Las Reglas del Fénix Imperial - Capítulo 24
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24: ¿Puedes sentir la vergüenza?
24: ¿Puedes sentir la vergüenza?
Al principio, Di Lingtian no estaba familiarizado con ello.
Sin embargo, aprendía las cosas muy rápido y le cogió el truco a la técnica en menos de diez segundos.
—Tú… ¡Sinvergüenza!
Jun Mohuang por fin volvió en sí después de dos minutos.
Empujó a Di Lingtian para alejarlo, avergonzada y enfadada.
Su primer beso se había ido así sin más.
Lo peor era que pensaba que el beso no había estado mal y que quería otro.
¡Jun Mohuang, ten un poco de vergüenza!
Di Lingtian la miró con picardía.
—Huang’er, tú fuiste la que dio el primer paso.
—De eso nada.
Jun Mohuang tosió y se negó a admitirlo.
Ah, da igual.
Total, nadie había visto lo que acababa de pasar.
Jun Mohuang despejó la mente y se calmó antes de empezar lo que había planeado hacer.
Antes se había dado cuenta de que este hombre no llevaba un anillo interespacial, por lo que el dispositivo de almacenamiento tenía que estar en otro lugar.
Jun Mohuang metió la mano bajo su ropa y registró su cuerpo con cuidado.
Tenía que admitir que este hombre tenía muy buen cuerpo.
Sus músculos eran tan firmes como el jade.
Junto con su hermoso rostro, era prácticamente irresistible.
El hombre perfecto era como un cordero esperando a ser sacrificado.
Era exactamente su tipo, y Jun Mohuang no pudo evitar mirarle a la cara.
—Dices una cosa, pero haces otra.
¿Todavía dices que no quieres ser mi esposa?
La respiración de Di Lingtian se aceleró mientras las pequeñas manos de ella recorrían su cuerpo.
Sus ojos negros se tiñeron de rojo.
Su voz era tan seductora que el corazón de Jun Mohuang dio un vuelco.
Este hombre definitivamente estaba tratando de sembrar el caos.
Jun Mohuang se mordió la lengua y se concentró en encontrar el dispositivo que él llevaba.
Después de cinco minutos, había buscado por todas partes, excepto en cierta zona.
El dispositivo seguía sin aparecer.
Jun Mohuang no pudo evitar fijar la mirada en aquel lugar.
En el siglo XXI, había oído que, para evitar que les robaran, algunas personas se cosían un bolsillo extra en una zona oculta y guardaban allí sus objetos de valor.
¿Podría estar allí el dispositivo de almacenamiento de Di Lingtian?
Había buscado por todo su cuerpo y no había encontrado nada.
Tenía que estar allí.
¿Debería buscarlo en una zona tan oculta e íntima?
Ya había llegado hasta aquí.
Es solo una parte del cuerpo, no hay por qué avergonzarse.
¡A buscar!
Después de una batalla mental, Jun Mohuang apretó los dientes y tomó una decisión.
Acto seguido, con cara de póquer, metió las manos…
En ese momento crítico, una mano grande le agarró de repente su pequeña mano.
¡Jun Mohuang se dio cuenta de que había algo escondido allí!
Si no, ¿por qué no le permitiría tocarle?
Esa fue la primera reacción de Jun Mohuang.
Entonces se dio cuenta de que ¡ya podía moverse!
Solo habían pasado menos de diez minutos.
¡Cómo podía recuperarse tan rápido!
Jun Mohuang quiso idear otro plan, pero en un segundo, había intercambiado su posición con Di Lingtian.
***
Amanecía.
Jun Mohuang se despertó y se estiró perezosamente.
Había dormido muy bien la noche anterior.
Soñó que una gran almohada la rodeaba y la hacía sentir segura.
Lo único que no le gustaba era que algo duro que salía de la almohada la pinchaba y la hacía sentir muy incómoda.
Al despertar, esa cosa seguía ahí.
Jun Mohuang se giró inconscientemente.
—Niña mala.
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