Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Leibstandarte: Moscú a vida o muerte Libro IV - Capítulo 48

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Leibstandarte: Moscú a vida o muerte Libro IV
  4. Capítulo 48 - 48 Capítulo 47 El tiempo prestado
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

48: Capítulo 47: El tiempo prestado 48: Capítulo 47: El tiempo prestado En la retaguardia — Egipto, 23 de diciembre de 1941 Habían pasado menos de cuarenta y ocho horas desde El Alamein, pero para Falk y los suyos, el tiempo ya no se medía en días.

Solo en combates… y silencios entre ellos.

El permiso temporal no era mucho.

Tres días lejos del frente.

Lo suficiente para lavar el uniforme, dormir bajo techo, o simplemente sentarse sin tener que escuchar el zumbido de una radio pidiendo fuego de cobertura.

** Estaban en un pequeño puesto de descanso habilitado junto a un oasis seco.

Una tienda grande, media docena de bancos improvisados, y vino barato en cantimploras recicladas.

A lo lejos, se oía el chirrido de herramientas reparando otros blindados.

Pero no allí.

Allí, por un momento, no eran soldados.

Solo hombres.

** Lukas sostenía una nueva carta.

Llegada esa misma mañana.

La tinta era temblorosa, irregular, pero inconfundiblemente española.

La letra de María.

—¿Otra?

—preguntó Helmut con una sonrisa cansada.

—Sí.

No entiendo ni la mitad —respondió Lukas—.

Pero las leo igual.

Como si fueran canciones.

Konrad asintió, bebiendo lentamente.

—Mejor eso que quedarte esperando noticias… de nadie.

** Ernst sacó una foto del bolsillo interior de su chaqueta.

Tres niños, una mujer, y un hombre con las manos grandes.

—Mi hermano menor cumplió años.

Lo más probable es que ni me recuerde.

Falk, sentado en el suelo con la espalda contra una rueda de repuesto, no dijo nada.

Pero escuchaba.

Siempre escuchaba.

** —¿Y tú, Falk?

—preguntó Konrad tras un rato.

—No tengo cartas —respondió él.

—¿Familia?

—Murieron.

O se fueron.

O simplemente ya no me esperan.

No hubo silencio incómodo.

Solo comprensión.

** Helmut se rascó la nuca.

—¿Y después?

¿Cuando termine esto?

—¿Esto?

—repitió Ernst—.

Esto no termina.

—No.

Pero algún día parará.

O nos bajarán del Panzer.

¿Y entonces?

Lukas apretó el medallón bajo la camisa.

—Entonces… volveremos con lo que quede.

** Falk miró al cielo.

El mismo cielo, distinto polvo.

—Hasta entonces —dijo—, estamos vivos.Y este permiso… no es libertad.Es solo tiempo prestado.

Los demás asintieron.Nadie brindó.Pero el momento quedó.

Como una fotografía invisible, solo para ellos.

** Tres días.Luego volverían a subir al Panzer.A la guerra.A lo inevitable.

Pero esa noche…esa noche fue suya.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo