Lo Que Nadie Ve - Capítulo 21
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: Capítulo 20 21: Capítulo 20 NEFERTARY Встречи La luz de la luna ilumina la habitación.
Mis ojos, ya adaptados a ella, pueden apreciar cada espacio, pero mi atención está en ese pelinegro que dormía a mi lado tranquilamente.
Aunque a veces tenía pesadillas, esas que seguramente he causado yo y que al mismo tiempo pude detener, parece absurdo, pero él está aferrado a la causante de sus miedos.
Dirijo mi atención hacia la mesita de noche, la cual tenía un reloj encima.
Ya era la hora.
—Mathias —lo llamo— Mathias, ya es hora.
Este solo hace un gesto de desagrado.
—Luego no te quejes —me levanto de la cama.
Al estar en frente de ella, quito la manta que cubre su cuerpo del frío.
Le agarro los pies y empiezo a tirar de ellos.
Este no tarda en reaccionar y se aferra a las sábanas, acción que le fue inútil, ya que terminó en el suelo.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que no hagas eso?
—dijo irritado.
Este se levanta del suelo y se sienta en el borde de la cama.
—Te llamé dos veces.
Deberías de agradecer que sea flexible contigo, ya que…
Este se levanta y me cubre la boca.
—Pareces un disco rayado a veces, monstruo.
Iba a decir algo para reprochar, aunque se me adelantó y estampó sus labios contra los míos.
No tengo ni la jodida idea de cuándo esto pasó de ser solo un juego y se convirtió en una necesidad.
—Necesito una fuente de energía para poder despertarme.
—¿Se supone que soy yo?
—Tú te lo buscaste, aparte…
—se inclina un poco para susurrarme— Te enloquece cuando mi miembro está dentro de ti.
Y este idiota tenía toda la razón.
Empezó a darme besos con mordiscos hasta bajar al centro de mi cuello.
Sus manos sujetaron mis caderas con fuerza para levantarme del suelo y poder enrollar mis piernas en su cintura.
Atraje su rostro con mis manos para que me volviera a besar mientras este se dirigía al baño.
Vanessa había obtenido un acuerdo con el señor Ludwig, convirtiéndose en tutora temporal de Mathias mientras su padre estaba fuera del país.
No esperaba menos de ella, ese siempre ha sido su maldito don, así que podía pesarme, pero por ella he tenido al cazador viviendo bajo el mismo techo que yo.
Claro que al principio tenía su propia habitación, hasta aquella noche que lo encontré en la biblioteca.
Acababa de llegar de mis rutinas nocturnas, había escuchado un ruido proveniente de ese lugar y allí estaba él, teniendo la mirada fija en el libro, el cual ni estaba leyendo, ya que era evidente que estaba perdido en su cabeza.
Y así fue como poco a poco empezó a dormir en mi habitación.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ —Podemos hacerlo…
—ya había salido el sol.
—Acabas de follarme —aclaro mientras me coloco un pendiente.
—Eso fue hace veinte minutos.
—Empiezo a creer que te estoy malacostumbrando como a un nenito de tres años que espera que todos los días le agregue crema batida a sus panqueques.
—Necesito más de una dosis para poder saciarme de ti, Nefertary.
Eres la adicción que más aborrezco en mi vida y que mi cuerpo no para de pedir.
Una parte de mí quería expresar lo mismo, en cambio la otra sabía que me estaría bajando de nivel con hacer esa estupidez, y cuánto agradecía que mi ego, orgullo y narcisismo fueran los que más control tuvieran sobre aquel pensamiento.
—Eres perfectamente imperfecta y no sabes lo agridulce que es eso —irónicamente, aquella frase me recuerda a él.
Justo cuando estaba por responderle, dieron dos toques a la puerta, la cual Mathias había respondido con un “Adelante”.
—Disculpe, joven Ludwig y señorita Nefertary, pero su madre solicita de su presencia en el despacho.
—Puedes retirarte.
—Con su permiso —esta hace lo que le ordené.
—Mientras tú vas con tu mamá, iré yo al comedor —me da un beso en la frente para retirarse de la recámara.
‘Yo jamás seré normal, no tendré distracciones, seré la mejor fingiendo.’ ¿Dónde quedaron aquellas palabras?
¿Por qué estoy quebrantando mis reglas?
¿Debería autocastigarme?
Debería…
debería solo concentrarme en cosas relevantes y solo pensar coherentemente.
Ya tengo mis objetivos…
solo falta acabar con esos clavos sueltos, incluyendo esos futuros también.
—Eso es lo que tengo que hacer.
Soy Nefertary Ibagon, al fin y al cabo.
Salgo de la pieza para dirigirme a donde está mi madre.
Al llegar allí, esta va saliendo, haciendo que detenga mi paso.
—Ya iba a subir a buscarte —la miro un poco extrañada—.
Alguien está interesado en verte.
—¿Quién?
—Mejor entra y entérate por ti misma —esta me dedica una “sonrisa” y se retira del lugar, mientras yo avanzo hasta la puerta la cual abro, y al dar un paso adentro, quedo inmóvil al verlo.
Era él.
Estaba aquí.
Siempre llegando tarde, y como si leyera mis pensamientos, sus labios forman esa sonrisa genuina provocando que sus facciones se vean tan relajadas, y aquellos ojos oscuros como la noche cuyo brillo les acompaña formando estrellas…
aunque la mejor parte son sus lunares, esos que parecen infinitos en su rostro encajando perfectamente.
—Demir Osoclu.
—Serene, мой северный полюс (mi polo norte), he vuelto —se levanta del sofá para luego dar unos pasos hacia mí y quedar justo al frente— ¿Acaso no me has extrañado?
Sin esperar a que le respondiera, este me besa.
No iba a negar que extrañaba el sabor de sus labios, su tacto en mi piel.
Me volvían loca.
Al principio fue un beso lento, hasta que lo volvió más rápido y más agresivo.
Demir sabía muy bien cómo hacerme perder el control, para que le exigiera más que un beso, para desearlo más.
—Llegas tarde —en ese instante se escapa una lágrima la cual recorre mi mejilla como una forastera.
—No era mi intención —me atrae hacia su pecho mientras me envuelve en un abrazo—.
Jamás fue mi intención.
Nos quedamos así hasta que me calmé y volví a tener el control de mis emociones.
—Ahora tienes que ser la puta reina de hielo, ser el monstruo que todos temen, y sobre todo, no dejar ver tus debilidades.
Yo te apoyaré en todo —con eso me da un beso en la frente para después salir del despacho e ir a desayunar con el resto.
Al llegar, vimos a Natasha sentada al lado de Mathias y a mi madre al frente de ellos.
—¡Buen día!
—llamando la atención, ignoré eso y me senté al lado de mi madre, mientras Osoclu, como todo un caballero, me ayudaba con la silla para luego tomar asiento a mi lado.
—¿¡Demir?!
No me lo puedo creer, bienvenido —Natasha, ‘más hipócrita no puede ser’.
—Gracias, sigues igual de peligrosa como siempre.
—Y cada día más, ehh.
Como siempre he dicho, jamás en esta casa hay un puto desayuno en paz.
—Buen día, familia.
Veo que la casa está más llena de lo habitual —Egil.
Pongo los ojos en blanco ante su comentario.
Este toma asiento al lado de Ludwig.
—Un placer volverte a ver también, Egil —llegan las sirvientas con la comida.
Luego de servirla y dejar algunas cosas sobre la mesa, se retiran.
—¿Qué tal el manicomio en Rusia, Osoclu?
Al oír esas palabras, Natasha centra su atención, mi madre como si nada, Demir de lo más divertido, mientras que Mathias se pone pálido y ni hablar de que se atraganta con un trozo de kiwi, mientras que yo solo quería perforarle la garganta al idiota.
—Para mí, fantástico.
Pero Egil…
—este se inclina un poco como si fuera a contar un secreto, invitando a Ziegler a que imite su acción.
Este lo hace— Los enfermeros y algunos pacientes no pueden decir lo mismo, ya que no respiran —estos dos se ríen como si fuera el mejor chiste de la historia.
—Ludwig —este centra su atención—.
Deberías de aprender de Demir —sus ojos se encuentran con los míos.
Este imbécil se divierte y apenas está comenzando—.
Ten seguro que así serás el mejor novio.
—¿¡Novio!?
—¿No los has presentado, sobrina?
Justo cuando estaba por perder el control, Demir agarra mi mano para darle unos pequeños apretones.
Le dirijo la mirada, la cual me dice “déjamelo a mí”.
—No, aunque el día todavía no se acaba.
Ahora yo, Egil, me muero por saber quién te ha hecho esa cicatriz, porque ciertamente te ha vuelto…
—finge pensar las palabras— ¿Un hombre menos atractivo?
Sí, un hombre menos atractivo.
Aunque para lo que eras…
Justo en su puto ego.
Eso era algo que él no soportaba.
Natasha se rió del comentario y obviamente yo también.
Este mostró su verdadera cara por unos segundos y volvió a fingir.
—Yo no pienso igual.
Sabes, para algunas mujeres le resulta atractivo, más varonil, diría yo.
—¿Algunas?
—esta vez yo me sumé a la conversación—.
Solo para las que están ciegas, ciertamente.
Porque una con todos los sentidos…
lo dudo —mientras le terminaba de decirlo, miraba a mi madre, quien sabía que hablaba de alguien en especial.
—Ay, mi sobrina, siempre tan…
simpática.
Luego de eso, cada quien mantuvo su boca callada hasta que Natasha, como siempre, empezó a platicar con Mathias y Demir.
Literalmente hacía preguntas que me involucraban en algo.
Las ignoraba.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Tras acabar de desayunar, nos fuimos a una de mis otras propiedades privadas para un entrenamiento de defensa personal que involucraba a todo el grupo.
Al llegar allí, ya nos esperaban Aida, Aitor y Michael en la entrada, junto con dos entrenadores de confianza.
—Veo que tenemos a otro imbécil tras Nefertary —suelta Aitor, y no se esfuerza en disimular su desagrado.
—Un placer en conocerte también —Osoclu le dedicó una sonrisa auténtica, como si jamás hubiera escuchado aquellas palabras.
Podría decirse que la personalidad de Natasha es un poco parecida a la de él, solo que, a diferencia de ella, él es un poco más empático, tiene un aura de tranquilidad que parece que tanto su exterior como interior están en paz, pero la verdad es que lucha con sus demonios y lo sabe disimular muy bien.
Demir se termina de presentar con todos, mientras que Steven les invita a entrar al lugar.
—За такое короткое время у тебя появились новые друзья, ты все тот же или у меня другой новый человек?
En tan poco tiempo has hecho nuevos amigos, ¿sigues siendo la misma o tengo a alguien nuevo?
—Я бы не сказал, что они друзья, Демир.
No diría que son amigos, Demir.
Este me da un recorrido de abajo a arriba, mostrando aprobación, cuyos ojos oscuros mostraban deseo, lujuria.
Seguimos por el pasillo hasta llegar al patio.
Los dos entrenadores empezaron a hacer preguntas básicas sobre el nivel de entrenamiento que teníamos, para luego formar dos grupos.
El primero fue Mathias con Aitor.
Uno de los coaches les decía las reglas.
Cuando terminó, estos comenzaron a pelear, si a eso se le puede llamar así, ya que Aitor tenía muy buenos movimientos que le servían más para un enfrentamiento con una mujer.
Le daba un poco de ventaja contra Ludwig, ya que era más que obvio que solo era bueno con los puños, pero un desastre esquivándolos.
El segundo enfrentamiento fue entre Aida y yo.
Admito que tiene conocimiento sobre esto, pero aun así no está preparada para personas con un mejor ataque y técnica, por lo que fue fácil vencerla.
‘¿Cómo estos se pueden llamar sádicos si les falta mucha disciplina en lo que es defensa personal?’ —Esperaba más que tu hermano, Aida.
El último par fue Michael y Demir.
‘Esto se va a poner interesante.’ Osoclu lo conozco muy bien y no es un oponente fácil de vencer.
Nuestros entrenamientos siempre han salido en empate, pero Lorenz, según su expediente, obtuvo cinta negra en karate a los 8 años y durante tres años seguidos obtuvo el primer lugar en las olimpiadas.
Luego, de repente, se retiró y practicó deportes parecidos, aunque se excluía de cualquier torneo que llevara consigo una medalla o trofeo.
Ambos empiezan, esquivándose los movimientos, hasta que Demir encuentra una pequeña ventaja para derribarlo, la cual casi se ejecutaba de no ser porque Michael adivina su intención y lo corta.
Cada segundo se podía ver que su intensidad en combate iba subiendo hasta que uno de los coach interrumpió anunciando el fin.
—Un enfrentamiento muy interesante.
Ahora, dependiendo del nivel que cada uno de ustedes tenga, se les estarán dando clases para mejorar sus tácticas —dicho eso, nos dividen en dos grupos.
—Твой маленький друг интересный.
Tu amiguito es interesante.
Seguido, me besa, el cual correspondo.
Siempre he dicho que no tengo debilidades, pero este chico sabe cómo hacerme bajar mis defensas.
Sabe cómo llegar a cada pequeña grieta, por más diminuta que sea, para entrar, para hacerme desear más.
—А другой очень жалок.
Y el otro muy patético.
Justo en ese instante, me da por mirar a Mathias, quien está mirando a Osoclu con rencor, ira…
en fin, ‘estúpidos celos’.
Al finalizar el entrenamiento, todos tomamos una ducha y nos reunimos en la sala para comer algo.
—Ahora hay que divertirnos.
—¡Al fin!, algo interesante que dice el ruso.
Traigan una botella de vodk…
—No me refería a eso, Aitor.
Nefertary tiene una colección de autos —finge pensar— muy lujosos y rápidos, que podríamos divertirnos con ellos.
Aparte, es propietaria de un autódromo.
¿Qué les parece jugar a las carreritas, niños?
Puedo sentir cómo el peso de sus miradas se centra en mí, mientras sigo comiendo con naturalidad.
—Si los autos están…
¿por qué no?
—dice Aida.
—Steven, necesitamos cinco autos —este le hace un gesto y no tarda en hacer unas llamadas.
—Bueno, si él puede…
yo quiero una botella de vodka, Steven —ni siquiera se mueve de su posición—.
¿Qué pasa?, no he pedido mucho.
Hago una pausa para responderle a este idiota: —Si crees que vas a manejar uno de mis putos autos teniendo una gota de alcohol en tu sangre, estás muy equivocado.
—No creo que sea eso, Aitor —añade Michael—.
Te hace falta ser Demir Osoclu.
Últimamente este anda queriendo sacarme de mis casillas, pero el autocontrol y no el impulso es la clave.
Finjo una sonrisa de simpatía.
—Has acertado.
Que no se te olvide lo dicho anteriormente, solo que también implica para él…
aunque mucho peor —su cara cambia repentinamente, reemplazada por una de terror que disimula con enfado— Para que veas que no soy una puta zorra de mierda, controladora y manipuladora sin ningún sentimiento de empatía hacia los demás —dejo de mirar a Lorenz para mirar a Mendes— Al final de la carrera, claro, si llegas a la final, tendrás tus botellas de vodka.
Igual si sales eliminado, las tendrás.
Solo después de que ya no uses mis autos.
Ahora, ¿alguien en esta mesa quiere algo más?
—les sonrío a todos con “amabilidad”.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Ya que era una oferta única, algunos, a excepción de dos personas, pidieron algunas cosas insignificantes.
Ya estaba oscureciendo cuando llegamos al autódromo y Steven trajo todo lo que le ordené.
—Solo faltó un poco de gente.
Lástima que ni puede.
—Quizás antes de que comience la temporada podrías hacer una de tus fiestas aquí —le comenta Demir a Aida.
—Eso sería espectacular.
¿Qué opinas, Nefertary?
—Lo pensaré —no es tan mala la idea, pero carreras clandestinas en ellas son ya otra cosa con la que lidiar…
demasiado papeleo—.
Bien, les explico: son tres carreras, tres vueltas en cada una, con dos finalistas en la última.
Quien gane se puede quedar con uno de estos autos.
Solo hay un premio, solo hay un ganador.
—¿Es de broma?
—Aitor, yo jamás bromeo.
Aparte, ¿cuál sería la gracia de competir sin ganar nada?
O mejor, ¿para qué divertirnos como nenitos de 9 años cuando ya podemos hacerlo como adultos?
—le dedico una sonrisa torcida.
—Estoy empezando a tolerarte.
—No seas hipócrita.
En un par de horas serás el más simple.
Ahora, ¿quiénes serán los dos primeros?
Los hermanos Mendes son los primeros en competir y, la verdad, no me sorprende.
En su expediente tenían participación en varias carreras clandestinas.
Será interesante ver lo que tienen.
Una de las chicas que se contrató se pone en medio de los dos autos y les dice las reglas, para luego contar hasta tres.
Ambos salen a la par.
—Quiero saber quién perderá el control en la vuelta de aquellas dos esquinas —Osoclu les señala para que Mathias y Michael vean a qué se refiere—.
Si no tienen buen manejo, perderán el control…
y segundos valiosos.
En ese instante se puede ver cómo Aitor pasa con un poco de dificultad, pero su hermana no se mantiene al margen, perdiendo tiempo y dándole ventaja a su hermano.
—Ganará sin duda…
a menos que cometa un error.
—Aida es muy buena con el volante, mejor que su hermano, aunque…
—Lorenz deja la frase en el aire.
—¿¡Aunque?!
—le anima Ludwig.
—Aunque lo verás en la última vuelta.
En la segunda vuelta vuelven a cruzar por aquellas curvas, las cuales esta vez Aida pasa sin ninguna dificultad, recuperando segundos y empatando la carrera.
—Ahora presten atención.
Todos estamos a la espera de quién será el primer finalista.
Quien define el final son esas dos curvas.
Es tan imprescindible que jamás te debes confiar de ellas.
Y, tal como decía, esta vez es Aitor quien tiene una pérdida de segundos.
Todo parecía estar a favor de Aida, pero en una pequeña curva pierde el control, haciendo que su hermano gane.
—¿Lo dejó ganar?
—Sí, y solo para restregárselo en la cara.
—¿Qué ganaría con eso?
—Michael mira a Mathias con una sonrisa de oreja a oreja, y este aún no entiende a qué se refiere.
—Favores —le responde Demir—.
No necesita un auto cuando puede lastimar el orgullo y ego de su hermano para dejarlo en ridículo.
Tener algo para manipularlo es mejor.
Ludwig mira a Lorenz para confirmar las palabras; este le hace un gesto para concordar con lo dicho.
Al bajar del coche, Aitor festeja, pero se le borra la sonrisa cuando ve la cara de Aida, quien le sonríe maliciosamente.
Empieza a conectar los puntos.
Estos llegan hasta nuestras posiciones y toman asiento.
—Felicidades, Mendes, tienes un lugar para la final —fingo una sonrisa de simpatía.
—No seas hipócrita.
—Parece que alguien ya no te tolera, Nefertary —Aida y yo nos reímos de su comentario.
—Ya lo suponía, pero no pensé que iba a ser tan rápido.
Debo decir que me pone un poco triste —obvio, finjo tristeza.
El siguiente dúo es Michael y Demir.
Que Lorenz le gane será un milagro, ya que Osoclu conoce muy bien la pista y eso le da ventaja.
Ambos suben a los carros.
La misma chica comienza a decirles las reglas.
Me doy media vuelta para buscar un refresco; ciertamente estas cosas me aburren cuando ya conozco cómo maneja uno de los pilotos.
—Un tequila, por favor —el hombre asiente y empieza a prepararlo.
—Una botella de ron para mí —volteo a ver a Mathias, quien trae un semblante serio.
Y antes de que el otro muchacho le dé la botella, la tomo primero, apartándola de él.
—Lo más probable es que mañana amanezcas con una resaca de mierda, y dudo que quieras eso.
—Lo más probable es que me importe una mierda.
Y dudo que te interese siquiera un poco, ya que solo soy uno de tus putos juguetes.
—¿Quién ha dicho que no me interesa?
—Déjate de juegos y dame la bendita botella —este da unos pasos al frente para intentar quitármela y nuevamente la aparto, lo cual parece irritarlo más.
Tengo que admitir que me divierte que esté así.
—No pretendo dártela, ¿no es obvio?
—¿Por qué no te vas con tu amiguito Demir y se ponen en estas estupideces, mientras que a mí me dejas en paz, como lo has hecho todo el día?
Me causa risa lo último.
—¿Qué es tan gracioso?
—Que los celos te están carcomiendo, lo cual te hace ver tan adorable —sus mejillas empiezan a tornarse más de aquel color carmesí que me vuelve loca.
—Nefertary, dame la puta bo…
Estampo mis labios contra los suyos.
No tarda en corresponderlo; me besa con una agresividad totalmente diferente a las anteriores.
Sus movimientos son más rápidos, que no logro distinguir entre deseo, ira y desprecio.
Eso es lo que soy para él, eso es lo único que le puedo ofrecer: soy su vicio.
Ese del cual quiere salir, pero de alguna manera se sigue aferrando más.
Para finalizar, muerde mi labio inferior y, con esto, se aparta unos centímetros para tomar aire.
—No sabes cuánto te aborrezco, cuánto te odio, Monstruo.
—Al parecer el cazador quedó atrapado en su juego.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Y ahora, lectores, díganme: ¿Mathias podrá soportar ese infierno emocional o va a explotar antes?
¿Y si alguien más está jugando sus cartas en silencio?
Quiero teorías, apuestas, sospechas.
¿A quién aman, a quién odian y de quién sospechan en este preciso instante?
Los leo
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com