Las sombras de un pasado - Capítulo 41
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41: 41 41: 41 Capítulo 41 La puerta se cerró suavemente detrás de Elena, dejando a Tomás y a “Sor María” solos en el silencio del convento.
“Victoria Vallejos”, disfrazada como Sor María, se dio cuenta de que Tomás aún estaba muy cerca de ella y su corazón comenzó a latir más rápido.
Tomás rompió el silencio con una voz baja y suave: – “Sor María…
su belleza no solo es física.
Hay algo en su espíritu que me atrae profundamente.” “Victoria” se ruborizó intensamente, intentando mantener la compostura como una monja, pero su voz tembló ligeramente: – “Tomás…
creo que la búsqueda de la verdad sobre mi familia lo ha afectado más de lo que imagina.” Tomás sonrió suavemente, acercándose un poco más: – “Tal vez…
pero creo que hay algo más que me ha afectado aquí.” Su mirada se clavó en la de ella, llena de una conexión intensa y silenciosa.
“Victoria” sintió que su corazón se detenía por un momento, como si el tiempo se hubiera congelado en ese instante.
Su voz fue apenas un susurro: – “Tomás…
no debería estar pasando esto.
Soy una monja…” Tomás sonrió suavemente, su rostro aún cerca del suyo.
– “No se siente como una monja en este momento, Sor María…
Se siente como una mujer hermosa que ha tocado mi corazón.” “Victoria” cerró los ojos, sintiendo una mezcla de emoción y confusión.
De repente, sus labios se encontraron con los de Tomás en un beso suave y apasionado, como si ambos hubieran estado esperando ese momento toda su vida.
El silencio del convento se rompió solo por el sonido de sus corazones latiendo al unísono.
El beso fue intenso y breve, como si ambos supieran que era un momento robado al destino.
“Victoria” se separó lentamente de Tomás, sus ojos aún cerrados, como si estuviera absorbiendo la emoción del momento.
Luego, abrió los ojos y miró a Tomás con una mezcla de sorpresa y conexión.
– “Tomás…
esto no debería haber pasado.” Tomás sonrió suavemente, aún cerca de ella.
– “Lo sé…
pero no pude evitarlo.
Debo irme, Elena me espera.” “Victoria” asintió, intentando recuperar la compostura.
– “Sí, váyase.
Debo…
reflexionar sobre lo que acaba de suceder.” Tomás se inclinó y le dio un beso suave en la frente antes de girarse hacia la puerta.
– “Hasta luego, Sor María…
aunque dudo que pueda olvidarla ya.” Salió del cuarto, cerrando la puerta suavemente detrás de él, dejando a “Victoria” sola con sus pensamientos y emociones encontradas.
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