Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Leibstandarte: Moscú a vida o muerte Libro IV - Capítulo 29

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Leibstandarte: Moscú a vida o muerte Libro IV
  4. Capítulo 29 - 29 Capítulo 28 Hierro y eco
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

29: Capítulo 28: Hierro y eco 29: Capítulo 28: Hierro y eco Kiev — Amanecer, agosto de 1941 No hubo resistencia.No al principio.

El Panzer IV avanzaba con lentitud por una avenida amplia, flanqueada por edificios bajos, muchos en ruinas.

Vidrios rotos.

Papeles esparcidos.

Una bicicleta abandonada junto a una verja abierta.

Nada se movía.

Ni siquiera el aire.

—Demasiado tranquilo —murmuró Helmut.

—Como si todos respiraran al mismo tiempo… para no delatarnos —añadió Ernst.

Konrad no decía nada.

Observaba.

Medía.

Falk miraba cada esquina como si esperara que algo surgiera de las sombras.

No era paranoia.

Era instinto.

Tras avanzar cinco manzanas, sin señales, dieron alto.

—Revisar —ordenó Falk—.

Tomad algo.

Seguiremos en veinte minutos.

Apagaron el motor.

El silencio se volvió más profundo.

Una ciudad dormida… o esperando despertar a los gritos.

Ernst abrió su mochila y sacó las raciones.

—Pan negro como el humo —dijo, partiéndolo.

—¿Qué es esto?

¿Carne o cartón prensado?

—preguntó Lukas, haciendo fuerza con el abrelatas.

—Comida de hierro —bromeó Helmut—.

Se llama así porque hay que tener el estómago forrado en acero.

Konrad mascaba despacio, sin expresión.

—Lo peor es que antes sabían peor aún —añadió—.

Esto… es un lujo.

Falk se sentó en la oruga del Panzer.

Tomó un trozo de pan y algo de embutido enlatado.

No comía con gusto.

Comía porque debía.

—¿Sabéis qué es lo más raro?

—dijo de pronto.

—¿Qué?

—Que no hay olor.

Ni pólvora, ni sangre, ni humanidad.

Solo… vacío.

En el fondo de la avenida, un ruido seco.

Un metal movido.Una sombra que desaparece entre portales.

—Algo se ha movido —advirtió Helmut.

Falk se puso de pie.

—Comida fuera.

Cañón al frente.

Nadie se relaje.

El Panzer volvió a rugir.

Y con él, la ciudad también pareció empezar a respirar.

Kiev no gritaba aún.Pero el eco… ya estaba allí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo