que sufría una extraña herida que lo había hecho regresar al nivel de Neófito.
Aunque en combate no era el más fuerte, debido a sus heridas, seguía siendo la mejor opción para liderar al grupo de adolescentes.
Era el que más experiencia tenía.
El centro de mando había llegado a la conclusión de que, si bien el número excesivo y la fuerza formidable de los enemigos eran sin duda un factor principal en el alto número de bajas que sufrieron, el hecho de que todos se relajaran, bajaran la guardia y no pusieran centinelas para vigilar la llegada de enemigos era un factor igual de importante.
Teniendo en cuenta la grave falta de experiencia y la naturaleza improvisada de sus misiones, esto no se registró como un demérito para Maximilian, pero señalar cómo su inexperiencia podía acabar con todos ellos fue una forma excelente de meterlos en vereda.
Desde el principio, la marcha se sintió diferente bajo el mando de Jack.
Ya no era una única fila continua de soldados caminando por los pasillos, sino numerosos equipos separados que se seguían unos a otros con una corta distancia de por medio.
Al frente de todo había un equipo dedicado a la exploración, para estar atentos a cualquier enemigo que pudieran encontrar.
La mayor parte de la fuerza de combate estaba distribuida de manera uniforme, aunque Nero y su equipo estaban apostados justo en el medio y, de hecho, se les había ordenado que evitaran combatir a menos que fuera necesario.
Jack quería que no solo conservaran fuerzas, sino que evitaran sufrir las heridas que los combates pudieran causar.
Shirly estaba cerca del frente, justo detrás de los exploradores, dando indicaciones.
Es más, para el caso de que encontraran enemigos, y basándose en su procedencia, Jack incluso había perfilado qué equipos debían atacar primero.
Los equipos más cercanos atacarían de frente, como era natural, mientras que el resto los apoyaría, asegurándose al mismo tiempo de que no aparecieran más enemigos por otros lugares.
Aunque esto sonaba bien, como alguien que ya había estado en los niveles inferiores, Nero sabía lo densa que llegaría a ser la niebla.
Pero no dijo nada por el momento.
Era mejor no interferir con el mando de Jack.
El hombre de mediana edad y aspecto rudo no parecía alguien que recibiera de buen grado las críticas o los consejos no solicitados.
Nero volvió a entrar en las instalaciones de investigación y esta vez el descenso no fue lento.
Como el hueco de la escalera bajaba hasta el fondo, probablemente hasta más allá del quinto piso, y no necesitaban revisar nada en las otras plantas, se limitaron a seguir descendiendo.
A estas alturas, el ligero frío de la niebla era una sensación familiar para Nero.
Pero a medida que bajaban del primer nivel al segundo, y luego al tercero, el grupo entero empezó a sentirse extremadamente incómodo, y Jack tuvo que cambiar la formación.
Todos se juntaron más y los exploradores se repartieron por todo el grupo, usando sus diversas habilidades sensoriales para inspeccionar la niebla en busca de cualquier peligro.
Entonces, cuando descendieron al cuarto nivel, donde la niebla se volvió tan espesa que apenas podían ver a la gente que tenían delante, todos empezaron a entrar en pánico.
Combatir a un berserker oscuro en esas condiciones parecía prácticamente imposible.
—¡Silencio!
—rugió Jack, y su voz se propagó a través de la niebla, llegando incluso a quienes no podían verlo—.
Mantengan la disciplina.
Hay protocolos para condiciones de baja visibilidad.
Capitanes, informen de su posición cada cien metros.
Muévanse despacio y permanezcan cerca unos de otros, pero no tanto como para obstaculizar el movimiento.
Los gritos de Jack no tranquilizaron a todo el mundo necesariamente, pero al menos dejaron de hacer ruido.
Sin embargo, eso de poco sirvió cuando la niebla parecía suprimir incluso el sonido hasta cierto punto.
Muy débilmente, oyó la voz de Shirly indicando a todos que bajaran un piso más.
Nero no podía imaginar cómo sería la situación en los niveles inferiores a este.
Pero, por otra parte, no lo necesitaba, pues no tardó en descubrirlo.
El quinto nivel solo podía describirse como un silencio blanco.
La niebla blanca hacía que Nero ya no pudiera ver ni a los que estaban justo a su lado.
Para lo que le servían, sus ojos bien podrían haber estado cerrados.
Es más, el mundo parecía enmudecido.
Era como si Nero se hubiera puesto unos auriculares con cancelación de ruido y todos los sonidos hubieran muerto.
Justo cuando Nero se estaba preguntando si debía regresar, ya que no podía ver ni oír a nadie, sintió un viento frío rozarle la cabeza y, de repente, pudo ver a todo el mundo de nuevo.
La niebla seguía allí, pero Nero sintió como si un extraño hilo ilusorio le estuviera atravesando la cabeza, así como la de todos los demás, permitiéndoles verse y oírse unos a otros.
Pero Nero no tardó en darse cuenta de que, incluso cuando cerraba los ojos, todos seguían siendo visibles.
Así que no es que pudiera ver a los demás, sino que los percibía directamente en su mente a través de lo que fuera que los conectaba a todos.
—Todo el mundo en silencio y sigan moviéndose a baja velocidad —dijo Jack, aunque por una vez no necesitó gritar.
Su voz llegó a todos de forma natural, como si estuviera de pie junto a ellos.
Titubeante, Shirly dio indicaciones, y todos pudieron oírlas fácilmente.
Aunque Nero podía «ver» a todo el mundo, extendió la parte inferior de su lanza frente a él, como si fuera un ciego tanteando el camino.
Teniendo en cuenta que no podía ver el suelo en absoluto, era algo absolutamente necesario.
Nero prestó especial atención, con la esperanza de que, al igual que la catedral, este nivel inferior estuviera desprovisto de energía maldita.
Pero no era el caso.
De hecho, la energía maldita aquí era particularmente densa.
—Contacto en el flanco izquierdo —dijo una voz desconocida.
Nero no podía ver a ningún enemigo, pero sí vio a uno de los equipos de más adelante empezar a lanzar hechizos hacia su izquierda.
Pero, por lo que podía deducir de la imagen en su cabeza, parecía que estaban disparando al azar.
—El objetivo se acerca.
Podría ser un berserker.
Tomen medidas preventivas.
El equipo se reorganizó, y unos cuantos soldados se adelantaron y empezaron a usar diversas habilidades y hechizos.
Nero no podía ver los efectos de las habilidades en sí, pero por la forma en que se posicionaron, parecía que habían levantado un muro para bloquear al berserker.
Sus movimientos cambiaron de repente, como si algo los hubiera golpeado, pero se recuperaron rápidamente.
El combate terminó sin bajas.
—Confirmado, era un Mutt solitario.
Por su tamaño, ha logrado esquivar todos nuestros ataques por pura casualidad.
Tomen nota: usen más hechizos con área de efecto en el futuro para determinar el tipo de objetivo.
Con esa batalla resuelta sin problemas, continuaron avanzando, pero poco después, se detuvieron de nuevo al ser detectado otro enemigo.
Era imposible evitar los combates, sobre todo por la gran cantidad de enemigos que había, pero con cada enfrentamiento el equipo se fue adaptando al combate a ciegas.
La voz desconocida que detectaba a los enemigos y daba instrucciones era muy concisa, pero eficaz.
Lo que más sorprendió a Nero fue que, incluso cuando se encontraron con grupos más grandes de enemigos, lograron mantenerlos a raya sin demasiados problemas.
Quizás era el hecho de que podían verse entre ellos, mientras que los enemigos no veían absolutamente nada, lo que les daba una ventaja significativa en los combates.
A pesar de todo, Nero y los demás no necesitaron mover un dedo.
Fue intenso y anticlimático al mismo tiempo.
Con un progreso lento pero constante, Shirly finalmente los llevó a su destino tras unas arduas dos horas y media.
La distancia en realidad no era tan grande, pero con la nula visibilidad y los continuos combates, tardaron mucho en llegar.
Nero, Arter, Gabriel y Maximilian se acercaron a ella.
Maximilian llevaba la bomba en su mochila.
—Esta debe de ser la puerta de la zona de alta seguridad de la que habló Remi —dijo Shirly, con la mano extendida frente a ella.
Estaba tocando la puerta, aunque ninguno de ellos pudiera verlo.
—El problema es que, una vez la atravesemos, ¿cómo vamos a encontrar el nodo de seguridad?
—preguntó Nero—.
Aunque solo vayamos a detonar la bomba, tenemos que asegurarnos de que esté al lado del nodo, ¿no?
Ninguno de ellos, ni siquiera Jack, tenía una buena solución para este problema.
Lo que era peor es que, una vez que se alejaran demasiado del grupo, la habilidad que les permitía verse y oírse mutuamente dejaría de ser efectiva.
Mientras todos discutían posibles estrategias, nadie se percató de los tentáculos viscosos que había en el techo, justo sobre ellos.
Reptaban lentamente para no hacer ruidos significativos y se estiraban hacia la misma puerta que Shirly estaba tocando.
Era como si los tentáculos también esperaran pacientemente a que la puerta se abriera.
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