Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lo Que Nadie Ve - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lo Que Nadie Ve
  4. Capítulo 10 - 10 Capítulo 09
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: Capítulo 09 10: Capítulo 09 NEFERTARY The game has started (II Part) Después de una hora y media de camino, he llegado.

No me digno a poner un pie afuera del auto.

Siendo ya las 10:37 a.m., al parecer no hay rastro de personas con las que no quiero cruzarme en estos momentos.

Respiro hondo.

La puta puerta del auto no te tiene que asustar, Nefertary, aunque al abrir esa puerta me está mostrando la nefasta realidad: que él está muerto.

‘No está muerto todavía, lo sabes’.

Sin pensarlo más, salgo del auto, entro al cementerio y me adentro en busca de su tumba.

La encuentro, en el lugar exacto donde me había dicho Steven.

No hay personas, es mejor así.

Los cementerios son tan silenciosos y solitarios que rara vez tienen visitas.

-Creo que va a hacerse mi lugar favorito, ¿no lo crees?

-detesto estar tensa-.

¿Por qué no lo había descubierto antes?

-‘No te va a contestar, Nefertary’.

-Hay cosas que no comprendo, siempre hay cosas que no he comprendido.

Entonces venías tú a aclarar, a explicar esas cosas, aunque a veces de igual modo siempre quedaba peor que al principio.

No lloraré por ti, mi luto no ha comenzado -dejo salir el aire que he estado conteniendo por la rabia-.

Encontraré al bastardo que te ha puesto en esta puta tumba, lejos de mí.

Aún no has muerto para mí, solo estás en un nefasto viaje de negocios que no tiene fecha fija de regreso a la mansión Gregorio Ibagon -las lágrimas corren por mis mejillas, humedeciéndolas-.

‘Cuánto detesto esto’ -no me quiero perder, padre, no quiero sentir esto que estoy sintiendo, esto que tú me estás haciendo sentir.

Lo detesto, detesto estar así y tú no tienes la mínima idea de lo desconcertada…

-me limpio las lágrimas-.

No tienes ni la mínima idea.

¿Sabes?

Cuando me enteré de que ya no estabas, sentí un vacío enorme que estoy llenando con odio.

De por sí ya este mundo es una mierda.

Encontraré al animal que te hizo esto, lo encontraré, lo torturaré como no tienes idea, haré que desee estar en el puto infierno que vivo -hice una pausa para llenar mis pulmones de aire-.

Tú estás vivo, hasta que yo me haga a la idea, reconozca que has muerto.

No vas a librarte tan fácil de mí, Señor Ibagon.

<< -Si yo muero primero, antes que tú…

-rompo el silencio que hay en esta sala.

-Deja de hablar de cosas que no van a pasar, Nefertary -es obvio que este tema no es de interés.

-Solo es un decir -digo en mi defensa.

-Pues no quiero hablar de eso, además nunca pasará -está disgustado.

-A veces usted, Señor Ibagon, no es tan maduro como aparenta ser.

-Y a veces a usted, señorita Ibagon, le gusta desafiarme -ahora está relajado, me río por ello.

-Pues para qué negar algo que es verdad -me encojo de hombros.

-No te callarás hasta que lo digas, ¿cierto?

-le doy una sonrisa.

-Claro que no.

No tienes el destino asegurado.

Si yo fuera la primera en morir, ¿qué harías?

-Está más que claro, buscaría a tu asesino, le haría lo mismo que te hizo a ti, aunque…

-hace una pausa- sé que no te traería de vuelta.

Eres lo más sagrado que tengo, padre.

¿Qué harías tú?

-No tendría límites.

Cualquiera que me impidiera encontrar a tu asesino, sea quien sea, lo mataría sin dudar.

Y a aquella persona que te mató…

tendrá las peores horas de vida.

Mi imaginación estaría por las nubes.

-Hay algo más, dilo -ordena.

-Tú estarás vivo hasta que yo me haga a la idea, reconozca que has muerto.

No vas a librarte tan fácil de mí, aunque ya estés muerto -solo sonríe ante aquellas palabras.

-¿Por qué no…

solo sigues tu vida y me dejas a mí descansar?

-¿Por qué tú también no haces lo mismo?

-Porque eres mi hija.

Además, yo ya he vivido mucho, tú…

solo estás empezando, Nefertary.

Temo que pierdas el control de ti misma -hay tristeza en aquellas palabras.

-Tú eres mi padre, la única persona que sabe cada imperfección, quien me acepta tal cual soy y no me pide perfección, quien no tiene los ojos vendados, el único que me conoce realmente, la única persona que me importa en este mundo.

¿Por qué seguiría mi vida como si nada?

-respiro profundamente.

-No es tu locura la que te controla, sino tu odio.

Tu ira, nunca lo supiste controlar.

No he podido ayudarte, todo lo que he hecho ha sido inútil -decepcionado de sí mismo, ‘no tienes por qué’.

-Me has hecho mejor persona, me has ayudado, padre -se ríe a carcajadas.

-Tú estás ciega, Nefertary.

No lo ves, nunca lo verás o puede que sí, pero lo ignoras.

Razonar contigo, hacerte entender, es como tratar de establecer una conversación con estas paredes, en espera de una respuesta que nunca llegará -se levanta de su asiento-.

Que tengas una excelente tarde y no vengas hoy en la noche, tómate la noche libre -se retira.

>> -Nefertary Ibagon -dice alguien a mis espaldas, sacándome de mis pensamientos.

-Lárguese, no estoy para entrevistas -respondo de mala gana.

-Siento decepcionarte, no soy un periodista en busca de una entrevista exclusiva -me volteo para verlo.

Tiene una sonrisa apagada en su rostro-.

Solo quería darte mi pésame.

-¿Qué haces aquí, Mathias?

-no quiero la lástima de nadie.

-La tumba de mi madre está aquí también -dirijo mi mirada nuevamente a la tumba y me quedo en silencio-.

En realidad, también quería…

disculparme contigo por cómo te he tratado en el colegio, no sabía que…

-¿Aún te duele?

-lo interrumpo-.

¿Aún te duele su muerte?

-No tanto como al principio.

Puedo entender por lo que estás pasando, Nefertary -solo me quedo callada-.

Y si necesitas hablar con alguien, desahogarte, puedes contar conmigo -esto es absurdo.

-¿Me conoces, Mathias?

¿Qué es lo que quieres de mí?

-puedo imaginarme su cara de confusión en estos momentos.

-No entiendo a lo que te refieres -me volteo para confrontarlo.

-¿Qué si sabes quién soy en realidad?

¿Qué hice para llamar tu puta atención?

¿Si sabes en el camino que te estás metiendo?

¿Por qué hiciste lo que hiciste en la fiesta?

Eso es lo que quiero saber -no aparté mi mirada al decir cada una de esas palabras, ‘tengo que salir de esto ya’, tarda unos segundos en contestar.

-Sé que eres la típica chica perfecta, mimada por sus padres, la popular del colegio…

eso es lo que sé por otros.

Pero cuando te vi por primera vez, estabas defendiendo a una chica de otra que la humillaba en la cafetería.

Tal vez los otros se hicieron la vista gorda de no ver cómo te hizo cambiar de actitud esa chica cuando te llamó “hija de papi”.

La chica gentil y bondadosa se había ido.

Tu postura cambió, tal vez no estaba demasiado cerca para ver que te estabas conteniendo de no hacer algo.

A ella la intimidaste, porque luego simplemente se fue…

como…

como si hubieran cambiado de roles -respira profundamente-.

En la fiesta quería comprobar que solo te autocontrolas, que no eras tú misma.

Tal vez me arriesgué, aunque mis sospechas fueron ciertas al final.

Fue algo estúpido, lo sé.

Aunque de tanto torturar a mi mente, también recordé que eres aquella chica que camina por un barrio alemán muy peligroso -claro, por razón se me hacía conocido, si este no es nuestro primer encuentro.

-Eres muy impulsivo.

No me conoces en lo absoluto.

Es mejor que te alejes de mí, Ludwig.

-No sin antes saber ¿qué es lo que te amarra a no ser tú misma?

La chica que aparentas ser en la sociedad y luego la de la fiesta…

¿Quién eres en realidad, Nefertary Ibagon?

-no puedo responder a sus preguntas, es exponerme más de lo que ya me he expuesto-.

No eres igual que el resto -por supuesto que no-.

Eres como una caja de sorpresas impredecibles, hay tantas cosas que te hacen ser un misterio.

-Son muchas preguntas, Mathias -respondo con cautela.

-Solo son dos -ese es el problema.

-Tal vez todo tenga una explicación, pero no te la diré.

Aunque…

¿aún tienes esa loca idea de “liberar al monstruo”?

Si la respuesta es sí, te dejaré entrar y, si es lo contrario, seremos dos desconocidos.

-¿Me dejarás entrar a dónde exactamente?

-‘eres muy curioso’ -A mi vida.

Todas tus preguntas se aclaran, pero -nada es tan sencillo.

-¿Pero qué?

-¿Estás dispuesto a liberar al monstruo, Mathias Ludwig?

-‘solo ríndete’ -Sí, estoy dispuesto a liberar a la verdadera Nefertary Ibagon -¿también te encantan los retos?

-¿Por qué?

-Presiento que eres una hipócrita de lo peor.

Además, es estúpido que te idolatren como si fueras una diosa cuando eres una persona que oculta algo, fingiendo ser algo que no es.

Quiero quitarles esa venda a las personas.

-¿Les debes algo a esas personas?

¿Te han pedido mostrarles al monstruo?

-No, simplemente quiero liberarte -‘entonces es algo personal más allá de solo liberación, ¿tal vez injusticias?’ rompo la distancia que hay entre los dos, quedando a pocos centímetros.

-Bienvenido a mi mundo, Ludwig -arrastro su apellido-.

Espero y tu actitud no cambie para nada.

No seré la culpable de nada y cuando me quieras culpar, te recordaré que te dejé elegir.

Quisiste lo complicado, por lo tanto, el culpable eres y serás tú -le doy un beso en la mejilla-.

No me haré cargo de tus desgracias -me retiro del lugar, dejándolo con dudas, ‘más de las que ya tiene’.

Esto será divertido como no tienes idea.

¿Vivirás o morirás, Mathias?

Será interesante que una simple persona sobreviva a mi mundo.

Saco mi móvil de mi bolso.

~¿Stevens, ya tienes a las ratas?

~Solo tenemos a la chica, estamos en proceso de la captura de la otra, Señorita -contesta al otro lado de la línea.

~Estoy en camino, llego en tres horas.

Cuando llegue empezaré con ella y cuando termine espero ya tener todo listo, mueve tu puto trasero -cuelgo y prosigo a llamar a Nat, quien tarda en contestar.

~Nunca avisas de nada, como siempre -me da igual.

~¿Cómo está todo por allá?

~Nadie sabe que has salido de la mansión.

Tus sirvientas son muy fieles -por supuesto, la última que no supo controlar su lengua quedó sin una y sin dedos por si le ocurría escribir.

~¿Qué hay de ella?

~Pues digo que ya lo sabe, pero no le toma tanta importancia.

Si eso era todo, te veo en la noche.

Que disfrutes tu tarde -cuelga.

-Lo disfrutaré, sin duda.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ El mejor lugar para hacer tus crímenes sería el bosque, una cabaña que a simple vista parece de lo más normal, cuando en realidad solo es una fachada.

Nadie imaginaría que una parte de esa cabaña tiene una entrada subterránea secreta que, a ocho metros bajo tierra, del tamaño del estadio Jakob Park, el más grande de Suiza, hay una habitación -o en otras palabras más detalladas, una bóveda- con forma de rectángulo que cuenta con 26 habitaciones solo para torturas enumeradas alfabéticamente y otras 14 para otras utilidades enumeradas en números romanos.

Con un total de 40 habitaciones, es todo un mundo de criminales.

-Buenas tardes, señorita.

-El informe.

¿Dónde está ella?

-‘Bienvenidos a mi dulce hogar.’ Me lo entrega.

-Allí están los datos de la chica.

-me río.

-Las personas que entran aquí ya no son seres humanos, sino animales que van a ser sacrificados, ya que estorban en este mundo.

Que te quede muy en claro eso.

-le dedico una sonrisa torcida.

Al parecer eso le incomoda.

‘Nuevos tan estúpidos.’ -Entendido, señorita.

Está en la habitación L.

-Las habitaciones son iguales a las que usan para interrogar a personas cuando las captura la policía; tienes vista a cada persona que están torturando.

‘Ellos no te ven a ti, pero tú sí a ellos.’ El pasillo es blanco, no digo lo mismo de las habitaciones, en las que resalta un hermoso color rojo dándoles una decoración.

En algunas de ellas hay cadáveres, en otras, limpian.

-Abre la puerta.

-le digo a uno de mis empleados al llegar a la habitación cuyo nombre no importa en lo absoluto.

-¿Señorita, no va a ponerse la máscara?

-me pregunta.

-No.

Al menos que haga pactos con Lucifer, cosa que dudo.

-con eso abre la puerta y entro.

Atada de manos y pies con cadenas, durmiendo pacíficamente en el piso…

es precioso, sin duda.

Lástima que se ha metido en mi camino.

Tomo asiento en una silla que hay delante de ella a una distancia apropiada.

-Hazlo ahora.

-el hombre hace caso a la orden y le echa un balde de agua fría.

La pobre se levanta como un animalito asustado del suelo y en alerta.

-Te puedes retirar, ahora yo me encargaré.

-le digo al hombre, quien hace caso a mis órdenes y se retira, dejándome a solas con este parásito al frente.

-Renet Nedelec…

hasta parece que vienes de la realeza solo con tu nombre.

-digo mientras leo el documento.

-¿Quién eres?

-dejo de leer el documento.

Pero qué estúpida pregunta.

Si algún día los secuestran, solo díganle al secuestrador: ‘¿Cómo torturas hasta morir?’ Créeme que estará sorprendido por la pregunta.

-¿Por favor, ayúdame?

Mi padre tiene suficiente dinero, todo…

el que desees te lo puede dar, so…

solo pide la cantidad que debes.

-su voz la trata de controlar para no sonar tan desesperada, pero lastimosamente falla.

En sus ojos se ve claramente el terror que está sintiendo.

Sobre aquellas palabras ya he perdido la cuenta de cuántas veces las he escuchado.

-Dime algo, por favor.

-me pide respuesta ante mi silencio.

-Solo mírame bien, Renet.

¿Crees que como estoy vestida en estos momentos me hace necesitar el estúpido dinero de tu padre?

-hago una pausa-.

Has cometido un gran error…

el peor de todos, diría yo.

-No entiendo.

¿Qué error he cometido?

-qué descarada y lo dice tan inocentemente.

-Meterte con un menor de edad siendo mayor que él.

Aparte de meterte en mi camino, por supuesto.

-esa linda combinación de colores de sus ojos verdes y su pelo rojo…

ya nadie la verá más.

‘Lástima, me recordaba a la navidad, que es tan estúpida como ella.’ -No…

no recuerdo haberte conocido.

Creo que…

que te has equivocado de persona.

-eso me hace reír.

-Mi querida Renet, yo nunca me he equivocado.

Ahora, sin perder más el tiempo…

¿jugamos?

-su cara es de confusión absoluta y terror-.

Bueno, yo te propongo jugar a la rueda.

¿Sabes en qué consiste el juego, verdad?

-espero su respuesta.

-No…

no sé en qué consiste.

-Vale, entonces yo te lo diré.

-Tardar en contestar a una persona en estas condiciones la pone más nerviosa y temerosa de lo que ya está, por eso lo hago.

Tanto físico como mental siempre serán mis juegos- El juego consiste en quebrar todos los huesos de las extremidades de una rata, evitando herirlo de muerte.

Ya completado esto, la rata será atada a una rueda a la cual se hace girar hasta provocar su muerte.

-Si lo hago correctamente…

¿podré irme?

-pregunta asustada.

-Por supuesto que sí.

-le dedico una sonrisa gentil, que al parecer la tranquiliza un poco.

-No sé quién te ha mandado hacerme esta broma de lo más estúpida por acostarme con chicos dos o un año menor que yo…

o como lo has dicho hace unos minutos, chicos menores de edad.

-deja salir un suspiro-.

Por un momento pensé que me harías algo.

-Lamentaré arruinarle su tranquilidad y su patética conclusión.

‘No, claro que no.’ -¿Podrías liberarme de estas cadenas?

Me lastiman.

-Creo que no has entendido bien, Renet.

-Sí lo he entendido.

Esto es solo una broma que te ha mandado hacerme Roset para que deje de acostarme con chicos menores, ya que ella es la única que lo sabe.

‘Sí, sin duda es ella.’ -Contente, no te rías.

Es tan estúpida.- Donde solo hay que matar o torturar a un pobre animalito indefenso, y quien lo haga mejor gana.

-Es que no sé quién es esa Roset…

y no torturaremos a una rata de cuatro patas, sino a una de dos.

-¿Cómo?

-dice desconcertada.

-Que la rata eres tú, mi querida Renet.

-Me encanta cómo el poco color rojizo que tenía en la cara se le ha ido, quedando más pálida que un papel-.

Veo que no…

no te apetece jugar a eso, uhmm.

También está eliminación de piel.

Te explico: se basa en que la rata permanece atada -‘puede ser de pies o acostada’- para que no pueda moverse y luego se corta tira a tira la piel.

La rata puede morir de pérdida de sangre, shock, infecciones, hipotermia, etc.

-Ya deja de bromear.

-empieza a entrar en pánico-.

¡ROSET, SAL DE DONDE ESTÉS ESCONDIDA!

¡YA HE APRENDIDO MI LECCIÓN!

-no tarda mucho en perder la compostura.

-Renet, mi querida Renet.

-¿¡Qué!?

-dice en pánico.

-Hoy es tu último respiro y el último día que vivirás.

-le dedico una sonrisa torcida.

-¡NO TE HE HECHO NADA, ¿POR QUÉ LO HACES?!

-Bueno, lo mejor es que te calmes y, volviendo al tema…

esos juegos que te mencioné son mis favoritos, pero haré una excepción.

-sus ojos se llenan de esperanza.

-¿Qu…

qué excepción?

-cuántas veces más veré las lágrimas deslizarse por las mejillas de mis parásitos, ‘es fascinante ver cómo cae deslizándose por la mejilla hasta llegar al mentón’.

-Sabes, mi sueño, mi gran sueño es ser cirujana.

Una pena que, por ser única heredera, no lo podré hacer realidad y me tocará estudiar otra carrera para mantener las empresas en pie.

-respiro hondo y exhalo- Si a eso jugaremos.

Claro que tú serás la paciente y no una rata de verdad.

Será una operación a corazón abierto, uno de mis favoritos.

Solo no te aseguro que vivas, ya que los cuatro últimos pacientes que han jugado conmigo a la sala de operaciones no han salido con vida.

-finjo tristeza ante lo último, mientras que ella no puede procesar nada de lo que he dicho.

‘Qué zorra más cobarde.’ -Como verás, no puedo hacer una cirugía así con esta ropa tan cara y elegante, así que me iré a cambiar.

Prometo no demorar más de 15 minutos.

-apenas me levanto de la silla y le doy la espalda, empieza a gritar por ayuda.

-Trae los juguetes para el juego.

-le digo al hombre que está afuera de la puerta, quien solo asiente a mis órdenes.

Mientras me dirijo a una de las habitaciones principales para cambiarme, leo el documento que he dejado a medias.

‘No quiero que se me escape nada de esa puta zorra.’ -Quema esto.

Si alguien que no esté en esta organización lo tiene en sus manos, créeme que te quemaré vivo por tal falta tan grave.

-le digo al tipo que está de guardia en la habitación principal, quien me abre la puerta para entrar en ella.

Aquí solo hay cosas personales mías.

Es más como un despacho con un clóset de ropa en él, ropa adecuada para cada juego y, ahora, el que me interesa lo estoy viendo en estos precisos momentos.

No tengo todo el tiempo del mundo, así que me empiezo a desvestir para ponerme ese hermoso vestuario de cirujano negro.

Diría que ese es mi color favorito, sino fuera por el turquesa, que me hace pensar que puedo ser normal ‘en algunas ocasiones’.

-Te dije que no tardaría mucho, mi querida Renet.

-le digo apenas entro a la habitación.

-¡PUTA PERRA, SUÉLTAME DE UNA VEZ POR TODAS!

-‘no te rebajes, Nefertary.’ -Ohh, creo que has perdido tus modales.

Tal vez no te guste estar en la camilla toda…

desnuda.

-digo con tranquilidad-.

Bueno, a lo que vamos…

¿quieres que utilice los utensilios adecuados para una cirugía o los informales, que son cuchillo de coci…

-¡CÁLLATE, PUTA!

¡NO ME HE METIDO CONTIGO, QUE NO LO ENTIENDES!

-solo me burlo.

-No eres la primera, ni serás la última en insultarme y decir que esto es un error, “que tengo a la persona equivocada”.

-agarro la fotografía que está en la mesa donde están los juguetes y se la enseño-.

¿Lo reconoces?

-antes no entendía, ahora puede empezar a armar el rompecabezas con la pieza faltante la muy zorra- Lo conociste esta semana, una fiesta clandestina en una de tus cabañas en el bosque, regalo de papi a los 18, ¿no?

-cuando el odio se empieza a hacer presente en la sangre, el miedo se esfuma por un tiempo en algunas personas- Mathias Ludwig…

es hermoso, solo con 17 años.

Tengo una duda que me está matando…

¿Es…

bueno en la cama?

-dejo la foto en la mesa.

‘Ahora muda, estúpida.’ -Debe de serlo, ya que no pudiste controlar tus gemidos esa noche.

-aprieta la mandíbula y me aparta la mirada-.

Al que tienes que culpar es a él.

Si no se hubiera metido en mi vida, no me interesaría nada de lo que él hiciera con la suya.

En la fiesta estabas tú de puta perra; en la habitación, ya eras una zorra en lo absoluto que ha confesado que su hobby número uno es acostarse con chicos menores.

-se burla.

-Al parecer no tienes la suficiente experiencia y no le satisfaces en la cama tanto como yo lo hi…

-le clavo el cuchillo en la pierna derecha antes de que termine la frase, ‘el cual agarré en un movimiento rápido por la ira’.

Esta chilla del dolor.

-¡JODIDA LOCA!

Me acerco a ella y le agarro la mandíbula con brusquedad.

-Yo escuché 33 minutos de tus putos gemidos de placer, es justo que ahora escuche los de dolor, ¿no lo crees, parásito inservible?

-le suelto la mandíbula y le retiro el cuchillo de la pierna.

Al hacer eso, su piel es manchada por ese fascinante color rojo vino.

-Tocará usar los utensilios de cocina.

-Me las vas a pagar, bastarda.

-dice entre dientes.

-Tengo que admitir que Ludwig no tiene mal gusto.

Es una lástima que ya ningún otro chico pueda apreciar tu desnudez.

-digo tratando de invadir sus provocaciones-Ahora, necesito que no te muevas mucho ya que no quiero dañar otros órganos al realizar la apertura.

-deslizo la punta del cuchillo desde su pecho hasta su ombligo, el cual deja una línea de su propia sangre en el transcurso-.

Yo en tu lugar no le tendría miedo a la muerte, es parte del ciclo de la vida.

No hagas movimientos bruscos; no pienso usar anestesia.

-¡AYÚDENME, POR FAVOR!

-qué patética.

Trato de realizar el corte entre medio de sus pechos, pero esta idiota lo hace más complicado al moverse tanto.

-Si no paras de moverte, no vivirás ni media hora.

-¡AYUDA, POR FAVOR, AYÚDENME!

-ni gastaré mi saliva en ella.

Empiezo a hacer la incisión, con todo y ella moviéndose.

‘Tengo que reconocer que tiene agallas, otra rata ya se hubiera quedado quieta.’ En el momento que el cuchillo atraviesa su piel, su sangre empieza a manchar su suave y hermosa carne pálida, dándole vida a su cuerpo, acompañados con lindos gritos de dolor.

Deslizo el cuchillo hasta donde termina el hueso esternón, el cual puedo ver gracias a la gran apertura que hice.

-Bueno, mi querida Renet, has sobrevivido al primer paso de esta operación.

-esta me mira con ira- Siento decirte que no tengo buenas noticias para ti.

-finjo tristeza-.

Ahora viene lo complicado, en donde la mayoría de mis pacientes casi mueren…

o mueren.

-Bastarda, te vas a pudrir en el infierno.

-Haré pactos con Lucifer, no te preocupes por ello.

-le dedico una sonrisa- Para traspasar este hueso y llegar hasta tu corazón, no sé si usar una sierra o un hacha…

usaría el cuchillo, pero se rompería primero que el hueso.

-finjo pensar en tomar la decisión, ver su cara de terror, de saber que morirá hoy, que no se puede despedir de nadie, odiando a la vida o al destino por ser tan injustos con ella-.

El hacha es el ganador.

-Prometo que no te delataré, por favor…

déjame vivir, deja…

me iré.

-tomo su pulso, es un poco débil.

Agarro el hacha que está al lado de la mesa y me dispongo a darle los dos primeros hachazos justo donde está el hueso esternón.

Esto hace que salpique sangre en mi cara, la cual no me incomoda para nada e ignoro.

Pude sentir cómo el hacha traspasó el hueso sin ningún problema, suficiente para detenerme.

<<-Mathiassss -grita su nombre.

Necesito controlarme antes de entrar allá y matarla, pero sus estúpidos gemidos son una tortura para mí.

-Te diría que estás demente, aunque ya no sería tan ofensivo -hace uno de sus comentarios en voz baja que no me interesan-.

Woo, el Mathias es tremendo en la cama, ¿no?

Tal vez podría pro…

-Que ni se te ocurra, Natacha.

Borra esa ideita de tu estúpida cabeza -la interrumpo.

-No dije nada, pero es que a la pobre (no tan pobre) le están provocando un puto orgasmo de…

cielos -la volteo a mirar-.

Digo, basándome en sus gemidos -le pongo los ojos en blanco- Llevo 17 minutos aquí y no pienso quedarme más.

Disfrutaré de una fiesta.

Que disfrutes llenar tu alma más de odio…

si es que tienes una.

Adiós -se retira, dejándome sola.

Maldito parásito inservible, tus días están por acabarse.

Maldecirás el día que decidiste meterte con Mathias Ludwig, te haré odiar ese día con todo tu nefasto ser.>> Me hierve la sangre de solo recordarlo.

Aumento mi fuerza en los hachazos que le sigo dando, sabiendo que estoy haciendo añicos su corazón.

Esto también crea un inmenso charco de sangre en su pecho, cuya sangre empieza a manchar la habitación con cada hachazo que le estoy dando a su puto cadáver.

-Señorita, ya está esperando por usted el señor Klaus Fischer, su primera rata -Steven hace que me detenga y lo volteo a mirar.

-Muy bien hecho, Steven.

En unos 5 minutos estaré con él -con eso se retira y vuelvo al cuerpo de Renet, un poco más calmada.

-Sinceramente, me dejé llevar por la ira, mi querida Renet, mis sinceras disculpas.

Si no te habían hecho el corazón añicos, esta vez sí lo está.

Esta operación resultó todo un fracaso -debería mandar a hacer un cuadro de esta escena, es espectacular, perfecta.

Salgo de la habitación con el hacha en la mano derecha, ‘hay que hacer entradas dramáticas’.

-Tenga su máscara, se encuentra en la habitación G -tomo la máscara que me ofrece Steven y me la pongo mientras nos dirigimos a la habitación, lista para el show en 5, 4, 3, 2, 1.

-Call me names and make up all these stories I would kill for a life that ain’t boring I’m lots of things but not sorry -entro cantando una de mis canciones favoritas, ‘cuánto me gustan estas caras de terror’-.

Señor Klaus Fischer, ¿cómo me lo han tratado?

-digo alegremente.

-¿Quién es usted?

Y ¿qué hago aquí?

-pregunta.

Parece un anciano inocente, aunque si fuera así no estaría aquí.

-¿Quién soy yo?

Excelente pregunta -empiezo a caminar de un lado a otro por la habitación-.

Soy la que decide si usted vive o muere.

-No he hecho nada malo, por favor…

esto debe ser un error -empezamos otra vez.

Dejo de caminar y lo miro directo a los ojos.

-Señor Fischer, he tenido una mala tarde.

La cirugía en la que estaba no ha salido como lo había planeado -hago una pausa- Así que le pido cordialmente que dejemos de preguntar y decir cosas estúpidas, absurdas, y pensemos en qué hemos hecho para estar aquí -este traga saliva- Lo primero que tiene que saber es que si me retiro esta máscara, es que estará muerto.

Mientras la tenga, no corre peligro alguno.

Segundo, responda con sinceridad cada pregunta que haga.

-Está cometiendo un error, por…

-¡CÁLLESE!

-pero es que no escucha este viejo, ¿o qué?-.

Una disculpa, no quise ser grosera, solo que parece no haber escuchado o entendido lo que le dije al principio.

El informe -Steven me entrega el folder con su información-.

Británico de 63 años, ha vivido desde los 30 años acá con su esposa, la cual falleció el año pasado.

Tiene una nieta de 19 años producto de una violación a su hija adoptiva, que murió en un accidente de auto hace 5 años atrás.

Su nieta está en primer año de universidad, en la carrera de biología.

¿Es cierto esto?

-le pregunto.

-Sí…

sí es cierto -¿por qué siempre tardan en responder?

-Okey.

Al parecer no ha estado en la cárcel.

¿Por qué…?

Olvídelo, ya veo por qué fue parte de esto -lo miro- Ahora, sabe el por qué de estar aquí.

Quiero nombres o retratos hablados de personas.

Solo ha cometido un error en toda su vida.

Solo coopere y tendrá una segunda oportunidad.

-No sé de qué me está hablando -así que a eso jugaremos.

-Bien, señor Fischer.

Se quiso hacer el loco, le demostraré quién es la loca aquí.

Su mejor opción era cooperar y ser buenos amigos usted y yo.

No lo quiso así, entonces jugaremos, y le tengo el juego perfecto: la gota china.

¿Le explico el juego?

-espero su respuesta, que no llega- Hacerse el valiente aquí es ser hipócrita con la cobardía -solo me mira.

-Este juego consiste en que usted estará acostado boca arriba sobre una superficie plana, atado de brazos y piernas.

Encima de usted se colocará un gotero que soltará pequeñas gotas de agua, normalmente en la frente.

La gota caerá siempre cada 5 segundos y en el mismo lugar.

Cuando esté todo listo y funcionando, se le dejará a oscuras.

Otros datos extras para usted, Klaus Fischer: se le colocará una máscara en la cabeza, la cual no podrá mover, ni un centímetro a la derecha, ni uno a la izquierda, ni uno arriba, ni uno abajo.

Aparte de que la habitación estará a oscuras, sus ojos también se cubrirán.

No es un juego físico, sino psicológico -hago una pausa para tomar aire-.

La primera etapa será de 14 horas.

Entrará alguien para ver si usted ha decidido hablar.

Si no lo hace, la segunda etapa será de 24 horas.

Entrará alguien nuevamente para ver si decide hablar.

Si no lo hace, la tercera etapa será de 37 horas, si es que sobrevive, claro.

Ya que en cada etapa se reinicia desde cero, sería un total de 75 horas.

No se le dará alimento ni agua, al menos que pueda tomar de las gotas que caerán en su frente cosa que dudo.

Tal vez viva unas horas de más.

Un consejo: confiese en la primera etapa.

Cuando esté todo listo para el juego, llévenselo a la habitación Z.

Me retiro de la habitación y me quito la máscara.

-Un despido injusto, más una enfermedad cuyo tratamiento es caro, comienzan a surgir los problemas económicos…

entonces nos hace buscar el camino más fácil y peligroso, ¿no lo crees, Steven?

-Sí, señorita.

La desgracia de los más vulnerables -dice con resentimiento REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Procesando todo Ahora no sé si habrá algo de bondad o perdón en Nefertary.

Mathias…

¿no usa la cabeza o qué?

Yo hubiera dicho que no Pues Renet…

F por ti.

No creo que vayas al cielo, siendo bien honesta contigo, porque eras una bad girl por lo que dijiste, pero bueno…

¿quiénes somos nosotros para juzgarte?

Y el señor Klaus…

hasta su nombre está bonito.

Por favor, confiese, que pongo toda mi fe en ese 1% de esperanza de que Nefertary cambie de parecer y lo deje vivir.

¿Qué opinan ustedes?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo