Linaje Celestial - Capítulo 13
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13: ¿Ausente?
13: ¿Ausente?
—Alec.
—¡Presente!
—Mia.
—¡Presente!
…
—Kyle.
Aliza miró a los estudiantes, alzando la voz al no oír respuesta.
—Kyle Ohan.
—¿Kyle no está aquí?
Todos los estudiantes intercambiaron miradas, muy conscientes de la reputación de Kyle por el último examen de ingreso.
Pero nadie esperaba que se ausentara el primer día de clase.
Aliza frunció el ceño, pero no hizo ningún comentario, sabiendo que a los estudiantes se les permitía faltar a clase.
«Kyle Ohan.
Recordaré ese nombre y veré quién se atreve a saltarse la primera clase».
Marcó «ausente» junto al nombre de Kyle y continuó pasando lista.
—Eso es todo por hoy.
Tómense este tiempo para conocer a sus compañeros y explorar las zonas de entrenamiento.
Tras cerrar la hoja de asistencia, Aliza salió del aula.
En cuanto Aliza desapareció de la vista, los estudiantes empezaron a hablar animadamente, sobre todo los chicos.
—Vaya, ¿es la rango (S+) más joven del Reino?
—¡Es tan guapa!
Creo que me he enamorado.
—Jaja, ¿te has mirado en el espejo?
¡Alguien como ella nunca se fijaría en un perdedor como tú!
En medio de los cotilleos, Alec se levantó y salió de la clase.
Quería inspeccionar las zonas de entrenamiento de la Academia.
En realidad, se había sentido ansioso porque el sistema no le había dado ninguna misión en el último mes.
Quería hacerse más fuerte, pero sin misiones, su progreso se había ralentizado.
Finalmente, hacía una semana, el sistema le dio una misión, pero era tan extraña que no pudo completarla.
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«Misión: xX»
Ayuda al Celestial a reducir el efecto de supresión de linaje.
Recompensa:
Aumento de 2 subrangos.
2 habilidades de rango S.
Tiempo restante: ××
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Alec no sabía quién era el Celestial ni dónde encontrarlo.
No estaba seguro de cómo podría ayudar con el despertar del linaje.
Normalmente, tenía que completar las misiones dentro de un límite de tiempo, pero esta vez el sistema no le dio ninguna restricción de tiempo.
Lo que lo hacía aún más difícil era que Alec no podía comunicarse con el sistema.
Era una extraña entidad con la que se topó durante la época más oscura de su vida.
Era huérfano, y el orfanato en el que vivía fue atacado por monstruos.
Al final, todos los niños del orfanato perdieron la vida en la masacre.
En ese momento, Alec se sintió responsable de sus muertes.
Creyó que si hubiera sido más fuerte, podría haberlos protegido, a aquellos que le eran tan queridos.
Impulsado por la ira y sin considerar las consecuencias, Alec se aventuró en el Bosque Oscuro.
A pesar de su debilidad, no le importó, porque estaba decidido a buscar venganza por sus hermanos y hermanas perdidos.
Si no fuera por la conexión accidental que hizo con el sistema, habría encontrado su fin en el bosque.
Una vez establecida la conexión, el sistema le reveló a Alec la destrucción del mundo al que llamaba hogar.
Fue una escena que quedaría grabada para siempre en su memoria.
Nubes oscuras se cernían sobre el mundo, cuerpos sin vida estaban esparcidos por todas partes y el aire estaba lleno de gritos y llantos agonizantes.
Personas de todas las edades perecían, y el mundo se tambaleaba al borde del colapso.
Después de presenciar una escena tan devastadora, Alec se hizo una promesa a sí mismo.
Juró volverse fuerte para detener la destrucción del mundo y proteger a sus seres queridos.
El sistema lo ayudó en su viaje, permitiéndole ascender de rango con facilidad.
Aunque en ese momento era débil e impotente, Alec sabía que el futuro que vislumbró a través del sistema pronto se haría realidad.
Para alterar ese futuro devastador, necesitaba esforzarse mucho.
Cuando Carcel, Mia y Lara vieron a Alec irse, decidieron seguirlo.
Puede que no poseyeran el mismo talento que Alec, pero se negaban a holgazanear y a culpar únicamente al talento.
Comprendían que el talento por sí solo no podía garantizar el éxito.
El trabajo duro era esencial para alcanzar grandes cotas.
Una vez que salieron de la clase, un grupo de estudiantes los siguió porque nadie quería quedarse atrás.
Después de un rato, Alec entró en la zona de entrenamiento.
Sus ojos se abrieron como platos al ver un vasto terreno abierto, del tamaño de unos dos campos de fútbol.
A un lado, había innumerables maniquíes hechos de un resistente material de rango (B), construidos para soportar incluso el ataque de un individuo de rango (A).
Los estudiantes podían entrenar libremente contra ellos sin preocuparse de romperlos.
Al otro lado, había dianas para quienes se especializaban en el combate a larga distancia.
La parte central del campo de entrenamiento estaba vacía, lo que permitía a todos practicar cualquier habilidad o arte que desearan.
Alec no perdió el tiempo y se dirigió directamente hacia los maniquíes, practicando con determinación.
A los pocos minutos, Carcel se unió a él, empuñando su lanza y enfrentándose también a los maniquíes.
Mientras tanto, Lara y Mia se dirigieron a la zona de largo alcance.
En cuestión de segundos, más estudiantes inundaron los campos de entrenamiento, cada uno perfeccionando sus habilidades específicas.
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