Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lo Que Nadie Ve - Capítulo 18

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lo Que Nadie Ve
  4. Capítulo 18 - 18 Capítulo 17
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

18: Capítulo 17 18: Capítulo 17 MATHIAS Is the hunter losing the hunt?

¿Cuántas veces tendré que maldecir el puto sonido del móvil por las mañanas?

Lo poco que he dormido estas semanas…

y justo hoy, que siento que descanso mejor.

Al abrir los ojos noto que no estoy en mi habitación del Instituto, sino en la de la mansión de mi padre.

¿Cuánto bebí anoche?

En una de las mesitas al lado de la cama se encuentra el puto teléfono con una nota que dice: “Espero que esta vez hayas dormido bien.

Llegaré en unas horas, siéntete como en tu casa.

Nefertary I.” Ni un carajo de idea de cómo llegué aquí, pero estoy aquí.

Vuelve a sonar el jodido móvil, el cual agarro no sin antes fijarme en la hora.

Mediodía.

Mierda.

Pero ¿cuánto tiempo he dormido?

~¿Qué quieres, Henry?

—suelto mientras me levanto de la cama.

~Encima que vengo a visitarte al Instituto y no estás, ¿así me respondes, idiota?

¿Dónde estás?

~Ni sabría decirte con certeza la dirección…

~¿Te has escapado del puto Instituto, Mathias?

—se le oye ese tono de burla.

~No exactamente… —justo en ese momento alguien abre la puerta—.

Luego te marco —le corto al ver a Nefertary, quien entra con ropa deportiva.

—¿Comiste algo o apenas te acabas de despertar?

—Acabo de despertarme.

—Bueno, por suerte le pedí a alguien del servicio que trajera algo de comer, por si te apetecía.

Es como una avena, pero con yogur griego, chocolate y kiwi, acompañado de pan integral.

No sabría decirte qué bebida traerá…

¿O prefieres…?

—No, creo que eso está bien.

—Vale, yo me daré una ducha ahora mismo.

—Nefertary, yo…

—Te dije que te quedaras en mi mansión.

Que estés en mi habitación fue porque no quisiste quedarte en la habitación de invitados.

¿Recuerdas lo de la fiesta?

—Algo…

Sé que estuve contigo la mayor parte del tiempo.

—Tampoco fue mucho.

Después de dos horas, me largué de allí.

Contigo, obvio —tocan la puerta en ese instante.

—Adelante.

—Aquí le traje lo que pidió, señorita Nefertary.

—Puede dejarlo allí —la chica hace lo que le ordenaron y se retira al cabo de unos segundos.

—¡Que tengas buen provecho!

Al pasar por mi lado la tomo del brazo, teniendo una increíble vista de sus ojos azules con esos tonos de gris.

—¿Qué pasa?

—¿Por qué tiene que ser tan perfecta, tan corriente a simple vista, y tener la puta alma podrida?

¿Por qué no puede ser normal?—.

¿Mathias?

—Pienso salir con un amigo —digo soltándola de mi agarre.

Y no tengo ni puta idea del porqué dije eso.

Ni siquiera quedé con Henry.

—¿¡Bien!?

¿Necesitas algo?

Porque con la ropa ya me anticipé —señala unas bolsas de compras que están en el sofá.

—Creo que solo era eso, gracias.

Con eso se dispone a ir a una de las habitaciones que supongo que es el baño, mientras yo me dispongo a comer algo de lo que trajo la chica del servicio, enviándole al mismo tiempo un mensaje a Henry diciendo que nos toparemos en la cafetería de la vez pasada.

Al cabo de unos minutos, había terminado de almorzar, o desayunar algo, y me había dado una ducha para ir a ver al idiota de mi amigo.

Quién diría que estaría aquí, con la misma persona que ha causado mis jodidas pesadillas estos últimos días, semanas…

La culpable de que yo haya…

Solo de pensarlo me hace odiarla tanto.

—¿Ya estás listo?

—mis ojos se fijan en los suyos, hipnotizándome con esos dos colores que siempre parecen en lucha interna, por cuál reinaría más ante la vista de los demás.

—Sí, ya estoy listo.

—Bueno, te llevaré al garaje para que elijas uno de los coches —antes de que pueda reprochar que no es necesario.

—Ya que no quieres que ninguno de mis chóferes te lleve, no te queda opción.

No pienso discutir eso.

—¿Cuándo he tenido opción?

—ignora lo que digo y se da media vuelta para salir de la habitación.

No me quedo atrás y hago lo mismo.

En el pasillo nos topamos con Natacha, quien salía de una de las habitaciones.

Al vernos, no duda en venir hacia nosotros con una gran sonrisa en su rostro.

—Mathias, no sabía que estabas aquí.

¿Cómo has estado?

—Si no hubiera sido porque la vi en el funeral del padre de Ibagon, ni por enterado que estas dos son primas.

Aunque el parecido era evidente.

—Bien…

supongo.

—¿”Supongo”?

—pregunta con un tono divertido, desviando su mirada hacia Nefertary, quien tiene un semblante muy serio—.

¿Qué le has hecho, Nefertary?

—No te interesa, ni incumbas, Natacha —Ibagon me toma de la mano para llevarme con ella.

No tengo idea de los cambios de humor repentinos de esta chica.

Simplemente son totalmente impredecibles.

Tanto, que en cualquier momento no dudaría en cortarte la garganta si haces algo que la molesta.

Y yo no me quedo atrás, al estar al lado de una bomba nuclear que podría acabar conmigo en cualquier momento.

Pero ¿qué otra opción tengo?

Mi padre tiene toda la razón al decir que solo soy un crío que le gusta meterse en problemas.

Y si supiera todo lo que he vivido los últimos días, él mismo acabaría con mi vida.

No sé qué es peor, la verdad: ¿que me asesine mi padre o una loca psicópata de mente?

Pongo los ojos en blanco ante esa estúpida pregunta.

‘Céntrate, idiota’ Al llegar al garaje, se puede apreciar una gran colección de autos.

A diferencia de Henry, con su gran obsesión por los coches clásicos, estos son modernos.

Lo mejor que desearías tener para unas jodidas carreras clandestinas.

—¿Cuál ha sido tu favorito?

—Creo que mi preferido será uno que no sea tan llamativo…

para ir a un café —ella se burla de mis palabras.

—Somos multimillonarios, Mathias.

Con tan solo respirar ya tenemos la atención de todos.

—A veces pienso que mi vida sería mucho más fácil si fuera corriente —ella da unos pasos para acortar la distancia que hay entre nosotros, quedando justo enfrente.

—No te engañes a ti mismo, porque si fueras “corriente”, como la mayoría, desearías tener esto —dice mientras sus manos recorren mi pecho hasta llegar a mis hombros— Por el simple hecho de que somos inconformistas, y jamás nos ha importado dañar a otros para conseguir lo que queremos —acorta aún más la distancia, haciendo que nuestros labios se unan.

Los mueve al mismo compás.

No es un beso con amor de por medio.

Es uno con odio, deseo, lujuria.

Haciéndolo agresivo, adictivo y repugnante al mismo tiempo.

Lo que sentimos el uno por el otro es enfermizo, tóxico, y terminará consumiendo a uno de los dos.

Nefertary se separa un poco para tomar aire.

No le doy mucho tiempo y vuelvo a unir nuestras bocas, atrayéndola más a mí.

Aún no entiendo esa necesidad de quererla cerca.

Eso me hace odiarme.

Y querer desquitarme con ella.

Culparla por todo…

aunque en parte también es mi culpa.

Fue mi elección.

Mi decisión.

Caí como un tonto a sus pies.

Esta vez soy yo quien toma distancia para respirar.

—Llegaré tarde.

—¿Es tan importante?

—Sé que me quedaría por una dosis más fuerte.

Por una que ya esté firmando mi fecha de muerte.

Pero necesito estar afuera.

Lejos de ella.

Necesito estar rodeado de gente que sé que no me lastimaría, que no me mentiría.

—¿Puedes liberarme…?, ¿puedes liberarme por un par de horas, monstruo?

Tenme un poco de piedad…

—eso fue más una súplica.

Jamás se la había pedido a nadie.

—Siempre y cuando regreses a mí…

podré hacer el esfuerzo de tenerte compasión —me da un beso en la mejilla y se separa de mí por completo.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Al final me fui de allí en una camioneta negra.

El trayecto hacia la cafetería fue más corto de lo que pensaba.

No tardé mucho en llegar a aquel lugar, que estaba medio vacío, cosa que agradecí, ya que últimamente me estaba dando ansiedad estar en sitios con demasiadas personas.

Sentía que me asfixiaban.

Tomé asiento en una de las mesas que estaban en la esquina, junto a las ventanas.

Henry no tardó en llegar.

Tras unos minutos, pedimos unas bebidas.

—¿Dónde coño te has metido, Mathias?

—Ya te dije que he estado ocupado.

—¿Ocupado?

—suelta una risa sarcástica—.

Eso ni tu padre te lo creería.

—Inhala hondo, y sé perfectamente que cada vez que lo hace es para mantener la compostura—.

Comencemos de nuevo: ¿en qué líos te has metido?

Para ni siquiera enviarme un “Hola idiota, estoy bien”, que ni un minuto lleva escribirlo.

Y segundo: ¿cómo es que estás aquí?

En el sentido de haber salido del Instituto, porque dudo que tu padre haya firmado el permiso.

—Puse los ojos en blanco.

—No tenía ni idea de que ya tenía una puta novia.

Estás peor que las mujeres, eh…

—Jaa.

Esa es otra pregunta: ¿por qué esa actitud de mierda?

—Justo cuando iba a decir algo, me señala con el dedo—.

Y ni se te ocurra cambiar el puto tema.

—Esta vez soy yo quien toma aire.

Cómo le digo que he estado así porque me he fijado en la chica equivocada, con la que me he follado.

Que hace unas semanas me han secuestrado y he matado a dos personas.

Que prácticamente me he metido con gente de la mafia.

Que no puedo decir nada, ya que estaría sellando mi muerte…

y la de él.

—¿Vas a hablar?

—¿Sabes quién es Nefertary Ibagon?

—Este abre los ojos de asombro, inclinándose sobre la mesa.

—¡Por supuesto!

Esa chica es de una de las familias más poderosas de Suiza, técnicamente lo controla todo.

Y, aparte, es prima de Natacha, ¿sí te acuerdas de ella?

—Asiento ante la pregunta—.

Bueno, ¿qué tiene ella que ver contigo?

—Me imagino que sabes lo de su padre…

Ella no la está pasando bien del todo, y como compartimos algunas clases juntos…

digamos que me he acercado.

—¿Estás de broma, no?

—¿Por qué te estaría mintiendo?

—La chica de la que tú me hablas no deja que ningún chico se le acerque.

Yo, que he ido a sus fiestas clandestinas y estoy en su lista VIP, jamás la he visto interactuar con los demás.

Siempre da unos discursos cortos, se queda dos horas y se va.

En el colegio, ella solo se la pasaba —o dejaba que se le acercara— una tal Lucia.

—¿Qué puedo decirte?

—le digo mientras tomo el frasco de mi bebida y lo llevo a la boca.

—Es que lo que me estás diciendo es imposible.

Nefertary Ibagon es la chica intocable.

Tanto en ese Instituto como…

mejor dicho, en cualquier lugar.

—Te informo que su círculo social ha crecido.

Que ya no se habla con Lucía.

—Me cruzo de brazos.

—Trato de creerte, pero la verdad es que me cuesta.

—Se toma unos segundos para procesar la información.

Y no lo culpo por estar en shock, yo también estaría así si hubiera estado aquí estos años—.

¿Quién te ha sacado del Instituto?

—¿Quién crees?

—Se lleva una mano a la boca, mientras se reclina ligeramente contra el respaldo de la silla.

—¿Y dónde demonios te estás quedando?

—En su mansión.

—¿¡Qué!?, ¿me estás jodiendo?

—Dios sabe que si estuviera bien psicológicamente hablando, me estaría burlando de él justo ahora.

—¿Qué ganaría mintiéndote, imbécil?

—Aún no me lo creo.

Dios…

—Pues créelo.

—Una pregunta más: tú y ella han…

—Para no ser más evidente, tenía que haberme ahogado con el puto refresco—.

¿Cuándo?

—¿Importa?

—¡Claro que importa!

Te has liado con la tía más deseada e inalcanzable de toda Suiza.

¡Claro que importa!

—Ayer.

Y no pienso dar más detalles.

—Oh, vamos, Mathias.

—La verdad, nunca se me ha dado compartir detalles sobre las tías con las que me he llevado a la cama.

Siempre me he guardado eso, ya que se me hace asqueroso que otros hablen de ellas como si fueran putos objetos.

—Sabes lo que pienso sobre eso.

—Levanta las manos en señal de rendición.

—Solo una pregunta más: ¿en qué plan andan los dos?

—Ni yo tengo puta idea.

Por el simple hecho de que puede estar conmigo unas horas y las otras, está el imbécil de Michael comiéndole la boca.

—No sé.

Ahora está en eso de superar la muerte de su padre y pues…

no quiero enredarla más.

—Me excuso.

—¿Y tú qué quieres con ella?

Porque esa mierda de “ser algo de rato” no pinta, eh.

Para estar ausente y desaparecido por Ibagon…

—Solo sé que detesto tenerla cerca…

y lejos.

—La cara de confusión que puso pide más contexto—.

O sea, que tiene un carácter difícil de llevar…

y que al mismo tiempo me vuelve loco.

—¿Te estás enamorando?

Puede ser todo…

menos eso.

Pueden ser sentimientos más profundos que el amor.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Tras unas horas de pasar el tiempo con Henry, decidí ir al cementerio, siendo la mejor opción para encontrar silencio, por la sencilla razón de que la gente se olvida de visitar a sus seres queridos, dejándolos en la soledad.

Admito que los envidio en estos momentos, están en un lugar tan tranquilo que hasta desearía estar en su puesto, ser uno más entre ellos.

Podría decir que antes de venir a Suiza, mis pensamientos solo eran ir a fiestas y cogerme a cada tía que así lo quisiera, gastando el dinero de mi padre como me diera la gana, aparte de terminar el último año bien.

Ahora las cosas son distintas, jamás creí preguntarme: ‘¿Cuál es mi puto propósito en la vida?’ Si técnicamente tuve la dicha de tenerlo todo…

a excepción de mi madre…

es lo único que me arrebató el mundo.

Desde su muerte, todo cambió.

Mi padre se volvió más frío, distante, solo se enfocaba en los negocios.

Cuando más lo necesitaba, solo decidió alejarse.

Aunque debo aceptar que él estaba lidiando su dolor de forma distinta, que al mismo tiempo levantaba muros entre los dos.

No deseo retroceder el tiempo.

Soy consciente de mis decisiones, de sus consecuencias, y es por eso que estoy en este lugar…

de todas formas, ya estoy muerto, solo son cuestión de horas.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Mi última parada, un lugar lejano, ni siquiera sé qué hago aquí.

Tal vez solo por la dicha “libertad”, cuán tentadora suena, fue lo que me trajo.

—¿Pensé que no brindabas?

—Yo también pensé lo mismo.

Ella toma una bocanada de aire al mismo tiempo que me analiza.

—Nefertary siempre ha sido una tonta en creer que puede crear monstruos y controlarlos a su antojo.

Esa manera suya tan retorcida de meterte en su vida…

—rió de aquello.

—No creo que sean tan diferentes.

Al fin y al cabo, son hermanas.

Ambas utilizan a las personas a su antojo, siempre y cuando les sea útil.

—La diferencia es que ella es más impulsiva y yo más analítica.

Siempre estaré un paso adelante.

No negaré que te necesito para hacer daño.

Yo te diré todo lo que haré contigo, no seré la que te confunda las cosas.

—¿Qué obtengo yo al ayudarte?

—Ahora tendrías una vida “normal”.

No sufrirías de insumos, no tendrías miedo y no estarías pasando por una depresión severa.

Tal vez no pueda devolverte tu vida de antes, pero puedo liberarte de la que llevas ahora.

No mentiré: para llegar a eso, el camino estará manchado de ese color carmesí que tanto repudias, Mathias.

Te ofrezco la libertad.

‘No creo poder pasar mi vida así, soportarlo.

En algún momento llegaré al fondo y no sé si pueda salir de él por haberme perdido en un mundo que no es mío, al cual no pertenezco…

¿qué más puedo perder?’ Por eso…

—¿Qué es lo que tengo que hacer?

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns ¿Mathias está cayendo o ya cayó?

Este capítulo se escribió solo, con personajes que cada vez se hunden más en su propio juego.

Ahora quiero saber de ustedes: ¿Quién creen que manipula mejor: Nefertary o esa “nueva” que apareció?

¿Mathias va a aceptar el trato o le queda algo de dignidad?

Déjenme sus teorías abajo, ya saben que me encanta leer sus conspiraciones.

Nos vemos en el siguiente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo