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Las sombras de Stenlaut - Capítulo 17

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17: XVI 17: XVI Me empecé a mover con rapidez y cuidado.

El doctor me dijo más o menos donde estaba, fue por eso por lo que le empecé a preguntar “amablemente” a todos los guardias y científicos que encontraba.

Después de unas cuantas personas me respondieran con mucha “amabilidad” y “confianza” donde estaba Arnoldo, empecé a preguntar de ese mismo modo a varios desafortunados que me dijeran donde podría haber una salida.

Todos me respondieron que era imposible salir de ese laboratorio, a menos que fueran por las escaleras.

No mate a ninguno, pero tampoco puedo negar que no corrieron algunas gotas sangre.

Estaba afuera del lugar donde estaba Arnoldo.

La gran puerta de metal no me dejaba entrar, y lo intente varias veces con algunas ganzúas.

Empecé a escuchar pasos, así que me oculté en el techo, en un lugar donde estuviera un poco oscuro.

Un científico con una máscara de plástico camino hacia la puerta, mientras hojeaba unos papales, saco una llave muy rara, y abrió la puerta.

Rápidamente baje del techo y entre.

Después de que entre el científico cerró la puerta.

El lugar estaba totalmente oscuro, a excepción del lugar donde estaba Arnoldo.

Ese lugar era totalmente de vidrio, era lo mismo que cuando vas al zoológico y ves a ese animal atrapado, a excepción que a este animal servía para probar los experimentos.

En ese lugar podía ver a varios científicos iguales como el que describí antes, pero también en ese lugar estaba el guardia del ojo blanco.

—perfecto, eso va a funcionar.

—decía el guardia del ojo blanco con orgullo—me dirigiré con el unificador, y rápidamente partiremos a Dinas Gaerog.

Yo creo que los preparativos están casi hechos, así que no durara poco para que un nuevo sol sea el que dirija Stenlaut, un sol rojo y negro.

El guardia del ojo blanco se salió del lugar, y pude ver como un humo blanco casi imperceptible caía sobre Arnoldo, mientras tanto el solo estaba viendo el techo sin hacer ni un movimiento.

Empecé a deshacerse de todos los científicos poco a poco, hasta que yo fui el único que quedo de pie.

Abrí la puerta de vidrio, y me dirigí rápidamente con Arnoldo.

El solo estaba estático, con una mirada perdida, mientras que en el suelo había ratones muertos.

Le tome el pulso a Arnoldo y este aun tenia, pero lo tenía muy bajo.

Rápidamente saque una de las jeringas de Bijoutier, y el líquido de la jeringa entro en el cuerpo de Arnoldo.

Arnoldo respiro profundamente, mientras tocia.

—que gusto verte Geovanni—decía lentamente y con dificultad Arnoldo.

A Arnoldo aun le costaba respirar, así que lo apoye en mí, y me lo lleve.

Me dirigí al lugar donde estaba el doctor, y con unos pocos segundos y ayudado de unas ganzúas, saque al doctor de donde estaba.

Él se acercó a Arnoldo, le puso algo la boca, y le dijo que se lo tragara de golpe.

Arnoldo hizo esto, pero no mejoro mucho.

—eso no lo va a curar, pero si le va a dar un poco más de tiempo para que llegue a Dinas Gaerog, y si es la voluntad de dios, que tenga el tiempo suficiente hasta que tenga la cura.

Según el doctor aun no tenía la cura, pero él ya estaba fabricándola, ya que él también está en el mismo mar que Arnoldo, aunque el doctor solo está por los tobillos, mientras que Arnoldo esta casi ahogándose.

Arnoldo se apoyó del doctor, mientras que yo despejaba el camino.

Seguimos así durante un tiempo, hasta que llegamos a la costa.

En ese lugar saque el silbato de Brandan, y salió el ruido del cuervo.

Después me fui al agua, con Arnoldo en la espalda, mientras el doctor nadaba como podía.

A los pocos minutos de haber echo sonar el silbato, varios guardias salieron, mientras nos intentaban disparar en el agua.

Los disparos fallaron gracias a la oscuridad, pero eso cambiaria, ya que los guardias corrieron hacia la costa, y uno de ellos nos empezó a iluminar con el gran foco.

Las balas empezaron a rosarnos, y unas pocas me dieron en las manos, en las piernas.

Se que también a el doctor y a Arnoldo le dieron unas cuantas balas.

No sé qué hubiera pasado después, lo más probable es que muertos, pero eso no paso gracias a Tímár y su gran precisión.

Uno a uno, iban cayendo así que esos guardias cambiaron su fuego hacia Tímár y a Bijoutier (que también estaba disparando).

A ellos nos les preocupo mucho, ya que estaban algo lejos, y tenían el barco como protección.

La sangre salía de mis heridas, mientras que el cansancio se hacía cada vez mayor.

Gracias a dios, los cocodrilos de Bijoutier nos llevaron cerca del barco donde pudimos subir con ayuda de Bijoutier.

Los disparos seguían, y no pareciera que ni uno pararía hasta que todos los del bando contrario estuvieran muertos, algo que era muy malo para nosotros, ya que cada vez que Tímár mataba a uno, dos llegaban como su remplazo.

Bijoutier tomo el timón, y rápidamente salimos de esa isla, para dirigirnos a Dinas Gaerog.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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