Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lo Que Nadie Ve - Capítulo 23

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lo Que Nadie Ve
  4. Capítulo 23 - 23 Capítulo 22
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

23: Capítulo 22 23: Capítulo 22 MATHIAS Let’s stay stuck Es tan irritante…

no, eso es poco, es verdaderamente fastidioso, su presencia es tan irrelevante, ‘¿qué le ve a ese idiota?’, no se le separa ni por un instante desde que ha llegado, y ahora más, que se está quedando en la mansión.

‘¿Por qué todo el tiempo tienen que hablar en ruso?’ —¿¡Mathias?!

¿Mathias?

—la voz de Henry me trae de vuelta a la realidad.

—¿Qué?

—No has escuchado nada de lo que te he dicho por estar pendiente de esos dos —hace un gesto para señalarlo.

Me cruzo de brazos como respuesta, ¿qué espera que haga?

‘¿Qué pretendo hacer yo?’ —Eres increíble.

Sabes que son solo amigos, ¿no?

Amigos de infancia, ya lo dijo él.

—Sí, cómo no, ya parezco una de tus conquistas que te cree todo.

No seas patético —pongo los ojos en blanco.

—Bueno, digamos que tienen historia, listo.

Lo que no entiendo es tu humor…

te has fijado en la tipa que poca bola te puede dar, ehhh…

y si te la dio en algún momento, pues…

—Ya me tienes de los cojones, lárgate de una vez, si no vas a decir algo coherente —no me había dado cuenta de que me había levantado del sofá y alzado la voz.

Henry me ve con cara de sorpresa, levantándose al igual que yo.

—Cuando te calmes, hablamos.

No estoy para soportar tu mierda, ya que el nenito no sabe procesar bien lo que ve.

Fue el colmo.

Justo en ese momento, el puño de mi mano estaba a unos centímetros de su cara.

Si no fuera por alguien, quien la detiene con fuerza…

al voltear un poco para verlo, me encuentro con esos ojos oscuros que tanto detesto, y detrás de él estaba Nefertary, que no mostraba ni un poco de emoción o interés ante la situación.

Me zafo de su agarre.

—Te felicito, Ludwig, realmente la has cagado —vuelvo a ver a Henry, y este aplaude antes de irse, qué estaba a punto de hacer…

Simplemente no puedo creerlo.

Estaba a casi nada de pelearme con mi mejor amigo…

o mejor dicho, mi hermano.

‘¿Por unos malditos celos?’ Me retiro de la sala segundos después para ir a la habitación.

Al entrar en ella, me tumbo en la cama.

No puedo fingir que estoy bien cuando claramente no lo estoy.

Mi cabeza está hecha un desastre; me cuesta acomodar mis ideas, mis pensamientos.

Esto es enfermizo, y lo peor…

que no hago nada por salir.

Prefiero seguir estancado.

‘Me da miedo ni siquiera acordarme de mi viejo yo’.

Opto por poner algo de música.

Últimamente lo he estado haciendo muy seguido, ha sido la única forma que tengo de escapar de esta realidad.

Pero, como siempre, no se puede tener ni un solo segundo de paz en este lugar.

El ruido de unos toques a la puerta hace eco en la habitación.

—No quiero ver a nadie, así que retírese —digo sin moverme del lugar.

Son ignoradas mis palabras y no tardo en oír el sonido de la puerta al abrirse.

—¿Qué quieres?

—suelto.

No necesito ni verla ni tenerla en frente para saber que es ella.

Su colonia es única, un aroma tan relajante, teniendo ese balance entre las fragancias de invierno y verano.

Lástima que la persona que lo usa no transmite ni lo más mínimo.

—¿Por qué tan grosero?

—pongo los ojos en blanco.

—¿Qué necesita su majestad?, ¿para qué puedo servirle?

—ironizo.

—Sabes perfectamente que me irritan esos términos —me levanto de la cama para quedar parado frente a ella.

—¿Te irritan?

—me burlo—.

Claro, cómo no lo recordaba…

todo se trata de ti.

Siempre hay que recordar hasta el más mínimo detalle si se trata de ti.

Sí que eres una puta egoísta de mierda.

Solo que no lo puedo cambiar, nadie lo puede cambiar.

—Ve al punto.

¿Por qué está tan calmada?

Es como si simplemente le diera igual cómo esté, que ni siquiera se sobresalte o se altere…

me saca más de mis casillas.

—Sé que tú y yo no tenemos nada serio, solo cogemos.

Ahora, lo que no puedo soportar es que viva en tu mansión otro de tus amiguitos.

Simplemente no puedo soportar compartir el mismo aire.

Llámalo celos o lo que te plazca, pero no pretendas que forme parte de una de tus orgías a futuro.

Creo ser claro en lo que te estoy pidiendo.

—¿Me estás pidiendo que lo eche?

—pregunta, aunque suena más como un reproche.

—Te estoy pidiendo que no tengas a tus “amigitos” en el mismo lugar.

Ya estoy llegando al límite.

En estos últimos dos meses ya me estoy desmoronando, ya no me reconozco —no sé ni por qué se lo dije.

Y lo peor, se hace imposible controlar las lágrimas que se deslizan con facilidad por mis mejillas—.

Pero pareces disfrutar de eso.

¿Qué clase de monstruo eres?

—intenta llevar una de sus manos a mi cara, pero se la aparto.

—No, ya sé cómo va a terminar…

fingirás comprenderme, luego terminaremos follando, actuaremos como que no pasó nada, porque siempre está todo bien entre nosotros…

no sé para qué te digo esto si, al final, estás tan vacía como una piedra: dura, fría, fingiendo dar lástima, cuando en realidad solo sirves para lastimar.

—Yo no pedí ser así, Mathias —responde con algo de rabia.

—De igual forma lo eres.

Te gusta tanto que ni intentas cambiar.

A veces pienso que puedes tener algo de empatía hacia los demás, aunque en momentos así, como ahora, concluyo que solo manipulas, que todo solo es un juego más para ti.

Aún no entiendo qué ganas teniéndome aquí.

No dice nada.

Solo se queda observándome, mirándome.

Esos ojos que siempre hablan por las personas…

los de ella no dicen nada.

Son azules con un toque de gris, llamativos pero vacíos.

Simplemente no parece una persona…

‘¿Y cuándo lo fue?’ Me retiro de la habitación.

Necesito estar lejos de ella, lejos de todo ese mundo al cual no pertenezco, en el cual intento encajar, en el que intento convencerme de que no es tan malo como parece…

aunque lo es.

Siempre lo ha sido.

Al salir de la mansión, uno de los chóferes viene hacia mí, al cual le hago una señal de que se quede donde está.

Sigo caminando hasta ya haber salido de la propiedad.

El cielo está nublado, y debo admitir que no soy tan fanático de los días así.

Todo me recuerda a ella, aquella mirada que quedaba sin vida cada vez que transcurrían los segundos.

La cual intentaba dar tranquilidad, pero era evidente que tenía miedo…

que aún quería quedarse.

Hace cuatro años la perdí.

Perdí a la única mujer tan perfectamente imperfecta con unos sentimientos tan puros…

Desde ese día no sabía que iba a estar tan solo en la vida.

Las nubes dejan salir aquellas gotas que estuvieron conteniendo, las cuales no tardan en mojarme, en camuflar cada una de mis lágrimas.

El viento hace de las suyas, provocando que mi piel expuesta se erice por el frío.

La mejor compañía para la soledad, sin duda, son los días lluviosos, helados y oscuros.

Esa mezcla de sensaciones y emociones combinadas no se puede explicar, al menos que ya lo hayas vivido.

Aquí estoy yo, hecho un caos emocional, construyendo muros que son fáciles de derrumbar.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ En el transcurso de una hora ya había llegado a pie a la mansión de mi padre.

Doy dos toques a la puerta y no tarda en aparecer Lala, cuya expresión es de preocupación al verme.

—Pero ¿qué le ha pasado, joven Mathias?

Pase, ya le traigo unas toallas.

Dicho eso, se apresura a buscarlas.

Tomo asiento en uno de los sillones.

Me siento vacío, es como si mis sentimientos se hubieran apagado y estuviera en modo avión, observando cómo solo pasa mi vida mientras yo no hago nada para retomarla.

—Aquí están —me pone una por encima de los hombros—.

¿Por qué está así?

—El coche se averió y olvidé mi billetera —mentí.

Ella lo notó, era la persona que más me conocía aparte de mi madre.

—Bien…

haré una sopa para que entres en calor.

—No, no tengo ganas de comer.

Solo quiero estar en paz, me iré al despacho —me levanto del sofá—.

No quiero ver a nadie, y en tal caso de que alguien insista, no estoy disponible.

Tomo uno de los pasillos que lleva al bar.

Agarro una de las botellas de vodka que están en la estantería, con vaso y un frasco de hielo que está en el refri, para luego retomar el camino hacia el despacho.

Al entrar, tomo asiento al lado de uno de los sillones que queda justo con vista al jardín.

No sé cuánto tiempo había transcurrido ni qué hora era, solo sé que estaba en el piso, sentado, aún con vista al exterior, el cual ya estaba oscuro.

Ya me había terminado una botella y estaba empezando por la otra.

Había logrado mi propósito de dejar los sentimientos a un lado.

Escucho el sonido de la puerta al abrirse, el cual me hace voltear a ver inconscientemente.

—Pero qué es…

—aquellas palabras se quedan en la nada.

Puedo sentir el peso de su mirada.

La verdad, habría preferido que estuviera en uno de sus jodidos viajes de negocios—.

¿Estás llorando?

—Simplemente no le respondo.

No solucionaría nada.

Según yo, no sentía.

Aparte, ¿qué le importa a él?

Cuando debió estar, solamente se fue.

Prefirió ignorar a su hijo.

Cambió tan rápido en cuestión de segundos.

Se volvió tan frío y distante, hasta que llegó a solo importarle los negocios.

—¿Qué tienes?

—río irónicamente ante su pregunta.

—¿Ahora te importa?

Después de solo ser un estorbo para ti —respondo torpemente.

—Eres mi hijo, ¿cómo no me va a importar lo que te pase?

Y no eres un estorbo, Mathias —volteo a verlo.

—¿No soy un estorbo?

¿De esa misma manera en la que me dejas en manos de gente que ni conozco, sin ni siquiera preguntarme si quería estar allí, y no tener la decencia de ni siquiera irme a ver?

—Yo creí que…

—“Creíste”…

Tus suposiciones son una mierda, padre —le corté—.

Alejaste a la única persona que te quedaba.

¿Crees que no me dolió su muerte?

No eras el único que perdió algo que amaba.

¿Y cuál fue tu solución?

—Silencio era lo que había, así que continué—.

Hundirte en el trabajo, ignorando tu realidad.

Ignorando que aún tenías un hijo que te necesitaba.

¿Ahora te interesa lo que me pasa?

¿No crees que es demasiado tarde?

—Desde la muerte de mi madre no lo había visto llorar, hasta ahora.

Ver cómo se deslizaba su lágrima por la mejilla me parecía falso, patético e hipócrita de su parte.

—Perdón…

Pensé que estaba haciendo lo correcto.

Yo…

—Solo son palabras vacías.

Eso es lo que has cosechado —Al tratar de levantarme del piso, casi pierdo el equilibrio, pero logro mantenerme en pie.

Este se acercaba a ayudarme, pero lo aparté de una vez—.

No necesito tu ayuda, no necesito nada que venga de ti.

Una de mis “amiguitas” sería mejor consuelo que tú.

Al fin y al cabo, la palabra “padre” te queda muy grande, Señor Ludwig.

Me retiro del despacho para ir a mi habitación.

Al entrar, me quedo sentado al borde de la cama.

Esto es una mierda.

Es una mierda que esté así.

Es una mierda que esté llorando por cualquier estupidez.

Es una mierda que esté completamente…

¿¡triste?!

Y es confuso, porque es otro tipo de emociones más allá de lo que he estado acostumbrado a sentir toda mi vida.

—¿Ahora vienes a jugar al buen padre?

—suelto al escuchar la puerta abrirse, aunque no hay respuesta.

De inmediato, mis fosas nasales se inundaron de su aroma—.

¿Qué haces aquí?

—Estaba preocupada.

Eso me causó gracia.

—¿También te sumas a las palabras vacías?

—toma asiento a mi lado.

—Sabes que yo no miento, al menos que tenga un fin lucrativo.

Suelto una risa que al final se convierte en el sonido de un llanto.

Ella me rodea con sus brazos mientras juega con mi cabello, y yo simplemente me dejo llevar.

Yo…

la tristeza.

—Pedirte perdón sería tan hipócrita de mi parte, Mathias.

Solo diré que entiendo esa sensación de sentirte estancado y que tus emociones sean un huracán…

que parezcan apagarse por un instante, poniendo tu vida en pausa, pero las demás siguen como si no existieras.

Y luego, cuando crees que ya no sientes nada, simplemente explotan.

—¿Cómo es que…

es que alguien como tú puede sentir algo así?

—No sé ni cómo pude formular aquella pregunta.

—Porque cuando pierdes a la única persona que te entendía y trataba de comprenderte…

te toca experimentar la parte más humana.

Y eso no todos lo pueden entender, no al menos que la otra persona lo haya experimentado…

eso nos une a los dos —me separó de ella para verla a los ojos.

—¿Y cómo acabo con eso?

—Juraría que veo algo de sentimientos en su mirada.

Lo más probable es que esté alucinado por el alcohol.

—Solo aprendemos a lidiar con eso, o simplemente…

—Simplemente…

—Simplemente nos aferramos a algo que nos haga sentir mejor, aunque por querer tenerlo cerca lo dañamos poco a poco, y va perdiendo aquel brillo de felicidad que tenía el día en que lo vimos por primera vez.

—Esto es tóxico —le digo con un nudo en la garganta.

—Demasiado.

Pero no puedo soltarte, no puedo dejarte ir…

No estaba en mis planes que te convirtieras en mi calma…

mucho menos en un nuevo refugio —aquello último fue apenas un susurro.

Acercó su rostro para eliminar aquella distancia que me estorbaba para poderla besar.

Al principio fue un beso agresivo, desesperado por ambos, pero luego se volvió suave, tierno.

Es la primera vez que podría decir que tiene algo de genuinidad.

—No sabes cuánto, pero cuánto te odio, Nefertary Ibagon —eso la hizo reír un poco.

—Puedes odiarme todo lo que quieras, puedes no quererme cerca, pero ten en cuenta que yo siempre estaré a tu lado para protegerte, aunque sea yo misma la que te lastime…

siempre estaré para ti, Mathias Ludwig.

También ten en cuenta que yo jamás dije que lo nuestro sería sano.

Río amargamente por lo último y la vuelvo a besar por unos segundos, sintiendo aquel toque de sus manos, sus latidos algo acelerados.

—Hundámonos juntos entonces.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns ¿Creen que Mathias y Nefertary puedan realmente soltarse algún día o terminarán consumiéndose juntos?

¿Quién creen que se quiebre primero: él con su dependencia o ella con su vacío emocional?

Los leo, teoricen sin miedo porque se vienen curvas… y no de las bonitas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo