Linaje Celestial - Capítulo 316
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316: En verdad ha pasado mucho tiempo 316: En verdad ha pasado mucho tiempo Los ojos de Kyle se entrecerraron al ver una corriente de agua caliente cayendo en cascada a lo lejos.
Un amplio espacio subterráneo y un reluciente castillo flotante en el centro.
Además, el aire estaba lleno de un pesado aroma a sangre.
Sus pies tocaron el suelo cerca de la corriente.
Caminó durante un minuto y se detuvo al ver a un joven de pálido cabello cian apoyado en la escalera que subía hacia el reluciente castillo.
La ropa del individuo estaba empapada en sangre.
Sin embargo, la mirada de Kyle se desvió hacia el cuerpo sin vida que yacía a lo lejos.
Notó, con una ceja levantada, que el cuerpo pertenecía a alguien de la raza de los oscuros.
Con un suspiro, Kyle se acercó a él.
—¿Estás bien?
El cuerpo del joven se sacudió al oír la voz de Kyle.
Alzó la mirada recelosa y se apretó el pecho sangrante.
—¿Quién…?
Kyle suspiró cuando el joven intentó alcanzar la espada de doble filo colocada a unos centímetros de él.
—No te preocupes, no voy a hacerte daño…
Alargó sus palabras y sacó una poción de curación de su espacio mental.
—Ten.
Tómala.
El joven miró la poción con recelo, pero tras unos segundos de vacilación, la tomó con manos temblorosas.
Después de todo, no tenía otra opción.
La mirada de Kyle recorrió el lugar.
Percibió algunos aromas más alrededor del joven de pelo cian.
Por eso estaba un poco confuso sobre por qué el chico estaba solo en tan mal estado.
Esperó a que el joven se bebiera la poción de un trago y, finalmente, algo de color volvió al rostro de este último.
Después, Kyle se alejó y empezó a subir la escalera.
—Espera…
Kyle se detuvo y miró a la persona que estaba al borde de la escalera.
—¿Qué?
—Gracias.
Con un rápido asentimiento, Kyle reanudó la marcha, pero el chico lo siguió lentamente.
Aun así, Kyle no detuvo su paso ni siquiera cuando este último inició una conversación.
—Mmm, soy Lucus.
¿Cómo te llamas?
Me parece que te he visto antes en alguna parte.
Kyle murmuró una respuesta y abrió de un empujón la puerta del castillo.
—Me llamo Kyle.
Y no te conozco de nada.
Lucus lo siguió apresuradamente y se detuvo a su lado con los ojos muy abiertos.
—Espera… ¿eres el mismo Kyle en el que estoy pensando?
Quiero decir, ¿el que tenía un majestuoso fénix?
A Bia se le aguzaron las orejas.
Le lanzó una mirada a Lucus y asintió.
«Por fin, alguien con suficiente cerebro.
Por supuesto que soy majestuosa».
Kyle ignoró sus palabras y entró de un salto por la puerta del castillo.
Lucus lo siguió apresuradamente.
El dúo apareció en un gran yermo rodeado por cientos de puertas.
El rostro de Lucus se descompuso al ver a sus antiguos compañeros de equipo de pie frente a una de las puertas.
Kyle siguió su mirada con despreocupación, pero se quedó helado en el momento en que posó los ojos en las dos figuras.
Bia sintió su malestar y entrecerró los ojos.
«¿Qué ha pasado?».
Kyle frunció el ceño y su mirada se volvió inexpresiva.
«Nada».
Se dio la vuelta para entrar por la puerta más cercana, pero de repente una voz femenina llegó a sus oídos.
—¿Quién anda ahí?
Ignorando la voz, Kyle agarró la manija de la puerta y empujó.
Sin embargo, la puerta ni se inmutó.
La voz femenina se acercó más y él dejó escapar un suspiro.
«Da igual».
Kyle se dio la vuelta y contempló a las dos figuras que rodeaban a Lucus con expresiones de preocupación.
—¡Príncipe Lucus, por qué entraste en la isla del tesoro estando herido!
La pelirroja agarró la mano de Lucus con un suspiro de preocupación.
Pero Kyle notó, con una ceja levantada, cómo la mirada de Lucus se volvía extremadamente fría mientras apartaba la mano de un tirón.
Al notar su presencia, la chica se dio la vuelta y lo miró fijamente con un par de familiares ojos dorados.
Kyle parpadeó.
Ese par de ojos era muy similar a los de Nine.
Y sus sospechas resultaron ser correctas cuando la chica ahogó una exclamación al verlo.
—¡¿Kyle?!
Lucus y el otro chico que estaba detrás de ella se quedaron atónitos ante su reacción.
Aun así, antes de que pudieran interrogarla, ella acortó la distancia que la separaba de Kyle con una radiante sonrisa.
—Eres Kyle, ¿verdad?
Yo…
Hizo una pausa de un segundo y se alisó la ropa arrugada.
—Soy Seraphine… la hermana de Nine.
¡Me habló de ti!
Kyle le dedicó un rápido asentimiento.
En efecto, sus ojos eran similares a los de Nine.
Sin embargo, no lograba precisar la razón por la que Nine le había hablado de él a su hermana.
De repente, Seraphine le tendió la mano, pero Kyle retrocedió de inmediato.
Su ceño se frunció aún más.
—¿Qué?
Con una sonrisa de disculpa, Seraphine llamó a Lucus y al otro chico que estaba detrás de ella.
Se los presentó a Kyle alegremente.
Sin embargo, el humor de él se ensombrecía con cada segundo que pasaba.
No por ella, sino por uno de sus compañeros de equipo.
El musculoso joven rubio que estaba junto a Lucus dio un paso al frente con una sonrisa educada.
Miró a Bia e, inconscientemente, extendió la mano hacia Kyle.
—Hola, soy Sen.
Kyle se quedó mirando su mano durante unos segundos, pero no la estrechó.
En su lugar, lo miró fijamente con una expresión fría.
—Kyle… Kyle Ohan.
La sonrisa de Sen se rigidizó al oír el apellido «Ohan».
Aun así, al instante negó con la cabeza para sus adentros.
«Imposible».
Recordó la última vez que había oído ese apellido.
Habían pasado algunos años.
Además, el dueño del apellido era un perdedor con un talento de solo Rango (B).
Alguien de quien se burló en su juventud.
Entonces, ¿cómo era posible que la misma persona estuviera frente a él?
¿Dentro de un reino lleno de criaturas extremadamente poderosas?
Por no mencionar el hecho de que este Kyle Ohan poseía un legendario fénix de fuego.
Además, tenía el pelo plateado.
No negro.
Desechó la idea y retiró la mano con una sonrisa educada, ya que Kyle no se la había estrechado.
—Tienes un bonito nombre.
Sen no lo miró a los ojos porque, por alguna razón, tenía un mal presentimiento.
Retrocedió pero, en contra de sus expectativas, Kyle emitió un suave murmullo.
Sin embargo, las palabras que salieron de su boca fueron tan frías que a Sen le recorrió un escalofrío por la espalda.
—Sen, en verdad ha pasado mucho tiempo.
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