Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Legio XIII: Memento mori - Capítulo 78

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Legio XIII: Memento mori
  4. Capítulo 78 - 78 Capítulo 78 — Desde más allá del Rin
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

78: Capítulo 78 — Desde más allá del Rin 78: Capítulo 78 — Desde más allá del Rin El fuego crepitaba con ramas de abeto y resina, elevando humo espeso que olía a sangre vieja y tierra húmeda.

Wulfgar se acuclilló junto a su lanza, mirando la llanura oscura más allá del bosque.

El campamento bullía con sonidos de metal, pasos y gritos.

No de caos, sino de preparación.

Como una bestia que despierta.

Ariovisto había regresado.

Los jinetes lo habían escoltado hasta la tienda mayor, donde aguardaban los ancianos, los jefes de clan y los guerreros elegidos.

Algunos llevaban pieles de oso.

Otros, tatuajes rituales marcados con ceniza y cal.

Ninguno sonreía.

Wulfgar no tenía tatuajes.

Aún no.

Pero los tendría.

Pronto.

Si sobrevivía a lo que venía.

—¿Qué ha dicho el romano?

—preguntó un joven a su lado.

—Que quiere que retrocedamos —respondió otro, riendo con desprecio—.

Que dejemos nuestras mujeres, nuestras tierras y nuestras lanzas… y volvamos con el río al cuello.

Un anciano escupió al suelo.

—Los romanos siempre hablan como si sus palabras fueran cadenas.

Te rodean con ellas antes de que puedas alzar la espada.

La tienda de Ariovisto se abrió.

El rey germano salió, alto, de mirada sombría, con la piel curtida como el cuero de su coraza.

No llevaba corona.

Solo la cicatriz de una lanza que le atravesaba la mejilla.

Sus ojos buscaron el fuego central.

—¡El general romano me ha dicho que sus legiones no temen a los míos!

—gritó.

Hubo risas.

Pero no de burla.

Risas amargas.

Risas de quienes sabían que la muerte bailaba cerca.

—¡Pues le respondí que nuestras mujeres luchan como sus hombres!

¡Que nuestros niños no temen a los lobos ni a sus águilas de oro!

¡Y que no devolveremos lo que tomamos con la sangre!

Wulfgar sintió cómo algo se encendía en su pecho.

No era odio.

Era hambre de guerra.

Sed de demostrar que el Rin no era frontera, sino origen.

—Dicen que su líder nunca pierde —murmuró el joven junto a él.

—Entonces morirá por primera vez —respondió Wulfgar sin apartar la vista del fuego.

A lo lejos, los tambores comenzaron a sonar.

No como los de Roma, rítmicos y ordenados.

Estos eran desiguales, crudos.

Llamaban a los espíritus.

A los muertos.

A los lobos.

Y los lobos ya caminaban.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo