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Legado del Angel: Norte oscuro - Capítulo 35

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Capítulo 35: Capítulo 35: Los humanos, y las ciudades de los humanos

El grupo viajo durante horas desde su segunda partida. Habían tenido algunos inconvenientes en el camino, pero nada que no pudiera resolverse.

Luego de un largo tiempo en la carretera, el convoy se volvió a topar con una línea de autos abandonados. Al parecer, sucedió un embotellamiento en el lugar. Las personas debieron haber abandonado sus autos al no poder cruzar, o talvez hubo un ataque de demonios, por lo que no tuvieron más opción que correr por su vida.

Cómo sea que fuera no importaba, ya que la tarea de mover los autos caería sobre el grupo de Sander. No había nada más que pudieran hacer, pero Bruce aún maldijo internamente.

Tendrían que desperdiciar una hora en ello…

Rápidamente, varias personas más se unieron, y el progreso fue aumentando. En poco tiempo ya habían movido la mitad de los autos.

Mientras ayudaba con el trabajo, Ethan levantó la cabeza para ver frente a él, por un momento, la luz del sol había segado su vista por un momento.

Pero al recuperar la visión, pudo ver cómo algunas personas se acercaban a ellos en la distancia.

. . . . . . . . . . . .

– ¿Dices que todo el pueblo desapareció así sin más? ¿Ustedes no notaron nada?– Mientras lo demás se encargaban de mover los autos, Murphy hablaba con los sobrevivientes del pueblo fantasma.

–No, la verdad, cuando todo comenzó, yo y mi familia nos escondimos en el sótano. No llegamos…a ver nada– El hombre mostró una mirada confusa mientras hablaba.

Murphy solo se ajustó los lentes y dijo –Si recuerda algo, no olvide avisarme–

Mirando a un lado, estaba Klaus, sentado junto al camino. No podía entender que era lo que había mal con estás personas, pero sabía que no tenían buenas intenciones.

Cuando mató a esa niña, esa singularidad que había notado lo hizo confundirla con un poseído. Pero no era ninguna de las dos, era algo más, y tenía que descubrirlo.

Acercándose a él, Alexa miro a esa gente por un momento antes de fijar su atención en Klaus –Parece que han encontrado sobrevivientes, vas a ver?–

Luego de considerarlo un momento, Klaus se levantó de la baranda, y comenzó a caminar hacia allá. –Vamos, sería bueno descubrir la situación en otros lugares también–

Mientras tanto, Murphy había terminado de hablar con aquel hombre de familia, y enseguida se le acercó otra persona. Era una mujer de mediana edad, lucía demacrada, parecía no haber dormido anoche.

Ella lo miró con preocupación y le dijo. –Señor, usted es oficial de policía, verdad? Quiero hablar con usted–

. . . . . . . . . . . . . .

– ¿¡Que!? ¿¡Filadelfia ha caído!?–

– ¿Pero cómo es posible? ¿Filadelfia no era uno de los lugares seguros?–

Al acercarse, Klaus y Alexa captaron rápidamente la conversación, y tampoco pudieron evitar aturdirse. Especialmente Klaus, no esperaba que una ciudad tan grande como Filadelfia cayera tan rápido.

–Filadelfia es un caos– Llamando la atención de todos, el hombre de mediana edad continuó. –Había…demonios por todas partes, y los militares luchaban contra ellos en todas las esquinas. ¡Dios! Todo el tiempo pensé que moriría, solo escape por suerte, yo y mi familia–

Mirando junto al hombre mediana edad, Klaus pudo ver a una mujer de la misma edad, y dos adolescentes, parecía ser una familia de cuatro.

– ¿Ustedes pensaban ir allí? Les aconsejo que no lo hagan. Ese lugar es un infierno ahora mismo– Mientras miraba a la espalda del grupo, el hombre pudo ver una larga fila de autos en la carretera.

– ¿Y tú, Donde…piensas quedarte?– Sander hizo una pregunta en lugar de responder.

Luego de pensarlo un poco, el hombre respondió –Nosotros iremos a Cleveland, tenemos familia en ese lugar–

–Les deseo buena suerte–

–Eh…sí. Yo también les deseo suerte–Dijo el hombre algo confundido. Les había dicho todo esto, pero ellos todavía parecían querer continuar.

Dándose la vuelta, el hombre hablo con su familia por un momento, para luego todos ellos avanzarán en dirección contraria al convoy de Sander.

Mayor los miro mientras se alejaban. No fue hasta que se habían alejado que, camino cerca de Sander y le pregunto. – ¿Que hacemos ahora?–

Sander lo miro con seriedad al responder. –Ya no iremos a Filadelfia, seguiremos de largo hasta Nueva York–

– ¿Que? ¿Pero…?–

– ¿Tienes una mejor idea?– Lo Interrumpió Sander con dureza, a lo que Mayor no pudo contestar.

Bill y los demás se alejaron y continuaron moviendo los autos, mientras que Mayor se quedó parado dónde estaba.

. . . . . . . . . . . . . .

Luego de remover todos los coches, el convoy pasó otro largo rato en la carretera. Algunas personas ya se habían cansado del largo viaje y pasaban todo el rato quejando por ello.

Afortunadamente, faltaba poco para llegar…

Frente a la vista de todos, la imagen de la gran ciudad pudo ser observada a lo lejos. Pero su apariencia, era muy diferente de lo que se habían imaginado.

Desde lejos, se podía observar esa sensación desolada. Como si estuviera devastada por la guerra. Esto les recordó a todos que el fin del mundo había comenzado.

El convoy no tardó en llegar a las cercanías de la ciudad, en ese momento, tuvieron que detenerse gracias a una alambrada que obstruía el paso. Rápidamente, varios soldados aparecieron desde diferentes edificios, con armas de alto calibre apuntando al convoy.

Sin perder un segundo más, Sander salió de la patrulla y miro a los soldados con las manos extendidas.

– ¡Alto, identifíquese!– Grito el soldado.

–No disparen, solo somos civiles, venimos aquí buscando refugio– Respondió Sander apresuradamente.

Escuchando sus palabras, el soldado miro a un hombre detrás de él. Este se adelantó y puso su mano en el hombro del soldado y proclamó. –Bajen sus armas–

A su orden, todos los soldados bajaron sus rifles y fusiles, pero la cautela estaba todavía presente en sus ojos. Mirando a los techos de los edificios, Sander podía ver a los soldados con rifles de largo alcance apuntándole.

En ese momento, El hombre que parecía ser el superior de este lugar se acercó a Sander caminando. Con una mirada sería en su rostro dijo.

– ¿Está usted bien? perdónenos el mal recibimiento, espero que entienda por qué somos tan precavidos–

–No, si claro, entiendo. Pero… ¿podría dejar que yo y mi gente pasemos? Hemos estado viajando todo este tiempo así que…–

–Me temo que eso no será posible– Respondió el superior de manera indiferente.

– ¿Porque? ¿Acaso no era este un lugar seguro al que todos podamos estar?–

Pregunto Sander algo enojado, había pasado por tanto, había viajado desde tan lejos solo para recibir esa respuesta.

–Antes que nada, necesitamos hacer unas pruebas– Sacando una lente de su bolsillo, el superior la puso en el ojo de Sander sin prestar atención a sus palabras, luego le ordenó. – Por favor, abra bien los ojos para el escaneo de retina–

Sin comprender, Sander hizo lo que le habían ordenado. La lente había escaneado sus ojos por un momento antes de parpadear en luz verde. Entonces, el superior lo apartó de él y miro hacia el convoy, y las personas que ya habían comenzado a salir.

Un soldado junto a él le pasó un megáfono y este proclamó para todos. –Todos los civiles deben salir de los autos y formar una fila, entonces comenzaremos los exámenes de retina–

Nadie hizo un comentario innecesario acerca de esto. Lo que es más, viendo un proceso tan riguroso, muchos comenzaron a sentir seguridad. Sentían que habían llegado a la civilización.

El pensamiento de muchos era que, Al fin encontraron un lugar para estar a salvo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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