Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lo qué el viento no se llevó - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lo qué el viento no se llevó
  4. Capítulo 19 - 19 Capítulo 19
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: Capítulo 19 19: Capítulo 19 —Dijiste que te llamara si necesitaba que me golpearas.

Lo necesito justo ahora.

—¿Dónde quieres que nos veamos?

—¿En la playa te parece bien?

—Bueno, voy en camino.

Y espero que sea bueno lo que me vayas a decir, porque no voy a tener piedad de golpearte por lo que le hiciste a Vera.

Y después de decir esa sentencia finalizó la llamada.

Hace poco había ido a casa de Mónica para buscar a Vera, pero me dijo que habían acabado de irse, Mónica solo me dijo que no era buena idea buscarla todavía, puesto que la herida estaba bastante reciente, solo haría que sangrara más, que pensara las cosas con claridad antes de hacer algo que me arrepienta, pero es demasiado tarde para eso.

—Sabes que en unas horas amanecerá.

—dijo Sofía sentándose a mi lado.

—Lo sé, pero no quería volver a casa.

Los siguientes minutos le conté todo a Sofía, lo que le había dicho a Noémi, lo que había vivido con Vera y Emma esos pocos momentos que compartí con ellas y como me había hecho sentir, con ganas de querer estar al lado de ellas para protegerlas, para hacerlas sentir seguras, para sentir que pertenezco por y para alguien.

—Lo que hiciste estuvo mal.

—sentenció Sofía.

—Lo sé, solo quiero corregir mi error.

No tenía intención de herir a Vera, pero no sé como hacerlo.

—Ten, quizá esto te ayude.

—dijo Sofía entregándome una carta.

Desdoblé la carta y me heló el corazón cuando vi la letra.

En el café que trabajábamos él era el indicado de escribir el menú del día por su bonita caligrafía, con contó entre risas que había asistido a un taller de caligrafía en la secundaria por una niña que había conocido y le gustó, al final terminó con una bonita letra, pero sin salir con la muchacha.

“Sé que lo primero que dirás es: “¿quién en su sano juicio escribe una carta con tanta tecnología?”, pero creo que no tendría el mismo impacto si solo te mando un texto por el móvil, al menos con esto sabrás que me tomé el tiempo de pensar en ti, además de que puede fácilmente sobrevivir el mensaje si llega un apocalipsis informático.

Si estas leyendo esto es porque quizá se haya cumplido mi más grande temor, irme antes de mi madre, Mónica, sé que todavía no la has conocido, pero espero que en el futuro lo hagas, para ella todos mis amigos son como sus hijos.

El motivo por el cual te escribo esta carta y es con la esperanza de que te llegue a ti en cualquier parte del mundo, pero con el deseo más grande de mi pequeño y en estos momentos frágil corazón es que lo hagas en tu… nuestra ciudad natal.

Te envidio grandemente, ¿sabes?

Tuviste la oportunidad de recorrer el mundo, porque no sé cuántos países conozcas ya, de ver lugares que yo jamás podre conocer, de experimentar cosas que solo se viven en los sueños, pero sé, viejo amigo, que tu sueño más grande está aquí junto a nosotros.

Debes conocerla, te enamorarás de ella, se llama Emma, es la hija de Vera, ella siempre pensó en ti aún más cuando tú no lo hacías por ella, quizá, eso es algo que solo lo sabrás tú.

Para ti, gran amigo, solo tengo una sola petición, que se divide en cuatro, con ello no te pido que te quedes, jamás podré pedirte algo que no eres feliz haciendo, pero mi petición es que cuides de ellas, Sofía, mi madre Mónica, Vera y por supuesto Emma, a quien Sofía apodó pequeña Vera.

No importa si es una llamada diaria, una llamada semanal, una videollamada cada noche, pero me gustaría que estuvieras pendientes de ellas y que ellas sintieran que todavía tienen un hijo o un amigo en este plano terrenal.

De amigo a amigo, te pido eso, que lo hagas dentro de lo que esté a tu alcance.

Otra petición, sé que dije que era solo una y mi petición es que seas feliz, no importa donde esté lugar, aquí, en Londres, en Tokio, en la luna, en las nubes como yo lo estaré dentro de poco, pero que seas realmente feliz.

Te quiere, Thomas.” No había llorado cuando supe de su muerte, creí que era algo que podía aguantarme para mí mismo, creí que el sentimiento sería algo pasajero.

Pero ahora, sentado aquí en la arena leyendo la carta que me dejó antes de morir… no podía aguantar más.

Las primeras lágrimas cayeron sobre el papel arrugado que sostenía en mis manos, las olas pegaban con fuerza rompiendo el silencio que había mientras leía la carta, el sol comenzaba a filtrarse en las nubes con su ligero tono anaranjado.

—Lo extraño, Sofía.

Lo extraño mucho.

—dije antes de quebrarme para llorar por mi amigo que jamás volvería a estar conmigo para apoyarme y aconsejarme.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo