Legio XIII: Memento mori - Capítulo 57
- Inicio
- Todas las novelas
- Legio XIII: Memento mori
- Capítulo 57 - 57 Capítulo 57 — El relevo de los que aún respiran
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
57: Capítulo 57 — El relevo de los que aún respiran 57: Capítulo 57 — El relevo de los que aún respiran El suelo bajo sus sandalias ya no era tierra, sino barro mezclado con sangre.
Había cadáveres por todas partes.
Algunos romanos.
Muchos enemigos.
El aire era denso.
El olor, insoportable.
Pero la línea seguía allí.
Aún en pie.
Sextus jadeaba.
El brazo le temblaba del peso del escudo.
Sentía un corte leve en la pierna, una quemazón en el costado, y una extraña claridad en la mente.
Era como si la fatiga lo hubiera limpiado por dentro.
Los helvecios no habían cesado, pero ya no embestían con la misma furia.
Ahora se reorganizaban.
Se escuchaban órdenes en una lengua gutural, tambores tribales marcando un nuevo ritmo.
Preparaban otra carga.
Scaeva levantó la mano en alto.
—¡Primera y segunda línea, atrás!
—gritó con voz firme—.
¡Tercera y cuarta al frente!
Sextus giró sobre sí mismo.
Sabía lo que venía.
El movimiento más delicado de la batalla: el relevo en medio del combate.
Si se hacía mal, todo se rompía.
—¡Retirada ordenada!
¡No giréis!
¡Escudos arriba!
¡Cambio por el flanco!
Los hombres respondieron.
El frente se dividió por intervalos.
Grupos de ocho legionarios retrocedían mientras los siguientes avanzaban, cerrando el espacio.
Como una maquinaria de carne y disciplina.
Sextus caminaba hacia atrás, sin perder la vista al frente.
Cubría a dos compañeros que sangraban por los brazos.
Uno de ellos tropezó.
Sextus se giró, lo levantó del suelo y lo arrastró dos pasos hasta el espacio entre líneas.
Allí, un médico improvisado le hizo una señal.
—¡Llévatelo!
¡Yo lo cubro!
—gritó Atticus, clavando su escudo junto a él.
Sextus asintió.
El soldado herido quedó a salvo.
Él volvió a la línea en formación.
En cuestión de segundos, las tercera y cuarta líneas estaban al frente.
Frescos, firmes, tensos como flechas listas.
La XIII Gemina seguía entera.
Scaeva pasó junto a él mientras se reorganizaban en retaguardia.
—Has estado firme, optio.
Sextus no respondió.
Solo asintió, tragando saliva.
—Prepárate —añadió Scaeva—.
Porque esto aún no ha acabado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com