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Las sombras de Stenlaut - Capítulo 16

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16: XV 16: XV la luz de la luna se reflejaba en el agua salada, mientras que el barco de Tímár se acercaba lentamente hacia la pequeña isla de Paulo.

Mis ropas negras y mi mascara me camuflaban totalmente, apenas y podía verme.

Recuerdo que estaba viendo mi reloj, viendo el tiempo pasar.

Tímár me toco el hombro, y me pregunto si estaba listo, a lo que yo afirme.

Tímár vio el reloj, y pregunto por Lord Tighern.

Su cara mostraba nervios, y movía las manos, se tronaba las manos, brincaba, en pocas palabras, estaba muy nervioso, y creo que hizo esa pregunta para quitar un poco los nervios.

Obviamente le respondí, mientras veía a lo lejos la isla de Paulo.

En el plan, Tímár va a ser el que nos va a sacar de esa isla.

Además de ser un mujeriego y adicto a las emociones fuertes, Tímár también es un gran capitán de barco y un excelente tirador.

—estamos muy cerca— murmuraba Bijoutier mientras se acercaba a nosotros con un catalejo en mano— ¿estas listo Geovanni?

—.

Afirme con un <<estoy listo>>.

Las lámparas de la isla iban a ser un problema, ya que vigilaban el agua, y el patio.

Para no arriesgar el barco, nos acercamos lo más que pudimos, y ocultamos el barco en un montón de rocas.

Teníamos contacto visual de la isla y donde iba a ir.

Antes de saltar del barco Tímár y Bijoutier me desearon buena suerte.

Me empecé a acercar sigilosamente por el agua.

En la costa había muchos guardias, pero debía seguir, ya que Bijoutier había dicho que él se encargaría.

Mientras más me acercaba a la costa, el agua hacia pequeñas olas, y pude ver un cuerpo alargado, que después de unos pocos segundos ese cocodrilo y otros más salieron del agua, y se empezaron a llevar a los guardias que estaban en la costa al agua.

Los cocodrilos despedazaban mientras daban vueltas, y el agua a los pocos segundos se volvió roja, no solo por los uniformes de esos guardias, si no por la sangre y órganos de esos pobres diablos, que flotaban en el agua salada.

Llegué a la costa, y pude ver la sangre por todos lados, mientras que el gran foco que iluminaba las aguas estaba apuntando hacia la arena.

Empecé a adentrarme a ese patio donde había plantas y árboles frutales.

Aproveche la oscuridad que me daba los árboles, y así me fui escabullendo de todos los guardias, hasta que al fin llegue a una gran mansión de piedra caliza.

Esa mansión era de solo dos pisos, con unas grandes ventanas rectangulares.

subí a un árbol, y con mi ballesta pude llegar al segundo piso sin mucho problema.

El interior de esa mansión era muy fino, y muy blanco, aunque el piso seguía siendo de la misma madera que ocuparon en el palacio de Bellator.

Los libros, y objetos de varias culturas estaban por doquier, ya sea en el suelo, en la estantería, o protegidos por una vitrina.

En un escritorio pude ver el mismo libro que el doctor me dio, cuando el hablo de la Amanita Muscaria.

Debajo de ese libro había otro libro, donde hablaba de las semillas, y que tan peligrosas eran.

En eso, escucho pasos.

Me escondí rápidamente atrás de la puerta, y esperé a que alguien entrara.

Esos pasos fueron provocados por dos guardias que estaban platicando.

—siempre me pareció aburrido hacer guardia nocturna—decía uno de los guardias con aburrimiento.

—sí, igual a mí, pero oye, aun así, debes estar atento, puede que alguien haya venido a rescatar a ese maldito que tenemos en los laboratorios.

Esos dos siguieron su plática con sus palabras aburridas, mientras seguían su camino.

Ya sabía que hacer, así que empecé a buscar a un guardia que estuviera solo.

¿Quién sería el desafortunado que se toparía conmigo?, bueno, pues esa pregunta se respondió a los pocos minutos, en el primer piso.

Tomé a ese desafortunado del cuello con mi mano derecha, mientras que mi daga amenazaba su costado y le dije lo siguiente en el oído: —Escúchame bien, porque tu vida se decidirá con tu respuesta.

El guardia estaba lleno de miedo, al principio quería forcejear, pero después de escuchar esas palabras se calmó, y empezó a decir un sí ahogado y repetido.

Le pregunte por la ubicación de los laboratorios.

El al segundo me respondió, e incluso me señalo el lugar.

Le di las gracias y lo desmallé.

Deje al desmallado en el baño, con los pantalones abajo, por alguien lo encontraba, pensaría que se había quedado dormido.

Lo que ese guardia me dijo es que atrás de una puerta había unas escaleras que me llevarían a los laboratorios subterráneos, donde Paulo hacia experimentos.

Me dirigí hacia esa puerta y sin perder ni un segundo la abrí.

esa puerta me revelo las escaleras que iban había abajo.

El laboratorio era muy grande, más grande que la mansión debería decir.

El color blanco y amarillo estaba en todos lados, y el potente olor a alcohol y a tabaco fácilmente podría marear a alguien.

Las personas con batas blancas corrían de prisa de un lugar a otro, algunos llevaban plumas y carpetas en las manos, mientras que otros tomaban alcohol o fumaban.

Pero los doctores no estaban solos, ya que también había algunos guardias de Bellator.

Esos guardias tenían las mismas características, pero solamente cambiaba el uniforme, ya que este era de color negro.

Empecé a explorar el laboratorio, escuchando y preguntando.

Muy pocos me dieron información importante.

Seguí explorando y entre a una habitación.

Allí encontré a muchos guardias, protegiendo a una voz conocida.

Esa persona estaba encerrada en una habitación más pequeña, hecha de metal y vidrio.

No tenía un dedo, pero eso no le impedía seguir mezclando químicos.

Un guardia con un ojo blanco, y el labio cortado se le acerco, y dando un golpe muy fuerte en el vidrio, le dijo gritando.

—espero que ya tenga listo esa cosa.

Recuerde que su vida solo será respetada si la entrega en tiempo y forma.

—se los juro, ya casi esta, solo denme un poco de paciencia—decía el doctor Carlos.

El guardia mando a llamar a uno de los guardias que estaban allí, y le murmuro algo en el oído.

Ese guardia acepto, y se fue corriendo.

el guardia del ojo blanco miro al doctor, y exclamo: — ¡no te queda mucho tiempo, el señor quiere eso, ya!

El guardia del ojo blanco salió del lugar con un paso calmado.

Los guardias que estaban en ese lugar no fueron difíciles de eliminar, ya que solo utilice un poco de inteligencia y sigilo.

Me acerque al vidrio y toque varias veces el vidrio.

Al principio el doctor no volteo, entonces toque el vidrio más fuerte.

El doctor volteo rápidamente con una cara irritada, pero al verme su cara se llenó de furia.

—dijiste que tú me protegerías, pero no lo hiciste, y por tu culpa ahora no solo estoy jodido, si no que estoy muerto, ¡literalmente hablando!

Me quité la máscara y le dije que, si estaba protegiéndolo, pero que la abrupta llegada de la policía me destruyo los planes.

El doctor estaba callado.

Su cara aun mostraba enojo, pero eso fue cambiando poco a poco.

Se toco la frente, y dijo después de un suspiro: —está bien, está bien, no pasa nada, pero prométeme que esta vez sí me protegerás.

Saque mi daga, me quite el guante izquierdo, y me hice un pequeño corte en la mano.

De ese corte empezó a salir un poco de sangre, no mucha, pero si lo suficiente para que dejara una tenue mano de sangre en el vidrio.

El doctor soltó una pequeña sonrisa y empezó a mirar a sus lados, de pronto sus ojos se abrieron abruptamente y empezó a hablar muy rápido, tan rápido que no entendía que era lo que estaba diciendo.

Le dije que se tranquilizara, ya que no entendía nada de lo que decía.

El doctor se detuvo, respiro profundamente, y saco el aire lentamente.

—esto está mal, esto está mal, está muy mal.

—el doctor puso las dos manos en el vidrio—esas personas están empezando a hacer algo muy malo…te lo explicare todo en camino a Dinas Gaerog.

¡Rápido vámonos!, mientras más tiempo estemos aquí, menos tiempo tendrás en salvar al emperador.

Le dije al doctor que nos iríamos de ese lugar hasta que salvara a alguien, y seguidamente le pregunté si no habían capturado a alguien.

El doctor miro hacia el techo y dijo: —bueno…creo que sí.

Ayer todos los guardias se pusieron locos, mientras gritaban que capturaron a uno de los asesinos…no me digas que…que al que capturaron…fue al que tenía la máscara de perro.

—no fue el, pero si capturaron a nuestro hermano.

—entonces sálvalo rápido, al él le pusieron la misma mierda que a mí, pero al él le fue peor, ya que lo utilizaron como conejillo de indias de las porquerías que el unificador ha creado.

Si a mí me quedan pocos meses…a él le quedan pocos días, puede que incluso…solo uno o dos días.

Le pregunte donde podría estar, y él me dijo más o menos donde estaba.

Deje al doctor con la promesa de que regresaría y lo salvaría.

sin mas tiempo que perder me fui a rescatar a Arnoldo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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