Linaje Celestial - Capítulo 307
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307: Quería salvar a alguien 307: Quería salvar a alguien Kyle apareció detrás de un muro y soltó un gran suspiro.
Oyó los fuertes gritos de Emion y volvió a desaparecer de su sitio.
Debido al grito furioso de Emion, muchos miembros de la raza oscura regresaron y rodearon la plataforma con la mirada vigilante.
Emion extendió las uñas para desgarrar al enano que tenía más cerca, pero antes de que pudiera tocarlo, frías llamas azules surgieron a su alrededor.
Sorprendido, agitó la mano para extinguir las llamas con su presión.
Pero en lugar de detenerse, las llamas brillaron con más intensidad y cubrieron la plataforma por completo.
Sin embargo, y por extraño que pareciera, las llamas no tocaron a Alec ni al otro cautivo.
Los miembros voladores de la raza oscura se lanzaron a detener las llamas con sus ataques, pero se quedaron atónitos porque las llamas engullían cada ataque y lo convertían en hielo resplandeciente.
Alec observaba las crecientes llamas conteniendo el aliento.
No pudo evitar preguntarse si quien usaba las llamas era realmente Kyle.
De repente, sintió un tirón frío en las muñecas.
En cuanto miró hacia atrás, un par de brillantes ojos verdes le devolvieron la mirada con exasperación.
Se le escapó una maldición cuando Kyle le arrancó la cuerda de las muñecas con fuerza.
Quiso hablar, pero Kyle se le adelantó.
—Ayuda a los demás y huid.
Me marcharé en el momento en que se me agote el maná.
Alec abrió la boca, pero la figura de Kyle se desvaneció justo delante de sus ojos.
Se frotó las muñecas y desató rápidamente la cuerda de las de Carcel.
El dúo se miró y se apresuró a desatar a los demás.
No tenían sus armas y su maná era escaso, así que luchar era impensable.
Un grito de frustración se escapó de la garganta de Emion mientras batía las alas con brusquedad para dispersar las crecientes llamas.
Las llamas intentaron penetrar en su piel, pero fracasaron estrepitosamente cuando una densa corriente lo envolvió de pies a cabeza.
A diferencia de Emion, los otros individuos voladores de la raza oscura estaban demasiado alterados como para tocar las llamas.
Su comportamiento cauteloso les facilitó a Alec y Carcel desatar a todos sin problemas.
Emion fulminó con la mirada a su gente con los ojos inyectados en sangre.
—¡Dejad de mirar, idiotas, y atrapadlos!
¡Si escapan hoy, os voy a castigar a todos!
Aun así, batió las alas con rabia, y un gran vórtice negro se formó tras él.
Sus ojos recorrieron la plataforma para encontrar al humano de cabello plateado.
—¡Maldito bastardo!
¡Si no puedo encontrarte, lo aplastaré todo por completo!
Fiel a sus palabras, el vórtice giró violentamente y no dejaba de aumentar de tamaño.
Una oscura y ominosa corriente crepitaba a su alrededor mientras se elevaba sobre la plataforma, listo para engullirlo todo.
Los miembros voladores que rodeaban a Emion gritaron de pánico al ver el vórtice.
¡No podían creer que unas hormigas débiles hubieran obligado a su líder a usar su habilidad más fuerte!
Al instante, escaparon para salvar la vida.
Una risa demencial brotó de la boca de Emion mientras apretaba los puños.
—¡MUERE!
Apenas terminó de hablar, el vórtice se movió, pero de repente una figura se materializó en el aire.
Kyle se pasó una mano por el pelo y se señaló la cara con un dedo.
—¿Qué, asustado?
La frente de Emion palpitó mientras la sangre se le subía a la cabeza.
Agitó la mano y el vórtice en movimiento cambió de dirección hacia Kyle.
—¡Insolente!
¡Muere, muere!
Kyle frunció el ceño.
Quería desaparecer, pero Alec y los demás no estaban muy lejos de la plataforma.
Sabía que si desaparecía en ese momento, Emion les lanzaría el vórtice a ellos.
Por eso, en lugar de teletransportarse, empuñó su espada y miró a Emion conteniendo el aliento.
Al segundo siguiente, un fuerte sonido de metal contra metal resonó en la plataforma cuando Emion detuvo la espada de Kyle con sus puntiagudas uñas.
Emion enarcó una ceja, sorprendido porque la fuerza del ataque de Kyle era demasiado débil.
—¡Tú!
¡Tú!
Tartamudeó debido a la intensa humillación que sentía en el pecho.
¡El humano era claramente mucho más débil!
¿Cómo demonios se atrevía a atacarlo de frente?
Los ojos de Kyle se abrieron de par en par cuando Emion le arrebató la espada con facilidad y lo empujó hacia el vórtice.
Maldijo en voz baja y desapareció de su sitio.
Innumerables lanzas de hielo se formaron a su alrededor al aparecer detrás de Emion.
—¡Devuélveme mi arma!
Emion se giró bruscamente, pero retrocedió tambaleándose cuando innumerables lanzas de hielo se dirigieron hacia él a la velocidad del rayo.
Batió las alas para destruir las lanzas de hielo.
Sin embargo, en ese momento, una lluvia de flechas de trueno cayó del cielo, directamente sobre su cabeza.
—¡¿Qué?!
Su agarre en la espada flaqueó mientras movía las manos para detener las flechas.
La espada cayó al suelo con un sonoro clic.
Kyle desapareció de su sitio y la recogió de inmediato.
Con un suspiro, miró al vórtice y se rio con frialdad.
—Veamos si puedes enfrentarte al vórtice que has creado.
Apareció frente a Emion y le pateó el pecho con toda la fuerza que pudo reunir.
El hombre se tambaleó por el ataque repentino y Kyle le dio un puñetazo en la cara con una expresión fría.
Un grito se escapó de la boca de Emion y la fuerza repentina lo envió unos metros hacia atrás.
Kyle chasqueó la lengua.
—Solo un poco más y habría sido engullido por el vórtice.
Antes de que Emion pudiera responderle con furia, desapareció de su sitio.
Kyle siseó de dolor al aparecer en el aire.
Agitó la mano.
El puñetazo que le había dado a Emion en la cara casi le rompe los huesos.
Miró hacia abajo a las figuras que corrían y las siguió desde el aire.
Debajo de él, Alec y los demás saltaban y esquivaban un ataque que venía por detrás.
Kyle agitó la mano y una familiar lanza azul apareció en su mano.
—Menos mal que la recogí a tiempo.
Levantó la lanza por encima de su cabeza y se la arrojó a uno de los hombres alados que volaban detrás de Alec.
El hombre gritó de dolor mientras Kyle se lanzaba en picado hacia Alec.
No pudo evitar preguntar cuando su figura voladora apareció junto a Alec.
—Oye, dime, ¿cómo ofendiste a Emion?
Alec lo miró conteniendo el aliento.
—Yo…
quería salvar a alguien.
Kyle miró de reojo a Carcel.
—¿Y tú qué?
Carcel rodó en otra dirección con una maldición.
—¡Quería salvar al que quería salvar a otra persona!
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