Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Legio XIII: Memento mori - Capítulo 62

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Legio XIII: Memento mori
  4. Capítulo 62 - 62 Capítulo 62 — Lo que queda en pie
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

62: Capítulo 62 — Lo que queda en pie 62: Capítulo 62 — Lo que queda en pie El último grito enemigo se ahogó entre los carros derribados.

Las hachas dejaron de sonar.

Las lanzas ya no volaban.

Solo quedaban los jadeos, los pasos pesados, y el goteo lento de la sangre sobre la tierra.

La XIII Gemina había vencido.

El círculo de carros, convertido en ruinas, era ahora dominio romano.

Entre cuerpos, escudos partidos y ropas desgarradas, los legionarios avanzaban con cautela, rematando a los caídos aún con vida, asegurando el perímetro.

Sextus apoyaba una rodilla en el suelo, respirando con dificultad.

Su escudo colgaba inútil, el gladius aún firme en la mano.

La herida del costado seguía sangrando, pero menos.

El dolor era una constante lejana, como si el cuerpo ya no tuviera fuerzas para sufrir más.

Titus se sentó a su lado.

No dijo nada.

Solo le ofreció una cantimplora.

—Gracias —murmuró Sextus, bebiendo.

—No.

Gracias tú —respondió Titus, sin mirar.

Scaeva llegó cojeando.

La túnica desgarrada, las piernas cubiertas de barro y sangre ajena.

—Lo hiciste —dijo.

Sextus lo miró, sin saber si sonreír o cerrar los ojos de una vez.

—Lo hicimos —corrigió.

Los soldados empezaban a moverse entre los restos.

Algunos recogían armas.

Otros buscaban anillos, piezas de tela, víveres.

No había euforia, solo necesidad.

Roma no despreciaba el botín.

Era parte del precio de la victoria.

Un grupo de legionarios se acercó.

Jóvenes, viejos, heridos, cubiertos de polvo.

Uno de ellos, el más joven, habló con voz seca: —Optio.

Si tú no te hubieras lanzado, no entrábamos.

Sextus los miró.

Uno a uno.

Ninguno sonreía.

Pero todos lo miraban como se mira a quien ha demostrado que es de los tuyos, y algo más.

Scaeva asintió.

—Ahora sí te ven.

En ese momento, una figura se detuvo tras ellos.

Era el tribuno Fonteius, flanqueado por dos oficiales y un escriba.

—Optio Sextus —dijo.

Sextus intentó incorporarse.

Fonteius hizo un gesto para que no lo hiciera.

—Lo que hiciste hoy no se olvida.

Ni aquí abajo —miró a los soldados—, ni allá arriba.

El escriba tomó nota.

—Cuando llegue el momento, serás llamado.

Por ahora, sigue en pie.

Sextus asintió, sin decir nada.

El tribuno se marchó.

Y por un instante, entre los cuerpos, el humo y el botín, los hombres de la XIII miraron a Sextus con algo que parecía respeto…

y también promesa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo