Las sombras de un pasado - Capítulo 27
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27: 27 27: 27 Capitulo 27 – “Esta debe ser la casa de Señor Ramírez.
Vamos, hijos.” Tomás, Elena y Julián se bajaron del carruaje junto a Don Rafael y se dirigieron hacia la puerta de la casa.
Don Rafael llamó a la puerta con suavidad, y después de un momento, una voz débil respondió desde dentro: – “¿Quién es?” Don Rafael se identificó: – “Soy Don Rafael, Señor Ramírez.
Víctor García me dijo que usted podría hablar conmigo sobre un asunto familiar.” La puerta se abrió lentamente, y un anciano con ojos cansados pero inteligentes apareció en el umbral.
– “Don Rafael…
pase, por favor.
He estado esperando su visita.” Señor Ramírez los invitó a entrar y se sentaron en una sala sencilla pero acogedora.
Don Rafael comenzó directamente: – “Señor Ramírez, Víctor García me dijo que usted sabe algo sobre el asesinato de los Vallejos y mi familia…
¿Es cierto?” Señor Ramírez asintió lentamente, como si el peso de los recuerdos fuera demasiado grande.
– “Sí, Don Rafael…
Lo sé todo.
Trabajé para su padre, Marco Aurelio Rafael, durante muchos años y fui testigo de cosas que nunca debieron haber sucedido.” Tomás se inclinó hacia adelante, ansioso por escuchar.
– “¿Qué cosas, Señor Ramírez?
¿Qué pasó con los Vallejos?” Señor Ramírez cerró los ojos, como si estuviera reviviendo aquellos momentos.
– “La noche del asesinato…
su padre recibió una visita inesperada.
Un hombre que decía representar a Don Eduardo Vallejos, el padre de Antonio…
Y le ofreció un trato: silencio a cambio de una gran suma de dinero y protección para su familia.” Elena se puso pálida.
– “¿Qué trato aceptó abuelo?”, preguntó con voz temblorosa.
Señor Ramírez abrió los ojos y miró directamente a Don Rafael.
– “Su padre aceptó el trato, Don Rafael…
Pero hay algo más que debe saber.
Algo que cambiará todo.” Señor Ramírez hizo una pausa, como si estuviera eligiendo cuidadosamente sus palabras.
– “Don Rafael, su padre no solo aceptó el trato…
También estuvo involucrado en la muerte de Don Eduardo Vallejos esa noche.” La sala se quedó en silencio, como si el aire hubiera sido aspirado.
Tomás se levantó de su silla, horrorizado.
– “¡Eso es imposible!
Abuelo era un hombre honorable…” Elena lo detuvo, poniendo una mano en su brazo.
– “Tomás, déjalo terminar.” Don Rafael se mantuvo calmado, pero su voz tembló ligeramente.
– “Continúe, Señor Ramírez.
¿Qué pasó después de la muerte de Don Eduardo?” Señor Ramírez asintió, como si esperara esta pregunta.
– “Después de la muerte de Don Eduardo, su padre ayudó a encubrir el crimen…
y luego, Antonio De La Cruz Vallejos desapareció.
Y hay una persona que sabe exactamente qué le pasó a Antonio…” Señor Ramírez hizo una pausa dramática antes de revelar el nombre.
– “La persona que sabe qué le pasó a Antonio De La Cruz Vallejos es…
Victoria Vallejos, la hermana mayor de Antonio y la única sobreviviente de la familia Vallejos.” Elena se cubrió la boca con la mano, sorprendida.
– “¿Victoria Vallejos está viva?!
Creíamos que toda la familia había muerto aquella noche.” Don Rafael se inclinó hacia adelante, intrigado.
– “Señor Ramírez, ¿dónde está Victoria Vallejos ahora?
¿Por qué no ha hablado antes?” Señor Ramírez suspiró profundamente antes de responder.
– “Victoria Vallejos vive en un convento en el condado de Linares, bajo un nombre falso: Sor María de la Luz.
Ha estado escondida todos estos años, temiendo por su vida…
Y solo recientemente me contactó, pidiéndome que buscara a alguien de confianza para revelar la verdad sobre aquella noche.” Tomás se levantó de su silla, decidido.
– “Papá, debemos ir a Linares.
Debemos hablar con Sor María de la Luz, también conocida como Victoria Vallejos.” Don Rafael asintió, compartiendo la determinación de su hijo.
– “Sí, iremos a Linares.
Es hora de descubrir la verdad sobre la muerte de los Vallejos y el papel de nuestra familia en ello.” Elena se puso de pie, lista para unirse a la misión.
– “Vamos, papá.
Estoy lista para enfrentar lo que venga.” Don Rafael se volvió hacia Señor Ramírez.
– “Gracias por su valentía al revelar esta información, Señor Ramírez.
¿Sabe algo de los sucesos extraños que han estado pasando en el pueblo últimamente?” Señor Ramírez frunció el ceño, como si los sucesos en el pueblo fueran un tema delicado.
– “Sí, Don Rafael…
He oído rumores de extrañas apariciones y mensajes anónimos en el pueblo.
Algunos dicen que son advertencias de alguien que sabe la verdad sobre la muerte de los Vallejos.” Tomás se inclinó hacia adelante, intrigado.
– “¿Qué tipo de mensajes, Señor Ramírez?
¿Qué dicen exactamente?” Señor Ramírez respondió en voz baja.
– “Dicen cosas como…
‘La verdad saldrá a la luz’ y ‘Los De León pagarán por su silencio’.
Y algunos han reportado ver una figura encapuchada cerca de la antigua hacienda de los Vallejos por las noches.” Elena se estremeció ligeramente.
– “Eso es aterrador…
¿Cree que alguien está tratando de asustarnos para que no investiguemos?” Señor Ramírez asintió lentamente.
– “Es posible, señorita Elena.
Alguien parece estar muy interesado en mantener el secreto sobre la muerte de los Vallejos.” Don Rafael se puso de pie, decidido.
– “Bien, hemos escuchado suficiente.
Iremos a Linares y hablaremos con Sor María de la Luz.
Es hora de descubrir la verdad.” Tomás y Elena se levantaron también, listos para partir.
– “Vamos, papá”, dijo Tomás.
Señor Ramírez los acompañó a la puerta y les deseó suerte en su misión..
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