Linaje Celestial - Capítulo 161
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161: ¿A Reino?
161: ¿A Reino?
Cinco minutos después, cuando Kyle recuperó algo de maná, abrió los ojos de golpe.
Siseó porque alguien le presionaba el brazo izquierdo.
Le dolía el cuerpo, pero sus ojos recorrieron rápidamente los alrededores.
Muchos susurros resonaban en sus oídos.
«Lo último que recuerdo es que maté al Orco».
Vio un techo familiar y sintió el tacto áspero del suelo en su espalda.
Con un quejido, finalmente apartó el peso que le oprimía el brazo.
—¿Quién es?
Masculló lentamente, pero entonces la persona que yacía a su lado se apartó y lo miró a la cara.
—Estás despierto.
Kyle parpadeó y se quedó mirando esos familiares ojos dorados.
«¿Nine?».
Estaba aturdido.
Era la primera vez que veía los ojos de Nine tan de cerca.
«¿Un hilo dorado?».
Un fino hilo dorado serpenteaba en los ojos de Nine.
Se movía sin parar alrededor de sus pupilas, como una serpiente.
Era tan fino que, si no se miraba de cerca, nadie se daría cuenta.
—Oye, ¿estás bien?
De repente, Nine retrocedió con el ceño fruncido y agitó la mano delante de la cara de Kyle.
Kyle cerró los ojos al instante.
Una repentina luz verde apareció tras sus párpados.
No sabía el motivo, pero, por alguna razón, se sintió enfadado con Nine.
«¿Qué es esta sensación?
Es la misma que sentí cuando esos individuos poderosos intentaron sondear mi cuerpo y el de Bia.
No, es un poco diferente…».
—Estoy bien.
—dijo Kyle, y negó con la cabeza.
«Estoy pensando demasiado».
Quiso levantarse, pero su cuerpo no le respondía, pues estaba demasiado cansado para moverse.
Al final, suspiró y se quedó sentado en el suelo.
—Ahora solo queda una persona.
Una voz agradable provino de su izquierda.
La Profesora Aliza estaba de pie a pocos metros de él, con el ceño fruncido.
Kyle miró a la Profesora.
Pudo ver también a muchos estudiantes tumbados o sentados a su alrededor.
Algunos incluso le lanzaban miradas de vez en cuando.
Observó la proyección de la clasificación que flotaba sobre su cabeza.
—Oh, Alec sigue dentro…
Su voz se apagó cuando un gruñido resonó a su lado.
—¡Me da que los dos queríais presumir!
—dijo Nine, y chasqueó la lengua.
Kyle se rio entre dientes.
Había querido salir tras ver al Orco de Rango (C-), pero luego pensó que sería una lástima no poner a prueba sus límites.
Con un suspiro, Nine le dio una palmada en el hombro a Kyle y miró la proyección de la clasificación.
1_Alec= 3000
2_Kyle= 3000
3_Lara=2700
4_Carcel=2560
5_Mia=2450
6_Nine=2270
7_Lily=1990
8_Jake=1260
…
—La puntuación de los dos es la misma, así que ¿por qué no ha salido todavía?
—No lo sé.
Kyle se encogió de hombros y cerró los ojos.
Tenían que esperar hasta que Alec saliera.
…
Por otro lado, Alec respiró hondo mientras contemplaba el cadáver del Orco.
Habían pasado cinco minutos, pero ningún monstruo nuevo había emergido de la niebla.
Se miró las manos.
Después de ascender al Rango (C-), su maná se había recuperado, pero estaba mentalmente agotado.
Esperó otros dos minutos y, finalmente, algo salió de la niebla.
Alec empuñó su espada, listo para luchar.
Retrocedió un paso y observó la gran pierna que acababa de salir de entre la niebla.
Entrecerró los ojos mientras esperaba a que el monstruo saliera por completo de la niebla.
En un segundo, otra pierna pisó el escenario y el monstruo completo se irguió frente a Alec, que casi se muere del susto.
Un trol alto, feo y de piel marrón, con un solo ojo redondo en medio de la cara, estaba de pie frente a él.
El trol sostenía un gran bate de madera.
Tenía los brazos musculosos y el estómago le sobresalía ligeramente.
Alec alzó la vista hacia el imponente monstruo con una sonrisa forzada.
—¿Un Rango (B-) justo después de un Rango (C-)?
¿No es un poco injusto?
Una mirada decidida brilló en sus ojos mientras retrocedía un paso más.
—No pienses que tengo miedo.
Nos volveremos a ver.
Esas fueron las últimas palabras de Alec mientras, para sus adentros, admitía su derrota al instante y era expulsado de la mazmorra.
Apareció en el campo de entrenamiento.
A diferencia de los demás, que se desplomaban en cuanto aparecían, él se mantenía firme.
Su mirada recorría el lugar cuando la voz de la Profesora Aliza resonó en sus oídos.
—Muy bien, Alec está fuera.
El examen práctico ha terminado.
Le lanzó a Alec una mirada de reojo con una ceja arqueada.
—Estoy muy satisfecha con el rendimiento de todos.
Parece que os habéis esforzado mucho, pero hablaremos de ello más tarde, porque sé que ahora mismo nadie tiene energía para escucharme.
Así que id a descansar.
Os veré a todos en clase dentro de dos días.
Alec asintió y miró la proyección de la clasificación.
—¿Los puntos de Kyle y los míos son iguales?
Masculló con un suspiro.
«¿Eso significa que Kyle también mató al Orco?
No conozco su rango real por el Artefacto que lleva, pero si lo hizo, significa que es como mínimo de Rango (D+)».
De repente, alguien lo agarró del brazo.
—Hermano, ¿puedes dejar de liberar tu aura?
No sé por qué, pero tú y Kyle os parecéis cada día más.
Al menos deja de presumir de que has ascendido.
Nine lo miró con expresión molesta.
Estaba completamente resentido.
«¡Maldita sea!
¡El que quiere presumir soy yo!
¿Por qué se están llevando ellos dos todo el protagonismo?».
Alec parpadeó y ocultó su aura al instante, pero ya era demasiado tarde, pues muchos ojos sorprendidos lo miraban fijamente.
Kyle, que estaba sentado detrás de Alec, se rio entre dientes.
—Vámonos.
—dijo y, tras estirar el cuerpo, se puso en pie con una mueca de dolor.
—Necesito descansar.
Carcel, Lara y Mia también se pusieron de pie.
Alec miró hacia atrás con un suspiro y todos empezaron a caminar juntos.
Bajo las miradas envidiosas de muchos estudiantes, abandonaron el campo de entrenamiento y se dirigieron a sus dormitorios.
Después de caminar un rato, Lara y Mia se despidieron de los chicos y se dirigieron al dormitorio de las chicas.
Alec y Carcel también se marcharon al llegar frente al edificio del dormitorio de los chicos.
Kyle caminaba junto a Nine cuando empezó a hablar con Bia en su cabeza.
«Bia…
¿Bia?
¿Puedes oírme?».
Nadie respondió por un momento, pero a los pocos segundos, la voz de Bia resonó en su cabeza.
-«Puedo».
Se detuvo frente a su dormitorio y, tras asentir a Nine, entró.
«¿Dónde estás?
¿Debería ir a buscarte?».
-«No creo que pudieras ni aunque quisieras.
Además, te vi a ti y a los demás luchar dentro de la mazmorra».
«¿Ah, sí?
¿Cómo?».
Kyle entró en el baño para ducharse mientras hablaba con Bia.
-«Tsk, es complicado.
Después de irme con tu Maestro, me llevó a un edificio.
Entramos en una sala donde estaban sentados George y otros tres individuos poderosos.
En la sala flotaban muchas proyecciones que mostraban a los estudiantes luchando contra monstruos».
Tras quitarse la ropa, Kyle abrió el grifo y un chorro de agua fría cayó sobre su cuerpo.
—Sss…
Demasiado fría.
«Bueno, es natural.
La mazmorra artificial fue creada por la Academia, así que seguramente pueden ver lo que ocurre dentro».
Bia se quedó en silencio un momento.
Estaba comiendo carne de alta calidad con los individuos mayores una vez terminado el examen práctico.
Todos hablaban de muchas cosas sin saber que ella lo escuchaba todo con atención.
-«Kyle, creo que tienes que aclarar el asunto de tu talento.
El anciano de pelo blanco parece ser el Director de la Academia, porque hasta George lo trata con respeto.
Además, parecían estar seleccionando estudiantes para entrar en una especie de Reino mágico».
Kyle se quedó helado.
Se alborotó el pelo, frunciendo el ceño.
«¿Un reino mágico?».
No era algo que se viera fácilmente, porque esos reinos los dejaba atrás algún individuo poderoso.
Además, la información sobre este tipo de Reino era muy escasa.
-«No sé mucho.
No hablaron del reino, pero eliminaron tu nombre de la lista de los que entrarían por tu escaso talento».
«Mmm, el asunto de mi talento es complicado.
No es que pueda ir y decir que mi talento ha aumentado de la noche a la mañana.
Eso es imposible.
Se enterarán de forma natural, porque no creo que la noticia sobre mi talento permanezca oculta por mucho tiempo».
Kyle habló con Bia mientras se duchaba.
Salió después de secarse el pelo y se metió en la cama.
Bia lo estaba poniendo al día de muchas novedades y él se limitaba a responder de vez en cuando.
Cuanto más escuchaba Kyle, más se sorprendía.
«¡Maldición!
¿Por qué siento que los estás espiando?
No es un buen hábito, pero trae mucha información, así que ¿qué tal si te quedas con el Maestro un tiempo?».
«¡No está nada mal!
Si no fuera porque ahora mismo te busca todo el Continente, ¡podrías haberte convertido en una espía de élite!».
Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de Kyle mientras se reía para sus adentros.
Bia, que estaba comiendo, se atragantó de repente al oír la risa inesperada de Kyle en su cabeza.
Los individuos sentados a su alrededor la miraron con expresiones confusas.
Quiso maldecir, pero se contuvo y, con inocencia, se concentró en comer sin hacer caso de las miradas que se clavaban en su espalda.
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