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Legio XIII: Memento mori - Capítulo 93

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  4. Capítulo 93 - 93 Capítulo 93 – Donde cede el muro
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93: Capítulo 93 – Donde cede el muro 93: Capítulo 93 – Donde cede el muro La Legio X aguantaba.

Pero estaba al límite.

El ataque germano por el ala derecha había sido más feroz de lo esperado.

Habían descendido por la ladera como una tormenta de gritos y acero, rompiendo lanzas, escudos y columnas humanas con una furia primitiva.

Dos cohortes de la X estaban desorganizadas.

Una tercera retrocedía paso a paso, convertida en una barrera de carne.

El centurión Gaius Priscus, con el rostro cubierto de sangre y polvo, rugía órdenes que apenas se oían sobre el estruendo.

Los estandartes ondeaban como si buscaran a los dioses.

Los cuernos sonaban sin cesar: peticiones de ayuda, advertencias de ruptura.

Desde el centro, la Legio XIII lo vio.

—Están pidiendo refuerzos.

Están colapsando —dijo el optio, señalando las banderas agitadas en la distancia.

Scaeva apretó los dientes.

Sextus también lo vio, entre golpe y golpe.

El ala derecha estaba rota en pedazos mal unidos.

Y si el enemigo abría una brecha, llegarían al corazón.

Pero entonces, ocurrió.

Entre el polvo, con la capa al viento y la mirada fija como una cuchilla, apareció Julio César.

Avanzaba al galope, rodeado de sus jinetes de escolta.

Pero no esperó.

No dio discursos.

Descendió del caballo, tomó el escudo de un legionario caído y, señalando con la espada, gritó: —¡A la línea!

¡Conmigo!

¡Roma no muere hoy!

Con él venían dos cohortes frescas: una de la VII, otra de la XI.

Iban en formación cerrada, como una cuña lista para hendir el caos.

Al ver a su general al frente, los hombres de la X gritaron como si el alma de Roma los hubiese poseído.

—¡Es César!

—rugió Gaius Priscus—.

¡No nos movemos un paso más!

Las cohortes chocaron contra el flanco germano como un muro nuevo.

Y César, espada en mano, combatía junto a ellos, sin esconderse.

Su presencia era un grito, una bandera, una promesa.

La derecha, que había comenzado a ceder, resistió.

Luego avanzó.

Y en ese momento, cuando todo parecía al borde de romperse, la batalla volvió a inclinarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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