Lo Que Nadie Ve - Capítulo 19
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19: Capítulo 18 19: Capítulo 18 NEFERTARY Do you want to see the monster?, You will see the monster.
Aunque ya estamos en primavera aún teníamos días lluviosos, las últimas lluvias se hacen presente, acompañándome como siempre lo han hecho, siendo mi amigo más leal.
Al igual que la soledad, jamás me habían decepcionado.
—No mereces que esté aquí —tomo una bocanada de aire para mantener la cordura —No entiendo tu razón por no decirme…
por no decir que tenía, mejor dicho, tengo una.
—simplemente no puedo, mi boca no puede formular esa palabra —¿Sabes lo que más detesto?, ¿lo que más aborrezco de todo esto, padre?
—Esto es estúpido, es patético hablarle a una lápida —Me hacías dudar de mí misma, cuando ella es mil veces peor que yo, cuestionando todo lo que hacía —Detesto sentirme así, yo jamás lloro, es signo de debilidad, de vulnerabilidad —Al final resultaste ser igual y peor que Vanessa, ahora entiendo por qué la perdonarte…
si tú también habías hecho lo mismo —Esta venganza ya no va a ser por ti, ahora se trata de mí, cada vez…
cada vez, padre, que encuentre en el camino otro secreto tuyo, yo te juro por mi vida que no tendré piedad de nada, no lo pensaré dos veces en esta ocasión y con certeza una de tus hijas irá a visitarte pronto.
Doy media vuelta y me retiro del lugar.
¿Desde cuándo mi vida se convirtió en un engaño lleno de secretos?
¿Desde cuándo me atravesó una espada en el pecho?
Yo jamás quise perfección porque sé que soy perfectamente imperfecta, pero creo que no merecía ser traicionada de esta forma, no por la espalda.
He aprendido que la lealtad, la honestidad y respeto solo son patrañas porque al final siempre vivimos en un puto nido de víboras que en la primera oportunidad empiezan a devorarte, ignorando sus palabras, siendo más hipócritas que nuestro querido Lucifer.
Entonces nos llega la pregunta ¿Para qué vivimos?
—Señorita se nos hace tarde —En 5 minutos voy, espérame en el auto, Steven Este se retira del lugar, dejando sola.
Observo un poco mi alrededor y tomo una bocanada de aire para tratar de controlar las lágrimas que quieren salir….
—Jamás me dirás el por qué, jamás lo sabré, padre Me largo del sitio con un huracán de sentimientos en mi interior….
tratando de que no me dominen.
No necesito ser en estos momentos una chica común con sus estúpidas crisis existenciales.
Al llegar al auto le ordeno a Steven que ponga algo de NF.
Para mí es uno de los mejores cantantes, aunque algunas de sus canciones son rudas, siempre expresan lo que ha vivido o ha sentido, es honesto en ellas, eso lo hace único.
Aún recuerdo la primera vez que escuché “Paralyzed” <<Cheboksary, Rusia Diciembre del 2016 Me había escapado de mi padre para encontrar mi pequeño lugar de paz en esta ciudad, tal vez se dé cuenta en un par de horas o solo en minutos.
Aun así, él jamás me busca, solo esperará a que llegue y le describa el sitio.
A cambio, mi madre…
ella sí que me armará un sermón.
Por suerte sé que él la podrá controlar un poco…
el tiempo perfecto para respirar.
Me encuentro justo en Cheboksarskiy Zaliv, crucé un muro que no estaba tan alto que separa las veredas del río.
Aunque la nieve y el hielo le daban otro toque distinto al del otoño, aun así me parecía relajante y más cuando estaba a punto de anochecer, una manera linda de morir si cometía un momento en falso para llegar a caer sobre el frágil hielo del río.
—Эй, что ты делаешь?
Ты можешь упасть.
—No entiendo lo que dices y tampoco me interesa —respondo sin mirar a la persona, respondo a aquella voz masculina —Eres muy grosera para tu edad, ehh .-no respondí, solo oí cómo sus pasos se acercaban hasta que tomó asiento al lado mío —Podrías caerte y morir congelada Dejo de mirar hacia el frente para mirarlo a él, chico pelinegro, ojos oscuros como la noche.
Podría tener mi edad y con unos rasgos físicos no tan desarrollados, pero atractivos…..
Demasiados lunares en su rostro que encajan perfectamente en ella.
Al parecer no era la única que echaba un vistazo —Tus ojos parecieran tener una guerra interna —¿A qué te refieres exactamente?
—Que el azul de tus ojos trata de dominar pero el gris es resistente y no se rinde —Ah, eso…
lamento no decir lo mismo —le hace gracia el comentario, mientras yo vuelvo a mirar al frente —¿Ahora podría saber por qué estás aquí?
—No te interesa, deberías irte.
Mi psiquiatra dice que no soy buena compañía para las personas —Ni la mía, siempre y cuando no deje de tomar mis medicamentos —eso causa curiosidad en mí y vuelvo a mirarlo, esta vez noto el móvil con unos audífonos enrollados en él.
—¿Qué escuchabas?
—Creo que la canción adecuada para un lugar así ya que merece una buena compañía —este me pone uno de los auriculares en mi oído izquierdo.
Al escucharla, la verdad es que encajaba a la perfección, la melodía, la letra y la voz era perfecta…
era tan profunda y sincera —NF – Paralyzed>> —Señorita hemos llegado Vaya que estaba perdida en mis pensamientos, ese día en Rusia jamás creí que lo necesitaba a él, aunque ¿dónde está ahora que más lo necesito a mi lado?
Ahora está en la cabaña, mi mundo, mi escape de la realidad.
Puede que no sea la mejor, puede que sea la más retorcida, pero cada uno escapa de la realidad a su manera.
‘Jamás me cansaré de este lugar’.
Nos dirigíamos justo a la habitación “W”, uno de mis socios me encargó un amigo al cual quiere en el otro mundo.
‘La traición es algo que no toma tan a la ligera cuando se trata de mafiosos’ —Datos, omite su nombre —Ex militar de fuerzas especiales de Estados Unidos, fue echado por traición a los 25 años.
Escapó de la prisión en la que estaba un año después y ese mismo año llegó a Suiza, llegando a trabajar para grandes delincuentes, los top del mundo —me río ante lo último y el mundo sabría lo que hago yo, ocuparía el primer lugar.
Los más peligrosos somos los que sabemos hacer las cosas bien y no aparecemos en listas negras internacionales —No es una persona de fiar ya que siempre traicionó a sus aliados.
Para finalizar, su edad actual es de 36 años —Por algo está aquí, Steven Al llegar a la habitación, uno de los hombres que está de guardia me ofrece la máscara —Ya que es tradición —Al terminármela de colgar, la puerta del cuarto se abre, que el show comience —Heyy heyy, mi querido militar —este solo me mira con una cara de cabreado —¿Cómo te han tratado?
—pregunto con buena voluntad al verlo encadenado, pero como un animal que va al matadero —Jódete —esa voz de rencor y miedo escondido en ella siempre será una de mis favoritas —¿Así es como tratas a una dama?, debes de ser malo como pretendiente —Al ver que no responde, prosigo yo —Un amigo muy íntimo me ha pedido tu cabeza y pues yo…
no me he podido negar —¿Qué estás esperando?
mátame de una maldita vez —No, no tan rápido .-me quito la máscara —Tu captura se ha llevado a algunos de mis hombres con mi querido Lucifer —finjo tristeza —por ello debo darte una muerte lenta y satisfactoria —Eres una simple cría que no sabe en dónde está parada —me encanta —Aush, eso de verdad que me dolió, señor militar…
digo ex militar.
Mira que traicionar a tu nación, lo peor es que fuiste tan hipócrita en jurar lealtad y respeto por ella —doy un suspiro mientras doy unos pasos fingiendo pensar —¿Qué se siente no tener un hogar?, ¿qué se siente estar solo en la vida y al borde de la muerte?
—eso lo hace reír, pero qué tenemos aquí —”Al borde de la muerte”, ya he perdido la cuenta de las personas que me han dicho eso y mírame —le devuelvo la misma sonrisa torcida al tipo —Tú ya debes de estar acostumbrado a las torturas tan básicas, como la del gas, cuchilladas en puntos específicos, golpes…
ese es el más común.
Yo te llevaré a la Edad Media…
obvio que con un toque pequeño de actualidad.
Vas a ver que nos vamos a divertir y créeme que yo no voy a dejarte medio muerto.
¿Puedes ver esas poleas allí arriba que están haciendo un equipo perfecto con las cadenas y esas palancas?
—se las señalo —las puedo manipular a mi antojo, ¿has escuchado sobre la cuna de Judas?
—justo en ese instante entran dos de mis hombres.
Uno se dirige hacia él y el otro hacia las palancas, el cual baja una que hace que sus cadenas lo tengan inmóvil —Tu plan es hacer que mis brazos y piernas se desprendan de mi cuerpo —río ante aquello, mientras lo empiezan a desvestir —Se nota que no sabes nada de la Edad Media, aunque el potro no está mal, pero no nos desviemos.
La cuna de Judas es un instrumento pensado también para sacar confesiones, consistía o mejor dicho consiste en una pirámide puntiaguda, de madera afilada, aunque ahora es de hierro….
un toque del siglo XXI, sobre la que se alzaba a la víctima para después dejarla caer sobre ella, de modo que la punta se topaba con la zona genital o anal, provocando desgarros.
Si el condenado se dormía o relajaba el cuerpo, caía también sobre la punta provocando así su propia muerte —al ver la pirámide de la que le hablaba, su cara se transformó en horror —Puedo ofrecerte el triple de lo que él te ofreció —el pánico invadió su voz —No vengas con tonterías, solo eres un ex militar que ni aun así trabajando para mi amigo llegarías a pagar ni la mitad —antes de que lo alcen por completo, agarro una de las dagas que está en la mesa y le hago algunos rasguños un poco profundos en unos puntos específicos donde perderá sangre poco a poco sin que muera tan rápido por ella, este solo soltó unos quejidos o hizo muecas de dolor.
—¡Qué empiece el juego!
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Curioso cómo la lealtad se convierte en un concepto tan podrido cuando quienes te enseñaron a respetarla son los primeros en traicionarte.
Este capítulo no busca justificar a Nefertary, sino mostrar lo que queda de una persona cuando ya no tiene a quién rendirle cuentas.
Porque a veces no es cuestión de si eres un monstruo… sino de cuándo vas a dejarlo salir.
¿Quién creen que era ese chico en Rusia?
¿Será una coincidencia o volverá a cruzarse en su camino?
Y ustedes… ¿qué harían si pudieran ajustar cuentas a su manera?
Los leo, porque aquí todos tenemos algo de víbora bajo la piel.
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