Linaje Celestial - Capítulo 371
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Capítulo 371: Espero que esto funcione
Dentro de una vasta y vacía extensión, que se extendía hasta donde alcanzaba la vista, una gruesa capa de hielo lo cubría todo en un frío abrazo.
Los numerosos núcleos de habilidad resplandecientes que flotaban en el aire se congelaron en su sitio cuando las llamas heladas que parpadeaban por todas partes los tocaron.
Un brillo hipnótico envolvía todo el espacio, y en el centro de todo, un capullo helado cubría una pequeña zona.
El hielo que rodeaba el capullo se resquebrajó poco a poco y comenzó a caer con leves chasquidos. Al instante, el hielo que se extendía por el vasto espacio empezó a derretirse, y los núcleos de habilidad congelados comenzaron a moverse de nuevo. Sin embargo, el proceso se detuvo cuando otra capa de partículas azules se acumuló alrededor del capullo para hacerlo aún más resistente.
Un par de hermosos ojos verdes escrutaron la capa de hielo que lo rodeaba por todas partes. Kyle levantó la mano y se la quedó mirando. El dolor aplastante que sentía por todo el cuerpo había amainado, pero llevaba atrapado en este lugar… ¿quizá unas horas?
No estaba seguro porque su mente se había quedado completamente en blanco cuando el dolor se volvió insoportable. Kyle acababa de abrir los ojos cuando sintió la conocida sensación de lágrimas cálidas cayendo por su rostro.
Un vago recuerdo de incontables personas llorando a su alrededor apareció en su mente, y se sobresaltó con un jadeo, solo para descubrirse atrapado dentro de una capa de hielo.
«Bien hecho, Kyle…, simplemente bien hecho… ¿Cómo pudiste desmoronarte tan fácilmente? Ese cabrón… Ni siquiera le vi la cara. ¡Juro que lo voy a desollar vivo, a hacerlo incontables pedazos! ¡Cómo se atreve!»
Apretó el puño y lo golpeó contra la capa de hielo, pero cada vez que conseguía arrancar una parte enorme, las incontables partículas azules a su alrededor se dispersaban y reconstruían la capa de nuevo.
La mirada de Kyle era fría, lo suficiente como para provocar escalofríos a quienes se atrevieran a mirarlo. Quería destruirlo todo y encontrar a esa persona que se atrevió a hacerle daño. Hacerla incontables pedazos no sería suficiente para calmarlo.
Tras otro minuto de intentos fallidos, respiró hondo y se miró el cuerpo, o más bien, su conciencia. Se miró las piernas… no, le faltaba una, y las partículas azules que flotaban a su alrededor intentaban reconstruirla. Una vena de ira se le marcó en la frente y golpeó la capa con aún más fuerza.
«¡Ese cabrón! Si pudiera encontrarte solo una vez, sería suficiente. ¡Pondría ese mismo cristal en tu cuerpo y me aseguraría de que devore tu alma hasta que no quede nada!»
Kyle cerró los ojos e intentó controlar las partículas porque estaba harto. Quería irse de ese lugar.
«Maldita sea… No puedo sentir a Bia. Mucha gente estaba llorando cuando perdí la conciencia. Si no salgo de este lugar pronto y despierto, se preocuparán mucho. O quizá me viertan cientos de pociones desconocidas en la boca».
El sabor agrio de la última poción que Han le vertió en la boca aún perduraba en la punta de su lengua. Definitivamente, no quería despertar y ver a su maestro ahogándolo en incontables pociones.
Kyle gimió, sin saber cuánto tiempo más tardarían las partículas en reconstruir su pierna, o más concretamente, en sanar su alma. Pero estaba malditamente seguro de que, una vez saliera, haría que la persona que le hizo daño se arrepintiera de haber nacido.
Sus ojos se iluminaron cuando consiguió controlar las partículas, aunque a duras penas. Sintió cómo aumentaba la velocidad a la que se reconstruía su pierna. Sin embargo, se dio cuenta, con el ceño fruncido, de que el proceso era demasiado lento.
Kyle parpadeó y, tras pensar un minuto, levantó la mano para consumir las partículas en lugar de usarlas para sanar su alma.
«Espero que esto funcione…»
Esperó pacientemente y, solo unos segundos después, las partículas temblaron antes de precipitarse hacia su cuerpo a la velocidad del rayo. Al instante, un dolor punzante se extendió por todo su cuerpo.
Kyle no se dio cuenta porque tenía los ojos cerrados, concentrado. Pero una tenue capa plateada apareció alrededor de su cuerpo, fusionándose con las débiles y casi invisibles partículas doradas que había en su interior. Abrió los ojos de golpe cuando sintió una presencia extraña en su espacio mental. Una expresión fría apareció en su rostro.
«Alguien ha tenido la audacia de entrar en mi espacio mental. Quizá no saben que puedo aplastarlo todo aquí con un simple movimiento de mi dedo».
Movió las piernas y bajó la mirada.
«Por fin, tengo un cuerpo completo…»
Kyle se tomó un respiro y apretó el puño, listo para golpear la capa de hielo una vez más con toda su fuerza.
Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, un grito débil y ronco resonó en sus oídos. Se detuvo un segundo y escuchó el grito, que se volvía más doloroso con cada segundo que pasaba. Finalmente, el dueño de la voz comenzó a suplicar que lo salvaran.
—¡Ayúdame! ¡Ayúdame! ¡Estas llamas van a destrozarme! ¡Oh, Dios mío! ¡Perderé toda mi fuerza solo porque quise devorar unos cuantos años de vida!
Los labios de Kyle se curvaron hacia arriba en una mueca de desprecio.
—Por supuesto, voy a salir a ayudarte. Solo dame unos segundos.
Golpeó la capa de hielo y, con un fuerte crujido, todo el hielo a su alrededor se hizo añicos. Kyle se puso en pie y contempló a la vieja figura que bailaba dentro de su espacio mental con expresión de pánico.
Kyle levantó la mano y las llamas azules que perseguían a la figura se desvanecieron en el aire. El hombre con cuernos cayó de rodillas con un suspiro de alivio.
—Casi pensé que iba a morir…
Se secó la frente y miró a Kyle, solo para retroceder con expresión asustada. Incontables lanzas de hielo aparecieron en el aire, rodeándolo por todas partes. Kyle parpadeó con una sonrisa fría y se hizo crujir los nudillos.
—Bueno, escuchemos la razón por la que entraste en mi espacio mental.
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