Las Reglas del Fénix Imperial - Capítulo 4
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4: Un ataúd como dote 4: Un ataúd como dote Jun Mohuang intentó razonar con él.
—Oye, fui yo quien te despertó.
Te salvé.
¡Cómo puedes tratar a tu salvadora de esta manera!
Di Lingtian la miró de forma extraña y respondió: —¿No acabas de decir que apenas moviste un dedo?
Jun Mohuang se quedó sin palabras.
Dijo eso porque temía que le pidiera que lo sacara del ataúd, ¡pero él se lo creyó!
—Prometo casarme contigo —aceptó Jun Mohuang a regañadientes.
No estaba en posición de rechazar su propuesta.
Si hubiera sabido que él podía salir por sí mismo, habría fingido ayudarlo para establecer una buena relación.
No habría acabado en esta situación.
¡Ahora tendría que casarse con alguien en contra de su voluntad!
—Qué chica tan obediente.
Aunque ella había aceptado, él podía notar que no estaba dispuesta.
Di Lingtian pensó que era tan terca como un erizo.
Le entraron ganas de quitarle todas sus púas para que se apoyara en él incondicionalmente.
Eso sería una sensación maravillosa.
La besó con suavidad en la frente.
Luego la tomó en brazos y se alejó volando.
Con un movimiento de sus dedos, la bola de energía detenida en el aire creció hasta diez veces su tamaño y voló hacia la pitón de cuerno de jade.
La pitón de cuerno de jade intentó huir en el momento en que lo vio, pero el valle estaba sellado y no tenía a dónde escapar.
La gigantesca bola de energía se estrelló contra la pitón con una explosión tremenda.
La hizo añicos en innumerables pedazos que salieron volando en todas direcciones.
El aire se llenó de un fuerte olor a sangre.
La sangre y la carne de la pitón de cuerno de jade cubrían todo el acantilado, incluyendo las rocas y los árboles.
Solo Jun Mohuang y Di Lingtian permanecieron impolutos.
La bola de energía era tan potente como cien cohetes.
¡Este hombre era realmente fuerte!
Ni el más fuerte de Huan Yun podía compararse con él.
¡Era realmente fuerte!
Había pensado que podría protegerse usando armas modernas y sus habilidades mágicas, pero parecía que había sido ingenua.
Por muy fuerte que fuera una persona, siempre habría alguien más fuerte.
¡Decidió que se esforzaría en cultivar sus habilidades y que algún día lo vencería!
Jun Mohuang sonrió con seguridad.
Lejos de asustarse tras presenciar semejante poder, se sintió motivada.
Di Lingtian vio su mirada decidida y sonrió.
Esta mujer era como él.
Ambos creían en el poder absoluto.
Iba a ser divertido entrenar a su futura esposa para que fuera poderosa.
Di Lingtian agitó las mangas.
Varios rayos de luz brotaron y volaron hacia el Huang Yu en el cuello de Jun Mohuang.
Jun Mohuang se dio cuenta de que de repente había muchas hierbas en su Huang Yu.
Eran originarias de esta zona.
También había un cuerno de jade y un cristal verde del tamaño de una pelota de baloncesto.
Era obvio que pertenecían a la pitón de cuerno de jade.
También había un ataúd de cristal y… varias cadenas rotas.
Jun Mohuang estaba perpleja y preguntó: —¿Para qué es esto?
Di Lingtian respondió: —La dote.
Jun Mohuang estaba confusa.
¿Quién daría un ataúd como dote?
Deseaba con todas sus fuerzas anular el matrimonio.
Pero no podía, porque no podía vencerlo.
Di Lingtian sabía que se veía obligada a aceptarlo y preguntó a propósito: —¿Te gusta?
—Me gusta.
¡Y un cuerno!
Jun Mohuang se sintió indignada al responderle.
Lo preguntaba aun sabiendo la respuesta.
¡Este tipo era horrible!
Pero como no podía vencerlo en habilidad, no tuvo más remedio que aguantarse.
Ya vería él cuando ella fuera más poderosa.
¡Hmph!
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