Legado del Angel: Norte oscuro - Capítulo 36
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Capítulo 36: Capítulo 36: Por Nueva York
Como el superior había ordenado, cada uno de los sobrevivientes del convoy se formó en fila. Por supuesto, eso también incluía a Klaus. Él estaba particularmente interesado en este extraño lector.
Luego de que Sander terminara su examen, fue el turno de Ethan. Como se esperaba, el examen dio positivo en el también. Ninguno sabía para que era el examen, pero todos lo tomaron igualmente.
Pronto llegó el turno del octavo en tomar la prueba, resultó ser un hombre común.
En ese momento, las conversaciones surgieron en todas partes. Hablaban de cosas sin importancia, mayormente sobre la extraña prueba.
– ¡Es un infectado!–
¡Bam! ¡Bam!
Fue entonces cuando todos escucharon un grito, seguido del sonido de disparos. Cuando todos voltearon la mirada hacia el frente desconcertado, pudieron ver el cadáver de aquel hombre desplomándose en el suelo.
– ¡Oh Dios! ¡Lo han matado!–
– ¡Nos van a matar a todos!–
–Todo mundo mantenga la calma– Grito el superior, pero no surtió demasiado efecto.
– ¡No quiero que me maten!–
–Me largo de aquí–
–Yo también–
¡Bam! ¡Bam! ¡Bam!
Cuando tres personas trataron de correr, fueron fusilados por los francotiradores en los edificios. Entonces el lugar se llenó de los gritos de las personas asustadas. Habían pensado que estarían a salvo, que el gobierno los protegería.
Se arrepentirán de haber venido aquí a morir…
–Tranquilícense por favor, nada les pasará si se quedan donde están– Gritando a voz en cuello, Sander calmo a todos los supervivientes. Luego miro al superior interrogando. – ¿Verdad?–
Mirando a la multitud de civiles asustados, el superior explicó. –No tienen nada de qué preocuparse, el examen de retina es solo para verificar si fueron infectados. Si la persona en cuestión está limpia, entonces podrá entrar a la ciudad, si no lo está, nos veremos obligados a neutralizarlos. Todo estará bien mientras pasen el examen, pero a ninguno se le permite retirarse antes de tomar la prueba–
Con la explicación del superior, los sobrevivientes se calmaron un poco, pero aún había ansiedad en ellos mientras miraban al pequeño lente que determinaría si seguirían con vida.
–Esa persona, ¿fue poseído?– sosteniendo la manga de Klaus, Alexa le preguntó algo aprehensivo.
Klaus miro al cadáver en el suelo profundamente, cuando esa energía oscura lo abandonó y fluyo hacia Klaus, este término asintiendo. –Al parecer si–
Después de este pequeño interludio, no hubo más incidentes. Las personas tomaban la prueba con temor, y se llenaban de alivio al poder pasarla sin problemas. Nadie entendía en que consiste está prueba, pero eso carecía de importancia en ese momento.
Cuando la fila avanzó hasta el número cuarenta, dos más fueron fusilados. Klaus también los identificó como poseídos en etapa temprana.
Pronto, fue el turno de la gente que había venido del pequeño pueblo, entonces Klaus miro con atención, tenía curiosidad por el resultado de la prueba. Pero al final termino decepcionado, esas personas pasaron la prueba con facilidad.
En ese momento, Klaus comenzó a plantearse si en realidad se equivocó. Pero no entendía, claramente había algo malo en ellos, podía sentirlo, podía verlo.
Mientras Klaus se hundía en sus pensamientos, el examen prosiguió sin problemas, todos los infectados fueron expuestos y neutralizados.
En poco tiempo, ya todos habían pasado por el examen de retina. Entonces, el soldado se volteó a Sander nuevamente y le dijo. –Perdón por tanto inconveniente, espero que entienda lo crítica que es la situación, no podemos darnos el lujo de pasar por alto cualquier cosa. Pero ahora que ya pasaron la prueba todo el mundo, los llevaremos al lugar donde se quedarán temporalmente–
. . . .
Como había dicho el superior, luego del examen de retina, no hubo más regulaciones exageradas. El grupo de Sander fue rápidamente conducido al Interior de la ciudad conocida como nueva York.
Pero la vista, que antes parecía tan impresionante con sus grandes edificios y rascacielos, ahora se vio abrumada por una atmosfera de desolación.
Las calles antes llenas de peatones que iban en todas direcciones, ahora estaban completamente vacías.
De no ser por el ocasional vehículo militar que pasaba junto a ellos, o de los pelotones de soldados que patrullaban las calles, la ciudad sería estaría muerta de verdad.
Luego de un corto viaje en camiones militares por las calles, el grupo de Sander termino llegando a la parte interna de la ciudad.
Solo entonces alcanzaron a ver a otros civiles…
Poco a poco, fueron apareciendo más personas en la ciudad, algunas aglomeradas en grandes grupos, otros apartados de los demás, pero aun así se podía ver la ansiedad en los rostros de todos.
Después de unos minutos, los sobrevivientes llegaron a una amplia área buen despejada. Había una larga fila de mesas, donde unas pocas personas parecían estar discutiendo con la persona detrás de dicha mesa.
Mientras que una cantidad aún mayor de personas estaba un poco más alejada de esa área, descansando.
. . .
Al bajarse de un Jeep militar, El superior volvió a mirar a Sander. –Ve a una de esas mesas de allí, entonces te dirán todo lo que Necesitas saber. Todos los demás deben esperar aquí–
Habiendo dicho eso, el superior se volvió a subir al Jeep militar, y este comenzó a moverse, abandonando el lugar. Rápidamente, los camiones militares lo siguieron, dejando a un centenar de personas confundidas en el lugar.
Sander se recompuso rápidamente y miro a los demás. –Esperen aquí, yo volveré enseguida–
No fue hasta luego de un cuarto de hora que Sander se reencontró con los demás. Junto a él había un empleado del gobierno, el cual estaba encargado de llevarlos al lugar donde se quedarían.
Como se podía ver a simple vista, Nueva York lo tuvo más difícil que ellos. Muchas personas habían muerto, y habían dejado casas vacías por todas partes. Las que no resultaron muy dañadas por la batalla, fueron tomadas por el gobierno y prestadas a quienes no tenían hogar.
Personas como el grupo de Sander…
Luego de otra larga caminata, el grupo llegó frente a un complejo de apartamentos vacío. Al parecer, los inquilinos en este lugar habían huido o habían muerto. Aunque se habían encargado de los cadáveres, todo seguía estando muy desordenado.
Mirando a Sander y a los demás, el funcionario les dijo. –Perdonen por el desorden, no estábamos preparados para recibir a un…grupo tan grande. Tomen las habitaciones que necesiten, en cuanto a los alimentos, un camión militar vendrá a dejar comida a las cuatro. Pues bien, si no hay nada más, entonces me retiro. Si necesitan cualquier cosa no se olviden de llamarme–
Con eso dicho, el funcionario del gobierno se fue, dejando a Sander y a los demás a su suerte…
Entonces, Sander miró a Mayor y le dijo. –Llama a Bill, dale la dirección y que traiga nuestras cosas aquí–
–Sander– Mientras daba órdenes, Sander escucho la llamada de alguien, al darse la vuelta, notó que provenía de Klaus, quien caminaba junto a una niña hacia él.
– ¿Qué quieres?– Pregunto Sander un poco a la defensiva. La verdad es que no había tenido tiempo de pensar en él, pero ahora que lo veía, la imagen de lo que hizo era lo único que aparecía en su mente.
A su pregunta despectiva, Klaus Respondió despectivamente. –No mucho, solo quería presentarte a esta niña, se llama Liv. Sus padres murieron y se ha estado quedando conmigo todo este tiempo, creo que ya es hora de que le busquen un nuevo hogar–
–No, no quiero. Klaus, me voy a portar bien, lo prometo. Por favor, no me dejes– La pequeña Liv salto rápidamente en cuanto escuchó que Klaus quería deshacerse de ella.
Poniendo su mano sobre la cabeza de la niña, Klaus se agachó frente a ella. –Pequeña, no sé si lo has notado, pero a mí no me gustan los niños. Anda y búscate una nueva familia, está bien?– Klaus trato de ser borde a propósito para que así la niña no diera más problemas. Claramente, no le importaba lo que ella pensara sobre él.
–Ya está bien, Vamos pequeña, te llevaré a un bonito lugar–Estirando la mano, Sander trato de apartar a la niña de Klaus. Honestamente, pensaba que ese tipo no debería tener al cuidado a ningún niño.
– ¡No, espere!– Pero antes de que la alcanzará, la niña fue apartada por esa extraña chica de ojos azules. –No hace falta buscarle hogar, yo me encargaré de cuidarla–
Escuchando sus palabras, Klaus no dijo nada, mientras que Sander retiro su mano incómodamente. Pero no dijo nada tampoco, no conocía a esta chica, pero de hecho era más confiable que Klaus. Además, Sander había recordado que si no hubiera sido por ella aquella vez, tal vez no estaría aquí.
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