Legio XIII: Memento mori - Capítulo 94
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- Capítulo 94 - 94 Capítulo 94 – El peso del centro
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94: Capítulo 94 – El peso del centro 94: Capítulo 94 – El peso del centro El aire ardía de sudor, sangre y hierro.
Cada golpe resonaba como un trueno.
Y aún así, la línea resistía.
Sextus sentía cómo le dolían los brazos, cómo las piernas le temblaban tras cada estocada.
A su lado, Atticus apenas respiraba, pero seguía matando con la precisión de un verdugo.
Titus, jadeante, tenía el rostro cubierto de cortes, pero mantenía la guardia en alto.
Desde su posición, entre un cruce de gritos y el temblor del suelo, alcanzaron a ver la colina de la derecha.
Las banderas romanas seguían allí.
Los estandartes ya no retrocedían.
—Se están reorganizando —murmuró Atticus, con voz áspera—.
Creo que…
han resistido.
Sextus no respondió de inmediato.
Miraba al horizonte, al humo, al caos.
Y entonces, creyó verlo: una figura entre el polvo, con capa roja y espada desenvainada.
No podía asegurarlo.
Pero el impulso de las tropas, el giro de la batalla, los gritos que venían de la derecha…
todo apuntaba a una sola cosa.
—Tiene que ser César —murmuró.
Durante un instante, los tres se quedaron en silencio, entre el estruendo de la batalla.
Saber —o simplemente creer— que César luchaba como uno más, que el ala derecha había resistido, les insuflaba algo parecido a esperanza.
Pero no alivio.
Porque alrededor de ellos, la presión germana no cedía.
Nuevas oleadas golpeaban el centro con violencia.
Los germanos no se rendían.
No retrocedían.
Querían romper la Legio XIII como fuera.
—Nada está ganado —dijo Atticus al fin.
—Ni lo estará —añadió Sextus— hasta que no queden de pie más que romanos.
Scaeva pasó corriendo tras ellos, gritando órdenes, señalando una sección donde los escudos se tambaleaban.
—¡Refuerzos al segundo grupo!
¡La línea se está hundiendo ahí!
Y entonces, sin tiempo para pensar, Sextus dio un paso más.
Uno más hacia la tormenta.
Porque el muro del centro aún sostenía el peso de toda la batalla.
Y no iba a caer.
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