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Las sombras de Stenlaut - Capítulo 26

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Capítulo 26: III

Los vagones de clase baja fueron igual de fáciles, o hasta incluso más. Ya que en aquellos vagones donde apestaba a sudor, pólvora y pescado solo había dos guardias. Pero había algo curioso, ya en un momento donde a uno de estos secuestradores le traspasé el cuello con mi puñal, pude ver una cicatriz mal hecha de un medio sol.

Fue así cuando después de salvar a todos los pasajeros del proletariado y justo después de aquella puerta mal echa, había una puerta verde con muchos detalles de color plata.

Entre a esa puerta, y lo primero que vi fueron los cuerpos sin vida de los policías. Por las expresiones en su cara y por sus heridas, sufrieron.

Aprete los puños, y seguí el rastro de sangre, mientras pasaba por ropa fina, joyas, y perfumes. Además de caballos, y perros con vista perdida, bañándose en el rojo carmesí que se encharcaba en el suelo.

Sali de aquel vagón de carga y me tope con otra puerta igual de detallada que la anterior, donde en su interior, se veía un vagón cómodo, con energía eléctrica que alumbraba un lugar altamente detallado y blanco. La gente de la alta sociedad se ve que si estuviera en otras condiciones se estuviera divirtiendo. Comida y música de la más alta calidad. Pero ahora no era mas que un infierno rico: comida en el suelo y la pared; varios músicos muertos por sus propios instrumentos, mientras un oficial de la policía estaba ahorcado en el centro del lugar.

-muy bien, se los repetiré otra vez más: denos su información de sus cuentas bancarias, junto con un papel con su firma y autorización-el asaltante tomo su cuchillo y empezó a apuñalar el uniforme blanco de aquel oficial mientras repetía eufórico- ¡porque nosotros no, estamos, jugando! Y el, es solo un ejemplo.

El asaltante se dio la vuelta y pude verlo, pude ver la grotesca herida que tenía en la cara, una asquerosa herida que le recorría desde la sien, hasta el mentón.

El asaltante se recorrió el pelo hacia atrás, y mientras soltaba varias bocanas de aire les dijo a los otros cuatro armados mientras señalaba con el cuchillo ensangrentado a su alrededor: sáquenles la información o maten a su esposa o hijos, lo que sea para tener esos Steins, de todos modos, no me importan, solo son monedas andantes.

El rajado abrió la puerta que llevaba al siguiente vagón de un golpe, volteo, y se fue, pero sin antes decir: hagan esto rápido, nos quedan 10 minutos.

Rápidamente subí por las escaleras, y con la máxima rapidez que me permitía mi sigilo recorrí el techo de aquel vagón donde solo se escuchaban golpes, gritos y balazos que perforaban el techo.

En una vía que estaba del otro lado, podría ver claramente como enfrente había un tren lleno de hierro iba en dirección a la ciudad. Aquel tren ya estaba pasando la primera puerta, y ahora se dirigía a la revisión de la segunda puerta, para llegar a la ciudad.

Cuando llegué al otro lado tuve un pequeño dilema: ir por aquel rajado y detener el tren, o salvar a los pasajeros. La decisión fue tomada cuando se escucho el llanto de un niño que repetía el nombre de sus padres.

Rápidamente corte el cable que estaba debajo de la unión, y en medio de toda la oscuridad mate a todos los agresores. Pero fue en ese justo momento donde unas luces de emergencia se encendieron. La gente me voltio a ver, y en el momento de voltear, una persona me dispara en la cara. Hubiera muerto de no ser por mi mascara, pero eso no me salvo del siguiente tiro que fue a mi hombro.

Con rapidez y con la máxima fuerza que pude puse el otro hombro y rompí la puerta. No me dirigí a voltear, solo abrí la siguiente puerta, puse seguro, y caminé lentamente entre todo aquel vagón lleno de cosas caras, era tal las cosas que había, que incluso había un prototipo de algo que llamaban automóvil.

Toque la puerta, y tomando aliento, la cruce como si nada me hubiera pasado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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