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Legio XIII: Memento mori - Capítulo 65

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  4. Capítulo 65 - 65 Capítulo 65 — En dirección incierta
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65: Capítulo 65 — En dirección incierta 65: Capítulo 65 — En dirección incierta Los cascos golpeaban el suelo polvoriento con ritmo irregular.

La noche había caído ya, y los dos jinetes avanzaban sin una ruta clara, guiados por la luna y una orden escrita.

Sextus montaba con el ceño fruncido.

No era jinete.

Su espalda dolía, sus muslos ardían, y el caballo parecía notar cada duda en sus movimientos.

—Por Marte, si tu plan era matarme, lo estás logrando —gruñó.

Titus soltó una carcajada desde su montura, más cómoda y firme.

—No sabía que te subías a los caballos como si fueran enemigos.

¿Siempre aprietas así las rodillas?

¿O solo cuando estás intentando parecer importante?

Sextus le lanzó una mirada rápida, sin perder el equilibrio.

—Cuando estemos muertos, me encargaré de que lo sepas.

—Ya veo por qué Scaeva te quiere tanto.

Eres un encanto.

Montaron en silencio un rato más, entre campos abiertos y colinas que se volvían sombras.

No había señales, ni enemigos, ni camino claro.

Finalmente, Sextus tiró suavemente de las riendas.

—Descansamos aquí.

Ya elegiste caballo, ahora elige tú a dónde vamos.

Yo ya tengo bastante por hoy.

Titus desmontó con un salto ágil, estiró los brazos y sonrió con esa mezcla suya de despreocupación e ironía.

—¿Y si yo dijera… que si esto es una misión suicida… podría matarte ahora mismo y huir?

Volver con los helvecios.

Vender tu cabeza.

¿Qué me detendría?

Sextus bajó más lento.

La herida le tiraba.

—No podrías.

Y no lo harías.

No por lealtad… pero sí por honor.

Titus lo miró en silencio.

Luego sonrió con dientes.

—Por los dioses, eres peor que un filósofo griego.

—Y tú peor que un asno borracho —replicó Sextus.

Ambos rieron, aunque ninguno del todo en broma.

Encendieron un pequeño fuego con ramas secas.

El calor apenas bastaba para aliviar el frío.

—Duérmete, héroe —dijo Titus, apoyando la lanza en una roca—.

Yo haré la primera guardia.

—¿No vas a huir mientras duermo?

—No aún.

Quiero verte montar de nuevo mañana.

Vale más que el oro.

Sextus sonrió con los ojos cerrados.

El silencio les envolvió.

En la oscuridad, más allá del fuego, algo movía el aire.

Lejos aún.

Pero no tanto como para olvidarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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