Leibstandarte: Moscú a vida o muerte Libro IV - Capítulo 85
- Inicio
- Todas las novelas
- Leibstandarte: Moscú a vida o muerte Libro IV
- Capítulo 85 - 85 Capítulo 84 Bajo el cielo de acero
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
85: Capítulo 84: Bajo el cielo de acero 85: Capítulo 84: Bajo el cielo de acero Frente sur de Stalingrado — Sector 9K29 de enero de 1943, 18:05 horas El Tiger de Falk permanecía firme, humeante, agrietado por fuera… intacto por dentro.
El Panther a su izquierda giraba torretas sin descanso, como un animal enloquecido pero fiel.
Los dos únicos supervivientes del pelotón seguían defendiendo la brecha occidental.
Unos metros más atrás, el último Panzer IV ardía en su tumba de acero, dejando tras de sí el eco del último disparo.
—Se han replegado…
—murmuró Ernst—.
De momento.
—No es un repliegue —dijo Falk, sin apartar la mirada—.
Es el silencio de antes del trueno.
Konrad, empapado en sudor frío, recargaba con lentitud.
El Tiger había disparado tanto que el cañón parecía un órgano vivo, latiendo con cada nuevo proyectil que entraba.
—Munición de alto explosivo.
Solo nos quedan cinco perforantes —informó Helmut.
—Y menos gasoil que balas —añadió Lukas, con una sonrisa amarga.
La radio seguía muda.
Sin mando, sin respuestas.
Solo estática.
18:12 horas A lo lejos, se escucharon los motores otra vez.
Nuevos, más graves, más pesados.
No eran solo T-34 esta vez.
—¡KV-1!
¡Y…
Dios mío…
un IS-1!
—alertó Ernst.
—¿Cómo demonios…?
—susurró Konrad.
—Prototipo adelantado.
La inteligencia no mintió…
—respondió Falk con voz tensa—.
Quieren rompernos.
El IS-1 avanzaba como una mole de acero negro, escoltado por infantería y blindados medios.
Era el puño final.
Si lo superaban, el corredor podría mantenerse abierto.
Si caían… se cerraría sobre todo el VI Ejército.
18:16 horas —Konrad, los perforantes son tuyos.
No falles.
—A esa distancia no hay margen para fallar —dijo el artillero, con una mirada seca—.
Solo suerte…
o condena.
El Panther disparó primero.
Su proyectil perforó un KV-1, pero no logró detener al IS-1.
Este respondió con un rugido mecánico y un disparo que levantó tierra y metralla a pocos metros del Tiger.
Falk no esperó más.
—¡Fuego!
El cañón del Tiger escupió uno de los últimos proyectiles perforantes.
El impacto sacudió el blindado enemigo.
El IS-1 se detuvo… pero no ardió.
—¡No ha penetrado!
—gritó Ernst.
—A las orugas, Konrad.
Inmovilízalo.
—Cargando.
18:19 horas El Tiger disparó de nuevo.
Esta vez, el proyectil dio en la base del lateral izquierdo.
El IS-1 se inclinó…
y se detuvo.
Sin explosión.
Pero también sin movimiento.
—Eso servirá.
Ahora, a por los demás —ordenó Falk.
El Panther aprovechó el hueco para lanzar dos nuevos disparos.
Ambos certeros.
Los T-34 caían.
Pero la infantería seguía avanzando.
—¡Nos rodean!
18:22 horas Falk bajó al nivel inferior del Tiger.
Sacó la pistola.
No por desesperación, sino por costumbre.
Volvió a subir.
—Konrad, Helmut, Ernst.
Que nadie dispare en vano.
A cada proyectil, una tumba.
El aire volvió a arder.
Y el cielo, aunque era de noche, parecía brillar con reflejos rojos de acero fundido.
A su lado, el Panther resistía.
Al frente, un ejército entero venía a por ellos.
Y aún así, seguían en pie.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com