Lo Que Nadie Ve - Capítulo 14
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
14: Capítulo 13 14: Capítulo 13 MATHIAS Not everything is what we see and hear!
No puedo creer que sea tan entretenido tirar una pelota de básquet contra el techo y esperar a que caiga nuevamente en mis manos.
Es desestresante para mí.
—¿Cuándo demonios vas a dejar de hacer eso?
—pregunta Aitor por cuarta vez.
—Si tanto te molesta, puedes pedir cambio de cuarto.
—Se echa a reír.
—Eso no pasará.
—Tendremos que soportarnos, entonces.
—Se oyen dos toques a la puerta— Adelante.
—Pensé que ya no querías ver a tu amigo.
—Cállate, si solo pudiera salir…
—murmuro.
—Y yo que te venía a invitar a una fiesta…
—finge tristeza— Bueno, será sin ti.
De lo que te perderás por esta cárcel —Sube las escaleras del camarote para sentarse al borde de la cama.
—Lamento interrumpir, pero no concuerdo contigo.
—Señala a Henry—.
Si estamos con las personas correctas, tenemos cierta ventaja.
Eso lo sabe muy bien Mathias.
—Con eso se levanta del escritorio y se retira de la habitación.
—¿Quién es ese tipo?
—¿Celoso, Henriciyo?
—No seas imbécil.
—Aparte de ser mi compañero de cuarto, es amigo de Michael.
—¿El chico ese que no soportas?
—Sí y no.
—Especifícate.
—Uno de estos días estuve en su mansión.
Para ser más preciso, el lunes, en el cual trabajamos en un proyecto de biología que era para hoy.
Era demasiado tarde para regresar al instituto, así que me ofreció quedarme allí.
—Entonces follaron.
—Dice en tono burlón.
Le tiro la pelota de básquet en dirección a su cara y este logra agarrarla.
—Simplemente me di cuenta de que somos muy parecidos, mismos gustos en varias cosas, y creo que por eso no nos llevamos tan bien.
—¿Se fijan en lo mismo?
O en otras palabras, ¿se fijaron en la misma chica?
—No quiero hablar de eso.
—Ya veo que sí es…
—murmura para él lo último—.
Bueno, ¿qué tal te fue en el proyecto de biología?
—Dejo salir un suspiro.
—El estúpido profesor tuvo un problema familiar y lo pasó para la próxima clase.
Para esa mierda lo adelanto…
—Estás muy estresado…
—¿Quieres ir a la cafetería?
—Asiente.
Estando en el lugar, ambos pedimos algo para comer.
Henry prefirió una hamburguesa con una gaseosa negra, mientras yo opté por un sándwich de jamón con una gaseosa de toronja.
Él comenzó a hablar de su nueva obsesión por coleccionar discos de vinilo.
‘Simplemente no me sorprende cómo gasta el dinero’.
Yo solamente me dediqué a “escucharlo”, aunque mis pensamientos estaban más centrados en cómo ayudar a Nefertary.
La he notado más estresada de lo normal.
‘¿Esa chica es normal?’ —Para nada es normal…
—murmuro para mí.
—¿Qué?
¿Me estás prestando atención, Mathias?
—Sí, pregunté que cuántos discos te faltan por coleccionar.
—En estos momentos no tengo la lista, pero supongo que unos…
¿23?
Pasé unas dos horas con él en la cafetería, que en ese momento estuvo despejada, sin tantas personas alrededor, hasta que llegó el tiempo en el que se tuvo que ir a su casa a alistarse para ir a la fiesta que ni mierda sé dónde quedaba porque no le presté atención a todo lo que me decía, de tanta mierda que hablaba.
Yo me dedicaba a ir al dormitorio, sin embargo, al entrar en él me encuentro a Aida, Aitor y Nefertary, quien les entregaba a estos dos un sobre blanco a cada uno.
—Justo el chico que estamos esperando —dice Aitor apenas me ve entrar— Te dije que con las personas indicadas podemos tener ciertos privilegios.
—Nosotros ya nos vamos.
Muchas gracias por los permisos, Nefertary.
—Aida se lleva a Aitor agarrado del brazo fuera de la habitación, dejándome a solas con ella.
—Le ahorraste tiempo a Mendes, ya iba a ir por ti.
—¿En qué te puedo ayudar?
—Tengo un permiso para que salgas este fin de semana.
—¿Cómo?…
¿Cómo consigues los permisos?
Pensé que eso solo lo autorizaban los padres.
—Conmigo no.
Mi familia es muy importante para este instituto.
Digamos que es una de sus favoritas por sus donaciones y apoyo, claro.
—¿A dónde piensas llevarme?
—le pregunto mientras tomo asiento en una de las sillas del escritorio.
—¿Aún estás interesado en ayudarme con los ánimos?
—Te dije que puedes contar conmigo.
—Bien.
Entonces cámbiate.
Tengo algunas pistas de quiénes pueden ser las personas, pero este no es el lugar apropiado para hablar.
—Okey.
—Justo iba a salir de la habitación—.
¿Ellos…
—’eso no me incumbe’ —¿Ellos qué?…
—me invita a terminar la pregunta.
—¿Ellos también lo saben?
—Si te refieres a Aitor y Aida, no.
No saben nada.
Si te preguntan para qué son esos permisos, irán a una fiesta.
Cuando forman parte de mi círculo social, tienen privilegios asegurados.
—¿Por qué ellos?
Te dije que no son de fiar.
—Esta da un suspiro antes de responder.
—A mí me caen bien.
Aparte, si bajaras la guardia cuando se trata de ellos, te llevarías muy bien.
Te aconsejo que lo hagas, ya que los Mendes forman parte de mi mundo al igual que tú, Mathias.
—Con eso se retira.
Ya llevamos veintisiete minutos en la carretera.
La pista que tenía Ibagon es un lugar afuera de la capital y todavía faltaba mucho camino por recorrer.
Técnicamente, cuando llegáramos íbamos a inspeccionar, juntar pruebas…
no sé cómo mierda haríamos eso.
Le había preguntado si la policía sabía de esto, me dijo que sí, pero que aún no podían acercarse a la propiedad, ya que necesitan un permiso para registrarla.
No le pregunté cómo hizo para obtener aquella ubicación, aunque es más que obvio que con solo mencionar su apellido ya lo tiene todo.
—¿Estás segura de esto?
—¿Te arrepientes?
—Solo lo digo porque vamos a un lugar donde no sabemos qué podría pasar, eso sin mencionar que tal vez hayan mafiosos…
—Ese sería otro problema aparte, ya que tenemos uno en este preciso instante.
—¿De qué mierda hablas?
—Esta acelera la velocidad del auto.
—Nos están siguiendo.
—Su voz suena un poco más seria.
—¿Desde cuándo?
—Creo que hace unos diez minutos.
—¿¡Diez minutos!?
Y me lo dices hasta ahora…
Le eché un vistazo al retrovisor y efectivamente nos están persiguiendo.
Era un auto de color gris, con vidrios templados, casi el mismo modelo que estaba conduciendo Ibagon en esos momentos.
En ese instante me crucé con la mirada de Nefertary, que no mostraba miedo ni pánico.
Técnicamente estaba como si nada, y no lo entendía.
—Actúa con normalidad.
No entres en pánico o nos jodemos, ¿okey?
—¿Cómo es que puedes estar tan tranquila?
—le pregunto alarmado.
—¿Yo tranquila?…
Trato de no caer en pánico como la otra vez.
No me conviene para nada…
no nos conviene para nada.
Justo en ese instante, el auto que nos persigue se choca con nosotros, haciendo que nuestros cuerpos sean sacudidos hacia adelante.
—¡Mierda!
—escupe con frustración.
Ella aumenta la velocidad al mismo tiempo que el otro auto lo hace, aunque este se pasa al carril contrario.
Luego nos bloquea el camino, provocando que Ibagon esquive el choque, lo que nos descarrila de la carretera y nos hace estrellarnos contra un árbol.
Oigo la voz de Nefertary intentando decirme algo, pero no logro distinguir ni una palabra.
Mis oídos solo escuchan un puto pito de mierda que es insoportable, provocado por el impacto.
Mis párpados empiezan a ponerse pesados y me cuesta mantenerlos abiertos.
En ese preciso instante, todo se vuelve negro y pierdo el sentido.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Siento un dolor insoportable en mi cabeza y en mis brazos.
Recuerdo haber estado con Nefertary en el auto…
¡Mierda!, nos habíamos estrellado contra un árbol.
Trato de abrir mis ojos, pero me lo impiden mis párpados, ya que estos pesan más de lo normal.
Después de unos segundos intentándolo, logro conseguirlo.
—¡Hasta que despiertas!
—habla un hombre que no logro distinguir muy bien porque mi vista está un poco nublada—.
Ya estaba pensando en hacer algo divertido contigo.
—Ni se te ocurra.
—¿¡Nefertary!?
—Aquellas palabras me salen más como un susurro.
—¿Y qué harás?
—Sabes muy bien lo que haré.
—¿Cómo piensas hacer eso?
¿No ves tu situación en estos momentos?
Mi vista vuelve a funcionar adecuadamente, lo cual me permite ver a Nefertary, guindada de los brazos y a pocos centímetros del suelo, del mismo modo en el que me encuentro yo.
Mira al hombre con odio, como si quisiera comérselo vivo.
No veo en ella ni una pizca de miedo.
—Bueno…
—concluye él al no haber respuestas— Antes que nada, tengo un pequeño mensaje para ti, Nefertary, que dice lo siguiente: “Una pequeña ayuda para que tu experiencia sea más real y puedas divertirte mejor” —Le dice el hombre parado en medio de los dos.
—¿Comienzas el juego tú o lo hago yo?
—Este se burla de ella.
—¿Es que no te ves, nenita?
—El rostro de Ibagon, que antes estaba lleno de ira, ahora solo refleja una expresión burlona, como si tratara de imitar al hombre…
solo que le sale mejor que a él.
—Parece que quien te mandó aquí no te explicó muy bien cómo secuestrarme.
—En eso toma impulso para darle un golpe en la entrepierna al hombre, lo que lo hace caer de rodillas.
Repite lo mismo, solo que esta vez logra tener su cabeza sujeta en medio de sus piernas— ¡Nunca subestimes a una Ziegler, imbécil!
El hombre, que ahora está luchando por respirar y liberarse del agarre de Nefertary, trata de hablar, pero esto le resulta difícil.
—¡Mathias!, trata de traer hacia ti esa silla que está a unos metros.
—Solo me quedo mirando al hombre.
Mi cerebro está procesando todo.
‘¿Cómo mierda sabe hacer eso?
¿Cómo lo hizo?’ —¡Mathias!
—Esta vez la veo a los ojos.
—Si quieres morir, no hagas una mierda.
Si eso no está en tus planes, haz lo que te acabo de decir, que no tenemos todo el tiempo.
Trato de coger impulso para abalanzarme y poder atraer con mi pierna la silla.
El primer intento es una completa mierda.
Todo mi puto cuerpo está adolorido, estoy más cansado de lo normal.
Luego de intentarlo dos veces más, vuelvo a fallar.
—Mathias, tómate unos segundos para recuperar fuerzas, trata de mantener la calma.
—¡¿Cómo?!
Si hace unos minutos me dijiste que no tenemos todo el tiempo del mundo.
—Y lo tengo perfectamente claro, pero frustrarte no nos serviría de nada.
Me tomo un tiempo para observarla.
Se me hace difícil comprender lo bien que maneja la situación.
Esta no es la chica que hace un par de días estaba asustada por ser seguida por unos mafiosos.
Es completamente diferente.
‘Pero eso ya lo sabías, eso fue lo que te atrajo a ella’.
Mi mirada se dirige hacia el hombre que hace unos minutos estaba siendo ahorcado, el cual está desplomado en el suelo.
No veo que su pecho se mueva, ninguna señal de vida.’ ¿Lo mató?
¿Entonces por qué no veo ni una pizca de remordimiento o terror en su cara?’ —Mathias, ahora no es el momento para hablar, debemos actuar.
—Como si hubiera leído mi mente.
Respiro hondo para tratar de tranquilizarme.
Esta vez me enfoco más en el impulso que debo tener para poder atraer la silla hacia mí.
Ejecuto la acción nuevamente y esta vez sí da resultado.
Pude atraerla al centro de la habitación.
—Bien, ahora empújala hacia mí.
—Asentí.
En cuanto la silla estuvo a centímetros de ella, se dispuso a subirse sobre esta.
Con una de sus manos sacó de su cabello un gancho, el cual utilizó para poder liberarse del agarre de las esposas.
Luego se dirigió hacia mí, y repitió lo mismo que había hecho, solo que esta vez estábamos los dos sobre la silla.
Tras unos segundos, pude sentir cómo mis muñecas estaban libres y cómo mis brazos estaban desgastados por haber estado así por mucho tiempo.
—¿Está muerto?
—le pregunto al ver que se acercaba a él.
—Su nefasta vida es lo que importa ahora.
Esta lo empieza a registrar hasta encontrar un arma.
Luego saca una daga de sus botines, la cual, en un movimiento rápido, le clava en la garganta.
La imagen me provoca náuseas, así que dirijo mi mirada hacia otra parte.
—Mathias.
—La ignoro.
—Mathias, era necesario.
—Ya estaba inconsciente o muerto, ¿por qué hacerlo?…
¿cómo…?
—Hay unos seis hombres más.
Lo que acabas de ver no es nada.
—¿Nada?…
Ella se dirige a mí y toma una de mis manos para entregarme el arma, no sin antes quitarle el seguro.
—Dispara en la cabeza.
Ellos no tuvieron piedad en traernos aquí.
No tenemos por qué ser la excepción.
—Pero…
—Nos tuvieron guiados por tres horas como unas putas vacas muertas en una carnicería.
—Dice entre dientes—.
Me cubrirás la espalda o puedes quedarte aquí.
Nefertary se dirigió a la puerta.
Me siento como en un trance.
¿Es esta la Nefertary Ibagon?
Para matar a alguien de ese modo y no sentir empatía en lo absoluto no se hace de un día para otro.
Luego lo averiguaría, ahora necesito irme de aquí.
Me dispongo a seguirla.
A unos metros más adelante la veo degollando a un hombre mucho más alto que ella; de alguna manera se las ingenió para tenerlo de rodillas.
—Pensé que no vendrías.
—Su cara está un poco manchada de ese carmesí, que parece no molestarle— No sientas lástima por ellos.
—Extiende una de sus manos para hacerme una caricia en la mejilla, manchándola de sangre— Solo faltan cinco.
—Una sonrisa siniestra aparece en su rostro.
¿Le fascina matar?
‘Yo diría que le excita’ —Sigamos…
Nos adentramos en los pasillos de lo que parecía ser un edificio abandonado.
A medida que avanzábamos, la luz nos abandonaba, sumiéndonos en la oscuridad.
El silencio me permitió oír cada palpito que daba mi corazón con tanta rapidez, intentando no entrar en trance por lo que había visto a Nefertary hacer…
simplemente…
Aparecen dos hombres de cuerpos robustos y altos por el pasillo.
Estos corren hacia nosotros apenas nos ven.
Uno de ellos se abalanza sobre Nefertary y el otro sobre mí.
Sin darme tiempo a reaccionar, me da un puñetazo en la cara.
Esto me hace retroceder unos pasos hacia atrás.
El hombre vuelve a intentar darme otro golpe, pero esta vez lo esquivo, provocando que pierda el arma de mis manos.
Este patea con su pie izquierdo el arma, alejándola de mí.
Me dispongo a plantarle un puñetazo en la cara, aunque al momento de que mi puño lo toca no hace que este retroceda.
‘¡Mierda!’.
Este aprovecha para darme otro golpe, con el doble de fuerza que el primero.
Caigo de culo al puto piso y, al momento de intentar levantarme, me implantan una patada en la cara que me hace caer por completo.
‘Este tipo me va a masacrar’.
La vista se me nubla por unos segundos.
El hombre venía hacia mí de nuevo para darme otra golpiza, pero se detiene al ver que su aliado está perdiendo contra Nefertary, así que socorre al otro tipo.
Intento localizar el arma, la cual está a unos metros de mí.
Aprovecho que este me ha dejado para poder obtenerla.
Siento mi cuerpo demasiado pesado para levantarme, así que opto por gatear.
Cuando tengo el arma en mis manos, apunto a uno de los hombres.
El sonido del disparo hace eco por todo el pasillo, mientras uno de los hombres emite un sonido de dolor.
—¡En la puta cabeza, imbécil!
—me grita Nefertary.
Le había dado en la pierna al hombre que se había abalanzado sobre Ibagon.
El otro tipo venía de nuevo hacia mí, así que me dispongo a apuntarle.
Fallo en el primer tiro.
Antes de que este llegue, apunto a su cabeza.
Doy un suspiro, jalo el gatillo y la bala hace su recorrido hasta llegar directamente a su cráneo.
El hombre se tambalea un poco y cae a unos centímetros de mí.
Maté a una persona, pero fue en defensa propia.
Me levanto del piso en cuanto veo que empieza a salir sangre de su cabeza.
Siento unas horribles ganas de vomitar que me aguanto.
No es el momento.
Tiro el arma a un costado e inhalo aire lentamente para calmar un poco mi respiración descontrolada.
—Eras tú o él —me dice Nefertary, quien agarra mi cara con sus manos para que la vea.
Bajo la poca claridad que hay, puedo ver que tiene unos rasguños en su rostro, que también está manchado de sangre, al igual que otras partes de su cuerpo.
No quiero ni imaginar cómo estoy yo —Vamos, falta poco para salir de aquí.
Seguimos avanzando por los pasillos.
Cada paso que daba era una tortura para mi cuerpo.
En mi vida me había sentido como una mierda.
Las heridas de mi piel parecían ser quemadas por una llama que no pretendía apagarse.
Los sonidos de disparos hicieron que Nefertary y yo nos detuviéramos por unos minutos hasta que estos cesaron.
—¿Quién crees que…?
—Pueden ser las personas que creo o puede ser que nuestros problemas para salir de este puto lugar se hayan complicado más.
—¿Cómo puedes estar tan…?
—Dime una razón por la que debería estar peor que tú.
Al no obtener respuesta, siguió avanzando.
No tardé tanto en seguirle el paso.
¿Quién es la puta chica que tengo en estos momentos?
Sé que no la conozco lo suficiente, pero esto ya es…
es algo que le faltan piezas para entender…
esto ya no es algo normal.
‘¿Alguna vez creíste que ella era normal?’ Unos hombres de traje, armados y apuntando al frente, aparecen delante de nosotros.
Yo me detengo, mientras que Nefertary sigue caminando como si nada.
—¿Cómo carajos se atreven a apuntarme con sus estúpidas armas?
¡Idiotas!
—Señorita Ibagon, ¿se encuentra bien?
—le dice uno de los hombres, quien también hace que los demás bajen sus armas.
—¿Dónde está Steven?
—Ignora la pregunta del tipo, aunque era más que estúpida.
—En planta baja, señorita.
—Bueno…
—hace una pausa—.
Ya no estamos en peligro, Mathias.
Seguimos a los hombres hasta llegar a la salida del edificio.
A los costados estaban algunos cuerpos tirados.
Simplemente los ignoré.
Mi estómago no aguantaría más con tan solo ver otro puto cadáver.
Se hicieron notables unos seis autos negros, con los que me imagino que habían llegado.
También estaban otros tipos en vigilancia, que apenas nos vieron bajaron la guardia.
—Señorita Nefertary, yo…
—Ibagon le da un puñetazo al hombre que se había acercado apenas la vio.
—Si hubiera muerto, créelo, Steven: traería el puto infierno conmigo para arrastrarte en él.
—Este no reacciona, solo mantiene su mirada en el suelo— Ahora haz lo que ya sabes que tienes que hacer.
Ella lo esquiva por un costado y sigue su camino hasta llegar a uno de los autos, mientras yo no puedo procesar otra cosa más.
¿Esta es la chica que toda Suiza conoce?
—¿No vienes, Ludwig?
—¿Quién eres?
—le pregunto atónito.
Una sonrisa siniestra y torcida se refleja en su rostro.
—Nefertary Ibagon, el monstruo que quieres exponer a la sociedad.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns ¿Qué tal este capítulo?, un poco de acción no va nada mal jajaj Este será el inicio de una nueva etapa para nuestro querido Ludwig, ¿Podrá soportarlo?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com